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miércoles, 29 de julio de 2015

Conferencia de Antonio Escohotado en la sexta edición de ExpoCannabis, el 2 de octubre de 2010.


Vamos a esperar un momentito aquí, a que nos permitan apagar esto. Bueno, muy agradable…, procuraré no decir demasiadas tonterías. El tema “drogas ayer y hoy” da para mucho, desde luego. Vamos a ver concretamente ahora para que da. Estoy esperado que me traigan algo arecido a un cenicero para liberarme del trasto… Si no soy capaz de organizar una corriente de ideas que pudiera llamarse tal. ¡Ah!, qué maravilla…, ahora comenzamos la seudo-corriente de ideas. Os acordaréis de que antes las drogas no eran tan numerosas como hoy pero muchas de ellas, las que nos importan, el alcohol, la marihuana, el opio, existían. En aquellos tiempos me imagino que había algunos pasotas, alguna gente irresponsable e imprevisora pero la criba del recuerdo no los ha conservado. Se puede suponer que, con respecto de la existencia inmediata, el recuerdo es una forma superior… La memoria es como el “ser descascarado”, o sea, es el grano sin la cáscara… Y los recuerdos que nos quedan de la antigüedad no son del gente pasota e imprevisora, sino, al contrario, un ideal que nunca está mal recordarlo. Ese ideal es el de la sobria ebriedad. Es un desafío de amor propio, conocimiento y edonismo. Naturalmente el principio edonista principal es no buscarse un gusto actual que sea que se un disgusto posterior más grande. Con ese programa de la sobria ebriedad, muchas veces confundido con un sentimiento religioso panteísta, por ejemplo, si leemos esto en Patón o en Filón de Alejandría, nunca sabemos bien hasta qué punto están hablando, cuando hablan de ebriedad, del contacto con lo divino o un pasote con pio o con cáñamo o con ambas cosas, o con mucho vino, los vinos fuertes que utilizaban los antiguos, probablemente con extractos de otras plantas. A partir de eso, cuando llegó…, triunfaron los monoteísmos con vocación de imperio universal, todo este tipo de costumbres y actitudes se relacionaba con unos fármacos que, o bien porque estaban metidos en ceremonias religiosas paganas, o bien porque representaban, de alguna manera, una actitud concupiscente, una actitud de tolerancia con sentimiento y apoyo para con la carne, porque en aquel tiempo era muy importante la diferencia entre el espíritu y la carne, el alma y el cuerpo y todo esto, pues bueno, se empezaron a desatar sucesivas iniciativas que, por un lado o por el otro, recortaban o el consumo o la producción o la distribución de estas sustancias. Esto culminó, provisionalmente, con la gran cruzada de las brujas, que realmente, aquello…, te encontraban en tu casa con un poco de opio o de mandrágora o de belladona y, bueno, tenías posibilidades de ser quemado vivo después del procesamiento. A pesar de todo, esto no era más que un clímax provisional y si habíamos pensado en la sobria ebriedad, estábamos ya en la demoníaca ebriedad, que fue fortaleciéndose cada vez más asta, no sé el año…, creo que fue el trece o el catorce, cuando cristalizan las iniciativas legislativas de los norteamericanos en materia de drogas, que es curioso, porque por un lado son nada más que tres drogas de farmacia, el opio, la morfina y la cocaína, y por otro lado el alcohol y el tabaco, que se vendían en supermercado o en tiendas de alimentación. Ya sabemos lo que pasó con la cruzada. Al final el alcohol y el tabaco acabaron ganándola, aunque el tabaco está otra vez metido en una comparable o aún superior, y de las tres drogas prohibidas se han convertido pues en varios miles..., sobre todo…, ni siquiera varios miles…, hubo una…, la legislación de análogos norteamericana permitió decir: y cualquier sustancia que aparezca. Entonces, si al principio era la sobria ebriedad y luego la maligna ebriedad, pues finalmente ahora nos encontrábamos con un mundo que no sólo peleaba contra brujas, traficantes, pasotas, dionisíacos…, peleaba contra el ingenio humano, peleaba contra la química... Y en este preciso estado nos encontramos. Cuanto más se supone que se ponen energías en evitar que las personas tomen o produzcan drogas, pues más reacciona el mercado negro con actos de picaresca, de ingenio y, la ciudadanía, con actos de desobediencia civil. Dije ya hace años que la guerra a las drogas ha terminado. Ahora no queda más que la forma exterior, la cáscara, por emplear el símil anterior. Ciertamente, hay cientos de miles o miles de personas en las cáceles del planeta por esta cuestión, pero no son más que los coletazos, la reverberaciones, los ecos de un fenómeno que, en realidad, está en decadencia. Lo cierto es que hay más puntos de venta, más drogas, más consumidores e infinitamente más permisividad por parte de las fuerzas públicas. Por otra parte, si nos fijamos en el asunto hay que pensar qué camino tiene el que ha estado diciendo sesenta, setenta años: no, yo le protejo a usted, es que si no le protejo figúrese usted, la tentación va a ser peor que lo de comer la manzana en el paraíso, esta sí que es una tentación gorda, mucho peor que la manzana de la serpiente…, ¿qué camino tienen para poder echar atrás y decir: oiga, nos hemos equivocado?..., el remedio agravaba la enfermedad, que cosa más fastidiosa, no quisimos hacerles daño a ustedes, simplemente pasó, pues lo que pasó. No nos dimos cuenta de que oda línea recta miente, que la verdad es siempre curva y fractal e irregular y auto-producida, en vez de decretada por algún tipo de salvador mesiánico, que es el que ha intervenido en esta película desde el siglo XIII. Yo creo que si se le encuentra un camino al prohibicionista de irse del foro, lo cogerá, pero es que me parece que todavía no hemos encontrado ese camino. No sabemos ofrecérselo. O le ofrecemos desobediencia, rebeldía…, y eso, más o menos le tiene que mosquear. O le ofrecemos odio, desprecio…, que tampoco puede tragárselos. ¿Qué podemos hacer hoy los que seguimos desafiando la prohibición y hemos pasado de la dictadura a la dicta-blanda¬? Pues seguir tomando. Al hecho de…, cada vez que me dan ocasión de estar con gente joven, pues agradezco mucho la oportunidad de repetir, a la gente joven en particular, que es necesario cultivarse con elegancia. Elegancia es selección, ¿no? Hay que tomar drogas con elegancia. Todo lo que se relacione con la gula, el ansia…, es profundamente inelegante. Todo lo que se relacione con el consumo de una sustancia no conocida y a la cual no nos acercamos con la buena fe del investigador, que no cree saber la verdad de un asunto y, precisamente por eso, se pone a investigarlo…, todo lo que no sea esa actitud de neutralidad valorativa, de elegancia y de conocimiento, va en detrimento de nosotros mismos. No hay problema… Es lo que más podrían querer nuestros cruzados salvadores, nuestros redentores farmacológicos o policiales. Algo está pasando en California. Algo está pasando en Méjico. Algo está pasando en Afganistán. Algo está pasando en España. Yo no sé lo que es. Los sesenta años de investigación o cincuenta y tantos que lleva mi vida, guiado siempre por la curiosidad, por saber, por saber, por saber.., no me permiten contestar qué está pasando, pero sí me permiten decir que algo está pasando y me permiten afirmaciones como la anterior, de que la guerra ha terminado. Estamos pues en zona de armisticio, pero no se sabe hasta qué punto es completo o no completo. Hay unos flecos de extremada gravedad en la situación, porque si se acabó la prohibición, sin embargo no se ha acabado el descontrol de calidad. Las personas van al supermercado y, si estuviesen expuestas en el supermercado o la farmacia, a lo que está expuesto el consumidor de drogas en la calle, morirán a chorros, morirían a millones. ¿Por qué no hay control de calidad? Pues bueno…, es evidente que no hay control de calidad porque digamos que la permisividad es sólo de facto, no es de iure, no es de derecho… Lo que pasa en Méjico es exactamente lo mismo que pasaba en Colombia y los colombianos están encantados de la vida, porque han conseguido desplazárselo. Solo que en Colombia morían unos mil quinientos al año y en Méjico hay una media de cuatro mil. O sea, el asunto se va enconando más y cada día más. Ahí, en parte, está enconado porque se trata de la cocaína que, como todo estimulante, también es más provocadora de un ánimo turbulento y de propensión a la bronca. No pasaría lo mismo si fuesen las guerras del opio, porque la sustancia es distinta. Los de la marihuana…, bueno, la marihuana todo el mundo la fuma y todo el mundo la va a fumar, porque es que la marihuana ha ganado su batalla amplia y totalmente. Vamos, ¿dónde estamos?, esto era pura y simplemente inconcebible en los años sesenta, cuando yo empecé a fumar… Es como una visión de ciencia ficción o algo así ¿no? Entonces nuestra libertad nos compromete una vez más. La voluntad es libre, como la materia es grave. Una de las cosas más guarras que ha creado el prohibicionista y que se creía el prohibicionismo es que la voluntad no es libre y que, entonces, ha pasado por ahí una droga y uno…, claro, que era perfectamente libre, previsor y responsable, quedaba encadenado y, a partir de ahí, ya era otro. Billie Holiday o William Burroughs o el miserable de turno que está haciendo ahora, pues, la ida y la vuelta de Valdemingómez. Las drogas no tienen la culpa. Las drogas son neutrales. Somos nosotros los que no somos neutrales, y con razón, porque nos impulsa nuestra libertad y estamos obligados, por una parte, a conocernos a nosotros mismo y, por otra parte, a respetar a los demás. Yo no sé si tengo más que decir, o sea, sinceramente. Ceo que estos casos lo mejor sería que charlásemos, pero no sé si hay suficientes micrófonos… Alguien dirá que me estoy queriendo escaquear, también es cierto.
PREGUNTA: al que le pregunta por el futuro de la marihuana.
ANTONIO ESCOHOTADO: glorioso. Veo un futuro glorioso, con especies cada vez más portentosas. En lo que han hecho… Yo conozco a Herer…, bueno, el pobre Herer ya ha pasado a mejor vida… Yo conozco a Rosenthal, su amigo, los dos jubilazos de birretina y tal en su vida privada, y lo que han hecho esta buena gente con la planta, que era una especie de arbusto absurdo… Yo me acuerdo, en los años sesenta, lo que se sacaba en …, lo que se sacaba en Marruecos, ahí, en Ketama, era una mierda, en comparación con esta plenitud de cogollos, con esta realidad del ser…, porque es que esto es la sustancia máxima, porque es que esto es la sustancia máxima, lo absoluto. No se había visto nunca en botánica un salto cualitativo como el que ha representado esta combinación de buen rollito, desobediencia civil y tenacidad.
PREGUNTA: al que le pide que explique la “explosión cannábica en España”
ANTONIO ESCOHOTADO: Pues yo creo que lo mejor que tenía el anarquismo se ha metido en esta vaina, que diría un panameño. Pues el anarquismo es muy tontorrón y, además, ha podido hacer crímenes atroces en su momento, pero tiene un alma bella, el anarquismo, y, entonces, bueno, si lo conectas con los estambres y los pistilos de una planta determinada, pues puede quedar super-bien. Yo creo que, en parte, es lo que distingue a España de otros países, porque en otros países ha sido mucho más fuerte el movimiento médico, en relación con la marihuana. Aquí el elemento lúdico, el elemento de los paso bien… Oiga, con esto se folla mejor, con esto se oye mejor la música. Claro, e incluso, con esto tengo más apetito. Yo incluso reuniría en estas tres características. Sí. Pues claro, hay muchas personas interesadas en estos beneficios. Yo creo que, además, los españoles somos los más fiesteros del mundo…, o unos de los más fiesteros, tampoco hay que dejarse llevar por la autocomplacencia. Creo que…, esa tradición de celebraciones, de regalos.., pues claro, también, nosotros la hemos mantenido. Hay que reconocer que no sólo con este fármaco…, con algunos más.
PREGUNTA: al que le plantea la cuestión de la educación infantil.
ANTONIO ESCOHOTADO: Que lo digas, que lo digas. Yo tengo un chaval, ahí, desde hace…, bordando los dieciocho, diecisiete… Fíjate las preocupaciones de un padre en relación con eso. Y tengo una niña de once que ahora no me da tema, pero vamos, en dos, tres años ya te cuento, y ¿qué decir?, ¿qué hacer? ¡Uf! Desde luego cuando se demonizan las cosas se tornan más difíciles y yo creo que los padres tienen que saber que no pueden mentir a sus hijos, porque pronto o tarde es como mentir a tu mujer. Tu mujer sólo se cree las mentiras que le convienen. En el caso de los niños, ni eso… Si ya saben, pues, yo practico con ellos el ejemplo, que me parece que es la única entrada irremisible, soy un viejo profesor, y, como viejo profesor, siempre intento, de algunas cosas…, porque me parece que me pagan por ello… Intento, de algunas cosas, convencer al alumno… Pues bueno, la mejor forma de convencer al alumno es el ejemplo de que tú comprendas eso, tú primeros comprendas eso. En el caso de las drogas…, pues bueno, tú tienes que…, tu frecuencia de uso, tu coreografía o ballet de gestos al consumirlas. Todo eso es, a mi juicio, empieza y termina lo que tú puedes dar tu hijo. Luego, a tu hijo le va a pasar aquello de que la voluntad es libre, como la materia el grave, y ¡gracias a Dios!, ¿eh?, porque lo otro sería comer galletas de muerto y min novecientos ochenta y cuatro de Orwell, ¿no? No, siempre hay que tomar en consideración que lo que estamos diciendo tiene sus puntos de comparación... No hablamos en términos absolutos. Hablamos siempre en términos relativos. Os quiero recordar que “absolutus”, absoluto, es el participio de un vero que no imagináis pero, cuando yo lo diga, diréis, ¡claro! “Absolutus” es el participio del verbo absuelvo…, absolver… ¿Qué es lo que le absolvemos a lo absoluto? La prueba. A lo absoluta le absolvemos de que tenga que pasar por la historia y, ahí, con miles de personas diciendo fu y fa, demostrar si es o no verdadero. Eso le ahorramos al absoluto… bueno, pero me parece que se me ha ido el santo al cielo, pero ¿alguien tiene el micrófono?
PREGUNTA: al que pregunta cómo afrontar el acoso policial.
ANTONIO ESCOHOTADO: Pues mira, a mí me han hecho cosas aún peores, porque particulares me han robado durante tres años cosechas criadas con el mayor de los desvelos, poniendo todo el corazón. Hace dos años me robaron la mejor planta que he cultivado en mi vida, y llevo cincuenta años cultivando todos los años, de modo que hace dos años me hicieron un daño irreparable. Es la única cosa que podría importarle a mi esposa, a quien adoro por lo demás, pero haber permitido que aquellos hijos de puta se llevasen diez quilos de super-cogollos de la primera …, eso me puso de los nervios. De modo que tú me cuentas lo que te ha hecho la pasma, yo te cuento lo que me hicieron los fumetas.
PREGUNTA: al que le pregunta sobre las asociaciones y los clubes de consumidores.
ANTONIO ESCOHOTADO: Pues es una forma muy práctica…, digamos, pues es una correa de trasmisión, o sea, una forma de convertir la idea en realidad. Está bien. Pero bueno, por lo demás es que toda la situación está moviéndose bastante más rápido de lo que, por lo menos yo, imaginaba.
PREGUNTA: al que le pregunta por el referéndum de California.
ANTONIO ESCOHOTADO: Yo no soy profeta, pero aseguraría que se va a ganar. Ahora, sobre todo, apoyado por la crisis y el desempleo, porque claro, primero viene la crisis financiera, luego viene la crisis de empleo, en todos los casos, en el veintinueve y en el futuro si seguimos invirtiendo.
PREGUNTA: al que pregunta por las palabras de Felipe González en Méjico, sobre normalizar todas las sustancias.
ANTONIO ESCOHOTADO: bueno, yo tengo el detalle…, Méjico ganó el año pasado la bienal de Venecia con un estand que costó una millonada absoluta, muchos millones de euros, y que el artista invitado era una señora y el nombre de su colección de obras de arte, básicamente escultóricas, se llamaba “¿En qué otra cosa vamos a pensar?” Era todo de sangre recogida de personas muertas en arreglos de cuentas y cosas así, de narcos, y había desde cristales de coche, trozos de puertas, trozos de asfalto, telas, en mil formas. Esto ha ganado la bienal de Venecia. Eso se considera la forma más fuerte del espíritu del año pasado. Esta gente fueron bastante amables como para pedirme que yo les dejase el epílogo que escribí, cuando se cumplieron los veinte años de “Historia general de las drogas”, que lo añadí a la novena edición ilustrada, la novena edición así, gorda, y los mejicanos me compraron el copyright del…, que se llama Veinte años después”, me lo compraron y, encima tuvieron la bondad de traducírmelo al inglés. Cuando tú me dices que González, en Méjico, González es muy amigo del super-millonario Slim, que es el equivalente aquí a Botín…, cuando González dice esto es porque, efectivamente, la sociedad mejicana ha llegado un momento en que no está dispuesta a pagar con sangre la hipocresía. Estaba dispuesta a pagar la hipocresía lo que fuera necesario, pero con una cuota de sangre moderada. La cuota de sangre actual, que es el triple o el cuádruple que puede tener en Afganistán, en condiciones bélicas, pues no es aceptable. Yo lo entiendo. En Colombia era otra situación del mundo. Estaba más encabritado el mundo. Ahora, salvo a Chavez y el señor este boliviano y tal, bah…, lo único que nos encabrita es que no se ven perspectivas de producir suficiente para mantener el consumo actual. Eso sí que preocupa de narices. Pero por lo demás no hay un país que se trague cuatro mil muertos anuales por…, y los monstruosos actos que rodean esto, porque todo esto viene mezclado con unos actos de tormento que parecían olvidados desde tiempos de la inquisición o la tortura china. Y esto no se puede tolerar. Esto conmueve el alma humana, esto nos repugna, nos pone enfermos y de ahí veo yo lo de González, porque, la verdad, tuvo ocho añitos para hacer algo…, y Carlos Moya, Emilio Lamo de Espinosa y yo, mucho antes que nada más, le mandamos un informe provisional diciendo: aquí tenemos que imitar a los holandeses, nos vendrá muy bien, estamos iniciando la transición…, y no sólo no obtuvimos alguna respuesta, sino que fuimos considerados unos memos integrales, por no decir que próximos al código penal.
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