Páginas vistas en el último mes

domingo, 21 de junio de 2015

Conferencia de Antonio Escohotado “Los enemigos de la realidad”, el 11 de marzo del 2011. Universidad de Sevilla. Factor Humano



CONFERENCIA

Muchas gracias por esta introducción- Veo que son ustedes muy numerosos y que son fundamentalmente jóvenes. Esto me compromete más...

La conferencia tiene un título. Se les ha ocurrido ingeniosamente a los organizadores llamarla “los enemigos de la realidad”. A finales del año pasado publiqué el primer volumen de la obra que considero la obra de mi vida, porque es la única en la que llevo trabajando diez años y, a lo mejor, me llevará todavía un par de ellos terminarla. Este libro se llama “Los enemigos del comercio”, de modo que con la concatenación entre “Los enemigos del comercio” y “los enemigos de la realidad” parecería que les estoy a ustedes proponiendo que el comercio es la realidad. Esto sería bastante sencillo. Quizá un poquito demasiado sencillo, dado que efectivamente estamos en una sociedad básicamente comercial. Mi libro “Los enemigos del comercio” es una investigación histórica y voy a intentar resumírsela en no más de cuarenta minutos. Intentaré pasar rápidamente sobre dos mil quinientos años de historia occidental.

Me parece que con la llegada de Internet, que nos ha permitido manejar enormes paquetes de información a velocidades lumínicas, lo primero que hemos conseguido... A mí Internet me ha permitido consultar fuentes que, en otro caso, me hubieran vuelto loco, de una biblioteca de un país a otra biblioteca de otro. Internet me ha dado una fantástica información. Hace cinco o seis años lo utilizo. Pero me da la sensación de que el efecto general que ha producido a los ojos del mundo esta mega-revolución en el conocimiento ha sido más bien aturdirnos, dejarnos un poco estupefactos ante la cantidad de lo que disponemos.

Por lo demás no tengo dudas... soy profesor hace treinta años... sobre qué saben ustedes, porque cada año les examino. He llegado a tener hasta mil alumnos, porque estoy en una asignatura de primero de políticas y sociología, de modo que, aunque a ninguno de ustedes en particular les conozco, conozco ese fantasma de haberles estado examinando sin pausa. Este examinarles me hace ver, cada vez con más claridad, que estamos sumidos en una importante amnesia, que nos acordamos poco y que aquello que recordamos, normalmente, lo recordamos sesgado.

De modo que cuando me puse a escribir “Los enemigos del comercio”, fundamentalmente intentaba entenderme a mí mismo. Auto-aclararme, porque yo he sido más rojo que la muleta de un torero. O mejor dicho, rojo-negro, puesto que mi rojerío tenía un poderoso componente anarquista. Ahora digo ¿pero cómo es posible que yo haya sostenido cosas tan elementales, con tanta vehemencia, durante tanto tiempo?¿Qué es lo que me faltaba entender de la historia de mi especie para poder entenderme a mí mismo? No me había dado cuenta de que llevamos unos dos mil quinientos años litigando con dos modelos básicos de sociedades. Una podríamos llamarla clerical-militar o sublime y otra la podemos llamar comercial, industrial o prosaica.

El modelo más antiguo al que podemos remitirnos, para hacernos una idea, es el de Esparta y Roma. Me imagino que bastantes de ustedes habrán visto la excelente película “300”, donde se cuenta la historia de Leónidas en la batalla, en el combate que libra en la Segunda Guerra Médica con Jerjes. ¿Qué era Atenas? Ustedes recordarán que Atenas es la patria de Platón, del arte, de la arquitectura. Sin embargo Atenas es básicamente una sociedad comercial. Atenas comenzó exportando, cuando consiguió ya un cierto nivel importante de producción, aceite, vino y cerámica. El gran legislador ateniense Solón insistió siempre en que Atenas había llegado a prosperar y que podría llegar a ser admirable mientras no extendiese en demasía la proporción de esclavos respecto de hombres libres. Este es el eje de mi exposición. La proporción, la proporción que cada sociedad tiene en cada momento de esclavos en relación con hombres libres. Cuando Atenas despegó, con Solón, a principios del siglo VII antes de Cristo, había pocos esclavos y hasta tal punto había prosperado materialmente que el número de personas pertenecientes a la clase media permitía ir a elecciones y ganarlas. Es decir, que la suma de la gente que se sentía pobre o despojada y la suma de la gente que eran los patricios, los gobernantes, era siempre inferior al sector de la sociedad que estaba dispuesto, como tal clase media, a intentar prosperar, o sea, que abonaba la movilidad social. Como gran rival tenía a su vecino Esparta, que era una sociedad típicamente clerical-militar, sublime, que vivía y vivió cuatro siglos de explotar al pueblo mesenio, cuyo equivalente a Solón, Licurgo, había decidido disuadir a su pueblo de cualquier iniciativa comercial o industrial prohibiendo la moneda tradicional que, por cierto, fue inventada por Solón, o sea, acababa de inventarse la moneda fraccionaria. Impuso una moneda de hierro. Impuso que todos los hombres comiesen en sus cuarteles la misma comida y, en general, prohibió que su país se desarrollase en términos de competitividad, capacidad laboral, ingenio. Esparta desde entonces iba a ser la canonización del heroísmo, de la guerra, el verdugo de las democracias. Pero en una larga guerra, que duró poco menos de cincuenta años, la Guerra del Peloponeso, acabaría imponiéndose a Atenas y liquidando a las ciudades que, como Atenas, formaban parte de la Liga Délfica o liga democrática. En la antigüedad no tenemos ninguna democracia que no sea sociedad comercial. Por aquello que les dije antes, porque sólo una sociedad comercial tiene una clase media de tamaño suficiente como para admitir periódicas elecciones. Los espartanos, que suelen aparecer como gente de honor, por ejemplo en la película “300”... La película omite el interesante detalle de que mientras Leónidas peleaba con los espartanos, el otro rey de Esparta, el segundo rey, porque los espartanos tenían un segundo rey, siempre tenía dos, estaba ya negociando con los persas en secreto; que luego, finalmente, cuando los espartanos vencieron a los atenienses y a las polis democráticas, fue merced a los barcos y al dinero persa y que, en definitiva, los nobles militares espartanos vendieron la Hélade a los persas por dinero y por la envidia que les suscitaba el encanto, la capacidad que tenían los atenienses de sacar adelante las cosas de una forma pacífica, a través de ciencia y arte, mientras que ellos sólo sabían sacarlas adelante mediante violencia y abnegación.

Tres siglos después volvemos a encontrar en la antigüedad un conflicto entre sociedad comercial y sociedad clerical-militar, que se libra entre Cartago y Roma. Roma es una sociedad muy parecida a la espartana. No tan brutal ni tan tosca, pero muy parecida, en el sentido de que es la canonización del amo. El romano no sabe vivir sin esclavos. Y los cartagineses, aunque eran, desde luego, mucho más salvajes que los atenienses y que las demás ciudades democráticas griegas, eran un imperio comercial que, como los griegos, creaba colonias, normalmente costeras, para comercial con los pueblos de cada lugar. Ya los griegos sembraron un imperio comercial que iba desde el mar Negro hasta Gibraltar y los cartagineses reanudaron esa tarea; la gestión de ese imperio fue fundamentalmente pacífica, basada en el intercambio de cosas. Roma, igual que Esparta, tenía un único y principal mercado: el de esclavos. La compraventa de esas herramientas humanas, de esos infra-humanos que servían para todo, salvo para obrar sin instrucciones del amo y para detentar propiedad. Ustedes también habrán visto muchas películas sobre Roma y a lo mejor les da la sensación de que Roma fue, en la época imperial, a partir del Julio César y su sobrino Augusto, que es el momento más alto, una sociedad realmente próspera, vagamente parecida, por ejemplo, a la España de hace cincuenta años. Ustedes se equivocan si piensan semejante cosa. No tenemos en toda la historia de la literatura latina un solo dato que nos indique cuál era el salario de ninguna profesión civil durante los aproximadamente siete siglos que duran desde el ascenso de Roma hasta la desintegración del imperio. El trabajo en Roma lo verifican esclavos y sobre el precio del esclavo… ustedes podrían preguntarse ¿cuánto valía un esclavo? Pues no vale poco. Apoyándonos básicamente en el “Corpus Iuris Civilis” de Justiniano, que es un texto del siglo V-VI de la era cristiana, sabemos dos o tres cosas bien concretas y bien útiles sobre los esclavos masculinos y femeninos de la antigüedad. Primero, que el factor juventud no era el determinante. El factor principal era si sabían leer y escribir y si tenían algún tipo de oficio. Llegaba a haber una proporción de uno a siete, es decir, el analfabeto valía uno y siete valía el que tuviera precisamente instrucción en usos comerciales, por ejemplo el que supiese llevar una contabilidad, el que supiese establecer relaciones, contar. El esclavo joven y bien competente venía a valer lo que aproximadamente valen ahora la gama alta de BMW y Mercedes, e iban reduciéndose hasta valer lo que un Opel Corsa o un Citroen de las marcas pequeñas. Esta mano de obra es la que mueve prácticamente a toda la antigüedad, con la excepción que les he dicho de Atenas y un poquito de Cartago, porque Cartago era también bastante esclavista. La consecuencia de que, aproximadamente, trabajaban una persona no esclava y quince esclavas (estos son los datos de Atenas después de haber perdido la guerra con Esparta) hacía que el dinero circulase mal y con unos altísimos tipos de interés. En la Roma republicana, antes de llegar César al poder, el interés del dinero era aproximadamente un ocho por ciento mensual. Si hacen ustedes la multiplicación de ocho por doce verán que están por encima del noventa por ciento. Con esa insuficiente circulación monetaria Roma vivió, básicamente de conquistar vecinos y la gran tragedia que va a acabar con ese imperio es llega un momento en que los vecinos que se acaban, que se acaban los vecinos ricos. El único vecino invadible, por ejemplo, son los tártaros o los de Mauritania y no sale a cuenta, porque hay que mandar al ejército, que cuesta un dineral, porque el ejército romano es profesional desde el tiempo de Augusto... cuesta un dineral y no sale a cuenta. No hay botín. Esa sociedad que en tiempos de Marco Aurelio, hacia el ciento treinta o así, ya tiene emperadores de una enorme dignidad personal, tecnócratas eminente, justamente porque no puede ir peor, porque ya ha saqueado todo lo que tenía fuera y dentro y no sabe vivir del trabajo, no sabe inventar cosas útiles, cosas que los otros voluntariamente compren. Esa sociedad donde lo servil ha crecido tanto que prácticamente ya para tiempos de Marco Aurelio, no sólo es que la inmensa mayoría del cuerpo social son esclavos, sino que la inmensa mayoría de los libres son también esclavos, porque están obligados a prestaciones voluntarias de distinto tipo que prácticamente les obligan a ceder su casa para que venga el ejército, para alojamiento militar, ceder sus animales y sus aperos de labranza. En tiempos de Marco Aurelio, para que se hagan una idea, tanto le admira el pueblo romano a Marco Aurelio, que algunos patricios, sabiendo que el emperador está en una de sus visitas... que en realidad no son visitas... el pobre hombre ya tenía una gran presión de los bárbaros... eran movimientos para ir comprobando que las provincias no se desintegrasen... Algunos de esos aristócratas romanos se suicidan, admirando a Marco Aurelio, simplemente porque saben que la visita del emperador les va a llevar a una situación de absoluta ruina. Estas prestaciones involuntarias llegarán en su tiempo a hacer que Roma, sin circulación monetaria, sea una economía de mera subsistencia, un inmenso economato. Estoy seguro de que ustedes no lo habían pensado. Se piensa que el economato es lo que hubo después de la guerra civil en España y que eso crea un estraperlo, que Cuba es un economato, en el sentido de que la gente recibe cosas gratuitas... El invento del economato es un invento romano. En tiempos de Julio César aproximadamente medio millón de romanos recibían unas percepciones que eran trigo, aceite... Cuando venía una buena casualidad también se les regalaban hasta cremas para baños públicos, porque así de extravagantes era los romanos. Pero el mundo romano, que las películas nos tramiten como fastuoso, mirado un poco de cerca a lo que más se parece es a la picaresca española del XVI, es decir, las personas aparentan... Los ricos son pobres vergonzantes, los pobres son pobres miserables y en realidad la diferencia entre hombre libre y esclavo va desapareciendo debido a la ruina económica.

