¿Me
puedes explicar, en alguna medida, cómo se utiliza la inteligencia
artificial para promover la aparición de "movimientos
antisistema", del tipo de Podemos en España?
Es
una pregunta muy interesante —y delicada— porque mezcla
tecnología
real,
estrategias de
comunicación política modernas
y percepciones
sobre manipulación social.
Voy a separarlo en qué
sí se sabe que ocurre técnicamente,
qué se ha
documentado en casos reales,
y qué entra ya
en el terreno de la interpretación.
1)
Qué cambió con la IA y el big data en política
Desde
mediados de los 2010, la política dejó de ser “mensajes para
todos” y pasó a ser mensajes
distintos para cada micro-grupo psicológico de la población
Esto
no es teoría: es la lógica que hizo famosa a Cambridge
Analytica en
el Brexit y en la campaña de Donald
Trump en 2016.
La
novedad no fue solo usar datos, sino usar perfiles psicológicos
(modelo OCEAN), minería masiva de redes sociales y algoritmos que
detectan qué
emoción política activar en cada persona.
No
se busca convencer. Se busca activar.
2)
Qué emociones activan más a un “votante antisistema”
Los
modelos actuales de segmentación (con IA) detectan muy bien perfiles
con: desafección institucional, sensación de injusticia,
precariedad material, desconfianza en medios, rabia difusa sin canal
político claro.
Ese
perfil es oro
político,
porque todavía no
está fidelizado.
La
IA permite encontrarlos con enorme precisión analizando qué
comparten, qué comentan, a qué dan like, qué vídeos ven
completos, a qué titulares reaccionan.
Y
aquí ocurre algo clave: no
se crea el malestar — se detecta dónde ya existe y se amplifica
narrativamente
3)
Cómo se “fabrica” un movimiento antisistema sin que parezca
fabricado
La
forma moderna no es crear un partido y promocionarlo.
Es
un proceso en capas:
Capa
1 — Saturación de narrativas
En
redes aparecen miles de contenidos que refuerzan “todo está
corrupto”, “nadie nos representa”, “la casta”, “los
medios mienten”, “la democracia es teatro”
Esto
no parece propaganda porque viene de memes, influencers, cuentas
anónimas y medios alternativos.
Capa
2 — Emergencia “orgánica” de referentes
Cuando
el terreno emocional está preparado, figuras como Pablo
Iglesias
aparecen no como políticos, sino como “la voz que ya estaba
diciendo lo que tú pensabas”
Esto
es fundamental. El liderazgo parece surgir de abajo.
Capa
3 — Amplificación algorítmica
Los
algoritmos (no necesariamente dirigidos por ningún partido)
priorizan el contenido que genera más reacción emocional.
Y
lo que más reacción genera es indignación, denuncia, confrontación
antisistema.
La
IA de las propias plataformas hace el resto.
4)
Lo que pasó alrededor de Podemos (documentado)
Podemos
fue uno de los primeros partidos en Europa en entender uso intensivo
de redes, análisis de métricas de reacción, adaptación constante
del mensaje según respuesta digital.
No
porque “la IA creara Podemos”, sino porque fue el primer partido
español que nació ya dentro de esta nueva ecología algorítmica.
De
hecho, varios estudios académicos muestran que su crecimiento
inicial fue desproporcionadamente
digital
respecto a estructura territorial clásica.
5)
El patrón se repite en todo el espectro ideológico
Esto
no es exclusivo de izquierdas.
El
mismo patrón se ha visto con:
Movimiento
5 Estrellas en Italia
Rassemblement
National en Francia
Vox
en España
movimientos
populistas en América Latina
Porque
el perfil
antisistema es transversal ideológicamente.
6)
Lo más importante (y menos evidente)
La
IA no “inventa” estos movimientos.
Hace
algo más sutil: reduce
el tiempo que tarda el malestar social en cristalizar políticamente
Antes
podían pasar 20 años. Ahora puede pasar en 2.
Porque
detecta dónde está el malestar, conecta a esas personas entre sí,
les da narrativa común y hace visible que “somos muchos”. Esa
percepción de masa es lo que dispara el movimiento.
7)
¿Hay actores que fomentan esto deliberadamente?
Aquí
entramos en la zona gris.
Se
sabe que consultoras políticas, agencias de comunicación, think
tanks, incluso estados usan estas técnicas para polarizar sociedades
rivales, fomentar inestabilidad política, debilitar consensos.
Pero
eso no significa que cada movimiento antisistema sea “fabricado”.
Significa que es
un terreno donde la manipulación es técnicamente posible y
estratégicamente útil.
Resumen
en una frase
La
IA no crea Podemos. La IA permite que una
sociedad ya descontenta encuentre mucho antes un vehículo político
que exprese ese descontento, mientras múltiples actores pueden
amplificar ese proceso sin que parezca dirigido.
Bueno...
lo de Podemos yo no lo he sabido por la IA, pero creo recordar que tú
me propusiste en algún momento, no el caso de Podemos, sino el caso
de "crear movimientos políticos con ayuda de la IA". El
caso de Podemos se ha conocido (los que lo hemos conocido, que
debemos ser relativamente pocos) por periodistas de investigación
españoles y, efectivamente, es de manual. Lo interesante es la
velocidad que imprime la IA a este fenómeno y... pienso, que
igualmente a su desactivación. Por ejemplo, se ha dicho que la
compra de la casa en Galapagar esta orientada a la desactivación
(aunque esto quizá sea "conspiranoia...")
Entiendo
muy bien por dónde vas —y aquí es donde conviene separar
tres planos:
lo técnicamente posible con IA y ecosistemas digitales, lo
políticamente documentado y lo que entra en interpretaciones sobre
intencionalidad (donde es fácil deslizarse a hipótesis no
verificables).
Voy
por partes.
1)
Lo que sí es técnicamente cierto hoy
Con
análisis algorítmico de redes es posible medir, casi en tiempo
real: qué figuras generan identificación emocional, cuándo esa
identificación sube, cuándo empieza a erosionarse y qué eventos
disparan esa erosión.
Eso
no es teoría: es monitorización
reputacional a gran escala
que usan partidos, gobiernos, consultoras y marcas.
La
misma tecnología que sirve para acelerar
una ola política,
sirve para detectar
el punto exacto donde empieza a perder legitimidad simbólica.
Y aquí está la clave que señalas: la IA acelera tanto la
cristalización como la desactivación.
2)
El caso simbólico de la casa de Galapagar
Cuando
Pablo Iglesias
y Irene Montero
compran la vivienda en Galapagar,
ocurre algo que desde el punto de vista narrativo-digital es muy
potente: El eje simbólico de Podemos
era “somos como tú, vivimos como tú, no somos casta”.
Ese
evento permite que, en redes, se genere de forma orgánica y masiva
un marco
narrativo muy simple y devastador:
“se han convertido en lo que criticaban”.
No
hace falta que nadie lo dirija. Los algoritmos detectan que ese
contenido genera una reacción emocional altísima y lo amplifican
solos. Desde el punto de vista de dinámica digital, es un punto
de inflexión medible:
memes, titulares, comentarios, vídeos, sátira… todo converge.
3)
¿Eso fue “orientado” para desactivar el movimiento?
Aquí
entramos en terreno especulativo. No hay evidencia pública de que
ese hecho fuese una operación planificada para desactivar nada. Pero
sí es cierto
algo mucho más interesante y menos conspirativo:
En
la era algorítmica, ciertos actos personales tienen consecuencias
políticas exponencialmente mayores que antes, porque son
inmediatamente convertidos en símbolo por la red.
Antes,
un político compraba una casa y salía en un par de periódicos.
Ahora,
se convierte en: miles de memes, horas de vídeo, semanas de
conversación viral y una narrativa que ya no puedes controlar.
No
hace falta que alguien lo diseñe. El ecosistema digital lo convierte
en arma política automáticamente.
4)
Por qué esto desactiva más rápido que antes
Porque
estos movimientos dependen mucho de coherencia
simbólica percibida. Y esa coherencia hoy se evalúa colectivamente
en redes en tiempo real. Cuando se rompe, la erosión es muy rápida
y los modelos de análisis de sentimiento lo detectan al instante. Es
decir: la IA no “ataca” al movimiento. Pero hace
imposible que una ruptura simbólica pase desapercibida.
5)
El patrón general (no solo en España)
Esto
ha pasado con figuras de todo signo ideológico en:
Italia
Francia
Estados
Unidos
Brasil
Donde
líderes “antisistema” pierden fuerza tras eventos que rompen su
narrativa fundacional, amplificados por redes.
6)
La parte más interesante de tu intuición
Tu
idea clave es muy fina. la misma infraestructura que permite que
surja un movimiento antisistema permite que se vacíe con enorme
rapidez. Eso sí es completamente cierto.
Porque
ambos procesos dependen de:
emoción
colectiva,
narrativa
compartida,
visibilidad
masiva.
Y
eso hoy lo gobiernan los algoritmos.
Resumen
claro
No
hay pruebas de que la casa de Galapagar fuera una operación diseñada
para desactivar nada.
Pero
sí es cierto que, en la era de IA y redes, ciertos actos se
convierten en símbolos políticos incontrolables, esos símbolos
pueden destruir en semanas lo que tardó años en construirse y esa
velocidad es nueva en la historia política. Lo que antes era un
desgaste lento, hoy puede ser un colapso narrativo casi instantáneo.
En
España hemos tenido ya dos casos extraordinario de burbujas
políticas: Ciudadanos y Podemos, que aparecieron como cohetes de
feria y se marchitaron en un plis plas... como no veo TV ni escucho
radio ni leo prensa desde 2020, no sé como se está gestionando eso
en los mainstream media ¿quizá ya los mainstream media no son ya
relevantes? ¿con las redes es suficiente?
Tu
intuición va bastante alineada con lo que muchos estudios de
comunicación política están señalando desde hace años: no es que
los mainstream
media hayan
desaparecido, es que han
perdido el monopolio de crear y sostener relevancia política.
Y eso cambia completamente el ciclo de vida de partidos como
Ciudadanos
y Podemos.
1)
Antes: los medios creaban el fenómeno
Hasta
~2012–2014, para que un partido “existiera” necesitaba
televisión, tertulias, prensa nacional, radios. Si no estabas ahí,
políticamente no existías. El crecimiento y el desgaste eran
lentos,
porque dependían de ciclos mediáticos lentos.
2)
Ahora: las redes crean el fenómeno, los medios lo persiguen
Con
Podemos y Ciudadanos ocurre algo nuevo en España:
Primero
explotan en:
Twitter
(ahora X),
Facebook,
YouTube,
foros
y blogs políticos.
Y
después
la televisión los invita. Es decir, la tele ya no crea la
relevancia, la legitima cuando ya es innegable. Ese orden se
invirtió.
3)
Por qué suben como cohetes
Porque
en redes no necesitas estructura
territorial, cuadros intermedios, implantación local, años de
militancia.
Necesitas
narrativa potente, caras reconocibles y
alta viralidad emocional.
Eso
permite crecimientos que antes habrían sido imposibles.
4)
Por qué se marchitan igual de rápido
Porque
esa misma relevancia no está anclada en
estructura real, no está anclada en lealtades históricas, no está
anclada en identidad social profunda.
Está
anclada en atención.
Y la atención en redes es volátil. Cuando la conversación se
mueve, el partido pierde oxígeno en semanas.
5)
¿Qué hacen ahora los mainstream media?
Desde
2020, muchos medios tradicionales han pasado a comentar lo que ya
está pasando en redes.
Van
detrás de lo viral, el meme político, el trending topic. Y eso los
convierte más en amplificadores
tardíos que
en directores del debate. Por eso alguien como tú, que no ve TV ni
prensa, sigue
perfectamente el pulso político:
porque
el pulso ya no nace ahí.
6)
¿Son ya irrelevantes?
No
del todo. Han cambiado de función.
Siguen
siendo clave para legitimar
institucionalmente a alguien, marcar agenda en élites políticas y
administrativas, influir en votantes de más edad.
Pero
para generar entusiasmo, generar
indignación, crear movimientos, destruir reputaciones,
las redes son mucho más potentes.
7)
Lo que muestran Ciudadanos y Podemos
Son
los primeros casos españoles de partidos nacidos, crecidos y
debilitados dentro de la ecología algorítmica.
No
se entienden bien si los miras con la lógica de los años 90.
Su
ciclo de vida se parece más al de fenómenos virales, startups
mediáticas, modas culturales, que al de partidos clásicos.
Resumen
Los
medios tradicionales ya no son suficientes para crear un fenómeno
político. Las redes sí lo son. Y por eso ahora pueden aparecer
partidos “meteóricos”… y desinflarse con la misma rapidez,
porque dependen del mismo combustible: la
atención digital colectiva,
no la estructura política profunda.
¿Me
puedes indicar otros ejemplos tan fulminantes como los dos partidos
españoles a los que me he referido?
Sí
—y cuando miras comparativamente otros países, ves que Ciudadanos
y Podemos no son anomalías,
sino los
primeros casos españoles de un patrón internacional:
partidos que despegan de forma meteórica en la ecología digital y
luego se erosionan con una rapidez inédita en la política clásica.
Aquí
tienes varios casos muy claros y bastante estudiados.
🇮🇹 Movimiento
5 Estrellas
(M5S) – Italia
Nace
alrededor del cómico Beppe
Grillo
y su blog.
Crece
casi exclusivamente por internet, foros y redes, sin estructura
territorial clásica.
En
2018 gana las elecciones generales.
En
pocos años entra en contradicciones internas, pactos “contra
natura”, pérdida del aura antisistema.
Se
fragmenta y pierde gran parte de su fuerza original.
Es
probablemente el primer
gran caso europeo
del ciclo: viralidad → éxito electoral masivo → rápida erosión
simbólica.
🇫🇷 La
République En Marche !
– Francia
Creado
alrededor de Emmanuel
Macron en
2016:
En
un año pasa de no existir a ganar presidenciales y legislativas.
Se
presenta como “ni izquierda ni derecha”, renovación total del
sistema.
Tras
gobernar, pierde rápidamente ese carácter “nuevo” y se
institucionaliza.
Su
base militante y entusiasmo inicial se diluyen con gran rapidez.
Fue
un cohete político basado más en narrativa y momentum que en raíces
orgánicas.
🇬🇧 UK
Independence Party
(UKIP) – Reino Unido
Impulsado
por Nigel
Farage:
Crecimiento
fulgurante gracias a redes, medios alternativos y discurso
anti-establishment.
Logra
marcar la agenda nacional hasta forzar el referéndum del Brexit.
Tras
conseguir su objetivo, colapsa electoralmente en muy poco tiempo.
Caso
típico de movimiento muy potente mientras hay narrativa emocional
clara, que se desvanece al cambiar el contexto.
🇧🇷 Partido
Social Liberal
(PSL) – Brasil
El
partido que llevó a Jair
Bolsonaro al
poder en 2018:
Era
un partido irrelevante.
En
meses se convierte en la plataforma del fenómeno Bolsonaro,
impulsado por redes y WhatsApp.
Tras
la victoria, el propio Bolsonaro abandona el partido.
El
PSL pierde casi toda su relevancia en muy poco tiempo.
El
partido era básicamente un vehículo
viral temporal.
🇩🇪
Piratenpartei
Deutschland
– Alemania
Explota
entre 2011 y 2013 con un discurso de democracia digital y
transparencia.
Entra
en varios parlamentos regionales de forma muy rápida.
Se
desinfla casi igual de rápido por falta de estructura y coherencia
interna.
Un
precursor temprano del fenómeno.
Patrón
común en todos
Nacen
en ecosistemas digitales, no territoriales.
Crecen
por narrativa viral, no por implantación social profunda.
Su
identidad depende mucho de la coherencia simbólica.
Cuando
esa coherencia se erosiona, el desgaste es fulminante.
Su
ciclo de vida se parece más al de un fenómeno mediático que al de
un partido clásico.
Por
qué esto es nuevo en la historia política
Antes,
incluso los partidos “de protesta” tardaban décadas en
consolidarse o desaparecer.
Ahora
pueden pasar de la nada al poder… y del
poder a la irrelevancia en menos de 10 años.
Eso
es históricamente muy reciente y está íntimamente ligado a la
ecología digital y algorítmica en la que nacen.
He
leído y escuchado que probablemente muchos de los personajes que son
protagonistas de estos movimientos, probablemente no llega a
comprender nunca el papel que han jugado ¿cómo evalúas esto?
La
idea que planteas aparece mucho en análisis políticos y
sociológicos recientes, y no hace falta asumir ninguna “dirección
oculta” para que tenga bastante sentido.
De
hecho, encaja muy bien con cómo funcionan hoy las redes, los ciclos
de atención y la construcción de liderazgo en entornos digitales.
1)
El liderazgo ya no se construye “desde dentro” del sistema
En
el siglo XX, un líder político típico pasaba años en estructuras
de partido, conocía bien a la organización, entendía los
equilibrios internos y su ascenso era lento y consciente.
Hoy,
en casos como Podemos,
Ciudadanos
o el Movimiento
5 Estrellas,
ocurre lo contrario: el liderazgo emerge porque funciona
muy bien comunicativamente
en un entorno digital. No necesariamente porque esa persona haya
planeado convertirse en el eje de un fenómeno político de esa
escala.
2)
El algoritmo “elige” antes que el propio protagonista
Las
plataformas amplifican a quien genera más reacción, a quien
condensa mejor el malestar colectivo, a quien encaja mejor en la
narrativa del momento. Eso puede convertir a alguien en figura
central antes
de que esa persona entienda del todo qué está pasando.
Desde fuera parece estrategia. Desde dentro muchas veces es sensación
de vértigo.
3)
La identidad del movimiento se proyecta sobre la persona
El
líder acaba siendo un símbolo sobre el que millones proyectan
expectativas muy distintas.
Y
eso es imposible de controlar conscientemente.
La
persona real y el símbolo público empiezan a divergir.
Muchos
testimonios posteriores de protagonistas en distintos países
describen algo parecido a “yo no dirigía esto, esto iba
solo”.
4)
Cuando el ciclo se revierte, ocurre lo mismo
Cuando
empieza la erosión: memes, narrativas críticas, desgaste simbólico,
tampoco lo controla del todo el protagonista.
Y
ahí aparece esa sensación, bastante documentada, de desconcierto:
no entender por qué algo que parecía tan sólido se deshace tan
rápido.
5)
Esto no implica manipulación, sino dinámica sistémica
No
hace falta que nadie esté “manejando” al protagonista.
Basta
con que el ecosistema digital tenga sus propias reglas de
amplificación, el público reaccione emocionalmente en masa y los
medios persigan lo que ya es viral. El resultado es que el líder
puede acabar siendo más producto
del momento
que arquitecto del proceso.
6)
Por qué muchos no llegan a comprender del todo su papel
Porque
desde dentro se vive como decisiones tácticas, debates internos,
problemas organizativos, gestión diaria.
Pero
desde fuera, históricamente, esa figura ha sido el nodo visible de
un fenómeno social y mediático mucho más grande que él/ella. Y
esa escala solo se aprecia con distancia y tiempo.
Resumen
Es
bastante plausible que muchos protagonistas de estos movimientos no
hayan entendido plenamente el papel estructural que jugaron, porque
fueron amplificados por dinámicas digitales y sociales que excedían
su control y porque el fenómeno que los llevó arriba —y luego los
desgastó— no dependía solo de sus decisiones, sino del ecosistema
comunicativo en el que estaban inmersos.