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martes, 19 de mayo de 2015

Antonio Escohotado entrevistado por Javier González Granado para el programa “De far a far” de Ràdio Illa Formentera, el jueves 19 de diciembre de 2013.


Javier González Granado: ¿Qué motivos te llevan a enfrascarte en esta búsqueda de catorce años de los que afirman que la propiedad privada es un robo y el comercio es su instrumento?

Antonio Escohotado: Precisar la historia del movimiento comunista, que de paso es precisar la historia del movimiento liberal. Yo tenía ideas sobre esto, pero bastante inconcretas, con muchas lagunas… Además gran parte de la información que tenía venía sesgada, era pro o era contra, y lo que me interesaba era un poco restablecer qué fueron las cosas para saber un poco qué son.

J. G. G.: Para ello haces un recorrido histórico apasionante por la propiedad privada, que surge en occidente en Gracia y roma como un derecho absoluto que llevaba a extender la propiedad de las tierras literalmente por arriba hasta el cielo y por abajo hasta los infiernos. Sin embargo el ocaso de Roma supuso el primer varapalo para esta tradicional concepción absolutista de la propiedad y le surgen los primeros enemigos, en el nombre de Dios. Antonio ¿esto es así? ¿Son los cristianos los primeros comunistas?

A. E.: Antes que los cristianos son los zelotes judíos, los primeros integristas. La secta esenia, aproximadamente hacia el sesenta antes de Cristo, es cuando se reinterpreta el mandamiento de no hurtar como mandamiento de “no practicarás el comercio”.

J. G. G.: Y a propósito de esta relación cristianismo-comunismo te traslado una pregunta…

A. E.: Perdóname un momento. Los esenios llegan a tener como figura más destacada a Juan el Bautista, un profeta, que tiene una relación, primo hermano, con Jesucristo.

J. G. G.: A propósito de esta relación algunos oyentes nos han hecho llegar algunas preguntas y, en concreto, nos dicen si crees que el comunismo hubiera sido posible sin el sustrato moral del cristianismo. Sin ese abono previo que supuso el cristianismo ¿habría medrado en Europa el comunismo o no será que la mente humana es terreno propicio para la siembra de utopías?

A. E.: La mente humana es terreno propicio para la siembra de utopías desde luego, porque tiene algo de terca y de cerrada a la novedad. Pero por supuesto, sin el cristianismo no tiene sentido el comunismo. El comunismo es el protocristianismo.

J. G. G.: Y a la inversa también…

A. E.: A la inversa lo que pasa es que violenta el curso histórico. Ten en cuenta que cuando el cristianismo se libra del comunismo es con la Reforma, con Lutero, Calvino, Zuinglio, etcétera. Y con también con el desarrollo que en España es la escuela de Salamanca, con el espíritu de Trento.

J. G. G.: Siguiendo este recorrido histórico encontramos que en la iglesia la propiedad privada y el comercio encuentran mecanismos de defensa. Así nos lo explicas y citas en tu primer tomo la importancia de la función del notario. Expresamente lo calificas de héroe en el siglo XI y yo no puedo más que agradecértelo…

A. E.: Sí, sí, es que es verdad.

J. G. G.: Y también nos hablas de la letra de cambio, ambos como instrumentos de crédito que logran eludir la normativa sobre la usura. ¿Por qué es tan importante el papel del crédito en el avance económico? ¿En qué radica el éxito de ese artificio que supone equiparar una simple promesa de pago al dinero en efectivo?

A. E.: Porque sin inversión los negocios no salen. Es imposible llegar a montar una cosa que llegue a general demanda, empleo, etcétera, sin tener de entrada un capital. Y ese capital se puede encontrar de muchas formas. Ahí ya entraríamos en lo que podríamos llamar la teoría de formación del capital, pero me temo que eso ya nos desvía del tema.

J. G. G.: Pero en cualquier caso también podemos convenir que un exceso de crédito o una mala gestión del crédito conduce al colapso.

A. E.: Por supuesto. Lo que pasa es que hay un antes y un después del descubrimiento del papel moneda, que lo lanza el banco de Inglaterra a principios del siglo XVII, si no recuerdo mal, y que es el que va a permitir las grandes inversiones, las correspondientes a la megafábricas, que empiezan siendo de textiles y luego acaban siendo fábricas de fabricación de maquinaria.

