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martes, 19 de diciembre de 2017

Bernal Díaz del Castillo: el tzompantli de Tenochtitlán


Acuérdome que tenían en una plaza, adonde estaban unos adoratorios, puestos tantos rimeros de calaveras de muertos, que se podían contar, según el concierto como estaban puestas, que al parescer que serían más de cien mil; y digo otra vez sobre cien mil. Y en otra parte de la plaza estaban otros tantos remeros de zancarrones, huesos de muertos, que no se podían contar; y tenían en unas vigas muchas cabezas colgadas de una parte a otra. Y estaban guardando aquellos huesos y calavernas tres papas, que, según entendimos, tenían cargo dellos. De lo cual tuvimos que mirar más después que entramos bien la tierra adentro: en todos los pueblos estaban de aquella manera, e también en lo de Tascala.

Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, 1632 (1568). Edición de Guillermo Serés, página 188.

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