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lunes, 1 de junio de 2015

Antonio Escohotado entrevistado por Bruno Cardeñosa y Silvia Casasola para el programa “La rosa de los vientos” de “Onda Cero”, el 3 de noviembre de 2013.


Bruno Cardeñosa: Que la gente no se quede indiferente, ¿verdad? Porque la indiferencia lleva a frenarse en el progreso…

Antonio Escohotado: Puede ser así. Yo desde mi lado soy un peón en el juego de la naturaleza.

Bruno Cardeñosa: ¿Sigues teniendo una gran esperanza en el ser humano?

Antonio Escohotado: Sí, soy optimista por naturaleza.

Bruno Cardeñosa: Lo que estás presentado en este trabajo es la historia del pensamiento occidenata…

Antonio Escohotado: La historia de la civilización occidental, pero tomada en términos complejos: no sólo las vidas de los reyes y el relato de las batallas, sino lo que hay de ascenso y descenso social, de proceso económico, de evolución del derecho, de vanguardias y no vanguardias en las artes. Una visión multidisciplinar de la realidad.

Bruno Cardeñosa: Hablas del comunismo y se piensa en Marx, pero tú te remontas al cristianismo…

Antonio Escohotado: El protocristianismo es la explosión de la primera ideología que dice que la propiedad es un robo y el comercio es su instrumento. Eso lo dicen exactamente igual no sólo los esenios y Jesucristo, sino todos los demás comunistas. La diferencia entre el socialismo y el comunismo es que el socialismo va cambiando. Hay socialismo evolutivo, hay socialismo moderado, hay socialismo radical. El comunismo no. El comunismo es como un reloj, que lo han puesto en hora y siempre da la misma hora pase lo que pase alrededor.

Silvia Casasola: ¿Qué piensas tú que fue lo que realmente falló en el comunismo?

Antonio Escohotado: Lo que falla es la premisa de que los últimos serán los primeros, porque eso es el colmo de la arbitrariedad y el capricho sólo se saca adelante con dosis crecientes de violencia. Al basarse en la premisa de que las personas que están en la primera fila, todas tienen que ser sustituidas por las personas que están en el último lugar de la fila, eso realmente un asunto tan disparatado y tan lleno de odio que no puede funcionar.

Bruno Cardeñosa: El odio ha movido en muchas ocasiones a la humnidad…

Antonio Escohotado: No sólo el odio por la diferencia ideológica (por ejemplo, los islámicos están dispuestos a liquidar a cualquier persona que diga o piense cosas diferentes). El odio aquí es, en realidad, odio a la idea del mérito. Tanto a la asunción de la suerte, que preside en general las acciones humanas, como a la idea de que además de la suerte puede haber algo de esfuerzo personal o algo de dignidad singular en las acciones. El que las personas se distingan por sus obras y no simplemente por tener todas ellas carnet de identidad.

Bruno Cardeñosa: Dices que las ideas comunistas no crecen en los momentos de crisis, sino en los momentos de prosperidad…

Antonio Escohotado: Por supuesto. Es entonces cuando el rencor, el resentimiento, la idea de que este, que no era nadie, ahora resulta que ha ascendido a ser un prócer molesta. Mientras todo el mundo yace en una idéntica postración y hay un rey y un pontífice, pues no puesta tanto aceptar al rey y al pontífice. Lo que duele es la movilidad social.

Silvia Casasola: Tú no estás de acuerdo con los que hablan de las pérdidas de derecho con la crisis actual y remontas el Estado del bienestar al Partido Liberal inglés y al voto de las mujeres ¿por qué fue así?

Antonio Escohotado: Me preguntas dos cosas. El Estado del bienestar, su formulación actual, con todas las derivaciones que tiene de seguro médico, seguro de desempleo… Esto sólo acabó de cristalizar entre el catorce y el dieciséis, debido a medidas muy enérgicas aplicadas por el Partido Liberal inglés en la única elección donde obtuvo mayoría absoluta de toda la historia de Inglaterra. ¿Por qué lo puedo hacer? Pues porque había superávit. La única condición del Estado del bienestar es que haya superávit de las cuentas públicas. Todo el mecanismo este de pensiones, desempleo, etc., etc. funciona mientras funcionen los intercambios económicos básicos y mientras la partida del haber supere a la del debe. En el momento en que no es así, no se puede mantener. Pasando a la cuestión de hasta qué punto influyeron las mujeres, en el año dieciocho se concedió el voto a la mujer, que es una decisión monumental… En el caso inglés, cuando empezaron a votar las mujeres, que eran un bloque de aproximadamente diez millones de votos, se trastocó todo el orden político y, aunque los liberales había introducido el Estado del bienestar y, mal que bien, llevaban su gobierno, las mujeres decidieron votar o conservador o laborista y el Partido Liberal despareció.

Bruno Cardeñosa: ¿Y cómo ves el futuro de la crisis?

Antonio Escohotado: Una de las ventajas de conocer el pasado, desde que comenzó la moneda de confianza, el papel moneda, que lo cambió todo, porque permitió la financiación de la gran empresa… Una de las consecuencias es que se le puede dar a la maquinita de hacer papel y entonces sin que la gente se dé cuenta endeudarla, empobrecerla. Y la verdad es que la mayor parte de la crisis que vienen desde el invento del papel moneda derivan de darle demasiado a la maquinita, de poner crédito sin haber antes acumulado ahorro. No es completamente así y hay toda una sección de los liberales que exagera esto, hasta el extremo de decir que tendríamos un mundo paradisiaco de no ser porque se ha exagerado la inversión, se ha exagerado el crédito y se saca de donde no hay. No estoy completamente de acuerdo con eso, pero sí estoy de acuerdo con que gran parte de los problemas económicos se han intentado solventar con inflación.

Bruno Cardeñosa: ¿Cómo asumir el dilema del control del comercio para enfrentar la crisis actual?

Antonio Escohotado: Conocer la historia económica nos permite comparar nuestra crisis con la Gran Depresión de los años veinte-treinta y con la depresión larga que ocupa el último tercio del siglo XIX. Conociendo esto tenemos que admitir que una economía política es siempre fruto de la acción humana no sometida al designio particular. Cada vez que viene un individuo e intenta solucionar esto, por ejemplo con un edicto sobre precios (eso tenemos el del Diocleciano en el siglo IV, tenemos en de Robespierre en el año 93, tenemos el de Lenin en el año 1918)… Cada vez que se hace un edicto sobre precios, esa supuesta benevolencia lo que causa es un tremendo desabastecimiento. Por mucho que nos duela no podemos mandar sobre la economía, porque es un ente complejo y nosotros, mal que bien, no somos más que individuos particulares, finitos. Y no puede procesar un individuo la tremenda información que suponen todos los mercados, que estamos hablando de infinitos mercados de cada cosa, del azúcar, del algodón, del café, de los ratones de ordenador… Cada vez que alguien viene con la arrogancia de “yo lo voy a solucionar todo”regimentando el comercio, lo único que hace es instaurar una catástrofe, una catástrofe tan grave como la que produjo Lenin con su edicto de expropiación general en el año 1917, que prácticamente se cargó a un tercio de la población rusa en cinco años.

Silvia Casasola: Piensas que el despilfarro ha sido necesario para la revolución industrial y la tecnológica…

Antonio Escohotado: Parece que no, pero vamos aprendiendo de nuestros errores. El último error estafa ha sido el manejo del riesgo siguiendo el algoritmo de Scholes y Black, dos premios nóbeles, que causó un par de crisis tremebundas en el año noventa y nueve y que acabó desembocando el año 2008 en lo de Lehman Brothers, que fue el acta fundacional de la crisis contemporánea. Ahora sabemos que ese tipo de producto exótico, que permite manejar el riesgo sin riesgo, es una estafa, es una falsedad matemática.

Bruno Cardeñosa: ¿Han cambiado mucho las cosas desde los años setenta en lo referente a la libertad?

Antonio Escohotado: Pues no lo sé. Me parece que todos nos hemos ido haciendo más viejos, simplemente. En aquellos tiempos estábamos todos sometidos a la obligación de luchar contra franco, que representaba al tirano. Unos con más convencimiento y otros con menos nos entregamos a ideología que después se ha rebelado deficitarias. Cuando cayó el muro y luego despareció la Unión Soviética para reconvertirse nuevamente en Rusia, muchas personas se desesperaron, porque había puesto su esperanza y no tenían suficiente flexibilidad para darse cuenta de que la vida es cambiar, no permanecer siempre en el mismo caprichoso punto de partida. Creo que realmente no hemos cambiado. Los que éramos flexibles en los setenta seguimos siendo flexibles en el 2013.

Silvia Casasola: ¿Los jóvenes de hoy tendrían que ser más valientes?

Antonio Escohotado: Creo que el joven actual está un poquito en la molicie. Nos cuesta a los padres y a los abuelos hacerles ver que hace falta abnegación, sacrificio, esfuerzo, lucha, primero para encontrarse cada cual a sí mismo y luego para estar a la altura de lo que exige la convivencia social, para prestar servicios útiles a nuestros vecinos, de los cuales, sabiéndolo o no, dependemos vitalmente para llegar al día siguiente. No nos damos cuenta de que sin ayuda de infinitos otros vivimos. Si no hubiera ese concurso estaríamos muertos todos.

Bruno Cardeñosa: La amistad y el respeto son fundamentales para el desarrollo humano…

Antonio Escohotado: Estaba comentando con mi amigo que unas de las tragedias del comunismo es que no tiene otra forma de amistad que el odio hacia un tercero. Tener enemigos comunes es lo que se llama camaradería.

Bruno Cardeñosa: El lenguaje a veces nos tiende sus trampas.

Antonio Escohotado: El alma magnánima vive una amistad no sólo de conveniencia, sino de exigencia, pero el alma estrecha tiene esa mistad limitada a enemigos comunes.
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