¿Qué surge entonces? Pues surge en la periferia del imperio lo que en mi libro, a falta de mejor término, he llamado pobrismo, que también se puede llamar comunismo, pero que llamo pobrismo porque se origina en una secta judía particular. No sé si también tengo que recordarles a ustedes que el pueblo judío es un pueblo familiar. A diferencia de otros pueblos que tienen una estructura política, el pueblo judío es básicamente una estructura familiar. Cuando surgen los primeros comunistas en el pueblo de Israel, la secta esenia, el resto del pueblo está dividido en otras dos escuelas de vida, que son los fariseos, profesionales, y los saduceos, que son sacerdotes o gentes vinculadas con el orden sacerdotal. Anexionados a los fariseos están los levitas, que podemos traducir por terratenientes. Cuando aparece la secta esenia viene con una interpretación concreta del séptimo mandamiento, que dice que hurtar es comerciar, que el que practica el comercio roba a sus semejantes. Una interpretación original y que tendrá un enorme éxito cuando los esenios se conviertan en secta ebionita, porque entonces renuncian a lo que aislaba al esenio, que es una obsesiva necesidad de pureza... Los esenios vivían ahí por Qunram, en valles desérticos, escapando como podían del contacto con cualquier otro y tanto temor tenían a infectarse con la impureza, con la falta de virtud de los demás, que si por ejemplo a un esenio de rango superior se le acercaba a menos de metro y medio un esenio que no era tan puro, el primero debería empezar a descontaminarse con abluciones sin parar. Eso les obligaba a construir enormes aljibes en los lugares donde vivían, porque como al ser desérticos son lugares donde llueve una vez al año, o dos... pero como construían enormes aljibes podían tener el agua necesaria. Los esenios van a perder esa fobia de contacto, esa obsesión por la pureza y se van a convertir en secta ebionita. “Ebionin” significa hombre pobre. Secta ebionita, secta de los hombres pobres, que va a ser impulsada por dos primos hermanos muy elocuentes: Juan Bautista y Jesús de Nazaret. Espero que la amnesia no haya cubierto tanto las hazañas de Juan y de Jesús, que predicaron no ya que el comercio era un robo, sino que la propiedad privada era un robo y el comercio era su instrumento. Ahí empieza a mi juicio el comunismo, porque se puede pensar que los espartanos tenían algún tipo de comunismo militar y Licurgo también había dicho que la casta gobernante no debería poseer bienes y debería tener los bienes en común, incluyendo las mujeres. Pero el verdadero comunismo, el que nosotros consideramos tal, el que elabora Carlos Marx, ese... la enseñanza se vertebra e los Evangelios. También se dice que hay oposición entre Dios y el dinero, que un rico no podrá entrar en el cielo, igual que no puede pasar un camello por el ojo de una aguja y yo resumo el programa pobrista en mi libro en quince páginas de frases del Evangelio. Si coordinamos la aparición del mensaje comunista con la desintegración material del Imperio Romano tendremos una inyección de entusiasmo y de energía de tipo exclusivamente espiritual. Como con los cristianos viene el amor al más allá y el desprecio al más acá, la preocupación que sentía el ciudadano romano ante la desintegración material de su mundo se interrumpe, porque lo que se quiere es el otro mundo y así nos vamos a pasar por lo menos mil años esperando el juicio final. El juicio final es el acto básico donde, como dice el Evangelio repetidamente, Dios convocará a los ricos y a los pobres, castigará a los ricos y así los pobres quedarán enormemente satisfechos, viendo como aquellos que habían disfrutado de las bondades de este mundo resultan castigados y no ya castigados con la muerte, castigados al tormento eterno. Por entonces el Imperio tiene unas pequeñas dudas acerca de si va o no a cristianizarse, que se despejan pronto debido a la propia crisis económica galopante. A partir de Diocleciano, que es el último césar pagano, viene Constantino. Y al cristianizarse el Imperio Romano, aunque la crisis económica se sigue manteniendo, hay ese espíritu, ese entusiasmo del más allá, de haber encontrado al fin el camino... eso que se puede llamar, no encuentro otra palabra, la plenitud del pobrismo. La riqueza evoca nauseas y la pobreza evoca respeto. Por entonces la única cosa que quedaba por saquear a los romanos era los templos paganos y, al cristianizarse el imperio, los cuarenta o cuarenta y cinco mil templos paganos que subsistían fueron expropiados y, como tenían diversas cosas, entonces lo que hacían los césares era coger y lo que fuera de bronce fundirlo, lo que fuera de plata lo mismo y si había cosas de oro mejor que mejor. Para entonces la circulación monetaria está interrumpida. La única fuente de dinero a partir de la cristianización es el turismo piadoso, el que conecta distintas partes del imperio con Jerusalén. Las excavaciones arqueológicas muestran que hubo un importante desarrollo de la zona, en el sentido de regadío, embalses... el Imperio se está despoblando ya a toda velocidad desde tiempos de Julio César. Para entonces, digamos para Constantino, puede calcularse que hay una de cada tres personas… esa es la proporción y la gente que sobra de las ciudades y la gente que sobra del campo confluye como en el cambio de marea, formando unas grandes hordas de personas que no caben ni en las ciudades ni en el campo. Origen de nuestra palabra vago, porque esas grandes hordas, que llegaron a ocupar regiones enteras, se llaman bagaudas y eran prácticamente el destino inevitable de la mitad de la población.

Viene entonces la patrística. Son tres padres cristianos... tres padres latinos, Agustín, Jerónimo y Anselmo y tres padres griegos, Juan Crisóstomo, Basilio y Gregorio. Y estos seis hombres, que son sin duda los más cultos que hay entonces, en ese desintegrado mundo romano racionalizan el comunismo. Explican concretamente que en toda compraventa siempre va a haber un perdedor, que el comercio crea una movilidad social mórbida (“morbidus”, dicen ellos, es decir, fúnebre, mortuorio) porque implica que los listos se sobrepongan a los mentalmente parados ¿no? Y que esto va a imponer algún tipo de meritocracia, cuando lo esencial del mensaje evangélico, recuérdenlo ustedes, es el sermón de la montaña que dice: “benditos sean los pobres de espíritu porque de ellos es el reino”. Ustedes dirán que “pobres de espíritu” a lo mejor se decía en sentido figurado... No. Estamos hablando de “micro” “neuma”, o sea, poca alma, de personas por debajo de la media.

¿Qué pasó en la Alta Edad Media? Las historias les cuentan cosas del rey Arturo, de Roldán... incluso podemos llegar, en la muy avanzada Edad Media, al Cid... La Edad Media se puede dividir en dos periodos fundamentales. Uno, llamado “edades oscuras” o Alta Edad Media, que viene a durar desde el siglo V hasta el siglo XII y otro, que es la Baja Edad Media. ¿Qué sucede en la Alta Edad media o en los siglos oscuros? Pues señores míos, sucede que las ideas evangélica, las ideas de la patrística, se cumplen. La Edad Media fueron seis siglos de comunismo militante. La sociedad comercial ha desaparecido por completo. En el año dos mil tres un profesor de Harvard, McCormick, un medievalista, digitalizó, escaneó todos los documentos medievales del siglo VI al siglo XIII, los pasó por un programa adecuado y les preguntó cosas tan sencillas como ¿cuántas veces aparece la palabra “negotiator”? “Negotiator”, negociante, hombre de negocios, y descubrió, para su estupor, que en cinco siglos había aparecido ciento diecinueve veces. La palabra “esclavo” aparecía setecientos millones de veces. La palabra “señor” aparecía seiscientos millones de veces. ¿Cómo es posible que se desvaneciese léxicamente algo? Pues porque se había desvanecido su fundamento. En los siglos oscuros el fenómeno, ligado a la efectiva desaparición del comercio, es que se embosca el territorio, se pierde la relación y cada una de las zonas donde queda población está obligada a la autosuficiencia. Lo que pasa es que esa autosuficiencia, desde el punto de vista de la patrística y desde el punto de vista del Evangelio, esa autosuficiencia es lo justo y lo bueno. Y se manifiesta en autosuficiencia religiosa, y eso son las abadías y conventos. Son las reuniones de monjas y de monjes que se aíslan del mundo en la espera del más allá. Y las comunidades laicas, que se llaman “curtes”, cortes, que también se concentran en unos pequeños lugares e intentan, eso, ser autosuficientes.

¿Cómo sale Europa de una situación donde había aproximadamente sesenta hambrunas anuales y la enfermedad más difundida era la lepra? Todavía en siglo XIII había quinientas leproserías en Inglaterra. Imagínense ustedes las que podía haber en el siglo VIII. ¿Cómo sale Europa, realmente, de esa miseria? Pues cogiendo a la gente joven y bonita de ellos mismos y vendiéndola a los bizantinos y a los árabes, que son los únicos que tienen una entidad como compradores, de modo que se produce una evolución del esclavo al cautivo, porque ya, como la única empresa mercantil que hay es la caza y captura de cautivos, el cazador no está dispuesto a distinguir si el que va a capturar es de familia noble, medio noble, plebeya o si es un esclavo; simplemente se va atendrá a su aspecto. El origen de la economía europea es el tráfico con cautivos. La primera capitalización que se consigue tras los siglos oscuros es ese tráfico. Es un poco triste toda esta historia. Se va poniendo sombría y oscura, como su propio nombre indica. En aquel periodo, cuya figura principal son Carlomagno y su hijo Luis el Piadoso, Ludovico Pío, las leyes consideran que la propiedad es en realidad colectiva. Uno se pone a pensar en de quién es esa tierra y se descubre que es de fulano, de la familia de fulano, del ayuntamiento, del rey y, entre el rey y el ayuntamiento, del señor feudal correspondiente. La propiedad es intransmisible pues. No se puede ni comprar ni vender y en los pocos casos en que se intenta hacerlo los tribunales lo anulan, porque hay algún pariente que se interpone y dice que han vendido una cosa que no era en realidad suya. La gran figura que les digo, Carlomagno por ejemplo, es un analfabeto. En su tiempo la donación de bienes a la Iglesia y la conquista militar de territorios, casa u objetos son los únicos modos dignos de adquirir. El dinero es tan escaso... el dinero verdadero, porque hay muchísima falsificación, se tesauriza, es decir, se mete en anaqueles de los castillos, se pone en custodias de las iglesias y se exhibe como ahora podemos exhibir una joya, un cuadro o una escultura. Tanta miseria hay en ese mundo que vive exclusivamente de vender a sus hijos e hijas a los árabes y a los bizantinos, tanta que no se puede mantener al esclavo. El esclavo trabajaba por techo, comida y ropa. Pues ahora no hay forma de darle ni techo ni comida ni ropa. Reina tal miseria que hace falta seguir manteniendo a un dependiente, pero ya no se le puede pagar y esta evolución es la que determina al siervo. El esclavo se convierte en siervo y surge un nuevo rito que no conocían los griegos... la cultura greco-romana. En la cultura greco-romana una persona por el hecho de haber nacido en un territorio era ciudadano de ese territorio. En la Alta Edad Media hace falta prestar un homenaje... es la palabra germánica para esto. Las personas no existen por el hecho de haber nacido. Para que puedan existir y ser reconocido como algo distinto de una alimaña, de un jabalí o una patata es necesario que se arrodillen y le digan a otro: “soy tu hombre para siempre”. Si el otro lo acepta le dirá que se levante y de dará un beso en la boca; es curioso que en ese sentido eran bastante personalistas los medievales, si... Pues a este horror, donde el noventa por ciento de la literatura se dedica a vidas de santos, donde los objetos venerados son reliquias de mártires, donde los dioses son los santos (es decir, se ha restaurado el politeísmo), donde la propiedad se ha coagulado y no se pueden hacer intercambios, donde, hasta en la altas clases las razias de los cazadores de cautivos hacen estragos… en ese mundo aparecen dos cosas que funcionan como ganzúas para abrir la puerta que la sociedad militar-clerical le había cerrado a la sociedad voluntaria. Una es una manera rápida, muy rápida, de desplazar cualquier tipo de propiedad: la letra de cambio, probable descubrimiento de los judíos, que llevan ocho, nueve o diez siglos siendo perseguidos como los que mataron al salvador, los que mataron a Dios. La letra de cambio. De una forma secreta, implacable e ilimitada la propiedad se puede transmitir. Segundo invento o ganzúa: una contabilidad realmente científica. En vez de ese cuento del dedito... pues yo tengo tanto, porque he acumulado... pero ¿cuánto vamos a gastar? Esa contabilidad que llamamos científica o de partida doble la inventa un monje, Luca Pacioli, porque entonces prácticamente las únicas personas que tenían instrucción eran los monjes. Ya les digo que el propio emperador Carlomagno era analfabeto. Al mismo tiempo que la letra de cambio y la contabilidad de partida doble, quizá un poco antes, para ser exactos, unos hombres denodados se niegan a ser siervos y tomando una conducta parecida a la de los bandoleros forman caravanas, que deben acorazar con... ellos con sus espadas y sus cotas de malla y ayudados por soldados, que prefieren eso a participar en las guerras privadas, que es lo habitual de la vida, crean las primeras relaciones terrestres de un lugar a otro. A esos caravaneros heroicos en su tiempo, Carlomagno y su hijo Luis el Piadoso los consideran personas nefastas, porque son “negotiatores” y hacen sus caravanas intentando ganar dinero y si uno lee las capitulaciones de Carlomagno o Ludovico Pío o las de sus sucesores veremos que eso justamente, el lucro, está prohibido. Los caravaneros consiguen a pesar de todo desbrozar una Europa que se había emboscado completamente y el resultado de su acción es que tienen que hacer estaciones, altos en su camino. Esos altos en su camino son los burgos. ¿Qué son los burgos? Pues las entidades de población se habían ido reduciendo a nada. De repente, de esa nada empiezan a emerger las ciudades. Lo esencial de los burgos es que la población, simplemente con residir allí un año y un día, se quita el vínculo de dependencia, es decir, aquello que se le había impuesto como homenaje. El ser hombre de otro hombre se quita con los burgos.

