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viernes, 26 de junio de 2015

Antonio Escohotado con Clara Elvira Ospina para Canal N (Perú).


Clara Elvira Ospina: ¿Por qué hizo usted su gran investigación sobre las drogas en el mundo?

Antonio Escohotado: Pues porque la historia de las cosas es la manera más directa y objetiva de conocer a las cosas, porque viendo cómo nacen, cómo se desarrollan y cómo mueren, si es que llegan a morir, es cuando entendemos qué es una cosa. No entendemos una cosa porque tengamos una definición de ella, sino que entendemos las cosas cuando conocemos su desarrollo.

C. E. O.: ¿Desde cuándo se consumen drogas en el mundo?

A. E.: La primera mención escrita que tenemos es una tablilla cuneiforme que se encontró en Ur y que menciona al opio con una expresión que quiere decir disfrute, contento. Eso es en el dos mil trescientos antes de Cristo y estamos en el dos mil catorce…, pues hace unos cuatro mil quinientos años.

C. E. O.: ¿Y por qué cree usted que los gobernantes siguen insistiendo en la guerra contra las drogas?

A. E.: Bueno, el ser humano tiene una parte que algunos neurólogos llaman cerebro reptiliano, que es incapaz de percibir las cosas más que como buenas o malas. No hay término medio. Entonces para este cerebro reptiliano el mejor alimento es, en diversas épocas, algún tipo de chivo expiatorio, algún responsable de todos los males. La cruzada contra las drogas no es tan nueva como parece. Ya en Roma, en la Roma imperial, se persiguieron las bacanales, mataron a miles de personas con la excusa de que en las bacanales se hacía falsificaciones y crímenes y tal. Luego se persiguió a las brujas. Pero usted me preguntaba por…, y yo le estaba hablando de esa parte del cerebro reptiliano. La humanidad siempre ha querido ver un mal absoluto. En el siglo XX le tocó a las drogas, en el XIX le tocó al libre pensamiento, en el XVIII a la autonomía sexual y entonces se persiguió la conducta sexual desviada, en el XV el mal absoluto era la magia. Siempre hemos ido teniendo algún mal absoluto. Luego se nos ha olvidado y hemos cambiado de mal absoluto y eso es lo que pasa con las drogas, pero se está acabando. La cruzada se está acabando entre susurros. No es que Uruguay o Estados Unidos o Suiza o Holanda hayan dejado en términos prácticos la cruzada. Es que ahora lo que nos interesa realmente es proteger a la sociedad, proteger a nuestros hijos y a nuestros nietos y, desde luego, el experimento de prohibirlas no ha servido más que para multiplicar el número de usuarios, multiplicar el número de puntos de venta y crear el crimen organizado.

C. E. O.: Y hay un enfrentamiento entre el derecho del individuo a meterse lo que quiera y el derecho del gobierno a prohibírselo…

A. E.: Claro, es una batalla entre los autoritarios y los no autoritarios. Lo único que está claro es que la prohibición del alcohol, que se decretó en estados unidos en el año catorce, en 1914, y duró hasta caso 1940, concretamente hasta 1937, creó a Al Capone y el crimen organizado, pero eso es un juego de niños comparado con Pablo Escobar o con los carteles mejicanos actuales. ¿Por qué no se preguntan los gobernantes hasta qué punto su remedio estropea hasta el límite máximo el mal que pretenden solventar? ¿Por qué no tienen un poquito de honradez, un poquito de conocimiento y un poquito de compasión por los seres humanos?
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