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martes, 28 de enero de 2014

Ron Paul. Lo Inmoral del Aborto Financiado por Contribuyentes (The Immorality of Taxpayer Funded Abortion) - 27 de julio del 2009.





La Atención de la Salud continúa dominando la agenda en el Congreso, mientras los líderes de la Cámara de Representantes y la Administración tratan de empujar a topetazos su plan gubernamental de salud. Afortunadamente todavía no han tenido éxito, al haber tantas disposiciones horribles escondidas en esta enorme pieza de legislación. Una cuestión importante es la financiación pública de los abortos voluntarios. La Administración ya eliminó desde hace tiempo muchas restricciones al aborto y no está dispuesta a proporcionar respuestas directas a preguntas relacionadas con la financiación pública del aborto en su proyecto. Esto es muy preocupante para aquellos de nosotros que no quieren que el dinero de los contribuyentes financie abortos. Forzar a los contribuyentes pro-vida a subvencionar el aborto es malo y tiránico. He introducido la Ley “Libertad de Conciencia del Contribuyente” (HR 1233), que prohíbe el uso de los fondos de los contribuyentes para el aborto, tanto aquí como fuera del país. La función más básica del gobierno es la de proteger la vida. Es inconcebible que el gobierno permita que se arrebate. Sin embargo esto era de esperar cuando el gobierno sobrepasa sus límites constitucionales en vez de proteger derechos. Cuando el gobierno se excede de este rol limitado no puede sino promover la agenda moral de quien está en el poder en cada momento, a expensas de los derechos de otros. La gente libre debería ser dejada en paz para que sigan su conciencia y determinen su propio estilo de vida, mientras no interfieran con otra gente que hace lo mismo. Si la moral es dictada por el gobierno cambiará con cada elección. Incluso si uno está de acuerdo con la moral de los políticos actuales y cree que sus ideas deben avanzar, algún día otra gente heredará el poder y lo usará de acuerdo con su propia agenda. Lo sabio de la Constitución es que deja al gobierno totalmente fuera de estas cuestiones. Muchos dicen que debemos reformar la Atención de la Salud y tratarla como un derecho, porque eso es lo que hay que hacer moralmente. La gente pobre no debería quedar sin atención médica en una sociedad justa. Pero muchos se olvidan de la inmoralidad de robar a otros para hacer esto posible. También se olvidan de la moral y la compasión que existe de forma natural en las comunidades donde el gobierno no fomenta la guerra entre clases con programas de redistribución de la riqueza. Muchos médicos se hacen voluntarios, aceptan pagos reducidos de pacientes que no pueden pagar o prestan servicios gratuitamente. Muchas organizaciones benéficas ayudan a los pobres con comida, vivienda y atención médica. Estas organizaciones son mucho más receptivas y responsables para ayudar a las personas que lo necesitan que lo que jamás podría serlo el gobierno. Esta es la forma moral en la que los individuos voluntariamente se ocupan del acceso a la salud, pero la intervención del gobierno amenaza con acabar con este tipo de voluntarismo y reemplazarlo por mandatos, impuestos, cintas rojas, redistribución de la riqueza y uso de la fuerza. El hecho de que la revisión del sistema de salud nacional pueda forzar a los contribuyentes a subvencionar los abortos y hasta quizás obligue a los aseguradores privados a cubrir los abortos, nos convence de que este proyecto de ley y las ideas que hay detrás de él no son constitucionales ni morales ni están a favor del pueblo Americano.

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