Páginas vistas en el último mes

sábado, 29 de abril de 2017

Antonio Escohotado entrevistado en Periodista Digital por Luis Balcarce, publicado el 14 de febrero de 2017.




(Luis Balcarce: ¿qué sintió al terminar el trabajo?) Diecisiete años de trabajo. Sentí un inmenso alivio. Dije, bueno, ahora ya me muero tranquilo, ya está hecho. (Luis Balcarce: si estuvo a punto de tirar la toalla) Tres o cuatro veces, sobre todo en el tomo dos, cuando me empecé a meter con utilitaristas, románticos… Aquello fue como un inmenso piélago. Empecé a descubrir… porque todo son hallazgos imprevistos. Cuando te pones a mirar las cosas de cerca no se parecen prácticamente nada a miradas de lejos. Sobre todo con el sesgo que ha impuesto la ideología o la ideologización. Podría llamarse Historia Intelectual de Europa, que es bastante falsa. (Luis Balcarce: su lugar en la comunidad filosófica española) No lo sé. Me parece que el silencio que rodeó el tomo I y el casi total silencio que rodeó el tomo II, no va a poderse mantener con el tomo III, porque gracias a Internet y a los medios alternativos la actitud de la prensa de difusión nacional se minimiza y empieza a influir una corriente de opinión mucho más de abajo a arriba, mucho más espontánea. A mí me está sorprendiendo la acogida favorable. Llevamos cinco ediciones y está tirando de los otros dos volúmenes. Hemos superado los veinte mil ejemplares. La verdad es que me tiene muy sorprendido la benevolencia de la gente joven hacia mí. Yo esperaba que algunas personas que saben que llevo bastante tiempo dándole al estudio y a la publicación… esperaba de ellos, pero hay una corriente de gente joven que me compromete mucho. Me hace pensar ¡caramba! Estás demasiado viejo para estar a la altura… 

……………………………

La cólera es mucho mayor en el caso de Lenin que en el caso de Stalin. Stalin mata por el convencimiento pragmático de que para estar seguro lo mejor es matar a todos los que no sean donnadies en la película. Pero Lenin realmente lleva puesto el deseo de purificación, de limpieza ideológica y social, que hereda directamente de Marx. Es la coordinación del ánimo romántico de Lenin y Marx con el pragmatismo carnicero de Stalin el que puede producir ese éxito colosal. Porque es un hombre del pueblo, un paleto. Siempre tuvo el complejo de ser poco viajado, hijo de una madre cuya virtud está puesta en entredicho y un padre alcohólico. Era un hombre al que dolía muchísimo el desprecio ajeno. También a Lenin. Lenin se ponía enfermo, con fiebre y dolores reumáticos fuertes, paralizantes, cada vez que alguien le llevaba la contraria.

……………………………

Ninguno de ellos, pero es que esto ya empieza con Marx y con Blanqui, con Babeuf y con Bakunin. Lo curioso de estos abogados del trabajo asalariado, que supone prohibir el trabajo autónomo, porque esa es su constante, prohibir el autónomo… ni uno solo de ellos llegó a cumplir un horario, hacer la tarea prevista, cobrar y así mantenerse. La tragedia de Marx es como sería la de un Jesús al que le dijeran: quédate en la carpintería y ayuda a tu padre. Pero como al parecer Jesús fue célibe, no tuvo hijos. Marx pasó la tragedia espantosa de que por falta de recursos económicos, porque vivía dando sablazos sin parar, hasta que consiguió al final de su vida un legado importante, que le permitió vivir los últimos años en una forma cómoda, pues se le murieron de frío y desnutrición tres criaturas, la última de ellas con más de ocho años… el joven Edgard, que debió de ser una palo terrible. Él cogía al niño y lo mandaba descalzo a pedirle al carnicero o al carbonero que le fiase una vez más, para que le diera pena ver al muchacho engripado y descalzo… 

……………………………

Al releerlos, que los he vuelto a releer con mucho detenimiento, ayudado por el hecho de que tenía los libros ya subrayados y anotados, pues es una gran sorpresa, otra sorpresa más. Decir pero qué tontería es esto y qué inexactitud es aquello. Sin perjuicio de que en el caso de Marcuse hay dos cosas que están muy vigentes. Primero el llamamiento a la ecología, aunque él luego no entendiese bien el proceso ecológico como un proceso impersonal. Lo que distingue a Marcuse y le preserva como figura histórica frente personajes que a mi juicio se han hundido por completo, como Erich Fromm o como Adorno, o incluso Walter Benjamin, a mi juicio muy sobrevalorado, que tiene un par de cosas de mucha finura…  (Luis Balcarce: el arte…) Es lo que le reconozco y le reconozco ese texto3 tan gracioso sobre el turco2, sobre ese juego de ajedrez… Es que había un turco… le llamaban el turco… que era una máquina, que con un juego de espejos parecía que no había nadie debajo de esa máquina y que jugaba al ajedrez con quien fuera. Ese turco ganaba sin parar, ni más ni menos que porque ahí estaba metido Harry Nelson Pillsbury1, el mejor jugador de ajedrez de su tiempo. Es bien sabido que existió un autómata capaz de jugar al ajedrez. Un muñeco vestido de turco se sentaba ante un gran tablero dispuesto sobre una mesa y un sistema de espejos creaba la ilusión de que era transparente por todos lados, aunque un enano jorobado, gran maestro, controlaba las manos del muñeco mediante. Podemos encontrar en filosofía un objeto correspondiente al turco. El muñeco llamado materialismo histórico podrá vencer a cualquier oponente mientras emplee los servicios de la teología (subrayado teología), que como todos sabemos es pequeña y fea y debe mantenerse apartada de la vista… Y yo anoto: es difícil encontrar una intuición más aguda sobre el diamat, el materialismo dialéctico, que es símil del ajedrecista imbatible, precisamente por esconder un teólogo en sus entrañas y nunca sabremos si su crítica de esa ideología se habría prolongado al ebionismo, al pobrismo originario

……………………………

¿Pero qué es lo que una y otra vez recurre? Pues recurre el rencor, recurre el simplismo y recurre la unidad de ambos, que es la huida hacia adelante, que es la forma de combinar una gran rabia, una gran sencillez a la hora de concebir lo complejo... Entonces lo que hay es salir corriendo, pero no hacia atrás… hacia adelante. ¿Pero de dónde viene la discordia? ¿De dónde viene querer arreglar las cosas matando? Lo más originario ahí es Caín. ¿Por qué mata Caín a su hermano? La biblia nos cuenta que le molestaba que Abel sacrificase los animales más sanos y más guapos… y le parecía absurdo... Y yo creo que también a mí me parece absurdo sacrificar a los animales más sanos. Pero de eso a matar a su hermano… Porque eso, cuando le pregunta el padre ¿dónde está tu hermano? Y él contesta: no lo sé. Y los siguiente es desaparecer, sí, pero para reaparecer como aquellos que creen que el mundo va mucho peor que lo que va y la manera de mejorar es una tremenda purga, donde todos los que ahora parece que no son y que les falta, esos van a ser bendecidos con todo y los que tienen, esos serán castigados con el tormento eterno.

……………………………

(Luis Balcarce: que cualquier supermercado hoy es un milagro de la civilización) Totalmente. Un supermercado ahora, o una ferretería… Es asombroso. Durante mucho tiempo la historia universal fue la dialéctica del amo y el siervo. Yo afirmo casi categóricamente que el amo y el siervo se han reconciliado, que no tenemos derecho a plantear como nervio de la historia futura la tensión entre el sometido y el explotador. Lo que tenemos que hacer es desarrollar esa reconciliación de manera que no nos lleve al zoológico, como decía Kojève, y que no nos convirtamos en una especie de rebaño apacentado por la comodidad. Va perdiendo sentido lo fundamental, que es vivir lo que uno quiere y morir y morirse prontito y bien. La idea de que ¡No, no, que yo quiero vivir un año más o un mes más o una hora más! No, no… Por ejemplo, el libro este ya me ha dado la sensación de que he vivido bastante. A mí me encantaría desaparecer en cualquier momento. Por otra parte, como me encuentro bien y quiero mucho a mi familia e incluso las cosas me van mejor que en otros momentos de la vida, me digo ¡no seas loco, Antonio! Pero por debajo está claro que yo ya he hecho lo que tenía que hacer 

……………………………

(Luis Balcarce: el trabajo del filósofo Escohotado: esa deconstrucción de la magia, de la utopía, de lo irreal…) Sí, pero una vez que se descubre el trabajo el hombre empieza a cobrar la dimensión que tenía en el concierto cósmico, en el concierto planetario… y de una u otra forma aparece el terror, el terror primero como dominio del amo sobre el siervo o el temor como venganza del supuesto siervo, porque no es el siervo… es una pandilla de señoritos airados… Y después del terror llega la palabra del perdón, pero se escucha remota y muchas veces en lenguas incomprensibles para quienes les toca oírla. Y ahí estamos…

NOTAS



No hay comentarios: