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jueves, 11 de junio de 2015

Antonio Escohotado en ANTV (Colombia) con motivo de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (XXVII filBo 2014)


A. E.: El uso de drogas en distintos lugares y en distintos momentos y la aversión al comercio y, por tanto, el deseo de crear una sociedad planificada, en vez de mercado, se diría que son dos asuntos completamente dispares, pero no, porque detrás de las drogas psicoactivas está el miedo que nos tenemos a nosotros mismos, proyectado en forma de protección de los demás. Pensamos que cierta droga (esa o la otra…) nos va a dar artificialmente una magnitud tal de placer que vamos a abandonar el resto de las cosas, se nos van a olvidar nuestras responsabilidades y deberes porque no estamos protegidos ante el orgasmo químico. Ese miedo a sí mismo que contienen las drogas, a mi juicio, tiene una expresión exterior en la historia del comunismo y la historia del liberalismo, es decir, en las maneras de organizar la producción, distribución y consumo de bienes. La historia del comunismo es la historia del miedo a los demás. La historia de las drogas es la historia del miedo a uno mismo. Son dos fenómenos aparentemente dispares pero marcados por la misma cosa: el miedo. El miedo no existiría si no existiera el dolor y no hay nada más serio, respetable y horrible que el dolor. Epicuro, un discípulo de Aristóteles, decía “hedoné óptima”, placer máximo, siempre que no me duela algo. Pero ¡qué caramba! Si no nos duele algo no somos conscientes de que no nos duele algo…, no pensamos; “hedoné óptima”, placer máximo… Simplemente estamos. Sólo empezamos a darnos cuenta de algo cuando empieza a doler. Tenemos miedo al dolor y es justificable tener miedo al dolor, pero hay ciertas formas de evitar el dolor que causan más dolor. Yo creo que en particular las dos más precisas que encontramos de queriendo escapar del dolor topar con más dolor son la cruzada contra las drogas y la cruzada contra la propiedad. Con cada una de ellas nos hemos encontrado, primero, con un ideal y la mejor voluntad para sacar adelante ese ideal y, luego, con la terrible contradicción de darnos cuenta de que aquello de lo cual esperábamos que nos ayudase a vivir, en realidad nos entorpeció…
De 2.300 es lo más antiguo que tenemos, que es una tablilla cuneiforme mencionando el opio como satisfacción, plenitud… Hace cinco mil años a cuatro mil quinientos años los hombres tenían esa sustancia. El opio es posiblemente más antiguo que las fermentaciones alcohólicas.
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…No, sí los hubo (problemas)… Vamos a ver, hubo una asimilación del alcohol que le costó a la antigüedad muchísimo. La civilización grecorromana le tenía un miedo al alcohol exactamente igual que le tenemos ahora a la cocaína o a la heroína. Exactamente igual. “Bacantes”, la tragedia de Eurípides, narra como el rector de una ciudad… Lo llamaban tirano, pero no en el sentido peyorativo del término, Penteo, decide prohibir las ceremonias báquicas, las bacanales, y entonces se acaba organizando una tremenda tragedia, que es la más grande tragedia de Eurípides, está a la altura de las de Sófocles y las de Esquilo, donde queriendo prohibir las ceremonias báquicas, que en el fondo no es nada más que queriendo prohibir el consumo de alcohol, que en aquel tiempo, porque no se había descubierto la destilación, era siempre vino…,queriendo prohibir el vino acaba metiéndose… Bueno, se traviste, se convierte en un travestido para poder asistir a las ceremonias, y se lo comen crudo su madre y sus tías. Esa es la tragedia “Bacantes” de Eurípides. En roma estaba tan castigado que la gente joven o las mujeres bebiesen vino que era pena de muerte. Tito Livio menciona, por ejemplo, que a una joven de treinta años, simplemente por disponer de las llaves de la bodega, la encerraron en la bodega y la dejaron que se muriera de hambre y de sed allí. La antigüedad ha tenido un miedo tremendo al vino y cómo el vino se ha acabado aclimatando y cómo ahora tenemos mil o dos mil millones de personas que toman diariamente alcoholes y solamente hay una fracción de aproximadamente una milésima de alcohólicos irrecuperables, pues nos hacemos una idea de que, claro, no hay ni blanco ni negro en la vida. Todo es gris y con lunares y todo es trabajoso y todo lleva su tiempo y su aprendizaje…
Eso no. Al opio no. Había casi mil tiendas en Roma vendiendo opio. El opio nunca ha planteado problemas. El opio empezó a tener una mitología extraña en occidente a raíz de la inmigración masiva de chinos para construir ferrocarriles en todo el continente americano, tanto el sur como el norte, que generaron xenofobias y discriminaciones, y entonces, como era costumbre suya… Pero en modo alguno una costumbre exclusiva de los chinos. Por ejemplo, la reina Victoria tomaba más opio que en los fumaderos, lo que pasa es que la reina Victoria… Y a propósito de ello hubo dos guerras del opio, pero las guerras del opio no tenían nada que ver con la idea actual de que las drogas son malignas y que un mundo sin drogas o una vida sin drogas es benigno, no para nada… Eso aparece con los obispos protestantes y católicos, que tienen la primera conferencia internacional sobre la salud de pueblos degenerados e infantiles en 1911, ahí es donde por primera vez se dice que las razas pueriles no pueden tomar drogas y, sobre todo, que hay una serie de drogas que no son las de las farmacias y que son horribles y que hay que prohibirlas…
Psicoactivas. Una sustancia que produce una modificación del estado del ánimo. Es muy curioso porque Descartes dividía el mundo en res pensante y res extensa, en cosa material y cosa mental. Sin embargo las drogas violan eso, porque las drogas son cosas materiales que afectan directamente y en gran medida a la cosa mental. Son…, por eso la palabra fármaco en griego, que es el origen de lo que se conoce como droga, significa prodigio, magia, sorpresa y, finalmente, cambiándole el acento, significará chivo expiatorio; “farmakós”es chivo expiatorio y “fámakon” es droga. Esas cosas curiosas, ¿eh?
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Y por ejemplo, a los comienzos de la revolución industrial, que prácticamente empieza en el último tercio del siglo XVIII y a lo largo de todo el siglo XIX, cuando empiezan las fábricas grandes…, porque hasta entonces los talleres tenía siete, ochos personas, los gremios no querían que hubiera más de siete u ocho personas por taller…, y empezaba a haber fábricas con cientos de personas, miles de personas, decenas de miles de personas…, pues este tipo de personal, que es el que se empezó a llamar proletario, porque no tenía capacitación, es decir, podía coger cualquier tipo de empleo y dependía mucho del progreso de la maquinaria, en cuya virtud pues claro, las personas no tenían que tener maestrías, bastaba con que estuvieran allí dando un giro a la derecha o a la izquierda de una manivela…, esas personas eran las que consumían, el único día libre, porque no había semana inglesa, sólo había domingo, ese día consumían en mayor medida opio o morfina que alcohol… Es decir, que el vino o el whisky salían más caros.
Desde la aclimatación, que antes comentamos, de la cultura grecorromana al vino, que tomó como un par de siglos y luego ya dejó de asustar Dionisio-Baco y dejó de asustar Eros, que iba siempre conectado con Dionisio-Baco, el siguiente brote de preocupación fue la cruzada contra las brujas, el problema de la magia, que duró aproximadamente desde el siglo XIV hasta el siglo XVII, tres siglos. Es muy curioso que esa cruzada…, pues ahora nos parece un derecho civil si alguien practica la magia, negra o blanca; entonces no, entonces la peste, por ejemplo, las hambrunas, el que hubiera plagas del ganado o plagas del campo…, todo eso se atribuía a que se cultivaba la magia, y entonces se hace una legislación severísima donde las personas que tenían tratos con la magia acababan en el hoguera y, efectivamente, lo que pasó es que al llegar el cristianismo se quemaron las bibliotecas, empezando por las de Alejandría, porque la antigua forma de comulgar, como por ejemplo en toda América latina, pero también en Asia y también en Europa…, la antigua forma de comulgar era con una ostia psicoactiva. Era un material que colocaba, que colocaba mucho, llevaba a otras regiones de la consciencia; esa era la comunión primitiva. Transformar esa comunión en un acto de fe fue la obra de monoteísmos con vocación de imperio universal, que empezaron con el cristianismo y continuaron con su derivación purificada, que es el Islán, que es el monoteísmo puro. Naturalmente para estas religiones la comunión sustancial de las religiones precedentes, de las religiones paganas, era la competencia peor, y entonces fue perseguida salvajemente. Los restos de las religiones europeas, bajo la bota cristiano-islámica, resurgieron un poquito antes del Renacimiento y sobre todo durante el Renacimiento y eso fue el fenómeno de la brujería que, efectivamente, aunque habían perdido los conocimientos farmacológicos que tenían en tiempos de Grecia y Roma, algo les quedaba y, además, eran gentes que eran campesinos y conocían la flora psicoactiva en la medida de sus posibilidades, que además se habían agravado mucho, porque el comercio se interrumpió prácticamente durante la Alta Edad Media, los caminos desaparecieron, todo se emboscó, las gentes dejaron de relacionarse de unos lugares con otros, se perdieron los conocimientos… Hay que recordar que Carlomagno era analfabeto, por ejemplo. Entonces, en ese mundo, lo que quedaba de los viejos saberes (“farmacópolos”se llamaban los farmacéuticos antiguamente) combinado con la persecución y la ignorancia, creó un mundo de potajes y untos, que es los que empezaron a perseguir desde el siglo XIV, compuestos básicamente por solanáceas psicoactivas, belladona, mandrágora, beleño, cáñamo, en extractos tipo hachís, y opio. Y esas pomadas y untos y brebajes se empleaban cada vez más en función de la propia persecución de las brujas. Las brujas vendían esos productos y, es curioso, que acabó habiendo una reventa de productos incautados a las brujas. Un español, si no recuerdo mal Anselmo Sánchez, llamado Tenebrero, fue condenado, dice Pedro Mártir de Anglería, porque tenía un arsenal de potajes y untos de bruja que revendía a la aristocracia. ¿Cómo se usaban aquellos untos brujeriles? Ustedes habrán visto a las brujas montadas en palos de escoba… Los palos de escoba estaban untados en esas pócimas, en esos brebajes, que cuando usaban solanáceas psicoactiva, ya les he dicho, beleño, mandrágora, belladona, datura, pues sumen rápidamente en sueños, en credulidad…, bueno, normalmente tenían un uso intravaginal y para eso se empleaban los palos de escoba. Es decir, las brujas realmente no estaban montadas sobre las escobas sino que utilizaban las escobas de una manera más local.
(La amnesia) es el principal mal que tiene el ser humano, porque no hay nada que ayude más a recorrer el presente que el conocimiento del ayer…
(Que la persecución incrementa lo perseguido) no es que parezca, es que es evidente. El que no conoce la historia está obligado a repetirla y es lo que estamos haciendo, literalmente. Por fortuna, entre tanto ha resucitado la ciencia… Porque es que hay que recordar Agustín de Hipona, san Agustín, dice en las “Confesiones” que esa “curiosidad malsana llamada ciencia”es una manera de interesarse por cosas que la fe ya aclara perfectamente, que no tiene sentido. Efectivamente la ciencia sufrió una gravísima persecución desde el triunfo del cristianismo y no se recuperó hasta el Renacimiento, que por eso se llama Renacimiento. Por eso el Renacimiento coincide con la cruzada contra las brujas. Porque dentro de la locura que era el desconocimiento de las cosas y tal…, en general el hecho de que la gente se había embrutecido por haberse aislado, porque no había relación, porque no había comercio… En cierto modo lo que nos diferencia ahora, la cruzada actual contra las drogas de la cruzada contra las drogas de las brujas es que entre medias ha resucitado la ciencia y, al resucitar la ciencia, la química ha inventado muchísimos productos nuevos. Todas las drogas naturales que tenemos ahora, es decir, productos botánicos directos, se conocen, al menos, hace cuatro mil años, todas, y es gracioso que ahora nos planteen problemas tan tremendos el cáñamo, por ejemplo, o el opio, cuando llevan ahí cuatro mil años y los toman en todos los continentes. Es francamente curioso. Lo que pasa es que entre medias la ciencia que renació…, ya no se hizo caso a san Agustín, se le hizo más bien caso a santo Tomás, que estudiando a Aristóteles dijo “no, hay manera de hacer compatible la fe y el conocimiento”, y el mundo enveredó por lo que estamos ahora, por ejemplo un señor hablando y otros señores escuchando, que antes solamente podía darse en caso de que yo les estuviera a ustedes lanzando un sermón, que espero que no sea el caso.
