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domingo, 5 de julio de 2015

Antonio Escohotado entrevistado por Jesús Quintero, jueves 26 de enero de 2012 (22:15 horas).


-Señor Escohotado, le voy a hacer unas preguntas que titulamos “los terrores del milenio” y, entonces, le pediría respuestas...
-Concisas.
-Usted puede responder como quiera, pero bueno..., ¿la revolución ha muerto?
-No.
-¿Hay alternativa a este sistema de vida?
-No.
-¿El futuro será solidario o totalitario?
-Ambas cosas.
-¿Está a favor de la legalización, por fin, de las drogas?
-Normalización de las drogas... Legalizar las drogas significaría legalizar la pintura, los viajes, la fornicación... Es una abominación. Las drogas tienen que volver al régimen anterior, o sea, hay que derogar la prohibición.
-¿Tiene futuro la fidelidad en la pareja?
-Sí, incondicionalmente.
-¿Y el matrimonio?
-Es una de las mejores instituciones jamás concebidas.
-¿A pesar de lo que está cayendo?
-No, no... Yo tengo tres matrimonios.
-Ah...
-¡A cual mejores!
-¿Caminamos hacia una sociedad de parados?
-Sí, claramente. Caminamos hacia una sociedad ociosa.
-¿Conocerá el hombre el paraíso en la Tierra?
-Pues..., estamos bastante cerca. Ya lo dice Marx en gran parte de sus obras, o sea, estamos construyendo un paraíso terrenal.
-¿Veremos la caída del imperio de occidente?
-Ya, ya hace tiempo, gracias a Dios, ¿eh?, o sea, gracias a Dios.
-¿Hay alternativa al mercado?
-Bueno, hay la planificación central, o sea, hay la alternativa de “el que manda, manda, y cartucho en el cañón”.
-¿Tendrá fin el terrorismo?
-Solamente cuando cunda el amor propio.
-¿Nos harán más libres las nuevas tecnologías?, ¿más libres o más esclavos?
-Más libres. Lo que pasa es que nos pueden hacer un poco más invertebrados, un poco más indolentes, pero más libres siempre.
-¿Descubriremos vida inteligente fuera de la tierra?

-Oh, Dios mío, no lo sé.
-¿Le parece ética la clonación de seres humanos?

Sí.

-¿Los pobres heredarán la Tierra?

-Uh..., esa es una cuestión... Los pobres heredarán la Tierra quiere decir: “pongamos últimos a los primeros”. Esto viene sucediendo desde siempre, pero de una forma muy transitoria.
-¿Acabará el hombre destruyendo el planeta?

-Es posible que haya que mudarse...
-¿Conoceremos la inmortalidad?

-Yo preferiría morirme de una vez.
-¿Vencerá la ciencia a la muerte?

-Es posible... Sólo para algunos, unos pocos... Hay que considerar que cada año más de vida que se pueda conseguir supone una persona menos que pueda nacer.
-¿Conocerá el mundo la paz?

-No lo sé.
-¿Qué valores salvaría usted de esta civilización, señor Escohotado?

-La curiosidad y la valentía.

-¿Cuáles son para usted los mayores logros de la humanidad?
-La ciencia y la tolerancia.

-¿Qué le inquieta de lo que estamos viviendo, señor Escohotado?
-Ah, Dios mío... Pues la verdad es que cada vez me inquietan menos cosas. Tenía mucho miedo, cuando era joven, de que al hacerme viejo las cosas se tornasen dramáticas. Ahora empiezo a naufragar en la autocomplacencia. Me doy cuenta de que casi no podía haberlo hecho mejor, de lo mal que ya lo hice, y miro muy tranquilamente lo que me espera. Demasiado tranquilamente. Parece que me estoy consintiendo.

-¿Así vive el paso del tiempo?