Bueno, veo que ya llevo bastante tiempo. Me temo que si sigo contándoles lo que llega hasta nosotros va a ser la leche, esto va a durar demasiado tiempo. Vamos a ver cómo demonios, de esa situación donde...

Estamos en que las caravanas acorazadas han conseguido abrir... desbrozar un poco una Europa emboscada y empiezan a surgir los primeros burgos o ciudades libres o ciudades comerciales... ¿Cómo salimos de eso? Bueno, con los burgos y los caravaneros se restaura la circulación monetaria. Al restaurarse la circulación monetaria acontece una cosa que llevaba sin acontecer mil años y es que, cuando alguien trabaja, se le puede pagar en dinero. Cuando empieza a haber posibilidad de cobrar en dinero hay tal brote de entusiasmo que un letargo, que dominaba a las ciencias y a las técnicas desde tiempos de los atenienses, auténtico sopor mortal, se convierte en actividad y entonces empezando por el molino, que es un descubrimiento de esa época, todo el campo del obrar humano se multiplica y galvaniza. Con la circulación monetaria se restaura el ideal de sociedades autogobernadas, en vez de sociedades jerárquicas al estilo clerical-militar. El momento fundamental de cambio coincide con la Reforma y la Contrarreforma. Recordamos de la reforma y la contrarreforma que estaban opuestas, es decir, la contra es contra los luteranos. Y sin embargo en un punto están totalmente de acuerdo los reformistas y los contrarreformistas, que son los jesuitas: en que el cristianismo tiene que dejar de ser pobrista. Y lo primero que leemos, si leemos por ejemplo a los jesuitas o a la escuela de Salamanca, por hablar de los católicos, o si leemos a Calvino o a Lutero, lo primero que vemos es que se le dice al fiel: estás obligado a ser un profesional competente, estás obligado a ganarte la vida bien, estás obligado a ser rico, estás obligado a prosperar. El cristianismo, pues, ha renunciado a ser comunista, pero le ha tomado ¿cuánto? Pues si Lutero y Calvino son del XVI-XVII y el imperio se ha cristianizado en el siglo IV, hagánse ustedes una idea... bastante más de mil años.

La evolución de un cristianismo ya no pobrista va hacia las democracias, pero fíjense ustedes que, cuando se consigue la democracia, hay dos modelos de democracia completamente distintos. La democracia que podemos llamar prosaica, que es la que se impone en los Estados Unidos y la que antes se ha impuesto en Inglaterra, se opone a la democracia que yo querría llamar patético-enfática o sublime, que es la que va desde Rousseau en adelante, o sea, la Revolución Francesa y, más concretamente, el periodo del Terror de la Revolución Francesa. El periodo del Terror se puede definir como aquel momento en que la masa, la masa en general, rompe los diques que separan estamentos, clases sociales y encarna en un solo individuo, que como guía o custodio de todo legisla. Esto sucedió en la Revolución Francesa con Robespierre y no ha dejado de suceder en el modelo de democracia sublime o democracia de masas, que se puede también llamar democracia popular. Para entonces el comercio y la industria no es ya que se han desarrollado, sino que han alcanzado el nivel de la máquina de vapor, de la mecanización en general del cultivo agrícola... Ya estamos hablando de una sociedad más o menos parecida a nosotros donde lo que antes eran fe y oficio bélico, es básicamente profesión, capacidad profesional. Por profesión se entiende “acto útil para un tercero”...