J. G. G.: En el Renacimiento encontramos otra vez un campo fértil para la proliferación de literatura utópica: Tomás Moro, Campanella… Y esto ya enlaza un poco más tarde con lo que calificas de comunismo ilustrado en la Francia prerrevolucionaria. Alguno de ellos incluso anticipa el concepto de plusvalía, vinculado no al trabajo industrial, sino al agrícola… ¿Qué recibe Marx de toda esta corriente de pensamiento?

A. E.: Me parece que a Marx le hubiera bastado con sus lecturas de juventud del Evangelio, porque él fue muy pío y muy sensible al espíritu evangélico de joven. Pero el libro de Morelly, el famoso “Código de la Naturaleza”, que inspiró el fallido golpe de Babeuf, la Conspiración de los Iguales…Ese texto que decía, entre otras cosas: “todo ciudadano será mantenido desde el nacimiento hasta la muerte por el Estado”. Eso le influyó bastante, porque uno de los problemas de Marx era ganarse la vida, porque cada vez que tenía dinero lo despilfarraba. Y luego, por otra parte, se negaba a trabajar, de modo que estaba el hombre continuamente dando sablazos.

J. G. G.: Sería lo que tú calificas de intelectual en el peor sentido de la palabra. Un concitador de resentimientos.

A. E.: Claro. El pobre es que la verdad tuvo una vida durísima. Ver que se mueren de frío y de hambre tres hijos tuyos y que ahí estás y que tampoco sales a trabajar para ganarte un jornalito y que puedan encenderse la calefacción y puedan comer bien.

J. G. G.: Escribir sólo.

A. E.: Es tremendo. Sí, sí, es un poco como si le hubieran dicho a Jesús quedarse en la carpintería de su padre en vez de salir a predicar.

J. G. G.: Antonio, has insistido y yo, hasta donde te he leído, puedo confirmar que es así, en la neutralidad valorativa de “Los enemigos del comercio”. Tú te has limitado al análisis de lo real, de lo que ha existido históricamente, pero tu odio a la utopía y al idealismo y al mero voluntarismo es absoluto. Es decir, no se trata sólo de que las manifestaciones reales del marxismo hayan acabado en fracasos, sino que nunca habrá un comunismo bueno…

A. E.: A mí no me extrañaría que cuando se descubran fuentes realmente prodigiosas de energía, por ejemplo el motor de fusión, haya algo parecido a un salario social y todas estas cosas que ahora son tensiones derivadas de que unos tienen menos que otros, bien podría solventarse.

J. G. G.: ¿No es utópico este planteamiento?

A. E.: No sé… No te creas… El salto que hemos tenido tan extraordinario en cuanto a capacidad adquisitiva en los últimos dos siglos… Yo lo valoraría aproximadamente en quinientos puntos en total de ventaja. Significa que si teníamos antes un melón, ahora tenemos quinientos. Por supuesto, no vamos a tener quinientos melones. Nos basta con uno y los cuatrocientos noventa y nueve restantes los convertimos en otra cosa. Pero la relación del hombre con la generosa naturaleza va mejorando a través de la técnica y entonces parte del problema del comunismo es un problema material de distribución de bienes. Lo que pasa es que hay otra parte, la del rencor, que esa no se soluciona con una distribución de bienes más igualitaria. El odio de Marx a las clases no es un odio a una entidad fija, como una casta, un estamento de gentes que han nacido así y morirán así. No, lo que Marx odia es lo que tiene la clase de movilidad, es decir, fruto de empeño personal y de suerte. Eso es lo que le molesta. Lo que más odia no es el rico sino el nuevo rico…

J. G. G.: Al que puede cambiar…

A. E.: que lo es gracias a su merecimiento y pone un poco en ridículo al que no lo tiene.

J. G. G.: Por el esfuerzo individual.

A. E.: Claro, el tesón, la humildad para estudiar y aprender.

J. G. G.: Nos llega una pregunta desde un oyente de Ibiza. ¿Qué grado de responsabilidad, si es que lo tienen, tienen las políticas liberales económicas en la situación actual y por qué nadie toma en España la bandera del liberalismo social? ¿Tú no lo harías, Antonio?

A. E.: Voy poniendo granitos de arena, como puse con el tratado de las drogas, y también intento poner un granito de arena aquí. Pero por favor, ya a la edad que tengo… Me parece que deben encargarse otros. Yo ya he hecho mi parte.

J. G. G.: Enlazamos con este tema que comentas. Sostienes que enfrentarse a un fenómeno tan complejo como es la realidad social desde una óptica simplista, que no ofrece detalles -y la realidad ofrece detalles hasta el infinito-es causa del fracaso de los planteamientos utópicos. ¿No ocurre algo similar en el planteamiento prohibicionista frente a las drogas, con su promesa de una sociedad futura libre de drogas? Al fin y al cabo se trata de coartar la libertad individual en aras de un futuro idílico.

A. E.: Sí, sí, es otra Arcadia. La Arcadia sin drogas. No en vano la cruzada contra las drogas empezó contra el alcohol. Fue simultánea. Se prohibió simultáneamente alcohol, tabaco, opio, morfina y cocaína. Esos fueron los elementos malignos iniciales. Luego el catálogo se ha ido haciendo inmenso. Y los norteamericanos publicaron hace no mucho una ley de análogos que decía que no sólo los miles y miles ya clasificados, sino cualquier análogo también será perseguido de la misma manera.

J. G. G.: De momento eso es algo impensable desde el punto de vista de la legislación penal española, entendemos…

A. E.: Es bastante gracioso, porque al aceptar la figura del delito provocado el Tribunal Supremo español cambió mucho las costumbres que habían instaurado los americanos, porque dejó de apoyar la figura del agente provocador, es decir, del policía disfrazado de traficante que así servía de gancho y que por otra parte así tenía derecho a importar, detentar y vender drogas él mismo.

J. G. G.: Induciendo la comisión de delitos.

A. E.: Calo, claro, por supuesto. El agente provocador lo que provoca son delitos.

J. G. G.: ¿Realmente hemos asistido al final de la guerra contra las drogas? ¿Qué nos espera en tu opinión en el plano legislativo en los próximos años?

A. E.: A mí me parece que ya estamos en una fase de armisticio, pero esta cruzada, como las demás, será entre susurros. Nunca el cruzado, que ha perseguido el librepensamiento, o la desviación sexual, o los contactos con la magia, ha cogido en un momento y ha dicho “pues señores, perdonen, me he equivocado, han muerto cientos de miles de personas o millones por esto pero yo estaba equivocado, lo siento”. Esto no se va a producir, no se ha producido y no se producirá. Entonces la forma que tienen de solucionarse estas iniciativas de Arcadia feliz es, pues bueno, a la chita callando. Esto que pasa ahora. Imagínate en el caso particular de Ibiza y Formentera, la cantidad de droga que circula por ahí, de drogas ilegales.

J. G. G.: Esto en el ámbito social y legislativo. En el ámbito farmacológico, fallecido Albert Hofmann, retirado Alex Shulgin ¿crees posible en surgimiento de algún químico que nos deje alguna sustancia como la LSD o la MDMA que marquen una época histórica, o por el contrario el catálogo de sensaciones humanas ya está explorado y lo que vengan serán siempre sucedáneos de lo que ya ha existido?

A. E.: En parte sí y el parte no. Primero que lo de la profecía se me da fatal. Es más, me causa alergia cutánea cualquier tendencia a anticipar el futuro y segundo que hay muchas drogas que están todavía por introducirse sólidamente en el flujo de las sociedades. Me refiero sobre todo a variantes como la del 2CB, que es una droga que en unas dosis es extraordinaria, pero en cuanto empiezas a pasarte se convierte en una droga aterradora y la gente, si sigue pasándose, se tirará por la ventana porque se siente tan mal que la única forma de salir fuera de sí es matarse. Este tipo de droga que lleva consigo su autocontrol me parece que se irá desarrollando cada vez más.

J. G. G.: ¿Qué fue y qué es Ibiza para ti?

A. E.: Un paraíso no imaginario, un paraíso real, con todo, norte, sur, este y oeste. Lo pasé fenomenal. Eso no quiere decir que no lo pase ahora bien ¿eh? La verdad es que mi vida ha sido francamente satisfactoria, incluso durante aquel añito que estuve en la cárcel. Pero Ibiza es que tiene como una naturaleza benévola. Yo diría que cualquier pesona por estar situada nada más que ahí, ya tiene un plus.

en.wikipedia.org Albert Hofmann

en.wikipedia.org Alexander Shulgin
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