-Así lo estoy viviendo, sí. Es una cosa extraña, sí. Desde que era un chaval decía: “Dios mío...”, ya me veía yo muriéndome en la cama, rodeado más o menos por la familia, y siempre pensando decirles: “no temáis, es más fácil de lo que parece”. Y ahora, ya, cuando la cosa sí que se torna inminente, ni familia, ni “más fácil de lo que parece”..., sino, “¡qué gozada!, al fin he encontrado lo que siempre quise, unas personas a mi alrededor que no me piden más de lo que puedo hacer y yo, que sigo queriendo saber”. El amor al saber, la curiosidad, el asombro... Eso me sostiene. Yo creo que eso puede sostener a cualquier ser humano, masculino o femenino, de cualquier parte. Lo que pasa es que tiene que surgir esa llama. En el momento en que esa llama surja..., resulta que tenemos Internet, la felicidad universal, la paz perpetua, el goce sublime, la realidad absoluta.
-Va llegando a conclusiones...

-Sí, claro, pero siempre son por largo. Las verdaderas conclusiones son por largo. Es como, por ejemplo, si me pregunta una conclusión..., le digo..., como si..., dice: “¿qué tal estás?”, y entonces el otro dice: “mira, te voy a explicar”... Eso es muy mala educación.
-¿Hay cuentas pendientes?

-Yo no tengo cuentas pendientes..., o sea, me gustaría cambiar algunas cosas... Usted se habrá dado cuenta que lo mío ha sido una mezcla de meterme siempre con lo que no se podía uno meter. Me metí con lo de las drogas y ahora me he metido con lo del comunismo. Documenté lo de las drogas y ahora documento lo del comunismo. Son las dos grandes pasiones de la humanidad. Lo de las drogas: el temor a sí mismo. Lo del comunismo: el consetirse la envidia. Entonces, meterse a fondo con esos dos asuntos y decir: “mire usted, es que yo no estoy ni a favor ni en contra; yo le voy a contar la peliculita, muy detallada; voy a intentar contársela como se la contarían los Coen, por ejemplo, no como se la contaría Juan de Orduña”. Y esa es la cuestión. Yo creo que cuando uno encuentra su surco, más o menos, toco madera, muere en paz. Si no, todo es turbación, todo es temblor y, finalmente, todo es odio. He visto, recientemente, personas morir furiosas, diciendo: “¿y cómo, si yo soy rico, voy a morirme, y voy a, sin querer, a que, los mis hijos, se hagan ricos a costa de mi fallecimiento?” Y digo: ¡que barbaridad! ¿A qué punto ha podido corromperse el alma humana?” Esto, en un venado o en una lagartija ¿a que es inconcebible?
-Inconcebible...

-Pues en seres humanos es bastante frecuente.
-Sabemos, señor Escohotado, que la historia es pendular. ¿Quiere eso decir que puede volver el comunismo?

-El comunismo está desde que empezó una sociedad prospera. Antes de que hubiera sociedades prósperas no podía existir el comunismo. Por eso surgió en la época de Augusto. El único momento próspero del mundo romano. Porque, hasta entonces, la república había sido una historia muy extraña de saqueos y, con Augusto, se pudieron hacer los últimos grandes saqueos. El saqueo de Egipto, que es donde estaba de verdad la pasta; era el Fort Knox de la antigüedad, era el tesoro egipcio de Cleopatra. Y, al mismo tiempo, Augusto era un hombre correcto y, entonces, aquella sociedad cambió y empezó a haber hombres de negocios. No sólo guerreros y clérigos. Entonces surgió el comunismo... Desde que haya sociedades prósperas, habrá comunismo. Es consustancial. En el alma humana hay un deseo de libertad y, también, hay un deseo de seguridad. Cada vez que se progresa en la libertad, viene el deseo de seguridad y dice: “¡qué peligro, qué peligro!, vamos a dar un control a esta libertad”. Y entonces viene un brote comunista. Ya puede ser la Revolución Francesa, las guerras campesinas del Renacimiento, la predicación del Evangelio o, yo qué sé..., lo que pasa en Pionyang o en La Habana.
-¿No le parece España una ensalada con exceso de vinagre?

-España en una variante bakuninista. España es un alma latina..., de estas de..., como la italiana, como la griega..., de “deme las personas en forma de cadáver y entonces las toleraré; en su presencia actual, con sus méritos actuales, me resultan indignantes y, si perseveran, los mataré”. O sea, este “matacurismos” que tiene España, que tiene Italia, que tiene Grecia, pero, muy particularmente, España, este quemar de iglesias y tal...” Y dices: “pero bueno, ¿por qué le estás dando tanta importancia a esta gente?, ¿y cómo puedes ser tan cruel y tan salvaje, a propósito de esto?” En realidad, todas las barbaridades que nosotros hicimos en..., España, para desencadenar la guerra civil; aquellas quemas de conventos, que describe tan magistralmente Pla, que por lo demás no era, para nada, un señor, digamos, de derechas, Pla, eso... Todo viene de lo que ocurrió en la Comuna famosa francesa, del setenta y uno, mil ochocientos setenta y uno, cuando hicieron rehenes..., al arzobispo de París, a varios dominicos, a varios jesuitas, y aquellos señores, teóricamente laicos, dijeron: “o me dais a fulano, o lo cambiáis por fulano, o me cargo al obispo de París y a estos clérigos”.Naturalmente aquello acabó en un baño de sangre espeluznante. Murieron treinta mil personas, cien mil fueron deportadas..., un espanto. ¿Pero cómo te atreves a fusilar al arzobispo de París? ¿Pero por qué? ¿Cómo te atreves a decirle a otro: “oye, si no me das a fulano me cargo al arzobispo de parís?” Esto..., esto es lo que ha pasado en nuestra guerra civil..., lo que pasa es que mucho después..., esto fue en el setenta y uno, lo otro fue en el treinta y seis..., tampoco fue mucho después, pero..., es la misma vena, esta de matacuras, matamonjas, esto..., dices: “¿pero qué?, bastante coñazo han dado los curas y las monjas, los militares..., para que encima vengáis a asesinarles de esta manera”. El comunismo, por volver a la pregunta original, es consustancial a la sociedad moderna y, muy particularmente, a la sociedad próspera. Sólo cuando se produce un aumento de prosperidad vuelve el ideal comunista a plantear sus exigencias. Parece paradójico, y a mí mismo me ha sorprendido. Yo no lo sabía. He tardado diez o doce años de estudio en..., sobre las fuentes, para darme cuenta de esta..., aparentemente cosa incongruente de que, siempre me habían contado, de que estallaría el comunismo cuando la gente estaba pasándolo muy mal. No es cierto.
-Cataluña, independencia..., Esuskadi, independencia... Amaiur...

-Odio, más odio y más odio. Complejo de inferioridad consentido. Odio y más odio... Es una forma de encontrar una causa para los que no han estudiado ni pensado nunca..., para empezar, en el concepto de causa. En fin, a mi juicio, repugnante y, para el conjunto, terriblemente perjudicial. Por ejemplo, España..., no puede permitirse ser diecisiete Españas. Algo tendrá que hacer Rajoy con eso. Lo que pasa es que, por ejemplo, es que, por ejemplo, fíjate como va la cosa política, que la victoria del PP ha sido una victoria autonómica. Entonces, ¿cómo le puede decir a sus propios gobiernos autonómicos, recién ganados: “no, pero lo siento, ahora hay que decir «no podemos duplicar o triplicar administraciones»..., es muy difícil. Yo creo que es Estado tienen a una burocratización, o sea, acabaremos siendo Estados compuestos por unos ejércitos innumerables de funcionarios..., y lo que hay que esperar es que pasen por oposiciones, por filtros lo más ecuánimes posibles..., de manera que no siga la mangancia reinante en los últimos siglos. A mí me parece que la racionalización burocrática, que decía Weber, algo de razón tiene. No es..., es bastante feo. Desde el punto de vista de un pintor, de un buen poeta, de un buen cineasta..., pensar en un futuro compuesto por legiones de funcionarios, no exactamente lo más atractivo..., pero sospecho que tiene algo de..., algo de relación con lo que va a pasar. O, si no, pues serán..., erupciones de “los hermanso Castro por aquí, o del señor Mao por allá, o del oso Stalin por acullá...”, que es peor todavía, claro.
-¿Ha encontrado usted, señor Escohotado, alguna verdad fundamental?

