Un problema que se plantea con frecuencia a los que frecuentamos la música clásica es “¿por dónde empezar con...?” Pongo algunos ejemplos para que sea más fácil entender a qué me refiero. Pensemos en Richard Strauss… no empezaría por Salomé, sino por “Im Abendrot” o por el segundo acto de “El caballero de la rosa”. Pensemos en Gustav Mahler… empezaría por la primera sinfonía. Pensemos en Beethoven… empezaría por la sexta sinfonía… Etc. Bien, y ahora un caso: le hablé a una amiga de Dmitri Shostakovich y le puse la “Suite para orquesta de variedades”, que le gustó… pero inmediatamente pensé ¿y si le propongo escuchar otra cosa, qué pongo? Y así ocurre con casi todos…
Es un dilema fantástico porque Shostakovich es, probablemente, el compositor más "bipolar" del siglo XX. Tiene esa faceta ligera, circense y rítmica que escuchó tu amiga, pero también una profundidad desgarradora y una ironía mordaz que pueden asustar si se entra sin aviso. Si ya le gustó la Suite para orquesta de variedades (el famoso Vals n.º 2), el error común sería saltar directamente a la Sinfonía n.º 13 o a los cuartetos más oscuros. Hay que construir un puente. Aquí tienes una propuesta de "hoja de ruta" para Shostakovich, graduando la intensidad:
1. El siguiente paso lógico: El "brillo" con intención
Para no perder la conexión con la melodía y la energía, yo elegiría el Concierto para piano n.º 2 (especialmente el segundo movimiento). Por qué: El segundo movimiento es de una belleza cinematográfica casi romántica (estilo Rachmaninov), mientras que los movimientos externos son pura chispa y alegría juvenil. Es "fácil" de digerir pero ya muestra su técnica.
2. Entrando en la ironía: Sinfonía n.º 9
A diferencia de la novena de Beethoven, la de Shostakovich es corta, traviesa y parece una broma musical. Por qué: Tiene ese aire de "desfile militar de juguete" que conecta bien con la música de variedades, pero con un toque sarcástico que invita a preguntar: "¿Qué está queriendo decir aquí?".
3. La gran puerta de entrada: Sinfonía n.º 5
Si quiere sentir el "poder" de una gran orquesta, esta es la parada obligatoria.
Por qué: El tercer movimiento es pura emoción y el final es de los que te dejan pegado a la silla. Es su obra más famosa por una razón: es accesible, épica y profundamente humana.
Resumen de estrategia para otros autores
Siguiendo tu lógica de "empezar por lo amable", aquí te dejo una tabla rápida para futuros casos:
Igor Stravinsky, El Pájaro de Fuego, Es puro post-romanticismo mágico antes de volverse "salvaje".
Sergei Prokofiev, Romeo y Julieta (Suites), Melodías inolvidables y una fuerza rítmica muy visual.
Maurice Ravel, Pavana para una infanta difunta, Es imposible que no guste; es delicadeza pura.
Béla Bartók, Danzas folclóricas rumanas, Cortas, rítmicas y con raíces populares claras.
Un consejo de "amigo melómano"
A veces, lo mejor para enganchar a alguien es la anécdota política. Shostakovich escribía bajo el miedo constante a Stalin; explicarle a tu amiga que el final de la Quinta Sinfonía es un triunfo "forzado" bajo amenaza de muerte cambia por completo la forma en que se escucha.
¿Te gustaría que te ayudara a diseñar una lista de reproducción específica para ella o que profundicemos en algún otro compositor que tengas en mente?
Bueno... por no dejarlo aquí... Le puse la primera sinfonía de Gustav Mahler y le gustó (y como he dicho, Im Abendrot)... Bien, ¿como seguir con las sinfonías o los lieder?
Para seguir con Mahler, estás en un punto ideal. La Primera Sinfonía es el despertar, la naturaleza y la juventud. "Im Abendrot" (de las Cuatro últimas canciones de Strauss) es la despedida definitiva, el crepúsculo. Tu amiga ya ha aceptado los dos extremos: el inicio y el fin.
Para continuar con Mahler sin que resulte una experiencia abrumadora, yo te sugeriría alternar los dos mundos, porque en Mahler, lied y sinfonía son vasos comunicantes.
Aquí tienes una propuesta de camino:
1. El puente perfecto: Des Knaben Wunderhorn (El cuerno mágico de la juventud)
No puedes pasar a las sinfonías centrales sin pasar por estas canciones. Mahler usó muchos de estos temas en sus sinfonías 2, 3 y 4. Qué escuchar: "Revelge" o "Rheinlegendchen". Por qué: Son mini-historias. Tienen humor, milicia y folklore. Si le gustaron los toques irónicos de la Primera Sinfonía (el "Frère Jacques" en modo funeral), estas canciones le encantarán.
2. La Sinfonía "del cielo": Sinfonía n.º 4 Si le gustó la Primera, la Cuarta es el siguiente paso lógico, mucho antes que la Segunda o la Quinta. Por qué: Es la más corta, la más "clásica" en dimensiones y absolutamente encantadora. El último movimiento es un lied cantado por una soprano que describe la visión de un niño sobre el paraíso (donde los ángeles hornean pan y Santa Marta cocina). Es pura luz, muy en la línea de la sensibilidad que parece tener tu amiga.
3. El Mahler íntimo: Rückert-Lieder
Si le emocionó "Im Abendrot" de Strauss, los Rückert-Lieder de Mahler la van a desarmar. La joya: "Ich bin der Welt abhanden gekommen" (Me he vuelto un extraño para el mundo). Por qué: Es, posiblemente, la canción más bella jamás escrita. Comparte con el Strauss que mencionaste esa atmósfera de introspección, de paz profunda y de retiro espiritual. Es el Mahler más puro y menos "ruidoso".
4. El "Hit" emocional: El Adagietto de la Sinfonía n.º 5
No hace falta que escuche toda la Quinta de golpe (que es densa y empieza con una marcha fúnebre severa). Por qué: Ponle el Adagietto solo. Es una carta de amor a Alma Mahler escrita solo para cuerdas y arpa. Si le gusta la belleza melódica de Strauss, este movimiento es el equivalente mahleriano.
Mi recomendación de orden para ella sería:
Lieder: Rückert-Lieder (especialmente "Ich bin der Welt...").
Sinfonía: La n.º 4 completa.
Lieder: Selección de Des Knaben Wunderhorn.
Sinfonía: La n.º 2 "Resurrección" (solo si está preparada para un impacto emocional masivo al final).
Un detalle para comentarle: Dile que para Mahler, "una sinfonía debe ser como el mundo: debe contenerlo todo". Por eso pasamos de una canción infantil a una marcha fúnebre o a un baile de pueblo en cuestión de minutos.
¿Crees que le atrae más la parte grandiosa y orquestal o esa parte más íntima y vocal? Según lo que me digas, podemos ajustar el tiro.
Cuanto más lírica mejor. Por ejemplo, la conversación de Octavian y Sophie en el segundo acto de Der Rosenkavalier, la muerte de Isolda en versión orquestal y cosas así...
Si el camino es la lírica pura, la emoción desbordante y esa sensación de "suspensión del tiempo" que tienen el Rosenkavalier o el Liebestod, entonces tenemos que buscar el Mahler y el Shostakovich más melódicos, aquellos que "cantan" incluso cuando no hay voz.
Aquí tienes una selección diseñada específicamente para alguien que ama la belleza del sonido y el lirismo de finales del XIX:
1. El Mahler más cercano al "Dúo de la Rosa"
Si le gusta la escena de Octavian y Sophie, busca la Sinfonía n.º 2, "Resurrección", pero ve directamente al IV Movimiento: "Urlicht" (Luz Primigenia). La conexión: Es un lied para contralto y orquesta que es pura paz. Es una transición mística que tiene la misma fragilidad y belleza que el Strauss más inspirado.
Extra: El movimiento final de la Sinfonía n.º 3 ("Lo que me dice el amor"). No tiene voz, pero es un adagio larguísimo donde las cuerdas cantan con una intensidad que rivaliza con Wagner.
2. Shostakovich: El lirismo bajo la nieve
Aunque a Shostakovich se le asocia con el acero y el ruido, cuando se pone lírico es desgarrador.
La pieza: El Adagio del ballet "The Limpid Stream" (El arroyo límpido). La conexión: Es una melodía de una tristeza y belleza infinitas, casi como un aria de Puccini pero con alma rusa.
El Concierto: El segundo movimiento del Concierto para violonchelo n.º 1. El violonchelo es el instrumento que más se parece a la voz humana, y aquí Shostakovich escribe una elegía que parece un lamento operístico.
3. El "Liebestod" de otros mundos
Ya que mencionas la Muerte de Isolda, hay dos paradas obligatorias que se mueven en esa misma frecuencia de éxtasis melódico:
Richard Wagner: Siegfried Idyll. Es una obra de cámara, íntima, que Wagner escribió como regalo de cumpleaños para Cosima. Es puro lirismo amoroso, sin la densidad de la ópera completa, pero con toda su magia armónica.
Arnold Schönberg: Noche Transfigurada (Verklärte Nacht). ¡Ojo! Hablo del Schönberg joven, antes de que "rompiera" la tonalidad. Es un sexteto de cuerdas (o versión orquestal) que es, básicamente, el heredero directo de Tristán e Isolda. Es una de las piezas más bellas y apasionadas jamás escritas.
Resumen para tu amiga (Playlist de "Lirismo Máximo"):
Mahler, Sinfonía 2, Mov. IV (Urlicht), La espiritualidad de Strauss.
Shostakovich, Concierto Piano 2, Mov. II (Andante), Un nocturno de Chopin orquestado.
Schönberg, Verklärte Nacht, El final de Tristán e Isolda.
Mahler, Adagietto de la 5ª Sinfonía, La escena de la rosa (en sentimiento).
Un pequeño truco: Si quieres que Shostakovich le entre por los ojos además de por los oídos, cuéntale que el Andante de su Concierto para Piano n.º 2 lo escribió como un regalo para su hijo Maxim. Ese amor paternal se siente en cada nota; es una de las pocas veces donde Shostakovich baja la guardia y se muestra totalmente vulnerable.
¿Te gustaría que buscáramos algo en la línea de la ópera italiana que mantenga este nivel de elegancia, o prefieres seguir explorando el mundo germánico/ruso?

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