Y ahora les puedo dar una sugestión verdaderamente estimulante. En cinco minutos termino. ¿Por qué ha vencido sin convencer el capitalismo? Naturalmente hay que entender por capitalismo “capitalismo privado”, es decir, el suyo y el mío y el de mi compañera en la mesa, porque capitalismo, en el sentido de que el emperador o el pontífice máximo tienen... es propietario de todo, eso es tan antiguo como el hombre. O sea, el emperador de la China es el propietario de todos los bienes chinos y el emperador de Roma era el propietario de todos los bienes romanos y el emperador de Persia el propietario de todos los bienes persas. En realidad se puede decir que mientras la propiedad no se distribuye y se multiplica no sólo no hay capitalismo, sino que no hay industria, en general. ¿Pero por qué el capitalismo ha acabado venciendo y sin embargo genera tantos resquemores, tantas vacilaciones, tantas dudas? No ya la postura de un Bakunin anarquista o la postura de un Marx... Porque en cada uno de ustedes, incluyéndome a mí, hay un punto donde reconocemos que el capitalismo nos ha hecho salir de la miseria y de la barbarie pero, a pesar de todo, nos parece bárbaro y miserable... ¿Puede tener relación con que, si le quitamos a la vida su componente religioso, es decir, el que de repente alguno de ustedes o yo nos declaramos profetas y Mesías y le suplicamos a los demás que nos sigan porque vamos hacia la salvación...? O también pueden ustedes elegir entre hacerse jefe de mafia o jefe militar e igualmente encauzar... Podemos decir que el prosaísmo del comercio y de la industria pone a la gente en su lugar de una manera un tanto extraña. Digo un tanto extraña porque en vez de deberse a inspiración divina o victoria militar es siempre una combinación de suerte… básicamente suerte y tenacidad. El comercio... no sólo el comercio, el profesionalismo en general, puede ser bien injusto, puede haber un profesor que tenga más méritos que otro y sin embargo ocupe una posición inferior, pero a pesar de todo, en general, existir la profesión de profesores ya indica que hay una hacienda pública lo bastante capaz como para tener enseñanza superior y que, por tanto, ya hay un entramado de relaciones comerciales que han permitido estar por encima, por ejemplo, del mundo aquel de los cautivos que les contaba. Pero entonces ¿lo que molesta del capitalismo es quizás que tiene un elemento de meritocracia? Por la meritocracia, el mérito... es decir, una sociedad donde más o menos los dos únicos factores que influyen son, uno, la suerte, dos, la tenacidad o la habilidad de cada individuo... ¿Es eso todo? ¿Por eso nos molesta el capitalismo y nos parece un sistema eficaz pero bárbaro? Yo sospecho que no. Yo sospecho que lo que hace del capitalismo un sistema difícil de tragar, que tiene éxito pero que no tiene éxito, es que está basado en la destrucción, pero en una destrucción que crea, es decir, lo que da dinero, lo que da prosperidad, lo que aprovecha en general a todos es una destrucción creativa que, si les digo la palabra, la van a entender enseguida: “innovación”. El capitalismo ha ido descubriendo nuevos métodos para hacer lo antiguo, nuevas cosas que no se habían descubierto, nuevas reuniones de individuos, nuevas asociaciones. En general todo nuevo. El mundo actual tiene muy poco que ver con el mundo del que hemos estado hablando de la Edad Media. Muy poco... ¿por qué? Porque ha prosperado la innovación. Ahora disponemos de estadísticas suficientes para promediar el aumento de la renta per capita en los últimos doscientos cincuenta años. La media es el dos por ciento. De modo que hemos subido aproximadamente un quinientos por ciento en doscientos cincuenta años. Donde había una judía ahora hay quinientas. Donde había un zapato ahora hay quinientos, aproximadamente... Y sin embargo fíjense ustedes que en nuestros corazones todavía se dice que las desigualdades crecen. La maquinaria de producción masiva en la que consiste la industria capitalista es, fundamentalmente, masiva y quienes realmente se han ido de la película son los pontífices, los señores feudales, los autócratas. En las altas esferas económicas actuales hay mucha más movilidad todavía que en las bajas. Salvo un par de dinastías industriales que se han conseguido conservar cien años no hay nadie que se mantenga en la cumbre. El sistema capitalista está basado en una destrucción creativa, una innovación que afecta principalmente a las personas y que beneficia fundamentalmente a las masas... No queremos ver esto. ¿Por qué no queremos ver esto? Yo me lo he preguntado a mí mismo porque, naturalmente, es sondeando mi corazón donde he encontrado estas extrañas paradojas. Pues bueno... a mí me parece que tenemos una nostalgia del amo y el siervo y que con el capitalismo privado se han acabado los amos y los siervos. El PREGUNTA, según el cristiano, según San Pablo, está más cerca del cielo que el amo. El amo, bueno... el mero hecho de ser amo significa que es superior. Tenemos motivos para querer la tranquila vida del siervo y más motivos aún para querer la superior vida del amo. Hemos llegado a una cultura donde eso ya no existe. Fuerzas impersonales, que son las que guían la invención y canalizan las energías, han creado una sociedad donde continuamente se van inventando cosas que van dejando viejas... van lanzando en el baúl de los trastos inservibles las cosas que nos han parecido más básicas. Da un poco de susto. Es un poco escalofriante, pero si lo que queríamos era tener más de todo, empezando por los paquetes de información a velocidad hiperlumínica que da Internet y terminando por el subsidio de paro… ¡Nunca! Jamás ha habido nada ni remotamente parecido a la plenitud del presente y concretamente a la plenitud del presente en la órbita occidental. El fenómenos de la globalización lo ha expandido todavía mucho más, porque claro, si antes las locomotoras había sido Alemania o Japón, la locomotora de los últimos veinte años han sido China e India... y eso todavía a incrementado mucho más la renta per capita, porque cuando hablamos de economía deberíamos reconducir esas magnitudes a renta individual. Fíjense ustedes la recesión actual... ¿Cuántos piensan que la recesión actual…? ¿Saben ustedes lo que les digo? Si entramos en la recesión actual me voy a tirar media hora... Lo dejamos con lo que les he dicho hasta ahora. Les agradezco la paciencia... porque es que tengo demasiadas cosas, demasiados datos y entonces me atranco yo mismo... discúlpenme por lo denso de esto y si... en la medida de lo posible guarden, guarden como fruto de lo que he dicho esta extraña paradoja de triunfar sin convencer a nuestro sistema político y social. Gracias.

DEBATE

PREGUNTA: A la vista de esta paradoja, que usted ha puesto tan bien de relieve ¿no es posible que el problema actual pueda ser eso a lo que aludía al principio, de Solón, de que se ha perdido el equilibrio entre la gente que se siente libre y los que se sienten esclavos?

ANTONIO ESCOHOTADO: Sí, sí, sí, desde luego... Por eso les decía que hay una nostalgia del amo y el esclavo. Una nostalgia secreta. Nadie se atreve a decir ahora: yo quiero ser amo y, menos aún, a decir: yo quiero ser esclavo pero, en la práctica, nos conducimos como si... La limpieza del alma que necesitamos hacer (limpiar los bajos, como hacen los petroleros cuando en cada viaje), esa cada persona tiene que hacerla y no es fácil. No es fácil. Intentamos triunfar a costa de los demás y muchas veces intentamos perder a costa de los demás. En este sentido hay todo un movimiento de mala fe que es muy básico. Cualquier sicoanalista confirmaría mi opinión. Las sillas, los sillones de los consultorios sicológicos, psiquiátricos y sicoanalíticos contienen en gran medida personas que querrían se amos o querrían ser esclavos, pero les ha tocado una realidad donde dices, “no, mire usted, esfuércese y a lo mejor, con suerte, conseguirá usted lo máximo que se puede conseguir en la vida, que es el respeto de nuestros vecinos, porque es que más no hay”. Y el que diga otra cosa, pues bueno... también habrá algunos que espere ir al cielo y tener... puede leerse la “Divina comedia” del Dante, la parte referida al cielo y pensar en que lo va a pasar muy bien ahí, pero yo creo que ha llegado un momento donde las ilusiones, las esperanzas humanas, se han contraído mucho y al contraerse tanto nos tenemos que centrar en que todos somos mortales, que la dignidad se va a demostrar en el momento de nuestra muerte, básicamente y que... lo único superior a ser amado es poder conjugarlo en activa, amar. Pero caramba, todo esto está bastante jorobadito. Y hay mucha mala fe, mucha mala conciencia, mucha utilización de victimismo (lo más triste de esta película es el victimismo)... Eso es lo que alimenta las consultas psiquiátricas.

PREGUNTA: Yo te quería hacer dos preguntas como profesor de filosofía. La primera es que creo que el texto original que aparece en el sermón de la montaña es referente a los pobres, a los que nada tienen. Creo que hay un añadido ahí del pobre de espíritu, cuando en realidad es la pobreza, la pobreza total, la que verdaderamente hace cercano el reino de los cielos. Esa es la primera pregunta.

ANTONIO ESCOHOTADO: No, pues por eso... luego me haces la segunda... te voy a contestar a eso. Tanto me ha preocupado que para hacer “Los enemigos del comercio”, y esa sección, porque es completamente nuclear, la evolución... no he podido explicarla pero esa dinámica de discordia interna del pueblo judío, que acaba llevando a las primeras formulaciones comunistas, que son las de los esenios... el sermón de la montaña, por supuesto me lo he leído en diversas lenguas y, para empezar, en griego, que es donde está. No, no hay duda alguna de que el sermón de la montaña dice “benditos sean los pobres de espíritu porque de ellos es el reino”, coma, benditos los afligidos, benditos los humildes y benditos los perseguidos. Eso es lo que dice el Evangelio, pero si luego uno sigue viendo lo que rodea al sermón de la montaña y los demás actos ¿cómo es posible que se nos haya olvidado que la vida pública de Jesús empieza expulsando a los mercaderes del templo y que la vida pública de Jesús termina expulsando a los mercaderes del templo? Porque es que así es. La primera, que es un acto donde Jesús es un desconocido y tiene mucho valor, mucho coraje, sólo la cuenta el Evangelio cuarto, el de San Juan. La segunda la cuentan los otros Evangelios, los otros tres evangelistas y además es un acto amenazador, porque al venir y expulsar a los comerciantes cortocircuita el funcionamiento de Jerusalén, porque en realidad la religión judía consiste en ofrecer ofrendas al Señor Yahveh, al Padre, que llama el Evangelio. Si uno viene y echa a los comerciantes la gente no puede comprar las ofrendas. Entonces se cortocircuita el funcionamiento. Es algo así como si ahora viene un señor se va a la Meca y dice: “queda prohibido que la gente dé vueltas en torno de la plaza y bese la piedra negra”. Pues se acabó la Meca. Jesús... es tan brutal el ataque que es comprensible, como dicen Marcos, Mateo y Lucas... Es que los notables de Jerusalén, temiendo al pueblo, es decir, temiendo una rebelión, que va a llegar dieciocho años más tarde, una terrible, la primera guerra, temiendo una insurrección popular decidieron matarle, porque, le preguntan a Jesús ¿y por qué haces esto? Dice, “no tengo por qué daros explicaciones”. También lo dice el Evangelio. Y ahora, perdón, y la segunda.

PREGUNTA: Lo Referente a la emigración, que por qué actualmente los países democráticos siguen utilizando a gran parte de los ciudadanos, si se pueden llamar ciudadanos, que no se pueden llamar ciudadanos desgraciadamente hoy, del tercer mundo como nuevos esclavos.

ANTONIO ESCOHOTADO: Bueno, es que es una dinámica de intereses. A nosotros que nos trabaje un señor de Ecuador o una señora de Rusia o una señora de Mauritania nos interesa, pero les interesa mucho más a ellos. Quiero decir, aquí hay una dinámica de intereses, pero es mucho más fuerte el interés que impulsa al inmigrante a venir a zonas prósperas… Si nosotros lo conocemos. Si España es un país de emigrantes. España, desde tiempos de Carlos V, que es cuando, frente una Europa que se va haciendo sociedad comercial, decide que no, que va a ser el gran adalid de la sociedad clerical-militar… España desde entonces lo único que tiene es inflación y despoblación, porque con la llegada masiva de oro y plata de América lo que hace es subir los precios, de tal manera que la gente se muere de hambre y para no morirse de hambre, porque no se puede hacer frente a esa subida de precios, es por lo que comienza el éxodo masivo nuestro a América. Pero es que nuestro éxodo de emigrantes… En tiempos de mis padres… y vamos, yo lo he visto todavía… yo tengo… voy a cumplir setenta años ¿cuánta gente estaba yéndose a Francia y a Suiza y a Alemania y volviendo enriquecida, es decir, volviendo mejor de lo que había ido? Si esto es la verdad, lo que está pasando con la inmigración del tercer mundo ahora a Europa o a Estados Unidos, Canadá o a Australia, Nueva Zelanda, que son más o menos, los focos… de sociedad comercial. ¿En los otros? Pues claro, todavía prospera la sociedad clerical-militar. Sociedad clerical-militar es Corea del Norte. Sociedad clerical-militar es Cuba. Sociedad clerical-militar es Irán. Son diferentes… Tienen diferentes dioses y diferentes generales pero los pontífices y los generales son los que llevan la sociedad. En cambio nosotros hemos entrado en esa dinámica de innovación, básicamente impersonal, anónima, imparable, que por un lado pasma por su eficacia y por el otro estremece un poco. Yo comprendo que estremezca… Por lo menos a mí me estremece.

PREGUNTA: a la que pregunta por el papel de lo militar y lo religioso en la sociedad comercial.