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(Moralizar) es inevitable en torno a todo. Igual que había “Tenebrero”,aquel alguacil que se dedicaba primero a quemar a las brujas y luego a quedarse con sus potajes y revenderlos a la aristocracia, pues ahora lo que hay son carteles de la droga. Lo que creó la cruzada contra las drogas es el crimen organizado. Al Capone es una broma en comparación con Pablo Escobar o con los carteles mejicanos, es una broma. Y cada vez va creciendo más. Pero ¿por qué duró tres siglos la cruzada contra las brujas y cómo acabó? ¿Creen ustedes que hubo un decreto, una encíclica papal diciendo “nos hemos equivocado”? No, las cruzadas no se acaba con decretos diciendo “nos hemos equivocado”. Las cruzadas se acaban entre susurros. Es el papa el que les dice a los obispos: “no, no aceptéis más querellas contra las brujas, eso es impopular, dejadlo”, que es lo mismo que está sucediendo ahora con las drogas. Cuando yo empecé a escribir la “Historia General de las Drogas” estaba de funcionario “freelance” en Naciones Unidas, en la JIFE, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, con sede en Viena; había unos seiscientos despachos en el edificio. Ahora, en funcionamiento, hay seis. La Brigada Española de Estupefacientes tenía fondos diez veces superiores hace veinte años que ahora. Esto es lo que no sabemos, lo que no sabe el público, que la financiación pública de la guerra contra las drogas terminó hace aproximadamente once años y cada vez retrocede y retrocede más. No hay manera de decir al público: “señores, les hemos metido en un asunto donde el remedio es mucho más insano que la enfermedad”. No hay manera y no lo harán. Pero por otra parte cuando de verdad se rebela un remedio más insano que la enfermedad la inversión pública en esto retrocede, y es lo que está pasando hace años. ¿Cómo se llama la nueva política en materia de drogas? Reducción de daños, “harm reduction”. Esto ya se ha impuesto prácticamente en países civilizados como Suiza, Holanda, yo diría que incluso en España. En España, por ejemplo, el consumo de todo tipo de sustancias, el consumo, no tiene problemas. Habrá que dar el paso, por supuesto, para acabar con la hipocresía de cómo va a ser posible consumir si no se produce y distribuye, pero bueno, la hipocresía es uno de los aceites que ha permitido a la historia universal llegar al nivel actual y seguirán aceitando la maquinaria pública.
Holanda lleva veintisiete años con los “coffee shops” y lo que han conseguido es bajar un veinte por ciento el consumo, porque se le quita el halo de lo prohibido y entonces, bueno, eso no significa que se vaya a reducir el consumo pero, finalmente, pues que el cáñamo es un fármaco tan interesante o más que el alcohol o que la aspirina o que el opio y siepre tendrá usuarios.
Cuando la ética y el derecho dejan de distinguirse el derecho se corrompe convertido en una moralina tiránica y la ética se convierte en pura hipocresía.
(Que Estados Unidos aflojará su empeño contra las drogas) lo está aflojando. Clinton fumó marihuana pero no se tragó el humo. Obama se lo tragó. Vamos a ver el siguiente presidente. Ellos crearon la cruzada y ellos acabarán con ella. Pero aquí hay personas de máxima relevancia, en los Estados unidos, que están metidos contra la cruzada de las drogas. Por ejemplo, Milton Friedman, el economista, perdió un hijo porque el hijo se acogió al papel del yonqui, a la coartada del yonqui, se empezó a portar muy mal con la familia y acabó muriendo de sobredosis. La reacción normal, por ejemplo “Madres contra la droga” en España, le hubieran echado la culpa a la heroína. Milton Friedman es Milton Friedman, y dijo “no, mi hijo ha muerto porque fue un fantoche y un farsante y ha preferido el papel de inimputable que le daba la cruzada contra las drogas”.Y entonces creó Normal, que fue la primera asociación antiprohibicionista norteamericana que, por ejemplo, últimamente ha recibido un tremendo impulso con los cincuenta millones de dólares que les ha dado George Soros, el financiero. Yo formo parte de Normal y hace mucho tiempo constituimos la asociación antiprohibicionista internacional, con el difunto García Márquez, por cierto, y con Friedman y algunos más…, el grupo del Partido Radical Italiano.


(Que no es lo mismo el consumidor de drogas que el yonqui) es que se compra irresponsabilidad. Se cree que la libertad es cosa distinta de responsabilidad, y le ayuda a creer esa farsa pues eso, todo el aparato creado de manera que la frontera entre derecho y moral desaparezcan y, al desaparecer esa frontera, todas las más salvajes fantasías se convierten en pura realidad.


(Que libertad y responsabilidad no van separados) pues claro. Pensar que libertad es hacer lo que me da la gana es ser tonto. Hegel decía “libertad es conciencia de la necesidad”. Montesquieu muy bellamente decía “libertad es poder hacer lo que debemos. Luego hay farsantes que dices que libertad e no tener límites. Bueno ¿dónde encuentra usted eso? Quizá en la geometría, donde sólo hay el punto y la recta o las curvas regulares… No, la vida es pura exigencia, límites. Una libertad que no sea responsabilidad es fraude.
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(Acerca de “Los enemigos del comercio) me he puesto a documentar la historia del comunismo porque uno no sabe, yo mismo no lo sabía hasta que cumplí cuarenta años o así, no me di cuenta de que la única manera de conocer es conocer históricamente, tanto de la química como la biología, tanto la política como la sociología…, lo único que hay que nos ayuda a borrar la ignorancia y a poner, en vez de la ignorancia, lucidez es la historia. Entonces, si uno tiene la paciencia y ahora con Internet esa paciencia está recompensada sobradamente con clics de ratón muy sencillos…, uno quedará asombrado porque la realidad es infinitamente más densa y más imaginativa que la más delirante de las fantasías. Tengamos paciencia. Estudiemos la historia de las cosas y sabremos muchísimo; y al saber muchísimo dejaremos de ser tan burros, tan elementales como nacimos. Entonces me di cuenta después de estudiar la historia de las drogas, que me abrió la cabeza de mil maneras…, porque yo no sabía al ponerme a estudiar esa historia qué había pasado y hasta qué punto nos habíamos metido en un delirio… Hace quince años me puse a estudiar la historia del comunismo porque yo fui comunista y di por evidente que la propiedad es un robo y que, dada una idea elemental de la justicia, es mejor planificar las cosas y así no estamos expuestos a las crisis cíclicas ni a azares de la fortuna y ¿por qué no planificar? Bueno, pues llevo quince años estudiando el asunto, he publicado dos tomos de unas setecientas páginas cada uno y estoy de lleno metido en el tercero… He aprendido una barbaridad, no se pueden ustedes imaginar lo que he aprendido. Pero es que aprendo cada día, aprendo cada hora pero ¿cómo se aprende? Se aprende dejándose sorprender, haciendo que donde estaba el prejuicio llegue el juicio, pero ¿cómo llega el juicio? El juicio llega en forma de hechos, hechos sucesivos, este, el otro, el otro, el otro, el otro… Hacen falta a veces diez mil para que la cantidad induzca un salto de cualidad. Pero con paciencia yo les aseguro que cualquier idea que tengan ustedes de cualquier cosa va a cambiar si analizan la historia de esa cosa que a ustedes les interesa; pero la analizan con paciencia, desapasionadamente, dejándose sorprender. En el caso del comunismo ¡bueno!... ¿Cuál es la alternativa al mercado? La planificación, pero ¿se han puesto ustedes a pensar la diferencia entre sencillo y complicado? Parece que es simplemente la diferencia que hay entre el uno y el dos… No señor. La diferencia entre sencillo y complicado es que sencillo pertenece al mundo de la imaginación y complicado pertenece al mundo de la realidad. Son mundos distintos.


(Acerca de drogas vs. propiedad e izquierda vs. liberalismo) el primer programa de la tele española (que acabó llevándome a la cárcel) donde se dijo “esto de la prohibición es un disparate, no vamos a ninguna parte y lo único que hacemos es multiplicar los puntos de venta y multiplicar las personas abonadas a la coartada de “soy un pobre pelele que vio pasar por ahí una papelina de esto o lo otro y ya quedó enganchado para siempre”… Lo primero que encontré en Ibiza al volver, yo vivía entonces en Ibiza, fueron varios amigos que dijeron “tú eres un nazi, estás proponiendo que las drogas vuelvan a las farmacias; nosotros no somos capaces de controlarnos… ¿Qué quieres? ¿Matarnos? ¿Llevarnos a Auschwitz?” Esa fue la primera reacción que yo encontré al decir aquello... bueno, pero estábamos en lo de la planificación y el mercado. Mercado… Con mercado lo único que queremos decir es que no nos obligan ni a producir ni a consumir, que hay autonomía de la voluntad en términos de producción y consumo. Lo contrario del mercado es la planificación. Pero, en la práctica, ¿qué es la planificación? La práctica de la planificación es el economato, es decir, que en vez de ir a la tienda vamos al economato, tenemos cupones, tenemos vales de economato. Esto si leen ustedes otra vez a Marx por ejemplo se encontrarán con que Marx es un fervoroso defensor del economato. ¿Qué ha pasado con los economatos si nos ponemos a verlo históricamente? Por ejemplo el economato en Camboya o el economato en Cuba o el economato en Checoslovaquia o el economato en España… Pues que están desabastecidos. Forma parte de la esencia del economato el desabastecimiento. Por alguna razón inexplicable el mercado va y funciona. Yo esto no lo entiendo, si quieren ustedes que se lo aclare, pero claro, es que es la diferencia entre el mundo de la imaginación y el mundo de la realidad. No la diferencia entre el uno y el dos, sino la diferencia entre lo existente y lo imaginario. Cuando dejamos que la libertad sea, que es lo que sucede con el mercado, pues resulta que la humanidad se divide, se gradúa verticalmente desde el que tiene mínima cosa, el mendigo más o menos demente que pide limosna por la calle hasta el supermillonario que, por ejemplo, se ha inventado el “post it”… Saben ustedes lo que es el “post it”…,esa especie de colita…, ese señor es uno de los diez más ricos del mundo. Esa graduación son las clases, las clases sociales. Marx dijo que había que crear una sociedad sin clases, pero evidentemente no sabía de lo que hablaba, porque quiso decir una sociedad sin estamentos. Un estamento es un sector del cuerpo social cuya posición viene determinada por la cuna. Estamentos todavía hay en la India, por ejemplo, aunque todo el mundo occidental y todas la civilizaciones que conocemos hasta llegar la sociedad comercial son estamentales. La sociedad de clases llega con la movilidad instaurada por el comercio. Cuando el comercio permite que unos, los ingeniosos, los diligentes y los que tienen suerte, los suertudos, se destaquen. Eso, esa movilidad, les afecta a ellos mismos, de manera que el señor que ha descubierto el “post it”posiblemente tenga nietos que cumplan el refrán de “padre trabajador, hijo señorito, nieto pordiosero”. Las clases son movilidad intrínseca. Cuando Marx dice “quiero una sociedad sin clases” entiendan ustedes de una vez que quiere decir “quiero una sociedad inmóvil”, “no quiero que nadie cambie de posición en función ni de suerte, ni de mérito”, “odio el mérito”. ¿Dónde está el origen de“odio el mérito”? En el “Sermón de la Montaña”: “benditos sean los pobres de espíritu (“micro neumas”, alma pequeña)… “Benditos sean los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino”. El primer profeta de Israel, Amós, dice: “malditos los que viven felices y tranquilamente”; esa es la primera de las profecía de Amós. Una sociedad sin clases, una sociedad inmóvil, eso es lo que prácticamente se ha creado en todas las llamadas “democracias populares”, pero aún así es mentira puesto lo que se crean son nomenclaturas feroces, como las vigentes todavía en Pyongyang o en La Habana, y no hay inmovilidad social. La inmovilidad es tan imaginaria como el unicornio o como los dragones medievales. Podemos quererla pero no la vamos a conseguir jamás. Tenemos que, a mi juicio, mantener el coraje de amar lo real y lo real no es ni bueno ni malo, ni justo ni injusto. Uno influye un poquito con la buena voluntad, el esfuerzo, pero más aún influye la suerte y el individuo siempre es muy poco, nadie vale nada, empezando por supuesto por yo mismo y, sin embargo, en ese “no valer”, en ese “no ser nada”, somos los ladrillos del Universo. El Universo descansa sobre nuestras espaldas, aunque no somos nada y desaparecemos como motas de polvo. Tenemos que tener el orgullo de saber que no somos nada pero, a pesar de todo, ninguna cosa es más real que nosotros. Odiar la individualidad, que es lo que hacen todos los igualitarismos, es inútil, pero además de inútil implica unas operaciones de crueldad que la humanidad no estaba acostumbrada a presenciar. La diferencia entre el comunismo del “Sermón de la Montaña”, que es un comunismo del amor, con el “comunismo científico”, que aparece con el “Manifiesto” de 1948 es que el resentimiento, el odio que, definitiva, en el “Sermón de la Montaña” y en el Evangelio, es al “más acá”, a este “valle de lágrimas” terrenal del cual se espera salir para llegar al cielo…, el “comunismo científico” tiene la increíble insolencia de querer crear el Paraíso en la Tierra y al fin, esto es lo que yo voy descubriendo por ahora en el tomo tres de mi investigación, consigue la forma más parecida jamás ensayada al infierno.