-Sí, la tolerancia y la ciencia, la curiosidad, el asombro... Tengo que llamar la atención hacia la verdadera dictadura que ahora estamos padeciendo, por ejemplo, en nombre de una academia de la lengua, que pretende ser la propietaria de un asunto que no tiene propietario y que antes definía “curiosidad”, hasta el sesenta y cuatro..., definía..., no, hasta el noventa y cuatro, definía “curiosidad” como “interés por saber lo que las cosas son”, y que desde el noventa y cuatro define curiosidad como “interés..., por saber..., indiscretamente, lo que las cosas son”. Antes definía “asombro” como“origen del conocimiento filosófico” y, desde esa misma edición del noventa y cuatro, define “asombro” como “susto, espanto”. Ahí es donde está la mano del mediocre, que intenta recortarle a los demás la vida y decirle por donde tiene que ir, negarse a que la realidad es proceso, e insistir en que la realidad es definición y dogma, y, entonces, coge “curiosidad” y dice: “curiosidad es mirar donde no debes, donde no se te debe ocurrir”, y dices: subnormal, si la ciencia no es curiosidad y asombro, la ciencia no es nada, la ciencia no será más que repetir un catecismo. Pero eso es lo que pretende una academia donde, de repente, se arroga la propiedad de aquello que sí que es obra del pueblo, sí que es obra impersonal, cotidiana. ¿Qué pueblo, que no sea una cultura funeraria, tiene academias de la lengua? Ninguno. Sólo las culturas funerarias tienen academias de la lengua. Las lenguas vivas no necesitan esos adefesios.
-Entre la vida de un hombre..., mediocre, un hombre vulgar..., y Las Meninas, ¿con qué se quedaría?

-Con la vida del hombre mediocre, vulgar. Me quedo con lo complejo, Quintero, me quedo con lo real. Lo real es infinitamente denso. Como antes decíamos, es un astronauta que por todas partes tiene un espacio infinitamente infinito, en cada una de las direcciones. Las Meninas es una obra maestra absoluta. Yo tengo mis Meninas, que son la “Fenomenología del espíritu”de Hegel, por ejemplo, pero entre una pastor, comiendo sus migas, y la“Fenomenología del espíritu”, para mí no hay duda, el pastor tiene mucho más contenido.
-¿Tiene algún mensaje, finalmente, para el mundo?

-Paciencia y trabajo.
-¿No hay otra...?

-Yo creo que...
-Siempre me ha parecido usted, señor Escohotado, el hombre más inteligente de este país.

-... (manoteo y risas).

-Reencontrarme una y otra vez con usted me entusiasma.
-... Es muy amable...

-Usted es de los que han estudiado de verdad.
-Es que me encanta estudiar, es que..., lo que siento es que, en algunos casos, profesores inadecuados, como me pasó a mí en matemáticas, pues..., por eso me tuve que volver a traducir luego a Newton, a los cincuenta años, porque dije: ¡no me puedo dejar esta asignatura pendiente! ¿Qué puedo hacer? Pues ahí está el Newton, mil páginas en latín. Pues te las traduces y así te enteras de qué es matemáticas. Pero, en cuanto las personas descubran la fuente de alegría que es investigar y aprender una cosa no sabida, se darán cuenta que hasta el orgasmo es una broma, en comparación con la permanencia, la solidez, la seguridad que da, para un ser como el humano, la capacidad de aprender.

-Saber...
-Saber... Eso es lo que me ha dado tranquilidad. Antes me daba miedo morirme. Cuanto más he ido aprendiendo a saber, menos miedo me da morirme.

-Aprender a morir...

-Aprender a saber, quizá... Aunque luego, también, hay que reconocer una parte de ternura, una parte de adiós, de despedida... Siempre, siempre, me ha inquietado. La verdad es que me gustaría morirme solo, para evitarme ese trance. Como un perro. Eso que el perro, de repente, de la noche a la mañana, está ahí, enroscadito, donde siempre, pero, un día, ya no se mueve. Así tuve yo un hámster, que un día dejó de moverse. Eso, no está mal...
-¿Epitafio?

-Quiso ser valeroso y aprendió a estudiar.
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