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viernes, 11 de enero de 2019

Conversación entre Antonio Escohotado y Jesús Vega (2018).


DESMONTANDO EL POPULISMO (I): "¿Quién fue el primer populista de la historia?"

Jesús Vega: Populismo… ¿Qué es el populismo?
Antonio Esohotado: Los griegos llamaban demagogo al populista. A mi juicio el populismo no hace acto de presencia en el mundo antiguo hasta que emergen las democracias. Con las democracias aparece este adalid de los demás. Quizá el primer demagogo registrado fue un tal Telis de Sibaris. Sibaris fue sometida a cinco invasiones seguidas de quemarlos y matarlos a todos porque, como dice Estrabón, el geógrafo, insultaban al resto de la Tierra con su ostentoso lujo y su actitud hedonista. Sibaris estaba en Calabria, en la bota itálica, y era una ciudad con un puerto extraordinariamente activo, unos comerciantes excepcionales, que habían utilizado un potencial agropecuario de principio, para acabar siendo los más potentes comerciantes y emprendedores de parte del Mediterráneo. Y empezaron a ser odiados no sólo porque fueran ricos, sino porque daba la casualidad de que eran ricos con gusto. Por ejemplo, se hacían colchones con pétalos de rosa roja; tardaban tres días; era una jornada que otros hacían en un día. Fueron los primeros que reconocieron la propiedad intelectual, pero para premiar a sus cocineros. Les gustaba tanto la gastronomía, eran tan selectos comiendo, que le daban un derecho exclusivo a cada cocinero por un año para cada invento suyo. Estos eran los sibaritas y de ahí viene sibarita. Pues Telis de Sibaris, cuando estaba todo yendo cojonudo y acababa de llegar por ahí un señor que luego se hizo muy famoso, un tal Pitágoras, con una hermandad de personas interesadas en la geometría, que se instaló en la villa contigua de Crotona… Pues este Telis de Sibaris consiguió convencer a la asamblea, a la boulé, que es como llamaban a las asambleas los griegos, de que les sería todo mucho mejor cogiendo y desterrando a los quinientos hombres más ricos y quedándose con sus propiedades. Esta es la primera movida demagógica, que se ha vuelto a repetir sin parar, porque es que no ha parado el tema de Telis… Luego, cuando estos quinientos se fueron, Telis empezó a cavilar y dijo, ¡ah, maldición! Yo me voy a quedar con lo que se han podido dejar aquí, pero esta gente… lo que es es un know how, son capital humano, lo que saben son relaciones. Me quiero quedar con todo lo suyo, pero en realidad no me he quedado más que con una centésima de lo que tienen. ¡Que me los manden de vuelta! Ordena a Crotona, por ser refugiados en la villa de Crotona; se asilaron como suplicantes en el templo principal de la ciudad… Dijo ¡que me los devuelvan! Entonces es cuando este señor, Pitágoras, alzó la voz y dijo ¡no lo hagamos! Es muy peligroso, es por una parte violar el sagrado deber de hospitalidad y por otra parte es ceder a un chantaje y si dejamos que los sibaritas se impongan ahora, seguirán imponiéndose luego ¡no lo hagamos! Como entonces Telis dijo ¡pues os invado! Pitágoras tenía como uno de sus colaboradores al famosísimo Mirón, que había ganado seis Olimpiadas el tío, el atleta… Y Mirón se puso al frente de los ejércitos de Crotona y le infligió una severísma derrota a Telis. Era de prever porque, claro, Telis con esa pasta inicial era un cash, pero él había interrumpido el funcionamiento comercial de Sibaris, de modo que no podía aguantar más de unas semanas y, efectivamente, no pudo pagar a sus tropas más de una semana. Total…
J. V.: Una cosa es la teoría y otra es la práctica…
A. E.: Derrota estrepitosa del demagogo y volvió Sibaris. Sin embargo tanto odio daba su hedonismo que hasta cuatro guerras más les hicieron en los próximos cien años a los pobres sibaritas que dejaron prácticamente de existir. Además esto se combinó con que el río que había cerca de la ciudad… hubo un terremoto, se desvió y convirtió aquello en un pantanal, etc. Ya ves que me he metido en una historia muy particular, pero es bastante ilustrativa.

DESMONTANDO EL POPULISMO (II): "Qué es el pueblo" (Antonio Escohotado y Jesús Vega)

Jesús Vega: ¿Qué es el pueblo?
Antonio Escohotado: Conventus publicus vicinorum, decían los latinos: la reunión pública de los vecinos.
J. V.: ¿El pueblo va más allá de la individualidad?
A. E.: Es lo que transciende la individualidad.
J. V.: ¿Y qué legitimidad tiene esa trascendencia de la individualidad?
A. E.: Lo que habría que preguntarse es qué legitimidad tiene el individuo.
J. V.: ¿Qué legitimidad tenemos los individuos?
A. E.: Pues poquita… solamente ser la de ellos en el muro. El conjunto tiene todos estos rasgos de total, general, universal, que le faltan al individuo.
J. V.: Hay una Declaración de los derechos del hombre.
A. E.: Sí, pero se refiere a en realidad a los derechos de los pueblos. Pero no en el sentido de los pueblos como naciones, sino de los conjuntos de individuos. El individuo en sí es una abstracción. Existe poco. Tú y yo somos individuos, pero por eso somos finitos.
J. V.: A mí se me ocurre lo contrario, que lo que es una abstracción es el pueblo, en cuanto que es indefinible, es intangible… Si me dicen el pueblo unido jamás será vencido, se me ocurre ¿qué pueblo? El pueblo tiene derecho a saber, y digo: ¿qué pueblo? ¿El de Soto del Real, Galapagar?
A. E.: En esa acepción, que no es la de la reunión de los vecinos, el pueblo está muy sesgado. El pueblo es los que piensan como yo, el pueblo es aquellos a quines yo puedo soliviantar. Eso es lo que significa. El individuo emerge como si fuera un pico de un encefalograma, pero luego vuelve a caer en lo más profundo. No somos nadie los individuos. En cambio los pueblos sí son inmortales. Esa es la gran diferencia entre el pueblo y el individuo; la respectiva pervivencia en el tiempo.
J. V.: ¿Entonces nosotros somos en virtud de lo que los pueblos nos otorgan?
A. E.: Nosotros, sin darnos cuenta, Jesús, en cada segundo estamos viviendo el trabajo de millones de personas, que tampoco trabajan conscientemente para nosotros, pero que en el engranaje de la vida, sobre todo de la vida moderna, sí. Hay una cooperación involuntaria continua y, ademas, Freud diría sobredeterminada, en el sentido de que no es unívoca… es multívoca. Nos están ayudando los otros por millones de lados, sin que nosotros seamos conscientes ,y ellos tampoco.
J. V.: ¿Eso justificaría la esclavitud?
A. E.: ¡Vaya diferencia, Jesús! ¿Cuál es el paso intermedio para llegar a eso? Dices justificaría ¿Por qué lo justificaría?
J. V.: Porque si el pueblo decide en función de de la naturaleza y de los derechos que tiene otorgados, que la esclavitud es justa y es suficiente, estarían en el derecho de esclavizar a una parte de la población…
A. E.: Y eso es lo que ha sido la historia universal. ¿Qué es el Imperio Romano más que eso? Porque antes del Imperio Romano la esclavitud no estaba difundida y no existía el esclavo este que duerme encadenado, que es lo que pasa en Roma, y tampoco las revueltas de esclavos, que es lo que pasa en Roma y que sólo se calman cuando llega el cristianismo con la doctrina de la resignación y de que el esclavo está mejor situado para llegar al cielo. La esclavitud es un invento relativamente reciente, digamos del 500 A. de C., que se va exacerbando, exacerbando… hasta que el mundo redescubre el comercio y la industria y, entonces, se da cuenta de que es mucho mejor tener un empleado no esclavo que un esclavo. Que el esclavo es un maestro en la desidia, un maestro del sabotaje y que es el menos inventivo de los colaboradores. Que por tanto se va a ir reduciendo la cantidad y la calidad de todo tipo de manufacturas allí donde se encarguen esclavos.
J. V.: Si volvemos al pueblo, que tiene la legitimidad, el derecho… El pueblo lo que hace es organizar a la sociedad en función de los que es conveniente en cada momento…
A. E.: ¿Pero es que hay diferencia entre pueblo y sociedad? Ninguna ¿no?
J. V.: Yo sí veo una desde el punto de vista de mensaje, desde el punto de vista de la historia. Yo creo que la sociedad es un ente mucho más neutro…
A. E.: Yo creo que estás queriendo decir nación, en vez de pueblo, que es una determinación notable, relativamente notable: nación… Pero que ya existe en griegos y romanos, asirios y egipcios… son naciones. También se pueden llamar civilizaciones, culturas… hay bastantes. Pero yo creo que pueblo y sociedad es lo mismo. Y Estado es el grado de coordinación que se da una sociedad diciendo: no quiero pasar ni por aquí ni por allá, voy a hacer un Estado de Derecho… y entonces el Estado corona a la sociedad, diciendo: sí, tú buscas lo razonable, lo bello, lo verdadero y, por tanto, ya somos civilizados. Antes de darse un Estado las sociedades son un poco brutitas… o muy brutitas.
J. V.: Si tenemos los conceptos de Estado, sociedad y nación bastante bien definidos y tienen una categorización tanto jurídica como política, lo único que hay que hacer es encajar esa idea de pueblo en esta ecuación ¿no?
A. E.: Si lo ves como teoría de conjuntos, pueblo es un conjunto más amplio que nación, porque nación es restrictivo. Naciones habrá en la tierra equis, pero seguro que más de cien y pueblos… se puede decir que todo el género humano es un solo pueblo.

DESMONTANDO EL POPULISMO (III): Economía, sabiduría y democracia

J. V.: Los demagogos fueron el precedente de los populistas…
A. E.: Son los populistas. Lo de vamos a expropiar a los ricos te lo puedes encontrar ochocientos años después en Juan Crisóstomo, San Juan Crisóstomo, que hablaba del cuerno de la abundancia, la cornucopia, que consiste en eso, en agarrar a los mil más ricos, expropiarlos y con eso se vive de sobra para siempre.
J. V.: Volviendo a la antigua Grecia se me ocurre decir que la riqueza crea la democracia y cuando la riqueza crea la democracia, dentro de la democracia empiezan a salir voces que lo que quieren hacer, precisamente, es utilizar los resortes democráticos para avalar sus propio planteamientos políticos.
A. E.: Muy bien, se ve que eres un entendimiento despejado, querido. No te creas que esa conexión que acabas de hacer se le habría ocurrido a cualquiera.
J. V.: Vamos por parte ¿tú estás seguro de que la democracia es producto de la riqueza?
A. E.: Completamente. ¿Sabes por qué? Porque a lo mejor en otro mundo, en otro momento, puede surgir de otros resortes, pero yo me atengo a lo existente. A cómo surgió la democracia helénica y luego se consolidó mucho más fuerte a finales del XVIII con la Revolución Industrial. Sin Revolución Industrial no hay democracia.
J. V.: Y sin Revolución Americana…
A. E.: Seguro que influyó mucho, pero no es tan decisivo factorialmente, a mi juicio, como el hecho de que hay una revolución en la capacidad de producir y, por tanto, en la capacidad de consumir. En el caso de los griegos fue la Revolución Comercial. En el caso del XIX fue la Revolución Industrial. La asignatura pendiente, para los griegos fue precisamente la Revolución Industrial. Se quedaron en Revolución Comercial. Nunca unificaron los talleres hasta que las fábricas… no se les ocurrió.
J. V.: ¿Y qué importancia tienen los demagogos en la caída de la democracia griega?
A. E.: Pues tiene mucha, porque la debilitaron por dentro y como la democracia tenía unos enemigos fijos y permanentes… los grandes imperios orientales, que son autocráticos y todo lo contrario de la democracia… Y sobre todo el poder emergente que iba a dominar el mundo durante los próximos ocho o nueve siglos, que era Roma, que tampoco estaba por ello… pues claro, rápidamente Esparta, que era el núcleo antidemocrático de Grecia, empezó a conspirar con los persas, en primer lugar, y luego con los romanos, con tal de perder a las grandes polis comerciales, que Atenas no fue la primera. Por orden cronológico la primera es Mileto… por eso allí surge la filosofía… La segunda es Samos, por eso Pitágoras de Samos… Luego Sibaris es un emporio muy importante y precoz, aunque no está en Grecia… Y las demás ciudades griegas, que no son tan destacadas, pero Éfeso en primer lugar y Elea en segundo. Éfeso, Heráclito, y Elea, Parménides. Ya hay una extraña y sorprendente concomitancia entre que una isla o una ciudad se desarrolle comercial y políticamente y aparezcan grandes filósofos. No filósofos, grandes filósofos, mentes que siguen siendo recordadas tres mil años después.
J. V.: Podría suceder que economía, filosofía y democracia…
A. E.: Y diligencia fabril…
J. V.: Tienen mucha relación… aunque no siempre. Porque se han producido mucho saber y mucho conocimiento en otras civilizaciones que no han conocido la democracia.
A. E.: Pero no a este nivel, no con esta densidad. Tú no puedes comprar a Heráclito con Lao Tse. Porque Lao Tse es un tío genial y es de la misma época. Genial indiscutiblemente, pero no tiene el fuego científico que tiene Heráclito. Ni puedes comparar a Parménides con Buda, que también son coetáneos, o con Confucio… Pero luego te das cuenta de que Confucio es en realidad un gran funcionario y es un genio de la administración pública, pero es que Parménides crea la metafísica, crea la ontología fundamental. Dentro de lo que hay resulta que los griegos… un hombre como Pitágoras tiene un correlato en la India con Mahavira, que también es un santón de ese mismo estilo… Que Mahavira… para quien le guste Guru Maharishi… pero de Pitágoras seguimos hablando y es el creador, a través del teorema de Pitágoras, de la matemática moderna. Aunque tengan parecidos, paralelos… resulta que lo que Grecia hizo no lo había hecho ningún pueblo y muchos menos los indios o los chinos, que estaban sometidos a autocracias de una severidad absoluta; a un reino de la costumbre en el que el que manda, manda, y cartucho en el cañón y aquí no se discute. La idea de cada hombre un voto llega con los griegos.
J. V.: En la Baja Edad Media de nuevo se produce esa relación entre la democracia, la riqueza y el saber. Años que tienen baja democracia, baja riqueza y bajo saber.
A. E.: Hazte una idea de que Carlomagno, el emperador, que es coronado en el 800, es analfabeto. En emperador es analfabeto. Tiene a Alcuino de York para que le lea las cosas y poder entender lo que se escribe. Imagínate cómo está Europa. Todavía tenemos historiadores absurdos de la vieja hornada que dicen: ¡oh, que momento de gloria Carlomagno...! Carlomagno no es ninguna gloria. Es el momento en el que Europa se muere literalmente de lepra. No ya de hambre, de lepra. Es un inmenso leprosario. El poder es entonces bizantino o árabe. Ahí está la cultura, el Califato de Córdoba o el Califato de Damasco. Ahí están los centros de cultura, de industria, de comercio. Y sin embargo Europa.. supuestamente ¡oh, Carlomagno, qué maravilla! Hasta que vino el gran Pirenne, el medievalista, y los puso todo muy clarito.
J. V.:El populismo es siempre hijo de la riqueza.
A. E.: ¡Siempre! Por eso empecé con Sibaris y los sibaritas.
J. V.: Y la riqueza está bien en tanto que es distribuida… pero está mal cuando la riqueza empieza a crear más parásitos que elementos productivos.
A. E.: Es que hay que distinguir la riqueza que tiene un jeque árabe, que dice: todas las yeguas son mías, y eso no aumenta las yeguas… de la riqueza que produce un criador de yeguas, que las multiplica ilimitadamente. Una es riqueza infusiva, comercial, y la otra es riqueza clerical-militar, que digo yo (que llamaba Hayek).

DESMONTANDO EL POPULISMO IV: La vertiente religiosa

J. V.: Cuando hablamos del populismo, por seguir la secuencia histórica, lo primero que se nos viene a la cabeza es populismo como vertiente política, como movimiento político. Pero podría suceder que el populismo tenga una vertiente religiosa o una vertiente racial, porque hay gente que a la hora de instrumentar el descontento de otras personas para intentar poner en marcha movimientos que les son favorables desde el punto de vista individual o colectivo… a veces esto ha sucedido también en la religión ¿no? Gentes que han utilizado a Dios, a Alá… para intentar poner en marcha unos movimientos que les fueran favorables personalmente…
A. E.: No hay nada excluyente entre la demagogia política y la profecía religiosa. Piensa en personajes como Mahoma o, incluso bastante antes de Mahoma, Manes, el creador del maniqueísmo, o Zoroastro… Son líderes populares que mueven a la gente y traen una verdad y son sus iluminados… Que luego en la práctica terminan mandando tanto como los políticos o más.
J. V.: ¿Jesucristo era populista?
A. E.: Totalmente.
J. V.: ¿Por qué?
A. E.: Porque decía que el individuo era poca cosa, que lo fundamental era el pueblo, el conjunto de las personas y, más concretamente, los pobres. Acuérdate que la base de Jesús es los últimos serán lo primeros. Esto se ha mantenido intacto durante dos mil años desde que se produjo ¡y lo que te rondaré morena! Porque por un lado es el mayor disparate y la mayor ingratitud que se puede imaginar, pero por otra parte sigue teniendo un magnetismo, una capacidad de convocatoria únicos. Volvemos a la vieja historia de que si a los primeros les quitamos lo que tienen, los últimos vamos a vivir bien eternamente. Eso es la cornucopia. Y además nos complaceremos…
J. V.: Y será más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico en el Reino de los Cielos…
A. E.: No, no, claro… el dinero es el Satán. Para Jesús tú no vas a tener más señor que tu Señor. Si tienes al dinero estás traicionando al Señor.
J. V.: Siempre me la llamado la atención que la iglesia cristiana, católica, que al principio era tan populista, evolucionase a fusionarse con el establishment, con el Imperio Romano.
A. E.: Importantísimo. Si no llegan a venir ellos a decirle al esclavo romano: resígnate, porque irás al cielo… si no llegan a venir ellos se hubieran seguido multiplicando rebeliones como la de Espartaco y la siciliana, se lo hubieran puesto durísimo a los césares, que por cierto estaban empezando a ser césares. Recuerda que Cristo nace teóricamente reinando Augusto, que es el primer emperador.
J. V.: ¿El populismo aparece siempre como un movimiento popular, para convertirse luego en un establishment que sustituye al anterior?
A. E.: Raymond Aron fue el primero de los modernos que insistió en que todas las revueltas populistas no son más que el desalojo de una élite por otra. Un pequeño número de personas desalojan al pequeño número de personas que ocupaban los puestos de poder previos. Y lo más gracioso es que cuando vino Lenin, en el 1917, teóricamente iba a cambiar las cosas pero, no sólo no las cambió, sino que las extremó e hizo que el poder estuviera todavía en menos manos. En tiempos de los zares podía haber doscientas mil personas influyendo más o menos en la cosa pública. En tiempos de Lenin fácilmente se quedaron reducidos a veinte los doscientos mil…
J. V.: En tiempos de Stalin uno…
A. E.: Es un embudo… ¡en nombre del pueblo, que es curioso! Que teóricamente es lo contrario… sería invertir el embudo.
J. V.: ¿Cuál fuel el siguiente movimiento demagogo/populista que hubo en la historia?
A. E.: El cristiano. Las bagaudas, esas hordas de miserables desarrapados, que llegaba a ser cientos de miles de personas que se habían ido de las ciudades, porque en las ciudades no podían comer, pero en los campos tampoco los podían aceptar y los echaban… Esas hordas itinerantes (de ahí viene vago, de bagaudas) solían tener jefes cristianos, que se nos han olvidados la mayoría de los nombres, pero que raspando un poco podemos recordar al menos veinte nombres… que llegaron a veces hasta a acuñar moneda, porque se apoderaron de territorios tan importantes como la cuenca lionesa o como el valle del Po, la Lombardía en Italia… Y entonces hubo que enviar legiones a pelear con ellos… siempre acababan venciendo las legiones, pero en dura lucha. Otro de los demagogos fundamentales, aparte de Jesús, es Simón bar Kojba, el de la tercera guerra romano-judía (ya había habido dos).
J. V.: ¿Pero estos querían desafiar el sistema?
A. E.: Totalmente. Estos son representantes de los últimos son los primeros. Dalo por hecho que lo que no cambia es el invariante.
J. V.: Tenían pues una parte evangelizadora. No sólo querían comer, que es lo que queremos todos…
A. E.: bar Kojba significa hijo de la estrella. Simón no era un fariseo, no era un profesional cualificado, tampoco era un levita, tampoco tenía nombre… Era un hombre del pueblo… Insurgió a Judea contra los romanos y prácticamente arruinó el Imperio Romano él solito. Eso sí, a base de dejarse setecientos mil hombres muertos en el terreno y varios millones más muertos de hambre y de intemperie en los años siguientes…
J. V.: ¿Y Espartaco podía ser un populista?
A. E.: Hombre, claro que era un populista. ¿No te lo parece?
J. V.: Es que no sé bien dónde esta la frontera entre el que simplemente quiere comer…
A. E.: Si nos podemos fiar de los relatos de los historiadores romanos, y yo diría que sí, perfectamente, porque son historiadores muy sobrios y coherentes… Espartaco primero lo que quiso es embarcarse con muchísima gente e irse a otra parte del Mediterráneo. Sólo cuando le resultó imposible, le salió mal, entonces ya decidió plantar batalla, pero por supuesto… Quizá me equivoco yo diciendo que es populista Espartaco, fíjate, ahora que lo pienso. Porque en realidad lo que quiere es sacudirse el yugo de la esclavitud y eso no es que sea un derecho civil, es que es lo más mínimo en la vida de un ser humano.
J. V.: Él no quiso nunca ir contra el Imperio Romano. Él no quiso nunca invadir Roma...
A. E.: Parece que sí se le ocurrió en algún momento tomar Roma y, por tanto, sustituir al gobierno, pero yo creo que la idea que más se le quedó, no sé si fue la primera o fue la última… la de embarcarse y largarse.

DESMONTANDO EL POPULISMO V: Riqueza y libertad

A. E.: Yo diría que la riqueza la crea la libertad. Mientras se mantenga la libertad lo normal es que el maestro se sobreponga al incompetente, al no cualificado, porque es el único que es útil. Habiendo libertad este proceso es posible. Si no hay libertad este proceso queda interferido y entonces las sociedades retroceden y vuelven a la escasez, etc., etc.
J. V.: Lo que pasa en Argentina…
A. E.: Y en tantas partes. En Cuba ¡qué me vas a decir!
J. V.: Cuando hablábamos del pueblo, que decías que el ser humano es una abstracción mientras que el pueblo es lo real… hay algunos seres humanos a los que el pueblo nos da mucho miedo…
A. E.: Los pueblos más claros que tenemos son los insectos organizados, las sociedades de abejas, de hormigas, de termitas… Ahí se les ve muy, muy bien. Ahí te das cuenta de que los individuos son evanescentes completamente, indiferentes. A una colmena no le importa meter de repente a cien guerreros o mil para tapar una entrada de hormigas rojas gigantes y jugarse la vida… Es que ni siquiera se les pasa aparentemente por la cabeza que está siendo heroicos.
J. V.: Volvamos a aquella época en la que desde entonces no se ha vuelto a inventar nada, según algunos, que es Grecia.
A. E.: Hombre, se ha inventado la industria, ni más ni menos. Los griegos no tenían industria.
J. V.: Se basaban en la esclavitud, también…
A. E.: Bueno, ahí está… Tendrías que leer mis libros, porque yo lo he estudiado bastante… El creador de Atenas, el gran legislador Solón, estaba completamente en contra de la difusión de la esclavitud, porque decía que Atenas se hundiría y Grecia también si se confiaba el trabajo a los esclavos, porque eso llevaría al paro a los profesionales libres y, sobre todo, llevaría a la degradación sistemática de sus maestrías respectivas. Se iba a perder no sólo calidad del producto, sino cantidad a la larga. Tenía más razón que un santo. Y le acompañaba en eso, siglo VII-VIII A. de C., el genio literario que es Hesiodo. Los dos a brazo partido luchan a decirle a su pueblo: no seáis locos, no vendáis vuestra primogenitura por un plato de lentejas, ¡chalados! Nuestro éxito comercial nos está permitiendo comprar esclavos… Por cierto, el esclavo en Grecia no es nada parecido al esclavo en Roma. El esclavo en Grecia es un miembro de la familia. Es como la tía pobre, la tía solterona. El esclavo, al llegar a la casa griega hay una fiesta en su honor y se le presenta a toda la casa, se le dan todos los alimentos… es un miembro de la familia y, además, luego con derechos como casarse con la propietaria o la esclava casarse con el amo. Que eso, para los romanos ¡uf!… había que hacer todo un proceso de liberación, emancipatio… Aunque no sean como los esclavos de los asirios o de los espartanos o de los romanos… aunque nosotros seamos compasivos y humanitarios, a pesar de todo este hombre, que no tiene propiedad y que su trabajo no revierte sobre él… es un desastre, es una ruina, no podemos seguir con esto porque nos vamos a hundir… Y efectivamente fue lo que pasó. Pero se les fue tanto la olla que incluso un Aristóteles, quizá la mente más grande de todos los tiempos, lo ve como bueno que una sociedad tenga más ocio y más disfrute a base de herramientas humanas, como las llama Aristóteles. Aristóteles habla y vive tres siglos después de Solón y Hesiodo.
J. V.: Llegamos a la Edad Media donde yo sí creo que hay un montón de populistas, donde todas las corrientes heréticas que se producen en Europa…
A. E.: Pues yo creo que no. Hay que distinguir la Baja Edad media, que va aproximadamente del siglo V al siglo XII, lo que llaman también siglos oscuros… es tan completamente comunista el sistema establecido… la propiedad está tan enfeudada que no hay manera de comprar y de vender, porque sí, intentas comprar o vender, pero aparece un pariente o un noble o el rey mismo, que dice que no, que aquello es en parte suyo y se anula la venta. Y ¿qué sucede en esos siglos? Que como cesa la actividad comercial, que está condenada, porque palabras como lucro, que suenan tan obscenas como orgasmo, negotiator es una palabra que desaparece del léxico… porque es horrible lo de comerciar, comerciar es robar. Es tan completamente comunista, colectivista el sistema… que no llega a aparecer Telis, por mencionar al primero. Los Telis reaparecen cuando empieza a haber una capitalización, los burgos se amurallan, se restablecen las comunicaciones, se desemboscan los territorios, vuelve a haber actividad de relación entre las villas y los campos… una colaboración muy eficaz, por cierto, que va viento en popa… Y entonces vuelve a haber señores indignados ¿ante qué? Ante los nuevos ricos. Porque no indigna el rico antiguo, el pontífice, el rey, el duque, no, esos son tolerables… Lo que indigna es que fulano, que nació como yo y que sin embargo ahora tiene cinco veces más que yo… ¿esto de qué va? Y así empiezan las primera revueltas, que en el siglo XIII son ligeritas, en el XIV son bastante heavies, en el XV son las guerras campesinas y las guerras de los husitas… Hasta que ya, cuando acaba el Renacimiento, vuelve a haber un desvanecimiento y empieza el populismo sólo escrito: es la utopía…
J. V.: ¿Qué pasa ahí, qué produce ese desvanecimiento?
A. E.: Esto viene a coincidir con el Bajo Renacimiento que va a desembocar en el Barroco, se está produciendo la expansión imperial de la Península Ibérica colonizando el mundo. Con los progresos de la navegación hay un evidente boom del intercambio, el intercambio es un movimiento de cosas y personas y entonces el mundo empieza a pensar como ahora, o como pensaba en la Grecia de Solón o de Hesiodo, que lo mejor es dejar que las cosas estén como están y que las gentes sigan esforzándose por mejorar sus respectivos medios de vida, respetando una serie de normas que hay de convivencia y tal… Sin hacer grandes cambios. Eso va a durar fácilmente desde el XVI al XIX. En el XIX se han creado grandes fábricas. Empieza a difundirse el nuevo populismo, que representan Blaqui, Bakunin, Marx y los otros… Y reiniciamos el asunto de los últimos serán los primeros.

DESMONTANDO EL POPULISMO VI: El tabú de la riqueza

J. V.: Antes hablabas de los husitas...
A. E.: Fue la monstruosa conducta que tuvieron con el obispo Jan Hus, que era un buen teólogo, un precedente de la Reforma, de Lutero… A este hombre lo invitaron al concilio de Constanza y en vez de oírle lo quemaron vivo. Eso insurgió a todo el pueblo checo, que le tenía un gran respeto. Dentro del pueblo checo se produjo una variante de estas de los últimos son los primeros, que acabó triunfando… fueron los husitas taboritas, que se hicieron con el territorio y llegaron a tener un odio al dinero y cualquier manifestación de lujo, que mataban a los caballeros que llevaban armaduras con oro y plata en abundancia y los enterraban con la armadura puesta para no tocarlos, porque los hubiera contaminado. Hay un tabú sobre la riqueza muy, muy antiguo, que viene del pueblo de Israel. No hay ninguna referencia anterior a la secta esenia a que la riqueza mancha… que es la tercera con fariseos, saduceos y esenios, por lo menos en la versión simplificada que nos ofrece Filón de Alejandría. Su hermano Alejandro Lisímaco era el cuestor de Alejandría y el hombre más rico del Imperio Romano con diferencia; era el Carlos Slim del momento y era íntimo del emperador Claudio.
J. V.: Así que el tabú de la riqueza es paralelo al populismo, pero tiene unas raíces profundísimas…
A. E.: Profundísimas, pero no tanto, porque los esenios son del setenta u ochenta antes de Cristo, la época de los Macabeos, las guerras civiles dentro de Israel. Los esenios vencidos se refugian en lugares inaccesibles, como Qumran, hacen esas inmensas cisternas, que necesitan porque con ese tabú de la impureza continuamente se sienten contaminados, sobre todo ante personas que no son lo bastante santas, que también les contaminan, pero ante todo si ven algo parecido a un denario o una moneda… en ese caso tienen que estar haciendo abluciones… Yo no sé de dónde puede venir eso. Para mí ese es uno de los grandes enigmas históricos, porque como historiador digo, gracias a Norman Cohn, que es el gran historiador de la época, que no hay referencia escrita anterior. Es más que curioso, es un enigma.
J. V.: Pero el esenio se diferencia de un populista en que el esenio se apartaba…
A. E.: Se apartaba porque había sido derrotado. Había intentado sublevar a todo el pueblo de Israel. Judas Macabeo le dio para el pelo.
J. V.: Entonces el origen del tabú sobre la riqueza es el pueblo judío, que es el que tiene mayor relación con la riqueza.
A. E.: Eso se llama dialéctica, que el movimiento se realiza a través de tensión de opuestos.
J. V.: Y después de los esenios…
A. E.: La principal secta de desarrollo de los esenios es la secta nazorea o nazarena… Jesús.
J. V.: El cristianismo.
A. E.: El cristianismo rudo, el comunismo del amor… Es este Dios que va a venir a juzgar y a matar a los ricos y a bendecir a los pobres… se los va a llevar a cielo. Lo va a hacer físicamente. El Apocalipsis habla de un cataclismo medio nuclear y se va a despoblar la Tierra, porque a unos los manda al infierno, que no está en la Tierra, y a otros los manda al cielo, que tampoco. Es graciosísimo. Es una historia absolutamente incoherente. No se han puesto a pensar… Es el Apocalipsis del supuesto San Juan, que sin duda no es el que escribe las Epístolas de Juan ni el Cuarto Evangelio. El Cuarto Evangelio es una cosa que cualquier persona inteligente se queda mirando: al principio era el verbo y el verbo era Dios y Dios es amor… No se puede decir nada más impresionante que esa línea y media. Es prodigioso eso. Que supuestamente sea el mismo Juan el que escribe esa barbaridad furibunda, rabiosa, belicosa, que es el Apocalipsis, diciendo: ah, se oyen retumbar los pies del colérico Yahveh, que pisa la uva en el lagar de su divina ira… y allí se llevó primero a los comerciantes, pero antes que a los comerciantes, en particular a los armadores, que son los más ricos… Tú fíjate qué grado de resentimiento muestra el Apocalipsis… Igual que la Epístola de Santiago, aquello de habéis engordado para la matanza, ricos.
J. V.: Entonces el cristianismo tiene muchísimo que ver con las raíces del comunismo…
A. E.: Totalmente. Eso que se llama progreso social a través de sustitución de clases no es sino los últimos serán los primeros en una versión simplificadita… de Marx… porque además Marx hace la trampa, el truco mágico de llamar clases a lo que en realidad son estamentos. Una sociedad puede no tener estamentos o tenerlos. Por ejemplo la India con los intocables y las castas. Donde naces, mueres… eso ya es seguro. Las clases es todo lo contrario… una cosa que no para. Yo no tengo la misma posición de clase que mi padre ni mis hijos tendrán mi posición de clase. La clase es un infinitésimo newtoniano. Una sociedad sin clases es una sociedad sin sociedad, una sociedad inmóvil, donde uno manda y los demás obedecen.
J. V.: Estábamos en los husitas…
A. E.: Los husitas, igual que Thomas Müntzer, el de la guerra de los campesinos alemanes, recuperaron las tradiciones evangélicas más primigenias: el dinero es el Demonio, la riqueza corrompe y vamos a crear una comuna donde todo el mundo sea absolutamente igual. Eso produce unas hambrunas cataclísmicas en Chequia, porque tuvieron tiempo. Los campesinos alemanes fueron derrotados en menos de un mes, con lo cual no les dio tiempo ni a pasar hambre.

DESMONTANDO EL POPULISMO VII: Las ruedas del comercio

J. V.: Renacimiento… Ahí empieza otra vez el comercio…
A. E.: Las ruedas del comercio…
J. V.: ¿Qué son las ruedas del comercio?
A. E.: Es el título de un libro, una trilogía fantástica de un historiador francés… ¿qué van a ser las ruedas del comercio? Una aceleración en el movimiento de personas y cosas.
J. V.: ¿Qué lo produce?
A. E.: Por una parte empresarios, emprendedores… y por otra parte el hecho de que no se les reciba a palos o a flechazos. Hay una receptividad por parte de los que van a ser clientes de los innovadores empresarios, caravaneros, marinos, gente que se mueve…
J. V.: Estamos acercándonos a la industrialización…
A. E.: El barroco es un movimiento artístico, literario… Pero el barroco comprende el momento en que España es heredada por Holanda. Holanda se hace independiente… ochenta y pico años tuvo que pelear con nosotros para hacerse independiente… y se crea la primera gran república comercial del mundo moderno. Yo la llamo el coloso minúsculo en el tomo II, porque realmente es impresionante. Mandeville, un holandés, es el que escribe la Fábula de las abejas, la mayor parábola que se haya escrito de coña sobre el horror a la riqueza, sobre el tabú de la riqueza como impureza.
J. V.: ¿Qué decía esa fábula?
A. E.: Habla de una colmena que se tornó virtuosa, rechazó las propiedades y se murieron de hambre. Otro enjambre siguió haciendo lo que hacía y se colmó de prosperidad y riqueza… Cómo los vicios privados revierten en virtudes públicas, que es el subtítulo de la Fábula de las abejas. Hay que leerla línea a línea, porque es una coña inenarrable. Te lo lees en diez minutos.
J. V.: Y nace la burguesía…
A. E.: Ya ha nacido. La burguesía nace cuando tienen suficiente dinero los burgos como para amurallarse. En ese instante quedan a cubierto del papado y de los reyes. Hasta entonces estaban en sus manos. Esto es básicamente un asunto del Norte de Francia y, sobre todo, de los suizos, que son los que empiezan a hacerlo y a conseguirlo. Empiezan a derrotar sistemáticamente a la caballería acorazada de los nobles y a sus tropas mercenarias a través de una nueva infantería… la infantería de la pica suiza, que tenía dos metros y medio y terminaba con la alabarda. Clavaban las picas en el suelo y los caballos, según se iban acercado, se encabritaban y el jinete se caía del caballo…
J. V.: Que fueron utilizados por los tercios españoles…
A. E.: Sí, los tercios españoles tenían alabarderos. La alabarda pincha, corta… es un arma terrorífica.
J. V.: Y lo de Holanda…
A. E.: Holanda es el siglo XVII. El ayuntamiento de Ámsterdam encarga a un rabí muy prestigioso, Benito Spinoza, que redacte un libro para explicar por qué la riqueza de una ciudad y de un país depende de que se establezca la libertad de consciencia. Cómo la libertad de consciencia, en vez de desunir y provocar problemas, es la única forma de solucionar los problemas. Es una segunda teorización de la democracia, que había empezado a hacer Bartolomé de las Casas en su tratado sobre la monarquía… Los holandeses crearon un imperio comercial fabuloso. La compañía holandesa de las Indias orientales llega a tener cien veces más tráfico que la East India Company. Nunca se había visto nada igual. En bastante menos de medio siglo desplazan seis millones de personas a extremo oriente, que se dice pronto. Crean estaciones comerciales y sacan al Asia profunda de su miseria y postración. No se suele recordar que aquellas zonas, China, Japón, la India, se morían sistemáticamente de hambre, igual que en los siglos oscuros de Europa.
J. V.: ¿y por qué en un país comercial y rico como Holanda no salen movimientos populistas?
A. E.: Desgraciadamente destrozaron a los hermanos de Witt, que eran los introductores de la democracia. Eran los hombres más inteligentes. Allí les atacaron en Utrecht y los trocearon y exhibieron sus vísceras en la plaza pública. ¡Qué horror!
J. V.: ¿Y quién hizo eso?
A. E.: Eran las hordas del duque de Orange, que era por supuesto antidemócrata. Ese Guillermo de Orange fue luego Guillermo III de Inglaterra, en la Revolución Gloriosa y ahí se enmienda. Pero probablemente no tuvo que ver. Fue un secretario suyo el que ordenó el asesinato de los hermanos de Witt. Sobre todo Johan de Witt, que era el íntimo de Spinoza. Quizá no se pueda llamar populismo a lo que mató a los de Witt, pero luego surgió un populismo fortísimo en tiempos de Napoleón. Hubo el único movimiento medio comunista de Holanda y una guerra civil tremebunda entre 1795 y 1806. Acaba nombrando Napoleón a uno de sus hermanos rey de Holanda.
J. V.: Mientras tanto en Inglaterra…
A. E.: Cuatro guerras con Holanda…
J. V.: El control del parlamento sobre la monarquía…
A. E.: Llaman a Guillermo de Orange diciendo: oye, ven que aquí hay un católico que es un absolutista y aquí no vamos a seguir con los absolutistas…
J. V.: Pero vienes y tendrás que hacer lo que nosotros…
A. E.: No, no, tú vas a hacer lo que quieras porque tú lo sabes, los holandeses sois los que tenéis la pasta y los que tenéis el know how político… lo que no vas es a dejar tu sangre en el trono de Inglaterra, de modo que puede que tengas hijos, pero estos no van a ser reyes. De lo único que se precaven los ingleses es de que reine sangre holandesa.

DESMONTANDO EL POPULISMO VIII: De la Revolución Industrial a Marx

J. V.: Entonces viene la Revolución Industrial...
A. E.: Que empieza con Holanda. Empieza con la revolución del embalaje.
J. V.: ¿Qué es eso de la revolución del embalaje?
A. E.: En aquella época, que los barcos eran menos seguros que ahora, era esencia empaquetar las mercancías y hacer las naves de manera que cupiese el máximo. Los puertos de Amsterdam y Rotterdam fueron famosos porque su capacidad de almacenamiento superaba con mucho la de Marsella o la de Barcelona, hectárea a hectárea. La primera genialidad de los ingenieros holandeses fue robarles tierras al mar. La segunda fue el embalaje. Con una revolución en ese sentido, en espacios más pequeños cabrían más mercancías, empezó a haber una maximización del beneficio que se fue ampliando con economías de escala, etc., etc. Esto los puso a la cabeza. Naturalmente los ingleses les copiaron directamente. Ten en cuenta que el Banco de Inglaterra es en origen el Banco de Amsterdam. Son los grandes accionistas del Banco de Amsterdam los que, ante los horrores de la guerra civil en Holanda, se van a a Londres y dicen: vamos a crear aquí una sede un poquito menos expuesta a que nos invadan los franceses, los alemanes, los españoles… o los propios ingleses. Vayámonos a Londres, que parece lo más seguro. La primera emisión de papel moneda la hace el Banco de Inglaterra. A partir de la aparición del papel moneda empieza a haber pánicos financieros. Antes no los había…
J. V.: Y eso que había patrón oro.
A. E.: Es que antes del papel moneda o era oro o era plata o era cobre. No había más que eso. También había moneda de estaño, pero nadie la cogía.
J. V.: Hablamos de Holanda e Inglaterra como orígenes de la Revolución Industrial, cuando se empiezan a crear excedentes.
A. E.: Combinado con el invento del papel moneda, que es esencia. Sin el papel moneda no hay la financiación necesaria para unir los talleres en fábricas.
J. V.: Y surgen los tres principios de democracia, cultura y riqueza y parece que todo avanza…
A. E.: No. Al principio hay la típica paranoia… la gente del comienzo de la Revolución Industrial… Tenemos el famoso ensayo sobre la población que publica el abate Malthus en 1799. Justo cuanto está terminando el siglo XVIII empezando el siglo XIX. Es el ensayo más lúgubre y catastrofista que puedas imaginar. El íntimo de Malthus es David Ricardo y baste recordar que David Ricardo tenía el famoso teorema de los crecimientos decrecientes, que es un disparate que olvida el ingenio técnico y la capacidad de innovación. Es cierto que si tú estás trabajando la misma tierra, sin introducir innovación alguna, va a dar cada vez menos, pero ¿qué pasa con el ser humano, con el ingenio humano?
J. V.: Los mismos lúgubres son los que ahora critican la revolución tecnológica…
A. E.: Con Malthus y luego los luditas, que son los destructores de maquinaria. Y como también empieza a mecanizarse el campo con la primera trilladora mecánica, aparece como el movimiento ludita, pero se llama Capitán Swing
J. V.: ¿Quienes están detrás de estos movimientos?
A. E.: Básicamente artesanos, gremios… El gremio se siente amenazado y tiene razones para sentirse amenazado, porque va a ser desplazado por los que antes eran comerciantes y entonces se van a llamar empresarios, que son fabricantes inventores, un nuevo personaje con el cual llega el desarrollo, porque antes de ellos había lo que Shumpeter llama el ciclo producción-consumo, el anillo producción-consumo que era en buena medida cerrado, estable, en el que predomina la escasez. No se puede ni siquiera concebir que haya crisis por excedentes de mercancías, por bienes no comprados, es inconcebible. Pero cuando llega el fabricante-inventor… esa el la Teoría del desarrollo económico de Schumpeter, un libro de 1911… entonces se produce un espectacular crecimiento de todo, desde la población hasta la producción y el consumo, y comienzan las crisis. Empieza la situación cíclica de confianza-desconfianza… y toda la economía moderna no es más que un intento de suavizar las crestas ascendentes y descendentes del ciclo.
J. V.: Y es cuando Europa entra en su mejor momento…
A. E.: Seguimos, seguimos… el mejor momento es el actual.
J. V.: Pero Europa no tiene el poderío político y militar que tenía entonces…
A. E.: Porque no se ha dado cuenta. Sí que lo tenemos. Yo creo que poco a poco nos haremos con un ejército… Pero también es absurdo, es un gasto enorme… que lo gasten los americanos, sí… Es mucho mejor tener a los americanos de gendarmes, porque esa gente no es colonial, aunque diga los contrario el pobre Pablo Iglesias. Odian las colonias. Ellos quieren tener puestos comerciales como los griegos. Ellos simplemente dicen: oye, que yo quiero comercial contigo. ¿Que te niegas a comercial? A lo mejor te hago la guerra, pero solamente para que comerciemos, no para quedarme yo allí mandando, que es lo que tú harías en ese caso.
J. V.: Me refiero a que Europa en ese momento, cuando se reparte el mundo con escuadra y cartabón…
A. E.: Sí, sí, África y Asia se reparten con escuadra y cartabón. Entonces llega el momento en que hay que parar a la locomotora de Europa, que es Alemania y vienen las guerras, las dos grandes guerras mundiales, para parar a Alemania. Ya para entonces Europa es Alemania, porque los Países Bajos han seguido con ese altísimo nivel de vida y demográfico que ya tenían en tiempos de Spinoza, pero no tienen pretensiones de liderazgo. En cambio la Alemania de Bismarck las tiene…
J. V.: Y Gran Bretaña…
A. E.: Sí, sí, Gran Bretaña está en la cúspide de su imperio, pero la que funciona bien de verdad es Alemania, y por eso los británicos llevan mucho tiempo diciendo: a este contrincante no lo vamos a soportar.
J. V.: Pero de repente aparece Marx y…
A. E.: No es de repente. El comunismo viene de la Revolución Francesa. Viene del ala enragé, los enravietados o los raviosos… El cura Jacques Roux, abiertamente comunista evangélico, el abate Morelly, que escribe el Código de la naturaleza, cuya primera línea dice: todos hombre será mantenido a expensas públicas desde el nacimiento hasta la muerte, nada será de nadie, punto, aparte, estupendo. Con eso en la mano Babeuf y Buonarroti y unos cuantos cómplices intentan dar un golpe de Estado donde mueren unas cuantas personas y acaba guillotinado. Esa, la conspiración de los iguales, es el primer movimiento comunista, que tiene un manifiesto comunista.

DESMONTANDO EL POPULISMO IX: Las intenciones del comunismo

J. V.: Los que hemos sidos comunistas, yo creo que lo hemos sido con ese candor de juventud de todos iguales, todos camaradas…
A. E.: Dentro, para adentro. Como tú perteneces a los últimos, entonces los últimos son totalmente fraternos… camaradas, como tú acabas de decir. ¿Pero los otros? Los otros sobran, sobran. Lo más que puede uno hacer es meterlos en campos de concentración, pero va a ser muy caro reeducarlos. De modos que es mejor matarlos. Es más compasivo incluso.
J. V.: ¿Pero tú tenías eso en la cabeza? Yo no lo tenía.
A. E.: Eres muy candoroso, como tú mismo reconoces. Yo sabía que no había otra solución más que el exterminio. Sí.
J. V.: Yo creo que Marx, Engels, Pierre-Joseph Proudhon, Bakunin… Yo creo que era gente bien intencionada…
A. E.: Marx no, pero los otros tres que has mencionado sí.
J. V.: ¿Por qué Marx no?
A. E.: Porque Marx es fundamentalmente un producto del odio. Ya lo han dicho varios biógrafos suyos, sobre todo Edward Hallett Carr (Karl Marx: a Study in Fanaticism)… es el que lo ha visto más claramente. El rencor personal que tiene Marx a individuos, grupos, figuras… Marx odia a todo, lo mismo al romanticismo que al utilitarismo… son los dos movimientos fuertes en su tiempo. Pero sobre todo odia a sus amigos. El análisis este maravilloso de mil páginas que tiene este gran pensador alemán que publica en Anagrama, Hans Magnus Enzensberger (Gespräche mit Marx und Engels, 1970 –Conversaciones con Marx y Engels) este consiguió una beca del gobierno alemán y puso a dos o tres chicos a trabajar en la correspondencia y en la obra de Marx y consiguió descubrir que este hombre es un satírico de una talla sólo comparable con Aritófanes. La variedad de sus insultos es incomparable, superior a Aritófanes. Hay más de trescientos insultos diferentes. De los ciento y pico corresponsales que tiene sólo hay dos, una mujer y un hombre (con la mujer tuvo poco trato), de los cuales no hable mal. A todos los demás, incluyendo a Engels, a quien le debe la vida, los pones verdes por arriba y por abajo. La famosa frase suya que manda en forma de carta a Engels es: aplastando uno de mis forúnculos llegó el pus al espejo y lo manchó y me dije, la burguesía pagará con su vida por mis furúnculos. Esto es nuclear en Marx, el odio, el odio. En un momento coge un poco de herencia y hace la nueva revista esta, Neue Rheinische Zeitung y el número final va todo en rojo y el titular dice: castigo sin cuartel… y abajo empieza diciendo: ni pedimos ni daremos compasión, aceleraremos los violentos dolores de parto de la revolución que expulsará y que liquidará a la burguesía. Por eso se arruina con ese número, porque tira veinte mil ejemplares… tiraba dos mil, pero viendo que se la van a cerrar decide tirar veinte mil ejemplares en rojo (antes era en blanco y negro)… No lo puede evitar, odia, odia. Para él vivir es odiar.
[Neue Rheinische Zeitung Nr. 301 vom 19. Mai 1849]
Wir sind rücksichtslos, wir verlangen keine Rücksicht von euch. Wenn die Reihe an uns kömmt, wir werden den Terrorismus nicht beschönigen. Aber die royalistischen Terroristen, die Terroristen von Gottes- und Rechts-Gnaden, in der Praxis sind sie brutal, verächtlich, gemein, in der Theorie feig, versteckt, doppelzüngig, in beiden Bezienungen ehrlos.

J. V.: Para mí hay una gran contradicción ahí ya que para mí el comunismo tiene sentido, como sistema económico y político, sobre la base de que lo que debería imperar es la generosidad y el amor. Vamos a compartir todos nuestro amor, vamos a compartir todos nuestra humanidad, vamos a compartir todos los medios de producción y, por lo tanto, vamos a compartir los bienes…
A. E.: No, eso no está en los últimos serán los primeros. Nunca estuvo.
J. V.: Por otra parte, cuando el comunismo se ha puesto en marcha han sido sistemas temibles…
A. E.: Han sido purgas. Han sido genocidios voluntarios: tal parte del cuerpo social sobra. Es imposible hacer otra cosa más que acelerarlo cuanto antes, es lo más compasivo, hay que matarlos cuanto antes, hay que matarlos a todos.
J. V.: Incluso a nosotros mismos…
A. E.: No, a nosotros mismos ya no… Luego está la película esa, que es falsa completamente… No, nosotros somos proletarios por nacimiento o proletarios porque nos hemos desclasado completamente, como el propio Marx, por una operación medio mágica, porque Marx le niega esa operación a los otros… sólo él y Engels lo pueden hacer… No, el comunismo nunca ha sido una doctrina de conciliación, nunca. El principio los últimos serán los primeros es la manifestación más clara de violencia que se puede encontrar a lo largo de los tiempos. Y se encuentra idéntica. Es lo mismo que sean los husitas en el siglo XV, que sean lo esenios, que sean los nazarenos con Santiago y con Juan a la cabeza, que sea Lenin, que sea Mao o que sea Pol Pot.

DESMONTANDO EL POPULISMO X: La puesta en práctica de Lenin

J. V.: Llegamos a Rusia, donde por primera vez la teoría se convierte en realidad.
A. E.: A través del único hombre que se parece a Marx, de verdad, ciento por ciento.
J. V.: Que es Lenin.
A. E.: Exacto. Los demás hombres… Trotsky, incluso Stalin… el odio no es lo central en su vida.
J. V.: Lenin sí tiene odio.
A. E.: Es puro odio. Es una bola de odio, como Marx.
J. V.: ¿Por qué?
A. E.: Porque nacen así… Yo no le puedo encontrar otra explicación. Creo que la historia es descriptiva, más que causativa. Con constatar eventos y conectarlos unos con otros… siempre que des los debido pormenores y estos los matizan… pues basta… Yo no he visto una bola de odio como la de Marx, salvo en Lenin. He investigado menos, pero he investigado algo sobre Mao y Mao no la tiene. Diría que Fidel no la tiene. No sé hasta que punto Pol Pot… Pero una concatenación pura donde el odio sustituye cualquier otra categoría, cualquier otro sentimiento… esos dos la tienen en grado eminente.
J. V.: ¿Cómo consigue que todo el mundo le siga para conseguir lo que al final consigue?
A. E.: Es muy tenaz. En Rusia había unos problemas gigantescos y hay dos o tres circunstancias que se han pasado por alto: que fue financiado regiamente por el régimen alemán, regiamente… que no se podía imaginar que la Primera Guerra Mundial terminaría como terminó… A partir de ahí todo lo que había de victimismo en el ser humano, todo lo que había de resentimiento y, al mismo tiempo, en personas bien intencionadas, esperanzadas, que veían ahí un triunfo de la compasión, del humanismo, de los valores que más preciamos… Porque insisto, el que ama la libertad ama la igualdad… lo que pasa es que ama la igualdad jurídica; no ama la igualdad del número de zapato, porque esa es imposible, ridícula y además tiránica. Entonces todo eso que había de buena voluntad, de rencor, se unió en torno a él, que era un hombre de una tenacidad infinita; que todo el tiempo que estaba despierto, estaba conducido a reducir al poder a su más alta y concentrada expresión… Y creó la maquinaria soviética, que es un prodigio desde el punto de vista administrativo: todo se está votando continuamente, pero nadie vota nada, porque no hay nada más que uno que manda, que es él. Yo le sigo muy de cerca en el tomo III, el quinquenio de Lenin, son dos o tres capítulos… le voy siguiendo decreto a decreto, discurso a discurso, y aquello es de una coherencia que no necesitas poner tú nada… tú simplemente le vas viendo hablar, escribir, obrar, hablar, escribir, obrar…
J. V.: Lo tenía claro desde el principio…
A. E.: Totalmente. No cambió un ápice. Desde un texto muy precoz, muy largo, que se llama Quienes son los amigos del pueblo, ahí ya está el Lenin entero, completo… ya no va a modificar una coma.
J. V.: Y se muere pensando lo mismo…
A. E.: Bueno, el último texto suyo se llama Mejor pocos, pero mejores. Más clara idea de depuración imposible. No nos importa que la humanidad se reduzca a un punto, siempre que ese punto sea puro.
J. V.: Pero Rusia era un país empobrecido, con el poder económico y político muy concentrado…
A. E.: Ni la mitad de concentrado que lo dejó él, ni una milésima.
J. V.: El sistema contra el que ellos luchaban…
A. E.: El sistema lo que pasa es que era una economía no industrial. La locura primera de Lenin es que si hay un dos por ciento de proletarios, el otro noventa y ocho por ciento tiene que hacerse proletario. Es increíble.
J. V.: Lo que sí es cierto es que hay un descontento tremendo que él sabe capitalizar.
A. E.: Tú vienes de San Petersburgo y te has dado cuenta que el descontento persiste. Es el pueblo más suicida, el pueblo más violento, el más borracho… es increíble. Utiliza el aborto de la forma más sistemática de la historia de la humanidad.
J. V.: Pero el comunismo ha triunfado en muchos sitios, ha triunfado en el Caribe, ha triunfado en las estepas, en las selvas de Asia. Ha triunfado en todo tipo de entornos… ¿Por qué el comunismo se convirtió en el gran sistema político del siglo XX?
A. E.: Es que el esquema que se llama administración soviética, que es enormemente detallado, es todo un tratado de derecho administrativo-policial… Eso es exportable a través del órgano principal, que se llama agit-prop (ya en el nombre contiene parte de lo que es el asunto)… ya la información no existe… sólo hay propaganda. La información está perseguida. No tiene sentido. Y la planificación económica, que es planificación central, significa que se acabaron las señales objetivas que había antes: los precios y las gentes haciendo esto y lo otro ¡se acabó la iniciativa privada, se acabó el trabajo por cuenta propia, se acabó la espontaneidad física! Ahora, en vez de pensar ciento cincuenta millones de personas todos los días, de la mañana a la noche, cómo van a vivir o a mejorar… ¡No! Ahora sólo piensa uno. Si acaso ha delegado en catorce… no más. Por eso lo llamo yo situación de infarto crónico: allí donde estaban trabajando millones de células cerebrales, ahora sólo trabaja una pequeña proporción, las que no han sido asfixiadas. Es el infarto de la toma del poder, por la importación del sistema soviético. El sistema soviético es una maravilla para que todo el mundo esté todo el día ocupado votando, en unas cosas que ya están votadas y que están decididas. Es una obra realmente de genio. Se puede comprar con las maniobras que hizo Marx para crear la Internacional y para conseguir que la Internacional interviniese financiando y sosteniendo la masacre tremenda de París del año 1871.

DESMONTANDO EL POPULISMO XI: El comunismo tras la SGM

J. V.: Pero el comunismo tuvo cierto éxito después de la Segunda Guerra Mundial…
A. E.: Y lo que te rondaré, morena…
J. V.: Pero no político, económico...
A. E.: Ninguno. Yo he estado mirándolo en detalle. Nunca tuvo nada. La famosa industrialización fue toda un camelo, totalmente.
J. V.: Las Repúblicas Socialistas Soviéticas, China, Cuba…
A. E.: Recuerda el famoso Movimiento de Países no Alineados. Cuando acaba la Segunda Guerra Mundial parece que Rusia sí tiene… parece, no es verdad. Parece que tiene industria. Comercio no, porque está prohibido. Sobre ese parecer… muchos países que se acaban de hacer independientes o van a hacerlo, empezando por India, Indonesia… y se crea ese Movimiento de Países no Alineados, que va ser un fantástico bluff para los moscovitas, para la Unión Soviética, porque toda esa parte del mundo, que también se llama Tercer Mundo, de alguna manera se alía, y se alía diciendo Tercer Mundo, como si no fueran ni del primero, que es Europa y América, ni del segundo, que es Rusia. Pero no es cierto. El Tercer Mundo está aliado con el segundo. Eso va a quedar muy claro cuando llegue Guevara y le pida al segundo mundo que de verdad ayude al tercero… que lo está haciendo, por supuesto. Rusia se arruina subvencionando a Cuba. Muchos rusos se habrán muerto de hambre o casi simplemente para que tuvieran…
J. V.: ¿Qué te parece Guevara?
A. E.: ¿Guevara? Un asesino puro, un psicópata criminal, parecido en eso a Lenin y a Marx. Pocas personas han tenido un predominio del odio sobre los demás afectos… pocas. Delirante, porque él quiere llevar la revolución de los pueblos a la ciudad… pero él nunca ha estado en un pueblo, no es campesino. El el clásico señor loco que va con la pipa de intelectual y la gorrita, leyendo un libro y haciendo operaciones militares desastrosas.
J. V.: Por eso se convierte en un icono…
A. E.: Sí, aunque no era en realidad guapo porque, si te fijas bien, era un neandertaliano, tenía una frente… como los neandertales… Pero era muy fotogénico y la gorra hacía que no se viera el rasgo más claro de los neandertales, que es el pico de viuda, la frente… familia Monster ¿te acuerdas de aquella película?

J. V.: Pero el comunismo triunfa y en los sitios donde no triunfa, que son las democracias occidentales, empieza a tener también...
A. E.: Tú y yo somos comunistas.
J. V.: E incluso Estados Unidos, que es la patria de…
A. E.: Bob Dylan era comunista y Joan Baez le escribe una canción al Che Guevara.
J. V.: Incluso en los países donde más se avanza desde el punto de vista social, económico, político… donde más se disfruta de la libertad, donde más se disfruta de las comodidades… incluso ahí el comunismo, el socialismo va penetrando a través de los movimientos populistas…
A. E.: Cuidado… Comunismo o socialismo no. Comunismo es el socialismo mesiánico. Socialismo democrático es otra cosa, es una variante del liberalismo.
J. V.: Yo nunca entendí cual es la diferencia. Un día me la tendrás que explicar.
A. E.: ¿Del socialismo mesiánico?
J. V.: No, de socialismo a comunismo…
A. E.: Democracia. Allí donde hay un régimen democrático y no se prohíbe el trabajo por cuenta propia, el socialismo es liberal.
J. V.: Marx inventa el socialismo, no inventa el comunismo.
A. E.: El socialismo lo inventa Saint-Simon años antes. Owen y Saint-Simon son los padres del socialismo y son los dos demócratas. Cuando digo yo socialismo mesiánico o comunismo es porque es la estructura de la secta. Es secreto, mantenido por la censura, dogma estrictamente observado y un iluminado cuyas decisiones no se discuten. Esto es la secta. Sin eso no hay secta y sin secta no hay socialismo mesiánico y, por tanto, no hay comunismo. La secta esenia y la nazarena y la husita… Esto es una constante estructural…
J. V.: Entonces el socialismo democrático permite al propio sistema dejar de ser socialista…
A. E.: Pues claro. Inventos como la seguridad social que tiene Europa o que tiene Canadá o que tiene Australia van, en principio, contra la idea liberal de que cada mástil aguante su vela…
J. V.: ¿España es socialista?
A. E.: Claro, básicamente socialista. Y además ya lo dice la Constitución, artículo uno: España es un Estado social de derecho… Socialista viene de social, parece evidente…
J. V.: Entonces el comunismo penetra también en el siglo XX en países democráticos, industriales… Incluso llega a amenazar a países como Italia, que estuvo a punto de ser comunista…
A. E.: Y Francia.
J. V.: Pero por lo que sea no llegan a serlo.
A. E.: Mientras se mantenga el principio de un hombre, un voto, es imposible que progrese el socialismo mesiánico, aunque tenga el mayor de los prestigios, aunque tú y yo estemos en el partido… En el momento en que siga vigente el principio un hombre, un voto, eso no vale. Y yo diría que el mismo peso tiene el principio de que el trabajo por cuenta propia es admisible o, más aún, venerable, respetable… Nadie tocará la perspectiva de la iniciativa individual. Pero eso es lo mismo que la libertad de voto. Allí donde se permite elegir, nunca nadie va a elegir el socialismo mesiánico. Y no es que nunca nadie va a elegir. Yo te voy a dar el dato más concreto. Nunca nadie ha elegido. Nunca han conseguido más del treinta por ciento del voto. Incluso con todas las ventajas que les daba la propaganda, las coerción política, etc., etc.
J. V.: Entonces el mayor enemigos del comunismo es la democracia
A. E.: Es el enemigo consustancial. Pero más que la democracia yo diría que es la libertad y la laboriosidad humana, el hecho de que no predomine el rencor sobre la compasión y la simpatía. Allí donde el hombre se atiene a un corazón empático, donde el mal ajeno le duele y el bien le congratula, allí donde ese corazón exista no va a venir el iluminado a hacer el agit-prop donde la gente va a entrar de una nutrición media a una desnutrición crónica.