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jueves, 14 de noviembre de 2013

Tópicos sobre las drogas, Alberto Benegas Lynch (h.), Universidad Francisco Marroquín, Guatemala, 17 de Agosto de 2006.



Se trata de un libro que, lamentablemente no voy a estar en el parto, que hoy precisamente se está distribuyendo en librerías en buenos Aires. Se llama “La tragedia de la drogadicción. Una propuesta”, que lleva prólogo de Carlos Alberto Montaner. Y en este resumen que voy a hacer con ustedes, luego me gustaría oír las críticas y las reflexiones que ustedes tengan. En el resumen voy a excluir referencias bibliográficas, voy a excluir estadísticas y voy a excluir casos, para tratar de ir al eje central de este trabajo y, al mismo tiempo, se me ocurre presentarlo en una secuencia de distintos puntos porque, si empiezo a articular y al hilvanar y a hilar los distintos puntos, voy a consumir más tiempo del que es prudente en esta reunión. El libro, en realidad, se refiere a las drogas como un problema límite, un caso límite en la sociedad abierta, pero trata fundamentalmente de lo que significa el liberalismo desde el punto de vista ético. Por lo menos apunto a eso, desde el punto de vista filosófico, jurídico y económico, de manera que es un proyecto bastante ambicioso. Lo voy a dividir en estos puntos que acabo de señalar.

Primero. La tesis central del trabajo alude a que no debe criminalizarse aquello que no es un crimen. Que no deben confundirse, esta es la tesis central, las lesiones o el daño que una persona se auto-inflige, respecto de los daños que puede causar a terceros. Esta distinción es un aspecto central de la tesis. Y este es el caso de las drogas a mi juicio. Paralelamente a este eje central desarrollo una serie de tesis, que aun no compartiendo esa otra tesis, no tienen por qué comprometer el aspecto medular, central, del trabajo.

Segundo. Como indica el título, la drogadicción es una tragedia. La drogadicción, eventualmente, produce daños irreversibles en el cerebro y masacres síquicas de distinta naturaleza. Tiende a distorsionar los sentidos y la capacidad perceptual. Los procesos de abstinencia producen un gran dolor y angustia, aunque debe precisarse que una cosa es el uso y otra cosa es el abuso de las drogas, lo mismo que cuando estamos hablando de alcoholismo no estamos hablando necesariamente de estados de delirium tremens. Una cosa es el uso y otra cosa es el abuso. Un poeta que se cree más inspirado cuando se droga o el operador de Wall Street, que cree que es más eficiente en sus operaciones si se droga, no implica que se trate de una persona que esté lesionando derechos de terceros. Por lo tanto el aparato de la fuerza en una sociedad abierta, que debe de estar destinado exclusivamente para fines defensivos, no tendría que entrometerse. Si se trata del daño que se auto-inflige la gente, todas las estadísticas muestran que el alcohol y el tabaco producen lesiones mucho más graves y muertes en mucha mayor cantidad que el caso de las drogas.

Tercero. Hay un paralelo entre lo que ocurre en esta llamada guerra contra las drogas que, como dice Milton Friedman, no puede establecerse en rigor una guerra contra las drogas, lo mismo que no se puede establecer una guerra contra la aspirina o una guerra contra los edificios… Las guerras son contra las personas. Pero de todas formas hay un paralelo con la Ley Seca. Como todos ustedes recuerdan la Ley Seca, llamada Ley Volstead, porque la inspiró el senador Volstead, decía en sus enunciados (requirió una enmienda constitucional para establecer esta persecución) que los vicios terminarían, que las mujeres sonreirían y los niños vivirían alegres… Y cuando se abrogó esta nefasta legislación, decían los considerandos que se creó la organización criminal más potente del mundo en ese entonces, además de la enorme hipocresía, ya que como todos ustedes saben Eliot Ness festejó el fin de la Ley Seca con un trago y murió cirrótico.

Cuatro. La prima por el riesgo de operar en el mercado negro hace que los márgenes operativos se eleven más allá de lo que hubieran sido si no hubiera existido esta prohibición. Por lo tanto esto hace que los barones de la droga obtengan en sus corporaciones y a título personal millones de dólares mensuales. Y esto no es un lapsus ni una exageración. Hay gente, que estoy citando acá, que gana entre veinte y treinta millones de dólares mensuales.

Quinto. Esa prima por el riesgo, que hace que aparezcan esos márgenes operativos exorbitantes, hace que aparezcan en el mercado las drogas sintéticas, que son con efectos mucho más devastadores que las naturales y sólo se tornan económicas debido a esa prima por el riesgo y debido a ese precio.

Sexto. Como consecuencia de esos márgenes operativos aparece la figura del “pusher”, que está interesado en tener nuevos mercados y los mercados más curiosos, generalmente, son de gente joven, así que están ubicados en las puertas de los colegios, con ganancias de miles de dólares mensuales, para colocar su producto.

Séptimo. El costo que deben pagar las personas que han decidido no intoxicarse, desde que apareció la guerra contra las drogas en 1972, creció quinientas veces. Un cincuenta mil por ciento en Estados Unidos solamente, tomando en cuenta los gastos federales y los gastos estatales.

Octavo. Aparece el fenómeno de las contabilidades oscuras o de los lavados de dinero que, en realidad, como se trata de acciones libres y voluntarias entre las partes y no hay, por lo tanto, víctimas y victimarios, lo del lavado da una sensación como si se tratara de una cosa sucia, pero se obliga en estas contabilidades a que se tiñan negocios lícitos con las acciones que por su naturaleza son criminales. Porque lo que en occidente, en el mundo libre, se entiende que son los pecados capitales es a) el negocio de la droga, que es consecuencia de la intervención estatal, como acabo de apuntar, b) la prostitución, que es consecuencia de arreglos libres y voluntarios entre las partes, c) el contrabando, que es algo muy atractivo y beneficioso para los distintos países, puesto que, como se ha dicho y se ha repetido, en realidad el contrabando viene a subrogar el comercio libre (si no existieran aranceles o si hubiera aranceles cero y tipos de cambio libres no habría tal cosa como contrabando), d) los juegos clandestinos, que siempre me ha parecido un absurdo total, extremo de los absurdos, que gente adulta no pueda jugar a determinados jueguitos que no impliquen lesionar derechos de terceros; es sólo un pretexto para las corrupciones de los agentes de policía y de los distintos gobernantes, y por último d) la evasión fiscal, que en muchos casos, cuando la presión tributaria es exorbitante y hay dobles y triples imposiciones, es el derecho a la defensa propia de los ciudadanos, y el concepto liberal o de la sociedad abierta está muy atado a la rebelión fiscal, que es un concepto de gran utilidad en sociedades abiertas, desde la revuelta por los impuestos al té en las Revolución Estadounidense.

Noveno. Como consecuencia de esto márgenes operativos tan exorbitantes se comprueba que hay una alta dosis de corrupción en los agentes de la DEA, en la policía, en los gobernantes, en los políticos… Prácticamente no queda excluidos políticos que no estén vinculados al negocio de la droga, en la CIA, en el FBI y en todas las oficinas que son teóricamente encargadas para proteger derechos.

Décimo. A medida que la persecución se hace más intensa el negocio se hace trabajo intensivo. Para evitar ser descubiertos hay redes que se van multiplicando en distintos números. Habitualmente son cinco. No se conocen estas redes entre sí. Una persona toma contacto con cinco y cada uno de ellos con cinco a su vez… Cosa que significa el detraer este factor productivo, el factor laboral desde otras áreas para asignar en el negocio de la droga.

Once. En la medida en que la persecución se hace más intensa las zonas se hacen más extensivas en el negocio de la droga.

Doce. Cuando se bloquea la entrada de drogas a determinada zona, esto tiene a convertir el negocio en capital intensivo en cuanto a que se acentúan las construcciones de laboratorios y de otras actividades empresariales vinculadas con la droga.

Trece. Cuanto más es la persecución, más es la violencia que se requiere para defenderse de esta persecución. Por lo tanto se hace más violento el negocio de las drogas.

Yo recién acabo de escribir mi artículo en “La Nación” que va a salir en unos días… Si están interesados en verlo por Internet, que se llama “Carta abierta el presidente de la república”, donde estoy refiriéndome a algo que trato en este libro, y es el caso argentino. Ssta disposición que ha salido “Ley de desarme de la población”, donde se dedica una suma muy importante de recursos para sustraer las armas de la población y para hacer más efectiva la legislación que prohíbe la tenencia de armas, en un sentido completamente contrario, hago una pequeña digresión de esto, a la concepción estadounidense. Cuando en Estados Unidos se hacían esfuerzos por establecer una nación libre se consagró en la Constitución el derecho a poseer y portar armas, porque la visión de una persona libre en relación al gobernante… Que dicho sea de paso, se discutió en algún momento si la palabra era adecuada, llamarse gobierno o simplemente guardias, lo mismo que nosotros cuando contratamos servicios de seguridad privados, no por eso implica que los propietarios se desarmen y les den el monopolio de las armas a sus guardianes. Por eso es que los mayores defensores del mundo libre han sido partidarios de la portación y la tenencia de armas comenzando por Cicerón y terminando por … incluso Cesar Beccaria, que es uno de los fundadores del derecho penal, señala que esto significa una gran ventaja para los asaltantes y una enorme desventaja para las víctimas o los asaltados. Generalmente se ponen Poster con personas que tienen un rostro que da temor y abajo la leyenda “¿usted le daría armas a esta persona?”, sin comprender que precisamente esa persona es la que eventualmente va a tener armas y las víctimas van a estar desarmadas. En todo caso este punto que estoy señalando, el punto trece, es que se hace mucho más violento el negocio de las drogas en la medida en que existe una mayor persecución.

Catorce. En la medida en la persecución se hace más intensa hay una tendencia a contratar a menores porque son inimputables. La cantidad de menores incluidos en el negocio de la droga también es algo que llama poderosamente la atención.

Quince. Debido a que el negocio de la droga opera en la clandestinidad o en los mercados negros resulta difícil por no decir imposible el control de calidad de lo que se está entregando. Y también esto afecta en alguna medida las drogas que son para usos medicinales y terapéuticos, que hay miedos y problemas en involucrarse en este mercado.

Dieciséis. Todas las personas que operan en las drogas están obligadas a entrar en el circuito criminal. Por lo tanto no tienen la contención de médicos ni de tribunales, puesto que si hay un fraude o hay un engaño quienes han operado en el mercado de las drogas no pueden denunciarlo porque se estarían auto-inculpando.

Diecisiete. La cantidad de muertes de inocentes que pongo en este libro, de distintos ejemplos y distintas fuentes bibliográficas, es algo alarmante. Incluso en algunos barrios de Washington donde está el zar de la antidroga, y es curioso que se use un nombre ruso, hay profesoras que les dicen a sus alumnas y alumnos en el colegio que vayan a estudiar y a hacer los deberes en el baño para protegerse de las balaceras y de los tiroteos que hay.

Dieciocho. Hay un fallo en Estados Unidos, de 1927, donde dice, igual que en la mayor parte de las naciones del mundo libre, que los fallos no tienen que tener vinculación o interés financiero en el resultado de esa sentencia. Sin embargo ahora es increíble como en los Estados Unidos hay división de las confiscaciones y las incautaciones que van para la gente que ha actuado en el procesamiento de gente vinculada a las drogas y en muchos casos inocentes y no vinculadas a las drogas.

Diecinueve. Cada vez aumenta más en distintas legislaciones y disposiciones oficiales la impunidad y la indemnidad con que actúan algunos de los oficiales.

Veinte. Se está militarizando en gran escala, no sólo en Estados Unidos sino en otros países, la lucha contra las drogas. Y eso que decía Hamilton en los “Papeles federalistas”, que nunca un militar iba a actuar contra objetivos civiles de su propio país, es algo que se está revirtiendo y no sólo revirtiendo, sino que, como todos ustedes saben, la preocupación de los gobiernos era establecer facultades numeradas, específicas y limitadas, y los gobernados tenían derechos no enumerados, que taxativamente no se establecían en las constituciones. Sin embargo ahora esto se ha revertido. Parecería que los gobernados tienen derechos numerados y los gobernantes derechos no numerados, ilimitados y pueden producir todo tipo de excesos.

Veintiuno. Aparece como consecuencia de que la relación, que no hay víctima ni victimario y que son relaciones libres y voluntarias, aparece la figura del soplón o del alcahuete, para utilizar una expresión un poco más grotesca. Por eso es que muchas veces se dice que todos estos abusos en la guerra contra las drogas, se pregunta alguna persona de buena fe y bien intencionada, si no se pueden evitar los abusos. Me parece muy importante poner énfasis en que es imposible evitar los abusos porque la guerra contra las drogas y la prohibición es un abuso y se necesita del soplón, es decir, del espía, se necesitan las escuchas telefónicas, se necesita la invasión al secreto bancario, la detención sin juicio previo. Es algo que es esencial allí donde no hay víctimas y no hay victimarios.

Veintidós. Hay una conexión estrecha aunque no necesaria entre el terrorismo y las acciones de quienes operan en las drogas. Yo personalmente creo que los dos peligros mayores hoy en occidente son la guerra contra las drogas y la guerra contra el terrorismo. ¿Por qué la guerra contra el terrorismo tal y como está encarada en los Estados Unidos? Da pena, da mucha lástima, congoja produce que el baluarte del mundo libre se haya convertido en un Estado casi “orwelliano”. Esto es, con el pretexto de dar mayor seguridad…,porque en el fondo ¿cuál es el problema del terrorismo? ¿Por qué les tememos a los terroristas? Porque quieren establecer un GULAG planetario, porque quieren eliminar las libertades individuales. ¡Oh sorpresa! Para eliminar el peligro de ver liquidadas las libertades individuales el gobierno de Estados Unidos decide eliminarlas anticipadamente. Esto es, otra vez las escuchas telefónicas, el secreto bancario, la detención sin juicio previo, con esta ley repugnante y repulsiva que ha dado en llamarse “ley patriota”.

Veintitrés. Hay un error de inclusión, técnicamente hablando, desde el punto de vista estadístico, en el nexo que habitualmente se establece entre las drogas y el crimen. Habitualmente se toma el universo de los criminales y se observa que hay una proporción muy alta de drogadictos o de drogodependientes, pero eso no es lo relevante. Lo relevante es tomar el universo de los drogadictos y observar que hay una proporción mínima de criminales. Y más aun, muchas veces, como señala Bruce Benson, se revierte este nexo causal y no es un nexo drogas-crimen sino crimen-drogas. Esto es, como muchas legislaciones penales establecen que si se comete una violación, un asesinato, una lesión de derechos de terceros bajo el estado de la drogadicción esto significa un atenuante, no un agravante, un atenuante. Por lo tanto muchos se drogan porque si son apresados van a tener un atenuante por el hecho de haber estado en estado de drogadicción. Hay aquí una serie de andariveles que tomo, de aportes que se han hecho respecto del derecho penal y muy brevemente digo, simplemente, para que el Estado no expropie a la víctima del derecho al resarcimiento. Para que sigamos aceptando que cuando se apresa a un criminal, se lo pone preso, lo cual implica que la comunidad, vía fiscal, va a financiar la vida de ese criminal incluyendo el victimario, en lugar de hacer que el criminal trabaje para la víctima, puesto que la vía civil está prácticamente imposibilitada como consecuencia de que la mayor parte son insolventes.

Veinticuatro. Hay una serie de incoherencias desde el propio punto de vista de quienes exponen o quienes participan o quienes están de acuerdo con la guerra contra las drogas. Dicen que el drogadicto es un enfermo. Como todos ustedes saben hay una tendencia muy marcada en la comunidad hoy día que cualquiera que comete un acto equivocado, un acto malo, un acto perverso está enfermo. Es decir, si una persona comete un homicidio va preso, pero si una persona aniquila a seis millones de personas, como en el caso de Hitler, se le dice muy livianamente “es un enfermo mental”, está loco, lo cual significa desde el punto de vista penal que es inimputable. Yo creo que es muy interesante explorar, abordar y estudiar los trabajos de Thomas Szasz en este sentido, que explica que desde el punto de vista patológico una enfermedad es una lesión orgánica. Es una metáfora sumamente peligros, pastosa y resbaladiza el decir que hay una enfermedad de la mente, de la psique o del alma. Pero lo curioso es que se dice que está enfermo y van presos. Se dice que se los quiere cuidar y se los castiga. Se dice que, en realidad, una vez que una persona está drogada no es libre para decidir los actos que está cometiendo y, por lo tanto, no es responsable y por lo tanto es inimputable. Yo pienso que está mal esta secuencia del razonamiento, porque la persona fue libre de destruir su estructura intelecto-volitiva y luego pide clemencia y alude a la irresponsabilidad. Esto me hace recordar a una persona que había asesinado a sus padres y en el juicio alegaba que le tengan misericordia porque era huérfano. Resulta algo de gran importancia el percibir que la contracara de la libertad es la responsabilidad individual. Dicho sea de paso, hay una tendencia muy marcada en varias de las comunidades latinoamericanas que sostiene que, en realidad, el criminal no es responsable de sus crímenes; el responsable es la sociedad. Estas declaraciones provienen de un camino, de una avenida filosófica que implica, para usar el lenguaje “popperiano”, el determinismo físico. Esto es, en realidad la libertad es una ilusión, en realidad no somos libres, en realidad estamos determinados por nuestra herencia genética y por nuestro medio ambiente. Todo lo que hacemos y lo que decimos es consecuencia de esa programación previa. Si entrara, si irrumpiera a este cuarto un determinista físico y uno le preguntara: “yo sé que usted es determinista pero ¿usted podría decir una cosa distinta de la que está diciendo?” Si la persona contesta por la afirmativa y articula en esa dirección está probado el libre albedrío, pero si la persona dijera “no puedo decir ni hacer una cosa distinta de la que estoy diciendo y haciendo”, no tiene sentido la argumentación con esa persona porque está haciendo las del loro, y con un loro no se argumenta ni se discute. Desde el punto de vista argumental, racional, no se puede defender el determinismo físico. Las proposiciones verdaderas y las proposiciones falsas, la idea de revisar nuestro propio juicio, la idea de pensamiento y argumentación solo caben en un contexto de libre albedrío. Y la contracara de ese libre albedrío es la responsabilidad individual.

Veinticinco. Sugiero en este libro que la rehabilitación…, que, dicho sea de paso, están bienvenidan todas las rehabilitaciones y todas las campañas hechas con recursos propios. Pero, en esta instancia del proceso evolutivo o cultural, sugiero que los ya existentes hospitales estatales no presten servicio a los drogodependientes, a quienes libre y voluntariamente decidieron producir este problema porque, como dice Thomas Szasz, esto no es una enfermedad en el sentido patológico, como es la diabetes o la tuberculosis, el cáncer o el sida. Es algo que se interrumpe al dejar de consumir la sustancia. Esto llevaría y lleva a otros andariveles y a discutir esa contradicción en términos que se ha dado en llamar Estado benefactor para los que no son drogodependientes, pero estoy solamente circunscribiendo la atención en estas personas, que todas las rehabilitaciones, los procesos de rehabilitación, deben ser hechos, como digo, con recursos propios.

Veintiséis. Creo que en los lugares públicos no debería de permitirse la circulación de personas que han perdido el control sobre sí mismos, sea por exceso de valium, sea por exceso de jarabe de la tos, sea por drogas, sea por alcohol. Esto es lo que libre y voluntariamente contrataría seguramente, en autopistas privadas, gente que maneja en estado de ebriedad, lo mismo que si no tiene luces o no tiene frenos.

Veintisiete. Creo que en esta instancia del proceso de evolución cultural habría que tratar a los menores de la misma forma y con la misma legislación, el mismo concepto y la misma idea respecto de la licencia para conducir, respecto de la portación de armas, a la pornografía, al alcohol. Y en este mismo contexto no debería de permitirse y por las mismas razones la publicidad de las drogas. Aquí hago un pequeño paréntesis para decir que la no existencia de la publicidad, la desaparición de los “pushers” y la desaparición del fruto prohibido, que es un elemento muy importante no sólo en las drogas, en el alcohol durante la ley seca, haría, para usar términos convencionales, que no soy muy adicto a esto, que la función de la demanda se corra para la izquierda. Esto es, cuando algunos objetan que hay un desconocimiento de la ley elemental de la oferta y la demanda, que al bajar el precio no va a bajar el consumo sino va a aumentar, quiero hacer esta reflexión porque las características de la demanda cambian, pero al mismo tiempo quiero observar con el mayor énfasis y la mayor vehemencia que pueda, que este análisis que estoy haciendo no es un análisis utilitario. Es en este sentido absolutamente irrelevante qué pasa cuando se liberan las drogas, si la gente simultáneamente decide perder el conocimiento y obnubilarse a través de la drogadicción. Lo que estamos haciendo es un punto moral. El punto moral es otra vez no criminalizar lo que no es un crimen.

Veintiocho. En el punto de no criminalizar lo que no es un crimen estamos hablando de adultos, estamos hablando de seres responsables, estamos advirtiendo contra los cruzados morales, que yo personalmente creo que son una peste. Los más peligrosos son los fanáticos y los cruzados. Y cuando agregan el nombre de determinada religión, lo hacen mucho más peligroso. Y como todos ustedes saben las grandes religiones permiten salvarse o condenarse. Esta acción de los cruzados pretende ser más que Dios. No competir con Dios. Ser más que Dios. Hemos visto en la secuencia de muy diversos aspectos de la historia, incluso las propias guerras religiosas, las inquisiciones y sus similares, que en nombre de la caridad, de la bondad y en nombre de Dios hay olor a carne humana, se ha achurado y se ha degollado. Entonces de lo que se trata, si somos partidarios de la libertad y si realmente estamos hablando en serio cuando hablamos de una sociedad abierta, estamos diciendo que la violencia y el aparato de la fuerza son sola y exclusivamente de carácter defensivo, para reprimir o prevenir otras acciones ofensivas. Respecto de los menores quiero volver un minuto. Hay un tema que es sin duda muy preocupante y son los llamados “crack babies” . Yo creo que esto tenemos que verlo en dos secuencias. La primera secuencia es en relación al concepto del aborto. Yo creo que el aborto es una palabra absolutamente inadecuada para lo que se quiere explicar. Porque abortar quiere decir que se interrumpió algo que no ha sido aún. Se aborta una revolución. Se interrumpe una revolución que todavía no se ha desarrollado. En el caso del aborto estamos hablando de homicidio en el seno materno. Estamos hablando de que, desde que la microbiología muestra que en el instante en que el espermatozoide fecunda al óvulo, hay un ser humano en acto, no es potencia, en acto. Y todos estamos en potencia de distintas cosas, para tener uñas más largas, canas y muchas otras cosas en nuestros caracteres y nuestras formas de ser. La persona que aparece después de la fecundación del óvulo tiene la carga genética completa. A partir de ese momento es un tema solamente de desarrollo. Ahora bien, si se condena el aborto como un homicidio en el seno materno y si pueden actuar ante los tribunales los parientes de la víctima que se ha asesinado, o simplemente subrogar de facto porque hay un asesinato, digamos como en la antigua China, que mucha gente se hacía adoptar, los que no tenían parientes, por otros a los efectos de no ser una víctima que no tenga castigo, también modernamente podemos decir que una persona puede subrogar en defensa de la persona asesinada. El caso del “crack babies”, que tiene sus lados fronterizos y difíciles, la madre, en el caso del aborto y en el caso de los “crack babies” también, es dueña de su cuerpo, no es dueña del cuerpo de otro. Entonces el producir malformaciones deliberadamente en una persona debería de ser penado. Y ya sé que hay discusiones colaterales que se pueden llevar a cabo acá. Qué tal si la mujer hace demasiado “jogging”, qué tal si fuma, qué tal si toma demasiado alcohol, qué tal si oye música estridente. En fin, acá de lo que se trata es de juicios prudenciales. Y digo que este es un límite y una frontera que no puede traspasarse. Se trata de deformar a una persona deliberadamente. En el punto veintiocho decía que es un tema este de adultos y de responsabilidad. Y las causales que se me ocurren que son posibles para comenzar con la drogadicción, una de ellas es debido a la legislación penal que ya comentamos, debido a que tienen atenuantes y no agravantes. Otra es gente que es incapaz de hablar en público sin drogarse o cantar en público o socializar sin drogarse o simplemente por curiosidad o rebeldía. Cualesquiera sean las causales desde luego que esto no se corrige o no se mitiga a través de la drogadicción. Lo que sí creo que es importante en estas causales es no meter el tema de la pobreza. En muchos casos ,cuando se está hablando de temas de delincuencia o de drogadicción se saca a relucir el tema de la pobreza. A mí me parece algo ofensivo porque siento que están insultando a nuestros ancestros, puesto que todos los que estamos en este cuarto y los que no están en este cuarto venimos de las cavernas cuando no del mono. Entonces decir que la gente pobre es criminal o gente que no tiene principios o que se droga me parece un error. Ahora, desde el punto de vista de las estadísticas puede ser que haya más gente de menores ingresos que van presos por las drogas respecto de la llamada alta sociedad, donde hay un grado altísimo de drogodependencia, pero como tiene habitualmente nexos absolutamente abominables con el poder político no van presos. Entonces aprovecho para decir que la concepción que se tiene de la justicia muchas veces, en muchos lugares, es que el ladrón de gallinas va preso, pero el empresario que se lleva medio país puesto y abre cuentas numeradas en otro lado, fruto de recursos ilícitos o mal habidos, o el político que procede de la misma manera no. Y a veces en algunos lugares se dice con mucha naturalidad “sí, es cierto, aumentó su patrimonio porque fue presidente de la república”. Me parece algo detestable, vergonzoso, inmoral y me sorprende realmente la paciencia de mucha gente para absorber y digerir ese cuadro de situación.

Veintinueve. Es indudablemente muy difícil terminar con las leyes contra las drogas puesto que hay muchos intereses creados. Hay un autor que cito acá, Isaías Newman, donde se muestra. Si uno se imagina verticalmente la producción de las drogas y le agrega la vinculación horizontal de las distintas empresas, de los agricultores, de los fumigadores, de los banqueros, de los economistas que manejan las carteras, para no decir nada de los políticos, es múltiple. Hago un paréntesis, no me gustan las cosas ad hominem  pero… A mí me tenía convencido personalmente el general Banzer, en Bolivia, de que era una persona que merecía la mayor estima; y veo en todas las documentaciones que el general Banzer, su hermana, su madre, su tío y dos de los hermanos estaban todos metidos en el negocio de la droga mientras aceptaban millones de dólares para combatirla. Como digo es muy raro encontrar algún gobierno que no esté metido en el negocio de las drogas.


Treinta. Se dice que si hay un país que libera las drogas va a ser un foco de atracción para que vayan todos los drogadictos del planeta. Yo creo que si en ese país no puede consumirse droga en la vía pública, si los drogodependientes están excluidos de la atención en los hospitales estatales, si no encuentran trabajo si consumen exceso de drogas, resultará más fácil importar la droga que pagarse el pasaje a ese país. En este sentido no hay experiencia empírica realmente concluyente en cuento a qué sucede en el caso de Holanda, por ejemplo, donde hay muchas limitaciones en cuanto al consumo, aunque hay estadísticas que muestran que después de la liberación de la  marihuana, de la cocaína, sí disminuyó el consumo entre los holandeses y subió apenas un poco si se toma gente que ha ido de otras partes del mundo. Pero de todas formas ahí hay cuotas, hay una legislación, a mi juicio muy errada, en cuanto a los lugares públicos, en la que se establecen determinados lugares donde la gente se puede drogar, donde hay problemas graves con las jeringas y las infecciones consecuentes. Lo mismo con respecto a la marihuana. Hay ocho estados en Estados Unidos donde se libera la droga, pero hay tanta cortapisa que no hay una experiencia empírica como para llegar a esta conclusión, salvo el caso de la ley seca, donde en los diez años siguientes después de eliminada bajaron notablemente los asesinatos y los asaltos a mano armada y bajó el consumo de alcohol, a pesar de haber bajado su precio, debido como he señalado a que el fruto prohibido a tendido a desparecer. Pero otra vez, la tesis acá no es una cosa utilitaria de cuál es la consecuencia de si liberamos o no. Esto es, si respetamos o no al prójimo según como sean las consecuencias de esta legislación. Nosotros podemos concluir eventualmente que en la época de la inquisición había más católicos o más conversos o en la época de la quema de libros en la época de Hitler habría menos lectores sobre la sociedad abierta, pero eso no hace a la cuestión. Cuando empecemos el debate les sugiero que no vale la pena perder tiempo señalando los graves problemas que crea la drogadicción. Eso ya lo sabemos. El tema es los graves problemas que crea la legislación antidroga. Por último preguntarnos cuál es el sentido y cuál será el motivo de continuar con esta guerra si aumenta la drogodependencia, si aumenta la producción de droga, si se lesionan derechos de terceros, si el costo de esa guerra es fenomenal para los que no deciden intoxicarse, si hay una corrupción alarmante… En drogas que han existido desde dos mil años antes de Cristo y empezaron los problemas cuando empezó la guerra contra las drogas. Quiero señalar, me parece muy importante, los estudios de marketing que han hecho los gangsters cuando se les terminó el negocio del alcohol. Tengo aquí documentados los viajes a Asia y a otros lugares de estos mafiosos para ver en qué negocio podrían entrar, y decidieron ellos el negocio de la droga. Hay ahora legislaciones, como en Méjico y la Argentina, que deciden liberar el consumo y mantener controlada la producción. Eso está hecho por barones de la droga porque es la legislación ideal. Mantener la prima por el riesgo, mantener los márgenes operativos en el área de la producción y dejar abierto el camino del consumo.

Por último, y aquí termino, les voy a leer tres citas muy cortas. a mí me enseñaron que nunca hay que leer cuando se está hablando en público. Para eso se inventó la fotocopiadora. Se saca fotocopia, se distribuye y la gente lee más cómodo en su casa, en pijama. Me dijeron que solamente hay que leer en un entierro, para no mostrar que las emociones que uno siente por quien ha muerto. Pero quiero leer muy brevemente esto. La primera es una cita de Thomas Sowell que dice “las políticas se juzgan por sus resultados, pero las cruzadas son juzgadas por lo bien que los hacen sentir a los cruzados”. La segunda cita es de Thomas Jefferson. Dice “no podemos renunciar y nunca renunciaremos al derecho a nuestra consciencia; sólo respondemos por ella ante Dios” y esto lo quiero poner como en bastardilla o negrita “los poderes legítimos del gobierno se aplican sólo si hay lesión de derechos a otros”. Y por último una cita de Milton Friedman, que fue el primero desde el costado liberal en esta lucha contra los adictos a las guerras contra las drogas. Y dice Milton Friedman en 1989, y creo que define muy bien a la tesis que quiero señalar, “las drogas son una tragedia para los adictos; pero criminalizar su uso convierte la tragedia en un desastre para la sociedad, tanto para los que la usan como para los que no la usan”. He dicho.
Uno del público: Alude al hecho de que ABL emplea argumentos utilitarios.
ABL: Acá hay un debate por la cuestión del utilitarismo y el iusnaturalismo. Lo que yo he visto, el análisis más consistente o la crítica más contundente del utilitarismo es de Robert Nozick en “Anarquía, estado y utopía”. Él señala que el problema o el eje central si se quiere del utilitarismo es tratar a la sociedad como un ente autónomo donde se hacen balances de aspectos positivos y negativos. Esto no es lo que estamos haciendo. Ahora, desde el punto de vista del iusnaturalismo, si se dice que la aplicación o el respeto de los derechos que son inherentes al ser humano o forman parte de su naturaleza ¿son útiles para la persona? Desde luego.
Uno del público: apunta que la mayoría de la gente verá el debate sobre la despenalización como la elección entre dos males y pregunta por qué no a la publicidad si se despenaliza la droga.

ABL: Bueno, porque creo que si el consumo es algo que produce daños cerebrales, problemas en la percepción y problemas en los menores es mejor no exponerlos a la publicidad. Esto se refiere a un desarrollo tal vez un poco más largo que hace David Bous, de quien he tomado este tema de la publicidad.

Uno del público: Si está demasiado fuera del tema la cuestión de dejar otros aspectos de la vida fuera de la publicidad.

ABL: Personalmente creo que esto es un tema de juicios prudenciales. Yo diría que, en esta instancia del proceso evolutivo, la publicidad de pornografía en la vía pública es una invasión a los derechos de personas que se sienten ofendidas por esa acción en un lugar a cuyo mantenimiento están contribuyendo con sus impuestos. Subrayo que en esta instancia del proceso de evolución cultural, en la cual pensamos que el mejor procedimiento es la democracia y el monopolio de la fuerza, cosa que está abierta a debate. Digo que es un juicio prudencial porque a mi juicio no podríamos extender esto a la televisión, ya que eso es una cuestión de botones, de prender y apagar o de poner programas para que no vean determinados cosas. Entonces es lo mismo que echarla la culpa de la gordura o la obesidad a la heladera. Este es un tema que depende de los padres y que en el momento en el que estamos, cuando se transmiten los programas vía satélite, no tiene ningún sentido respetar ni siquiera el horario de protección al menor. Creo que es cosa distinta la vía pública y esto.

Uno del público: Plantea que los argumentos racionales, como los expuestos por ABL, no han tenido éxito durante ya va para un siglo y pregunta qué campos se podrían explorar fuera de lo racional para avanzar hacia la despenalización.

ABL: Yo tengo cierta discrepancia con ese análisis en el sentido de que si lo llevamos a las últimas consecuencias esta universidad es un canto lírico, porque no hay ninguna diferencia entre lo que estamos hablando del concepto de las drogas o el concepto de defender los derechos de propiedad o la libertad de las personas. Yo creo que los que nos queda a nosotros, que pretendemos defender la sociedad abierta, es contribuir con argumentos en la esperanza de que haya comprensión, porque de hecho, cuando uno tiene la oportunidad de estar un semestre o un año con alumnas y alumnos, el agradecimiento es inmenso y la comprensión es muy grande. No es un problema de malicia ni de mala fe en estos campos de los que estoy hablando, fuera de los intereses creados, que son muchos en el campo de las drogas y en otros. Por lo tanto, igual que ocurrió con la Ley Seca, no es que se pueda decir “nunca se van a convencer estos argumentos”. Se convenció y de hecho se revirtió y no hay razón por la cual no podamos pensar que esto pueda ocurrir eventualmente en el caso de la drogas. Y el padre John Clifton Marquis, de “U.S. Catolic”, año 1990, página catorce, en un trabajo que se llama “Las Leyes Contra las Drogas son Inmorales” dice así en este acápite general “cincuenta años de legislación contra las drogas han producido exactamente el efecto contrario al que perseguían esas leyes. Los líderes morales no tienen más alternativa que elegir entre una moral auténtica, la cual produce el bien, y una moral de cosmética que meramente aparece como buena. Las leyes sobre droga aparentan ser benéficas, pero el efecto trágico de la moralidad cosmética, igual que toda otra forma de cosmética, es que no produce ningún cambio de la sustancia”.

Uno del público: Plantea la relación entre dinero del narcotráfico y sector inmobiliario y tiene dudas sobre la prohibición de la publicidad en caso de despenalización.



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