Ya era hora que empezases a hablar (a Carlos Granés, el entrevistador que pregunta ¿“cómo controlamos nuestro apetito de irrealidad”?).
(A que si el arte y las drogas no nos permiten un escape hacia el ideal, manteniendo los pies en la Tierra) no hay nada más natural y profundamente orgánico que la química. Las personas que van de paraísos artificiales no saben de lo que hablan, porque no hay nada menos artificial que la química. Somos una bolsa química y muchas veces una mala noticia o una buena noticia induce reacciones químicas en nuestro cuerpo indiscernible de las que produciría la ingesta de tal o cual fármaco… El apetito de irrealidad, eso es lo más interesante. Yo creo que el apetito de irrealidad es como la maldición de la libertad, es querer una libertad que no sea responsabilidad. En definitiva es estar peleado con la lógica, es estar peleado con la coherencia. Finalmente es decir “a mí no me han pedido nacer y hubiera preferido no nacer”.Lo que pasa es que las personas no suelen llevar hasta este punto de coherencia sus posturas y, por ejemplo, el uno decide hacerse cruzado antidroga, el otro decide hacerse cruzado anticapitalista o anti-mercado y así se va prolongando o se va aliviando, hasta cuando llegue lo que siempre tiene que llegar, porque eso sí que llega siempre, que es cuando el individuo reconoce su limitación, es decir, su finitud. Ahora, sobre esa finitud se crea el Cosmos, sobre esa finitud se hace lo real. Las únicas cosas infinitas que existan son los infinitos artificiales de las matemáticas; por ejemplo el hecho de que una serie numeral no tiene término. O el infinito práctico, que es la libertad en acto, por ejemplo, la sociedad comercial en comparación con la sociedad estamental. La sociedad de clases que quería superar Marx con esa incoherencia de: “usted lo que quiere es una sociedad inmóvil, donde la gente no vaya teniendo, en función de suerte y capacidad, unos distintos puestos, unos distintos rangos; usted quiere acabar con esto”. Bueno, claro, “yo quería a un coronel, pero no me quiso él”, que dice el refrán español… No es más que un esfuerzo para que la voluntad se sobreponga a la inteligencia. Yo creo que la historia universal se puede concebir como el lento proceso donde la inteligencia se va sobreponiendo a la voluntad. La voluntad empieza con su ley del deseo, con el niño que llora nada más nacer e incluso se le da un golpe para que llore, para estar seguro de que está vivo, y entonces al llorar dice “yo quiero”… Pero ¿qué quiere decir “yo quiero”? Pues “tengo presente una ausencia”. El deseo es presencia de una ausencia. Sólo la inteligencia llega a poseer el objeto. La voluntad siempre se queda por debajo del objeto o, por lo menos, si alcanza a abrazar al objeto es un abrazar temporal. En cambio el abrazo de la inteligencia es, como conocimiento, como comprensión, ya idéntico a la realidad misma de las cosas. Cuando entendemos pasamos a ser exactamente lo que somos y ya no queremos, sino que somos.
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(A que “los últimos serán los primeros” se fue imponiendo por todas partes) más de la mitad de la población del planeta era comunista en los años sesenta…

(A que, pese a todo, “no sentimos afecto” por el capitalismo) claro, el capitalismo triunfa con mala prensa; siempre la ha tenido porque siempre hemos querido que la voluntad se sobreponga a la inteligencia, siempre hemos querido una libertad que no fuese responsabilidad, siempre hemos querido un razonamiento que pudiera prescindir de la congruencia de los términos medios, siempre hemos querido algo más que la dura coherencia de las cosas. Y el capitalismo siempre ha tenido mala prensa. El comunismo siempre ha tenido buena prensa… Ahora que estoy en pleno volumen tres he descubierto que Rusia, cuando pasó de Rusia a ser la U.R.S.S, perdió en la guerra civil un millón y medio de personas… Mucho ¿eh? Sin embargo perdió en los primeros cinco años de égida de Lenin, de hambre y de frío, casi treinta. La guerra civil millón y medio, hambre y frío treinta…, estamos hablando de un cuarto de la población. ¿A que no se lo han enseñado en el colegio? ¿No? Yo se lo enseñaré, les daré las bases para poder tener esa certeza. ¿Por qué? ¿Por qué no sabemos esas cosas? ¿Por qué no sabemos, por ejemplo, que todos los jefes de fila del comunismo fueron señoritos, hijos de papá, que vivieron de sablazos y de lo que les daba su familia? ¿Por qué no recordamos que Marx dejó morir de hambre y de frío a tres hijos antes que trabajar en la academia de lenguas que tenía a dos cuadras su amigo Wolff? ¿Sabían ustedes que Lenin vivió treinta años de las remesas de su mamá? Ni un solo cabeza de fila igualitarista ha trabajado. Todos han creído que podían vivir de revolucionarios profesionales. ¡Qué cosa curiosa! ¿Pero por qué no me lo han enseñado a mí esto en el bachillerato? ¿Por qué, mientras estudiaba derecho y filosofía, no me lo han enseñado mis profesores? Cosa curiosa… ¿Por qué no me han enseñado a usar las drogas y a saber qué son, en vez de a satanizarlas o a envenenarlas, como William Burroughs o Billie Holiday o Charlie Parker? ¿Por qué? Pues por esto de que solemos preferir la irrealidad a la realidad. En definitiva olvidarnos de que somos mortales pero que en esa mortalidad está también el orgullo y la dignidad nuestra. Sabiendo lo que nos espera a todos, a pesar de todo, intentamos ser dignos, intentamos saber, intentamos que la inteligencia sea superior al capricho… Me parece que ya no me queda… ¡Ah, sí! Proletariado, proletariado… La palabra proletariado. “Proletarius”eran los orgullosos hijos de la república romana que la servía ingresando voluntariamente en las legiones. Ese es el sentido de la palabra por ejemplo en Tito Livio o en Virgilio o en Horacio. “Proletarius”, proletario, viene de Sismondi, un economista competente y bondadoso que hizo la primera crítica de la economía como mero aparato de oferta y producción y empezó a ver todo el proceso económico desde el lado del consumo, muy interesante por cierto. Entonces Sismondi dijo que el mundo del trabajo se había convertido en un mundo de proletarios porque eran gentes que venían del campo y no tenían casa propia, no tenían capacitación profesional y tenían que emplearse como mano de obra inespecífica, muchas veces migrando en función de donde se abrían las fábricas, aquí o allá. ¿Dónde están? Aún ahora, en Colombia, que no se puede considerar el país más desarrollado del orbe… ¿Hay algún proletario en Colombia? ¿Uno que no tenga aspiraciones, por ejemplo, a comprase una casa a través de una hipoteca? Y sin embargo el proletario de Marx es un individuo perteneciente a una clase que sabe que si no mata…, extermina, la palabra es extermina, la palabra de Marx… Extermina a todas las clases que no son la suya será muerto de hambre por el mecanismo objetivo e implacable del sistema. ¿Dónde está eso? ¿Dónde están los proletarios? ¿Por qué decía aquel señor esas cosas tan raras? Porque estaba indignado. Porque estaba furioso y porque no volcaba la furia sobre cosas tan evidentes como ¿por qué dejado morir a tres hijos y, en particular, al que más quería, al joven Edgar. Con ocho años le he dejado ir todos los días sin zapatos, porque los habíamos empeñado, envuelto en una manta, a ver si le fiaba una semana más el carbonero el carbón y le fiaba también el carnicero la carne. Ese caballero se quedaba en su casa, leyendo o escribiendo, y mandaba a su hijo para que diese lástima, y lo que hizo fue morir. ¡Triste película!

(Sobre el abrazo de Hugo Chávez Ahmadineyad) bueno, Chávez es “christian socialist”, como por ejemplo JK Rowling, la que ha escrito lo de Harry Potter, como el señor Correa, el presidente de Ecuador, como Tony Blair, el ex-premier inglés, como el fundador de la Primera Internacional, Edward Beesly… Los “christian socialists” se dan un abrazo con los islámicos… ¡Ah, caramba, esto es una novedad histórica importante! Hasta ahora se mataban. Ahora se abrazan. ¿Cuál es la razón de que estos enemigos permanentes se abracen? Pues que tienen un enemigo común. ¿Cuál es el enemigo común? La libertad concreta, la sociedad comercial, esa combinación de mérito y suerte donde vivimos…
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