Páginas vistas en el último mes

sábado, 25 de julio de 2015

Conversación entre Armando Ribas y Guillermo Andreau en 2007 (III)



Guillermo Andreau: La Revolución Francesa tuvo dos facetas. Una intentó copiar las revoluciones americana e inglesa y, luego, se produce en el seno de esa misma revolución un conflicto grande que hace que Europa entre en una situación de alta inestabilidad permanente.
Armando Ribas: Primero que todo, la historia de Europa es la inestabilidad permanente. La guerra de los Treinta Años y la guerra de los Cien Años fueron muy anteriores a la Revolución Francesa. Como dice Montesquieu en la “Cartas persas”… el persa le dijo que no había una religión que se pelearan más entre ellos que los cristianos. Lo que pasa es que nos han vendido una historia de Europa falsa y nosotros la hemos comprado. La Revolución Francesa vino, supuestamente…
G. A.: Además nos han mostrado la virtud de la guerra y la conquista a través de la fuerza.
A. R.: Casi la hemos ignorado, porque todo lo malo de Europa parece como anecdótico y queda lo que ha quedado como positivo, que lo único que tiene de positivo es que perdieron la guerra del cuarenta, porque si hubieran ganado la guerra del cuarenta, en donde estaban todas las ideas en que ellos creían, que son el colectivismo, que tiene dos facetas, el nacionalismo y el socialismo, en los que se pasa del derecho divino de los reyes al derecho divino de los pueblos o al derecho divino de la nación… Nuevamente hablamos de entelequias para justificar el poder político absoluto, en desmedro de los derechos individuales de cada uno. Por eso yo digo que el colectivismo es el individualismo por antonomasia, porque es un individuo por encima de todos los demás. Y sin embargo descalifican éticamente al interés particular, cuando nadie está en el gobierno por interés de los demás. Es una mentira. El poder político ha sido siempre parte del egoísmo humano y, por suerte, en algún momento, eso se dividió. Pero cuando se limita el egoísmo de los que producen aflora con la mayor intensidad el egoísmo de los que reparten. Y esta es la falacia de las democracias que tenemos en América Latina y la falacia de Europa. La revolución francesa fue el crimen más grande de la humanidad, porque le hizo creer al mundo que del crimen provenía la libertad. Francia no ha sabido lo que es la libertad porque no se ha enterado nunca de lo que son los derechos individuales, porque pasó del oscurantismo de la fe a lo que Armando Ribas llama el oscurantismo de la razón. Es verdad que en un primer momento estaban los girondinos, que tenían entre ellos a Madame Roland, que era lectora de Locke, y había una fuerte crítica a la revolución hecha a partir de Cromwell, porque en muchos casos se consideró que Cromwell había sido, desde el punto de vista de la fe, otro Robespierre, porque Inglaterra no se liberó de la opresión. Es una mentira que porque estaba en una isla… Hay que leer la “Historia de Inglaterra” de Hume para saber que la libertad empieza en Inglaterra en 1688. Hasta ese momento, en la época de los Tudor, los ingleses estaban tan sometidos que admiraban la opresión que se ejercía sobre ellos y a su costa. Si hubiera habido libertad los Estados Unidos no existirían, porque por algo se fueron los “pilgrim”. La Revolución Francesa tuvo, si quieres, dos etapas, una igual o peor que la otra. La primera fue el jacobinismo, que es nuevamente el oscurantismo de la razón, de confundir razón con verdad. Y ¿quién tiene la verdad? El que tiene el poder político. Y ¿qué les pasó a los girondinos? Los mataron a todos. Porque en estas revoluciones los que se quedan con el poder son siempre los más absolutos, como pasó también entre los bolcheviques y los mencheviques.
G. A.: Es un principio bíblico que está en el Génesis. Quien come del árbol de la sabiduría termina con el paraíso.
A. R.: No querría entrar en eso porque me llevaría un poco de tiempo pero, volviendo al problema de la moral, precisamente la pretensión de saber cuál es el bien y el mal es por lo que echaron a Adán y Eva del paraíso. Porque en el fondo somos falibles y lo que tenemos es que tener consciencia de nuestra falibilidad, para crear un gobierno que esté limitado. Después, cuando fracasó y le cortaron la cabeza a Robespierre (yo siempre he dicho que los franceses tendrían que cambiar el catorce de julio, cuando mataron criminalmente a la guarnición de la Bastilla, al veintinueve de junio, que es el nueve Termidor, cuando le cortaron la cabeza a Robespierre)… Después vino Napoleón, que es el prolegómeno del fascismo; es un retroceso de lo que llamó Ortega una aristocracia sin nobleza y ¿qué hizo? Guerras y más guerras. Napoleón fue un Hitler de su época. Lo que pasa es que claro, como sucedió hace tanto tiempo, cuando mataron a alguien hace cien años a uno le importa poco.
G. A.: Además no había medios de comunicación que grafiquen la criminalidad de los hechos.
A. R.: Y la prueba es que Francia fue de tumbo en tumbo. Una democracia que caía. En 1851, si no es por Lamartine, hubiera sido el primer país comunista del mundo. Y no fue comunista por lo que vino después, el fascismo relativo de Napoleón III, que cae en 1870. Empieza la Tercera República, que fenece nuevamente entre Maurras y los socialistas, que eran los unos partidarios de Rusia y los otros partidarios de los alemanes. Esta es la realidad de Francia… y por eso no pelearon en la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que los americanos los convencieron de que sí, de que habían peleado, lo cual es una mentira. Vichy estaba del lado de los alemanes.
G. A.: Colaboraban.

A. R.: Colaboraban. Participaban, porque siempre les habían tenido más bronca a los ingleses que a los alemanes. Nosotros nos creemos que la estupidez en América Latina es producto de que somos descendientes de gallegos. No. Lo peor que hubo en la independencia latinoamericana fue la influencia del pensamiento lamentable de la Revolución Francesa, que en Argentina su representante por antonomasia fue el señor Moreno, a quien, como tú sabes, Alberdi lo llamaba el corifeo de Rousseau. Lo que es curioso es que Alberdi se dio cuenta de todo esto y Alberdi logró desembarazarse de todas las doctrina filosóficas, políticas, que degeneraron en el totalitarismo del siglo XX. Al contrario, se puso de lado de la Revolución Americana, del pensamiento americano, y eso fue la Constitución de 1853, que hizo de Argentina lo que yo llamé un milagro de la historia.

No hay comentarios: