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domingo, 9 de agosto de 2015

Conferencia de Antonio Escohotado “El mapa del alma y el mapa del mundo. El yo, Construcción de la identidad”, en el X Encuentro Eleusino. El Escorial, el 17 de enero de 2015. COLOQUIO.




Pregunta: ¿Qué lugar ocupa en el ámbito académico el estudio de la metafísica en la actualidad en nuestro país?

Antonio Escohotado: Pues mire, está intacta. Hace tiempo ya Aristóteles salió del plan de estudios, salió Hegel, ha entrado un norteamericano llamado Rawls, entró Nietzsche. Se sigue haciendo metafísica, sigue siendo una asignatura que no han quitado del plan de estudios, pero al irse del plan de estudios Aristóteles y Hegel… yo creo que Kant también se ha ido… pues claro, es un poco difícil. Es como por ejemplo estudiar cálculo integral omitiendo a Newton o estudiar teoría de la relatividad omitiendo a Einstein. Yo he estado cuarenta años de profe y, como estaba en la UNED, veía los ejercicios de las otras carreras y uno de los que siempre me llamaba la atención, tres veces al año, los exámenes, los extraordinarios y los ordinarios… siempre me llamaba la atención el de metafísica. ¿Qué les estará preguntado el profesor de metafísica? Porque fíjese usted que actualmente hay tres capillas: la capilla marxista, la neopositivista y la escolástica. Eso no se ha modificado en ontología. También se llama ontología la metafísica. Pues les hacen preguntas graciosísimas, como por ejemplo ¿qué es la teoría de la relatividad? He visto yo. O se les Pregunta: la doctrina de la esencia en Tomás de Aquino. O la teoría del movimiento en Aristóteles. Este es el tipo de cosas, pero se ha quedado ahí como un fósil. No hay vitalidad. Lo que es evidente es que los que se dedican a la metafísica son los científicos, los científicos duros, desde el año veinte o treinta. Por eso este libro mío es una completa rareza. Ya lo digo yo en el prólogo; es absolutamente anacrónico. Pero yo lo considero un ejercicio de arquitectura para restaurar o para remozar el templo antiguo. Yo creo que sin el esfuerzo de meditar sobre ese pequeño grupo de palabras, que articulan toda la sintaxis, siempre estamos hablando a través de otros. Ese esfuerzo, no hace falta dedicarle vente años y ser un pesado, como yo, que se han hinchado de leer a Plotino y a Duns Scoto, que era una cosa verdaderamente extraña… Pero que todo el mundo debería hacer eso tan necesariamente como lo hace en el terreno de la economía, de la antropología, de otras ramas del conocimiento, donde no hay que ser un experto para tener una idea propia. Aquí la diferencia es si la tomas de fuera, sin más, o tú la has reelaborado de alguna manera.

Pregunta: ¿”Caos y orden” fue la consecuencia del trabajo para intentar interpretar el mundo?

Antonio Escohotado: Claro. Una vez que me hice con un lenguaje que era mío, entonces hice mi primera declaración. Dije ¡cuidado! Ustedes consideran orden una cosa que en realidad está sintetizada con el orden del cuartel y del convento, pero, afortunadamente la naturaleza y la realidad, en cuanto tal, demuestra lo que podemos llamar “endogenía” frente a lo que podía llamar “exogenía”. Ya las cosas más importantes que le acontecen al hombre y que centran su vida son anónimas e inconscientes. No tienen ese barniz de voluntarismo, que es el que finalmente desemboca en las grandes catástrofes de la humanidad, en la intolerancia, etc., etc. Es una revisión de todo aquello que, en realidad, la naturaleza ha hecho por nosotros sin que nosotros nos demos cuenta. Por eso defino ahí sustancia como gratitud. Porque la positividad de la sustancia es la gratitud, pero experimentada como realidad del vivir, como existencia.

Pregunta: La gratitud es un sentimiento muy de adentro…

Antonio Escohotado: Claro, es ánimo puro, la gratitud es ánimo puro. Por ejemplo, para tomar drogas que llevan de viaje es imprescindible tener este sentimiento de gratitud, porque si no te van a meter en un lugar donde lo primero que vas a perder es confianza en ti mismo. Vas a decir ¡huy, a lo mejor me vuelvo loco, y a lo mejor no puedo volver! Claro, es la peor forma de tener una experiencia que te va a durar doce horas.

Pregunta: Es el miedo a convivir con una experiencia…

Antonio Escohotado: Claro, imagínate con una pistola ahí… Imagínate el ánimo que me produjo eso… Fue suficiente para dedicar veinte años a este hilo de palabras, que se van conectando de una manera personal, porque lo demás son completamente impersonales.

Pregunta: ¿Al hablar de los números complejos se refería a los números complejos matemáticos o a los números reales?

Antonio Escohotado: No, no, un número complejo es la suma de un real y un imaginario.

Pregunta: ¿Cuándo hablaba del vació se refería…?


Antonio Escohotado: Hay todo un epígrafe dedicado al éter. Venía en relación con la materia. El concepto de la materia, hay tal debilidad al conceptuar, al pensar que la materia es algo y, sobre todo, algo definido, que al encontrarte con la materia que es una indiferencia respecto al sí: puedo ser esto o puedo ser lo otro; como decía Aristóteles, leña, que puede alimentar la casa, lo mismo que si es cal puede pintarla… Entonces el complemento de la materia era la existencia del éter. El éter no fue demolido hasta de experimento de Michelson y Morley y la interpretación que da Einstein del experimento de Michelson y Morley, que en el año veintitrés o en el diecinueve, cuando se demostró que no había velocidades distintas para la luz (vamos, sí las podía haber si fuera pasando por distintos medios). Entonces claro, el éter está íntimamente ligado a esa indiferencia de la materia respecto de sí, que llamamos dinámica inercial. La idea de que la materia no está totalmente desanimada, que es la que viene con la inercia, es lo que aparece con Prigogine, con los fractales, con la física de la complejidad, donde decimos: oiga, es que si efectivamente todo orden fuese hacia el desorden, es que no habría nada desde el principio. Es que si se aplicase el segundo principio de la termodinámica en términos rigurosos, si no hay ningún foco en el cosmos donde el caos se convierta en orden, hace ya mucho tiempo que no existiría nada.

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