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jueves, 20 de abril de 2017

Conferencia de Antonio Escohotado en ExpoCáñamo Sevilla, 14 de mayo de 2016



Tener preparado algo asegura no decir chorradas o paridas, pero tiene bastante de chicle masticado y es infrecuente que aceptemos los chicles masticados. Conseguir que una persona tenga la insolente arrogancia de ponerse ante el amable escuchador es un compromiso para el que habla y una liberación para el que escucha. Creo que estamos aquí para celebrar que en este tremendo edificio han permitido que un equipo de delincuentes, porque somos un equipo de delincuentes… violamos la ley porque queremos, porque pensamos que no se puede legislar sobre la voluntad del prójimo y que de la piel para dentro mando yo… es un hito que para una reunión de delincuentes no den este lugar y tengamos todo tipo de facilidades, excepto la facilidad suprema, que es la de comprender las cosas bien y no decir majaderías. El primer porro que me fumé yo sería en los años sesenta y tres o sesenta y cuatro, y eran unos ramajos secos que me trajeron a casa, supuestamente de unos legionarios, y a pesar de todo nos colocó. Nos pusimos a reír y recuerdo que incluso un amigo, Mariano, y yo acabamos haciendo incluso una danza rusa. Muy grotesco aquello, pero muy jovial. No tiene nada que ver aquella plantita, con sus pequeñas flores y mucha rama, y los prodigios que ahora se hacen con los aisladores y el butano e incluso procedimientos superiores. Hoy he tenido el honor de estar en una caseta hora y media o así, hasta disolver en buena medida mi intelecto, y digo ¡caramba! Es la diferencia que hay entre arrojar el pastor una piedra a una cabra o una oveja que se desvían y lanzar un cohete a la luna. Hemos hecho un progreso enorme. La planta de marihuana y sus derivados ha sufrido una revolución tal en treinta o cuarenta años que me atrevo que en el futuro se pueden producir saltos cuánticos. Hasta ahora estábamos con límites de un diez por ciento de THC y parecía mucho, pero esa cantidad se puede doblar; parece física y químicamente imposible, pero si sigue la investigación al ritmo que la mantenemos son previsibles puras sorpresas. Algo que no tenga que ver con la gradación de dos-tres-cuatro… y pegue un salto. Estamos aquí para celebrar la reunión de los delincuentes y para recordar y que tenemos cosas en común Fernanda y yo con los que aquí son tan amables de escucharnos. Fernanda y yo pertenecemos a una generación dominada por Thánatos. Si éramos diez amigos, ocho o nueve murieron. Tomaron las drogas muy mal. Las tomaron para matarse y se mataron, unos por un camino y otros por otro. Quizá el más señalado Eduardo Haro Ibars, que era el jefe de la parte más joven de la tribu. Yo sería la parte más vieja. Eduardo tendría ocho años menos que yo y sin embargo murió muy pronto; fue uno de los primeros españoles muertos de SIDA… e Ignacio Aldecoa y la novia de Aldecoa… Aldecoa se suicidó cortándose con una navaja barbera y no murió de los cortes, pero sí de la hemorragia. Todo esto es espantoso… es tan espantoso que es de muy mal gusto. Podemos ser astrosos, incluso tener piojos pero no acostumbramos a cruzarnos el pecho y las caderas con una navaja barbera. Quizá el centro de la cruzada o de la iniciativa que se llama guerra de las drogas es imaginar que todo tipo de refuerzo químico al estado de ánimo es culpable. El primero que dijo esto fue el poeta francés Baudelaire, que escribió el libro llamado Los paraísos artificiales, donde mencionando el cáñamo, el opio y el alcohol, iba comparando esos tres venenos (los llamaba venenos y yo también los llamo venenos; es un buen término porque veneno es cualquier cosa que en ciertas dosis te mata y en dosis inferiores te cura), los comparaba y por alguna razón llamó artificial al cáñamo, no tan artificial al opio y no artificial al alcohol. Así era en aquel tiempo y así se sigue pensando; por eso el alcohol se vende en tiendas de alimentación y supermercados, el cáñamo ya sabemos donde se vende y el opio difícilmente se encuentra, aunque ahora hay una farmacopea blanda que tiene variantes del opio mucho más poderosas. Son los parches de fentanilo que son imprescindibles no sólo en botiquín y en cirugía, sino para tratar todo tipo de algias, de dolores, y son una variante de la heroína, sólo que treinta o cincuenta veces más fuerte. Los seres humanos aprovechamos las cosas que tenemos a nuestro alrededor para cambiar nuestro estado de ánimo, una veces a mejor y otras para evitar que se siga estropeando la cosa. No es lo mismo tomar drogas si uno está deprimido que si uno está de fiesta, pero sí son las mismas drogas las que cumplen una y otra finalidad. Antes mencionaba que se considera artificial la relación del hombre con las drogas. Yo creo que es lo más natural del mundo, puesto que somos una bolsa química, pero como los acabo de decir hace unos diez o quince días, en el Ateneo de Barcelona, unos de los problemas que me plantea la consciencia es no decir lo mismo que dije hace unos días. Efectivamente esto es muy distinto. Allí estaba con tres señores que vivían cómodamente de dar consejos prohibicionistas o de reducir daños causados por la prohibición y aquí somos una pandilla de desobedientes civiles, que es una expresión que dice lo mismo. ¿De qué podemos revelarnos? Yo creo que de separar la justicia y la libertad. Tanta ha sido la locura del siglo XX, tanto fue el horror que causaron las dos guerras mundiales, que ambos términos parecieron prescindibles, sobre todo el primero.  Sobraba la libertad. ¿Para qué la libertad? Muchos decía que la justicia, en el sentido tradicional, es decir, que la ley prime sobre la legislación, en que los principios generales estén siempre por encima de lo que se le ocurra a este o a aquel gobernante, a este o a aquel parlamento… muchas personas no estaban de parte de la justicia, en el sentido en que la menciona un jurista, en que la definía el latino Ulpiano diciendo: dar a cada uno lo suyo (Sum quiqe tribuere). Yo digo que no, que la rebelión, que el espíritu rebelde, que el insurgirse está basado en decir que justicia y libertad son siempre inseparables, que no se puede reclamar la libertad sin reclamar la justicia y, sin embargo, en el mismo instante en que lo digo me doy cuenta de que puede darse un equívoco muy fuerte, que la justicia sea que todos seamos iguales, cuando ni nacimos iguales ni moriremos iguales ni somos iguales. Creo que la igualdad, en sentido material, es tan deseable como que todos usemos el mismo número de zapato, tener la misma forma de la nariz o sonarse de manera pareja. Cualquier pretensión en esta línea usurpa la esencia humana y nos condena a la idiocia. Cuando hablamos de justicia hablamos siempre de justicia poética, de que las personas tengan lo que merezcan. Esto no es tan difícil de establecer cuando, en vez de en términos abstractos, nos ponemos a pensar persona a persona, grupo a grupo. Si por ejemplo nos metemos en política, partido a partido, programa a programa. Esto que les he dicho de que la liberad y la justicia son inseparables por supuesto no se me ha ocurrido a mi; se le ocurrió al joven Albert Camus con veintinueve años, en un libro llamado El mito de Sísifo, que si no recuerdo mal se publicó en 1942. Cada vez que pensamos en el trabajo fatigoso, inútil… en el trabajo frustrante, tenemos como gran símbolo a Sísifo, a quien Zeus condenó a izar una enorme piedra a lo alto de una cumbre y soportar que cada vez que lo había conseguido, porque lo conseguía, se cayese otra vez… y otra vez a empezar. Esto era casi lo mismo que hace un obrero de la Volkswagen, la secretaria de un político. En general esto se parece mucho a los trabajos monótonos y rutinarios que la vida implica. Camus, al mismo tiempo que decía que la libertad y la justicia son la misma cosa, reinterpretó en mito de Sísifo y, aparte de darnos algunos detalles que les voy a recordar, acabó diciendo: imaginemos a Sísifo feliz (¡fe-liz!). ¡Qué detalle! Sísifo había sido condenado por Zeus a causa de haber sido demasiado inteligente. Hýbris (βρις), el término griego que quiere decir desmesura… A los dioses les molesta que los hombres tengan hýbris (o a los hombres que la tengan las mujeres) porque eso es como tener más de los justo, a juicio de los dioses, y el hombre o la mujer que la tenga genera la envidia de los dioses. La envidia de los dioses condenó a Sísifo a lo que les he contado de la piedra, pero antes le había condenado a pasar una temporada indefinida en el mundo de Hades, Thánatos… en el submundo. Llegó allí Sísifo, que era tan astuto y pretendiendo ayudar a Thánatos, el dios de la muerte, a ponerle las gruesas cadenas, todos los pasadores… con unos pases gitanos resultó que el que quedó encadenado fue Thánatos y Sísifo, que había sido mandado al Tártaro, se encontró perfectamente libre. Sin embargo, desde el mismo instante en que Thánatos quedó encadenado, se acabó la muerte en la Tierra; ningún animal murió y un dios se sintió infinitamente herido, el dios Hades, el dios de los infiernos, porque ya las batallas no acaban como de costumbre, con muertes. Hubo un cónclave rápido de los dioses y con la iniciativa de Ares se condenó a Sísifo a lo que les he contado, a lo de la piedra. Podemos pensar qué mal lo tiene Sísifo, qué mal lo tienen los de la Volkswagen qué mal lo tienen las secretarias, qué mal lo tenemos nosotros. Cada cual dirá los nombres, cada cual tendrá en coraje. Maldecir el día de haber nacido se llama nihilismo; es el pensamiento más fuerte del mundo desde al menos Schopenhauer, segunda mitad del siglo XIX. Pensar que el ser es nada, que mejor no haber nacido. Nosotros aquí somos una pandilla de delincuentes y podemos reflexionar sobre vivir vale la pena, porque evidentemente toma penas. ¿Vale la pena? Cada cual lo decidirá por sí mismo. A nosotros quizá nos vayan las drogas. El que sea subnormal seguro que se perjudicará con ellas, porque lo que no sea elegancia, moderación, cuidado, amor propio, es suicida en materia de drogas.

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(Alguien habla de problemas de abogados)

Hay un tío estupendo. Acuérdate de José Luis Díaz Ripollés, el catedrático de derecho penal de Málaga, que es un tío fantástico… Es un cachondeo que esta cuestión esté por una parte en manos de un parlamento, el español las Cortes, que no intervienen, puesto que no hay comisiones que realmente presenten proyectos de ley, y que, por otra parte, los gobiernos hagan lo que les dé la gana. A  mí me llamó hace algunos años Esperanza Aguirre para decirme que si quería ser colaborador suyo y tal. Yo le dije que no tenía tiempo, pero que tenía un consejo que darle y es que abriésemos coffee shop. Los holandeses han ganado muchos billones (digo billones) de euros teniendo una política de mano izquierda, porque en realidad es todo pura hipocresía. Los holandeses firman lo que mandan los americanos, que por cierto ahora es lo que mandan los rusos y los chinos, en la sección de Naciones Unidas dedicada a la prohibición de drogas y entonces pasa lo que recuerdo, que en un ejemplo muy interesante, cuando llamaron a Alexander Shulgin, el padre del éxtasis, de MDMA, que lo llamó el Tribunal Supremo español y le pagó el billete y el informe técnico sobre su propia criatura. El Supremo quedó estupefacto al oír por el testigo preguntado, el creador, el que había puesto en circulación la sustancia, que en realidad había sido investigada como cincuenta años antes en una cadena de experimentos, por uno de los grandes laboratorios, pero nadie se había dado cuenta de que era psicoactivo, porque no lo habían probado en personas; lo había probado en ratas y otras cobayas. Después de oír a Alexander Shulgin (yo estaba allí y antes de había dado una botella de Vega Sicilia, que le hizo especialmente elocuente ante el tribunal; costó una fortuna a "Sasha", pero estaba en parte en el dinero que le habían dado por su testimonio), convenció de tal manera al Supremo que éste decidió situar al éxtasis entre las drogas “blandas”. Una sentencia famosa que obligó a hacer dos sentencias, porque hacen falta dos para rechazar una del supremo… Porque fue un escándalo mundial. Inmediatamente reclamó Naciones Unidas, reclamó la Embajada Americana… No tiene nada que ver lo que está pasando con las drogas… (¡Cuántos de vosotros viven de cultivar o de refinar la droga cultivada por otras!) Con lo que de repente, en un régimen de inseguridad como el que tenemos… cambia del juez tal al juez cual, en vez de tener al sabio Díaz Ripollés, que es posiblemente el hombre más informado en esta materia y uno de nuestros mejores teóricos en los principios generales del derecho… pues no hay nada que ver con lo que el Parlamento el Gobierno haga y mucho menos con lo que haga la policía nacional o la local. Tiene gracia que la llamen policía científica a esto, porque lo que todos conocemos normalmente, lo que pasa en todos los países, las policías locales y municipales incautan las drogas y se las fuman. No tiene ninguna novedad porque ya ha pasado cuando se perseguía a las brujas; se quedaban con los potajes y los untos y los revendían en el mercado negro. Esto era un tal Tenebrero en tiempos de los Reyes Católicos

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(Alguien habla de modelos de legalización)

Yo tengo varios. Tengo siete y he perdido a uno. Tengo seis hijos y he visto la cantidad de tiempo que han perdido en la época en que tenían que concentrarse en sus estudios, de pasotas fumadores de marihuana. Siempre les dije: soy unos subnormales; no es la época o el momento para fumar. Hay que fumar para oír música, para follar, para introspección, para saber quién es uno, pero esta manera que tenéis de fumar es de tontos del culo y perdéis el tiempo. A pesar de todo, gracias a Dios, mis hijos han salido adelante y después de hacer el pasotismo acostumbrado y han cogido el camino y le han dado a la marihuana las horas del día que merecen, ni más ni menos. En cuanto al uso médico creo que la marihuana es imprescindible al menos en tres afecciones: glaucoma, cáncer y esclerosis lateral amiotrófica. Pero hay drogas mucho más poderosas, del la LSD a la heroína o el opio para muchas más enfermedades. Esta línea de la marihuana medicinal me parece muy bien como inicio para una legalización en la producción, la distribución y el consumo. Lo que necesitamos es situar esto en la misma zona de controles de calidad que tienen todos los demás productos que llegan al consumidor. Yo creo que legalizar la marihuana o cualquier droga es un eltraje, puesto que significa que el Estado, los parlamentos, tienen derecho de controlar el estado de ánimo de la ciudadanía. No podemos hacer una ampliación en el catálogo de derechos civiles que incluya el derecho a tomar drogas sin correr el peligro de que de repente a un gobernante se le ocurra decir que sí, que tomar drogas es un derecho, pero que pintar no, o que leer ,o que hacer viajes… Está claro que la libertad humana es sagrada y no meta usted los pies en un tiesto que no le corresponde. Lo que tenemos que conseguir con la marihuana es que se derogue la prohibición, que es algo muy sencillo. Antes hablaba de José Luis Díaz Ripollés, que en el año 1992 ó 1993 publicamos un libro en que yo colaboraba pero, sobre todo, colaboraban un centenar de fiscales, de magistrados españoles y una veintena de penalistas diciendo: ¿qué tenemos que hacer en España para que se acabe esta locura de las drogas? Y en realidad no era más que cambiar el artículo 3-4-4 del Código Penal en un sentido muy determinado, que aparece en ese libro. Ahora el 3-4-4 se ha hecho tan grande que empezó teniendo letras, a, b, c… pero han ido metiendo tantas cosas que han tenido que empezar romanito sub uno, romanito sub dos, romanito sub tres, porque se ha convertido en un artículo de varias páginas. El produjere, usare o distribuyeres drogas ilícitas será castigado con la pena de prisión menor. Punto final. Ahora debe tener como trescientas líneas el jodido artículo. Ese libro de José Luis, que fue el que coordinó el asunto dice hasta qué punto con cambiar el 3-4-4 y cambiar el artículo dos del la Ley del Medicamento, cambiar tres líneas de la legislación, se acaba todo el rollo. El experimento llamado prohibición, guerra a las drogas, se acabó. Ahora ¿cuál es el paso intermedio? Pues estar de parte de lo que se llama reducción de daños, harm reduction. Tenemos que estar con eso, porque es la hipocresía necesaria. Así damos el paso. ¿Se acabó la cruzada contras la brujas con que el papa dijo: he quemado a equis miles de personas vivas, ¡qué al he hecho!? No. ¿Se acabó la cruzada contra la propaganda ilegal o contra los comunistas o contra los fascistas o contra los burgueses con un decreto diciendo ¡hay, que locura es esto, perseguir a los judíos o perseguir a una clase social!? No, somos como somos, seamos realistas. ¿En el caso de las drogas con que si medicina, con que si uno de los valientes estados americanos que primero prohibió y ahora dice que no, que el uso lúdico vale, como Colorado? Bien. Así va a ser. Pero estamos en un movimiento muy bueno. Estamos en la parte en que la ola se ha levantado y va a reventar, y va a reventar en nuestro beneficio. Nos hemos salido con la nuestra. Ahora lo que nos queda es tener el coraje, la discreción, la elegancia de que nos sirvan realmente para vivir mejor, de que ninguno de nosotros sea la víctima, el esclavo de esos poderes artificiales que se han creado para destruir. Pero es que somos nosotros los que tenemos que probar eso uno a uno, con nuestra discreción, con nuestra elegancia, con nuestro conocimiento.

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(A quien habla del consumo de opiáceos por Goethe, Goya, Bismark… ¿cómo consumirlos?)

Sería una indiscreción. Por supuesto, he seguido tomando y tengo un experimento a largo plazo con opiáceos que sinceramente creo que puede ayudar a muchos, muchos millones de personas que, si tomasen opiáceos de forma regular que controlaría el crecimiento de sus tumores, porque se reduciría un treinta por ciento el metabolismo. Y tengo un par de ejemplos, aparte de mi persona… sobre todo un par de ejemplos de personas desahuciadas, condenadas a muerte hace tres años, que están tan frescas, pura y simplemente porque han recurrido a la red, se han instalado el sistema TOR, navegan silenciosamente y entran en la gran fundación que fue la Ruta de la Seda (Silk Road) y que ahora se ha multiplicado en varios portales y permite a las personas recibir, siempre que se tomen el trabajito de buscar bitcoins, recibir en su cajetín postal, cada equis tiempo, fármacos a un precio razonable y de una pureza muy alta. Creo que la prohibición ha muerto total y absoluta e irreversiblemente con Internet. Pero todavía es un lío meterse en conseguir los bitcoins y luego hacer los muestreos. El bueno de Ross Ulbricht, ese santo entre los santos de la humanidad moderna, a quien deberíamos formar una brigada con fusiles de asalto y bazukas y liberar de la cárcel donde esos miserables castrados tienen encerrado a este benefactor de la humanidad, a este hombre que ha querido el bien de todos… Ross Ulbricht inventó aquello de que cada traficante tiene en su cuenta los usuarios, de manera que se ve lo que dicen los usuarios de lo que él les vende. Esto es fantástico. Esto es una garantía excepcional. Esto vuelve a ser la unidad de justicia, de las que les hablaba hace un rato. Yo creo que los opiáceos enérgicos, no sólo el opio y la heroína, sino probablemente formas aún más depuradas, igual que estamos haciendo ahora con el cáñamo (no me extrañaría que se esté haciendo, no sólo con los fentanilos, que me parecen una vía en cierto modo fracasada, pero con otras vías, porque me imagino que las posibilidades son casi infinitas), yo creo que esto aliviaría inmensamente el dolor del ser humano cuando la vida se despide de él, pero él todavía está vivo. Esto de estar vivo cuando la vida ha dicho adiós o lo tomas con dignidad o te metes en un lío muy, muy gordo. Los opiáceos enérgicos pueden resolver este lío tan gordo. Esta es una hipótesis empírica. Como llevo un diario de esta cuestión hace treinta años, sin impudicia, cuando la palme todo el mundo se enterará del uso concreto, en qué proporciones, cada día se va sacando este asunto.

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(Alguien menciona ¿cómo normalizar?)

Gracias a Ross Ulbricht hay fabricantes que están produciendo MDMA, LSD, marihuana, hachís, heroína, oxicodona (oxicodona es un interesante opiáceo sintético y también lo era el palfium)… Pero insisto, espero grandes hallazgos mejores que todos los que ha habido. Fernanda ha hablado de que no debes pasar una cierta dosis porque entonces no te encuentras bien. Bueno, vamos a ser más precisos… Gracias a Ross Ulbricht se encuentra en los portales… Ágora, creo que se llama el último portal eficaz, porque estos portales antes o después son tomados por sus propios administradores, que aprovechan para robar al público. Son gajes del asunto hasta que no se produzca una normalización hay que aguantar eso. Te pueden llegar diez envíos, pero uno es una caca o no te llega… Vuelve a producirse porque siempre se queda otro portal, porque ya hay suficientes usuarios y suficientes productores interesados en comunicarse. Y encima con el invento de Ulbricht, de que vienen los comentarios al servicio de cada traficante hay unas seguridades establecidas y también los traficantes saben quiénes son los compradores de cantidad y de continuidad. ¿De qué vive nuestra sociedad? De la confianza. En el momento en que se acaba la confianza la gente se mete el dinero en el bolsillo, las bolsas se cierran y de repente viene el plan de austeridad, que significa que todo vale mucho más, pero uno tiene mucho menos sueldo. Eso debía de haberse pensado antes, pero lo que es seguro es que cuando se acaba la confianza, se acaba la pasta. Eso pasa lo mismo aquí que en China o en Vietnam. Da igual. Es el mismo proceso. El usuario racional de drogas tiene que defenderse siempre de hacerse insensible. Eso es lo que se puede llamar tolerancia, que es común a todo tipo de fármacos de todo tipo de familias. ¡Qué cosa más absurda que uno se está gastando el dinero y el tiempo en conseguir aquello pero, como lo toma inmoderadamente, no le hace efecto! Entonces dobla la dosis, pero rápidamente se consiguen otra vez niveles de tolerancia, hasta que uno se convierte en una especie de baba humana, en un pelele que, sin efecto, pide desesperadamente algo para (según él) no sentirse todavía peor. No es verdad. Tenemos que luchar contra la avidez. La avidez que nos lleva a tomar tres filetes cuando no hemos hecho un consumo energético superior a tomarnos unas patatitas bravas en una tapa. El gran problema de la humanidad es la avidez. La avidez que crea la obesidad, la obesidad que se contrapone a la santa gravedad gobernante del Cosmos y obliga a las personas a hacer un trabajo desmesurado para cualquier tipo de acto que no sea estar en la cama. ¿Una cruzada contra la obesidad? No contarán conmigo, pero sería bastante más sensata que cualquiera de las cruzadas que hemos tenido hasta ahora. ¿Pero cómo contener nuestra ansia? ¿Por qué demonios comemos con los ojos? Comer con los ojos es malísimo, pero lo hacemos. Pues hala, hay que enmendarse.

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(A quien menciona la prohibición, la contaminación simbólica… ¿Cómo deconstruirla?)

Cuanto me puse a estudiar la cuestión de las drogas no tenía ni mucho menos los criterios que me dio investigarla. Todas las cuestiones son muy distintas en abstracto que en concreto. Es como cuando miras un cuadro, siendo corto de vista, y de repente te pones las gafas y dices ¡coño, aquello no era un gato, sino un perro! ¡No era una señora, era un señor! Vas precisándolo… Yo no sabía por qué se habían prohibido las drogas hasta que no me tiré como seis o siete años estudiando la cuestión. Después de estudiarla me di cuenta de que la ley en esta materia, más que ley es el resultado de un tabú. El tabú es una cuestión que no tiene nada que ver con el derecho. El derecho es da a cada cual lo suyo. El tabú es ciertas cosas son impureza y serán evitadas; no me importa cómo. Normalmente viene una turba gris y te convierte en fosfatina. Por ejemplo en la India o en Arabia, si una señora hace una exhibición generosa de sus dones naturales. ¿Cómo acabar con la parte inconsciente de tabú, de estigma, de impureza? Eso ¡joder! Va a ser difícil. No creo que se pueda tener la menor esperanza de que esto no contenga enormes desgarramientos personales, sociales, políticos y económicos. Los está teniendo ya desde que empezó la cruzada y lo que te rondaré morena. Porque hay esa parte de nosotros mismos que se niega a la disciplina, a la elegancia y a al amor propio necesarios para que aquello nos aproveche, en vez de que nos haga mal. Esto no es nada fácil. Como cuando nos dejamos llevar por los celos en una relación amorosa y entonces el amor se convierte en odio, tranquilamente e irreversiblemente. Esto trata de esa parte de la humanidad en la que pienso que la regla que deberíamos tener es la humildad de darnos cuenta que es más tarde que lo que pensábamos, más difícil de lo que imaginábamos. Humildad. El tabú que pesa sobre las drogas es el tabú que pesa sobre el conócete a ti mismo. Sócrates ya lo dijo… estaba inscrito en el pronaos del templo de Apolo en Delfos: conócete a ti mismo. ¡Caramba! Es muy delicado conocerse a sí mismo. El que quiera conocerse rápido que se tome quinientas gammas de ácido y se va a conocer a sí mismo en media hora, con toda claridad. Hay muchos momentos ¡que no puede ser! Es como aplastarte en un cenicero, como una colilla. Hace poco hablaba con mi hijo Jorge, que alguna vez hizo las cosas que yo siempre le dije que no hiciera, como comprar la droga de un desconocido que no ha hubiese probado antes. Le dije: hijo, si no observas estas dos reglas eres carne de cañón, aparte de que eres un imbécil y un miserable. ¡Pues lo hizo, por supuesto! Sin embargo ahí está y es un santo y está nuevo. También tenemos mucha más capacidad de la que se puede imaginar para equivocarnos y para desbarrar. La cosa es no perder nunca el Norte y darse cuenta de que esto de la impureza, de que química es artificial, de que no tenemos que buscar otros que, por ejemplo, el yoga o los cilicios, las disciplinas, confundir a Aldous Huxley con San Antonio el Ermitaño. Esto va a ser despacito, despacito, uno a uno. Y siempre teniendo el norte de ¡oye! Que yo no me quiero estropear. Quiero comer, pero en el momento en que tenga avidez ya como mal y finalmente me voy a encontrar en problemas con la hermana gravedad, que es la que lo gobierna todo. Pues eso, humildad, darnos cuenta de que va a ir muy despacio, de que normalmente va a ir mal… Aunque en ciertos casos, por ejemplo mi vida, ha ido muy bien. Estaba comentando con algunos amigos al llegar aquí que ya tengo un porrón de años, pero lo ideal es que he hecho lo que quería, pero de hecho ya sobro. Estoy muy contento, pero si se acaba ahora mismo, casi que mejor. No que no valga la vida mucho, que lo vale mucho. No soy nihilista. Para mí el ser no es nada. Para mí el ser es todo. Es el chorro de la Naturaleza generosa y fértil. Puedes decir que sustancia es gratitud. Si las vidas se viven bien, creo que llega un momento en que estás dispuesto a dejarla, simplemente, sin nostalgia. Si acaso pensando un poco en procurar una mueca no desagradable para los que te vean primero. Ahí tenemos que tender y tampoco es tan difícil. Os lo digo yo en nombre propio.

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(Alguien dice que vivir en una sociedad libre es una mierda)

La justicia pudiera confundirse con la igualdad material, en contra de lo que decía Ulpiano: dar a cada cual lo suyo. Creo que tenemos que tener muy claro que odiar a otro, sea quien fuere, no es el camino. Que negar es menos generoso y fértil que afirmar, que el amor es lo único que cura todo, aunque es fácil enfermarlo, porque es una criatura frágil. Es el gran médico, pero es en sí mismo una criatura frágil. Lo que hemos padecido en el siglo XX, desde el año catorce hasta el cincuenta y tantos… hasta que acaba la guerra de Vietnam no se acaban las barbaridades, las salvajadas que se inventa el siglo XX, los genocidios… Todos tienen como origen un intento de purificación, de que la humanidad se mejore. Una vez sobran los judíos, otra vez sobran las clases medias, otra vez sobran los obreros… (a otra persona) Curioso que se te olvide el genocidio de Pol Pot, sin duda la operación más fuerte que hay en el último tercio del siglo XX… Yo llamo genocidio a aquellos asesinatos que se amparan en ingeniería social, en la “mejora” del cuerpo conjunto, en impureza, en limpieza… Si coges a esos cuarenta y tres estudiantes mexicanos, que los han cogido en un autobús y los han hecho desaparecer y todavía no se sabe nada de ellos, esto es una monstruosidad y bastaría para procesar al parlamento y al Gobierno mexicanos, desde luego. Pero eso no es un genocidio. Genocidio es cuando Pol Pot decide que los que llevan gafas deben ser liquidados porque es una humanidad más pura la que no lleva gafas. La limpieza étnica de los Balcanes es uno de los grandes genocidios más recientes. Eso desde luego. Pero todavía hoy la humanidad parece no consciente de que el mestizaje nos beneficia tanto como la tarea de las abejas sobre las plantas. Aunque mucha gente dirá: sí, sí, Escohotado, tiene usted razón. Es mentira. En la práctica el gobierno chino mantiene la prohibición de los matrimonios mixtos. Estamos hablando de un país con más de mil millones de habitantes, y el mundo se calla. La raza blanca no es la raza esclavista ni es, sobre todo, la raza racista. El punto donde es máximo el racismo es Asia profunda, extremo oriente, Japón y China. Pero también en África es un factor a no olvidar, puesto que combinado con el tribalismo, no ha parado de producir barbaridades, desde aquella de los hutus con los tutsis. Al ponernos a amarnos tenemos que comprender que lo sagrado es la diferencia. Por eso es tan peligroso el pensamiento comunista. Porque se olvida de que lo sagrado es la diferencia y es que cuando se instala sus operación de justicia es meter en la cárcel a la mitad y a un tercio fusilarlo. No podemos ir por este camino. Tenemos que entendernos los unos a los otros. No hay buenos y malos en esta película. Hay cosas preferibles y cosas detestables. Aquí entramos en un terreno de adverbios, más que de sustantivos. Es difícil. Yo he sido más rojo que la muleta de un torero. He pensado formar parte de grupos terroristas. He despreciado la vida propia y he despreciado, lógicamente, la vida ajena. Eso se tiene que acabar. Eso es inhumano, estúpido, infantil… No corresponde al orden de la historia universal. El espíritu del mundo pide amor y conocimiento y cualquier otra cosa sobra. No queremos mesías, no queremos profetas, no queremos nadie que dé a los demás criterios para seguir su vida mejor. Cada cual se buscará a sí mismo respetando a los demás. Respetar a los demás significa que, cada equis tiempo, se vota y al que no gusta lo echamos. No es mucho, pero no tenemos nada mejor por ahora…

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A veces pensamos que el empresario, el que da empleo es el malo de la película. Y pienso yo en el caso de Page y Brin, los creadores de Google, o en el Caso de Bill Gates… ¿Qué daño hacen estos hombres? Tienen mucho poder. Muy bien, pensemos en el poder, pero un poco más seriamente. El que tiene, tiene. Menuda bobada acabo de decir. Pero algunas personas padecen inseguridad, otras no. Las que no padecen inseguridad tienen. Las que padecen inseguridad no tienen. Algunas veces el poder es simplemente un reflejo del tener, el poder es un reflejo de la sustancia, el poder es racional, el poder es la autoridad de la razón. Otras veces el poder es fruto del fraude, del engaño, de la manipulación, del aprovechamiento de derechos adquiridos que ya no tienen sentido. No es nada fácil distinguir en cada caso. Tenemos que aceptar un mundo complejo, donde cada decisión debe ser tomada cuidadosamente, separada de que adoptemos una ideología u otras. La ideología es una bobada, es la idea fija. El entendimiento no tiene ideas fijas, si es entendimiento. El entendimiento cambia de idea, porque el mundo cambia continuamente de forma. Tenemos que ser fluidos, que estar a la altura de la realidad y la realidad no espera a ninguno. La única forma de acercarnos a lo que es, es decir que no somos mucha cosa y estar abiertos como esponjas, sin perder por ellos ciertos ideales, ciertas cosas que para nosotros son sagradas, como el respeto por los demás, como valor superior de la afirmación sobre la negación, como que no admitimos maldecir el hecho de haber nacido, que es la esencia del nihilismo. En cada caso, en cada momento, seamos tan complejos como por ejemplo las redes sociales… donde ha crecido, dándose o no dándose cuenta, la juventud haga disparates tan tremendos como pasarse el día con la tableta mirando fotos de sí mismo y los comentarios que esas fotos suscita… A eso lo llamaba Freud narcisismo primario. Lógico, si no empezamos a amarnos a nosotros mismos, qué vamos a amar… Pero si nos quedamos en eso, ¡ah! ¡Dios mío! ¡Qué pobreza! ¡Que mezquindad! ¡Qué pequeño! Hace un rato yo pensaba, esto de los selfies tiene que generar por alguna parte mucho calor. ¿Habéis pensado el calor que produce un circuito integrado? Yo creo que tenida cuenta del espacio no hay ninguna generación térmica comparable. ¿Cómo se enfría el calor de Google y de Yahoo, con hectáreas y hectáreas, que van calentando el Mar del Norte y el Ártico… Son las instalaciones, los servidores colosales. Diez mil, cincuenta mil, cien mil ordenadores en línea, que son los que permiten mantener. Bien. Ya veremos. Si seguimos con esto vamos a encontrar una nueva causa de cambio climático, pero bastante más poderosa que los fluorocarbonos: los selfies.

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