ANTONIO ESCOHOTADO: Hombre, lo militar va en franca decadencia, gracias a Dios… Ya hace bastante tiempo que lo militar es simbólico. Casi es virtual. La diferencia entre juegos de ordenador de “comandos no sé qué”, que le gustan a mis nietos, y lo que realmente ha pasado en Irak, que ha sido una atrocidad, ha muerto mucha gente, pero se van… confundiendo cada vez más. Es de esperar que en el futuro las personas resuelvan sus asuntos, con todo lo duro que es el mundo de las relaciones voluntarias… pero el mundo de las relaciones involuntarias, la fe, el servicio militar, la nacionalidad, esas tres, que son las tres obligaciones básicas, y en el pasado a eso se añadía la cuna, cuarta, que esas cuatro… esa dinámica impersonal de innovación y creatividad las va pulverizando. Auguro un porvenir bastante negro al ejército en general. Va a quedar como gendarme, como está ahora los Estados Unidos… Yo no sé… quizá Europa se haga con alguna unidad de intervención rápida… Pero es que sale tan caro y sirve de tan poco… Conquista mucho más el comercio que las armas o el hisopo de pontífice, lanzando el agua bendita… conquista mucho más que el que ahora pretenda recurrir al… Yo creo, por ejemplo, que ahora los americanos tienen ejército por lo que tienen de misión histórica, por el peso de la púrpura, que ya quisieran quitársela de encima, pero que no pueden. Yo creo que están artos los americanos. Ya les fue duro tener que intervenir en la Primera Guerra Mundial para impedir los afanes del káiser. Más duro y más costoso en vidas les resultó intervenir en la segunda guerra mundial y evitar que Europa se convirtiera en un feudo de Hitler y toda Asia en un feudo del emperador del Japón… Luego han seguido, pero yo no creo que los americanos tengan vocación militar. No es una nación militar. Roma es una nación militar, por ejemplo. Esparta… Incluso Rusia se podría… Pero América no. América es la punta de lanza de la sociedad comercial y está creada precisamente porque los “pilgrims”, los peregrinos que fueron allá por primera vez, esas gentes eran básicamente de mentalidad comercial. Tenemos también eso… me alegro de que salga el tema porque es otra de sus amnesias, estoy seguro que ustedes lo ignoran… entienden que puritano… puritano es una persona que es muy severa y quiere fastidiar a los demás y no les quiere dejar a los demás ser como son. O sea, puritano es un tío que es intolerante. Bueno, pues eso es simplemente de no haber leído. La obra cumbre del puritanismo es “El paraíso perdido” de Milton… Milton es el único hombre que en inglés escribe como escribía en griego Homero, o sea, un monstruo. “El paraíso perdido” es un poema interminable. Lo fundamental de “El paraíso perdido” es una reinterpretación de la caída, porque claro, el cristianismo ha estado viviendo de “¡qué mal aquello… por Dios, te comiste la manzana y entonces os echaron!” Y entonces hay que luchar, hay que morir, “¡hay que malo, malo…!” Y entonces una recuperación de ese paraíso perdido va a ser el cielo… Un concepto que no está en la revelación judaica, que viene con el cristianismo y que luego se aferra a él también el islam y no lo suelta. Pues Milton, el puritano, el supuesto intolerante, cuando uno lee “El paraíso perdido” lo que dice el ángel Miguel a Adán recién expulsado del paraíso es “la serpiente tenía razón, aquí comienza la verdadera vida”. Eso sí… una reinterpretación total de la condena bíblica y de la vida, tal y como se la planteaba el hombre en tiempos del amo y el siervo, porque todo esto se podría resumir como la época del amo y el siervo y la otra. No tenemos suficientes elementos de juicio todavía para describir esa otra, a mi juicio. Sólo sabemos que ya no es aquella.

PREGUNTA: al estudiante de historia que plantea que el capitalismo vence pero no convence por la perversidad intrínseca de los empresarios.

ANTONIO ESCOHOTADO: sí, pero la verdad es que no es así. Usted estudia historia, pero yo llevo ocho años, monográficamente, todos los días, sin sábados ni domingos, porque no me lo descanso, intentando seguir en detalle esto. No en plan de de fulano y mengana, sino los procesos mismos…El capitalismo que se puede llamar salvaje, es decir, el previo a la seguridad social y a las prestaciones… Ese capitalismo no está basado en explotar al obrero. Ese capitalismo está basado en que el obrero, al fin, es capaz de trabajar para sí mismo, mientras que durante dos mil años estaba obligado a trabajar para el otro. El obrero es lo que nosotros llamamos empresario…Lo lamento, porque estoy seguro de que es otra de las amnesias que encubre a ustedes el sentido de la palabra empresario. El empresario trabaja por todos. El empresario trabaja cinco veces más que el empleado. Uno de los problemas que tenemos en el mundo actual es pensar que un mundo de empleados sería viable. No es viable un mundo de empleados. Pura y simplemente no lo es. Ese es el fracaso del socialismo… del socialismo marxista. Que un mundo de empleados lo único que es, es una caída libre de la renta “per capita”.

PREGUNTA: a la estudiante de sicología que interroga sobre la afirmación de Escohotado acerca de la inexistencia de la sociología (y de la sicología) como rama independiente del conocimiento.

ANTONIO ESCOHOTADO: bueno, es que las ciencias tienen una dimensión disciplinaria que viene relacionada con la división del trabajo y se dice que se puede ser sociólogo y se dice que se puede ser sicólogo. A mi juicio para ser sociólogo hay que ser sicólogo y para ser sicólogo hay que ser sociólogo, también hay que ser antropólogo y, sobre todo, hay que ser historiador y si no uno anda de pamema en pamema, pero ese es el destino normal de los seres humanos. También es normal pretender, por ejemplo… yo qué sé… uno tiene como profesión… ser animador cultural, otro tiene como profesión elaborar programas de telebasura infantil ¿eh? Que esos son los que más me preocupan, lo infantiles. Estos son nada más que frutos de la división del trabajo, que a su vez es un invento sin inventor, una organización sin organizador, es decir, un fruto de la libertad extraordinario que ha cambiado al mundo, la división del trabajo. Pero aplicada a la vida académica la división del trabajo es decir que uno puede licenciarse en una disciplina y ya está, pero eso es un camelo tan enorme como que, por ejemplo, el Sol gira en torno de la Tierra en vez de viceversa, a mi juicio. Pero también es cierto que exigir de los profesores amor incondicional por el conocimiento que hace que nunca terminen (¡nunca!) de saber, ni siquiera lo que piensan que más saben, eso que decía Sócrates, “sólo sé que no sé nada”, pues bueno, pedírselo eso a la profesionalidad académica, a la cual, por lo demás pertenezco, es un como pedirle peras al olmo.

PREGUNTA: al que pregunta cómo logra Escohotado hacer compatible su dedicación a la docencia con su inacabable e incondicional amor al conocimiento.


ANTONIO ESCOHOTADO: Bueno yo es que soy un poco neurótico. De pequeño, no sé por qué… soy hijo único, mi padre era escritor y mi madre era más culta que mi padre, concebí el proyecto de ser sumamente inteligente y no he parado, y no he podido salir de eso y eso me ha obligado a esto y a lo otro, y hasta que me muera, o sea, me lo he creído, soy un neurótico de destino. Mi destino es la lucidez. Pero, claro, antes, más o menos, ya que me ha hecho esa pregunta, me conformaba yo con conseguir alguna ingeniosidad, hacer un libro más o menos ingenioso y así fueron mis libros, hasta este último. Ahora este último ya es implacable. Esto ya no… aquí no hay límite…no hay límite en mi auto-exigencia y a ver en lo que acabo. No lo sé, pero lo que no puedo es pensar que soy fiel a mí mismo y luego creerme la historia de que sé algo de algo.

No hay comentarios: