Ha habido (y/o hay) diversas tradiciones filosóficas y religiosas que han postulado la composición de la parte no material del ser humano por varias partes, pero me estoy refiriendo a "varias partes" ontológicamente diferentes... no a "diferentes aspectos" de una sola entidad ontológica. ¿Me las puedes indicar?
Es una distinción crucial. En la filosofía de la mente y la metafísica, la diferencia entre pluralismo de aspectos (un solo bloque ontológico con diferentes funciones, como las facultades del alma en Aristóteles o la tricotomía platónica de la república que divide al alma en partes funcionales) y un pluralismo ontológico de sustancias (entidades independientes, de distinta naturaleza, que coexisten o se ensamblan) cambia por completo las reglas del juego.
Cuando buscamos tradiciones donde el ser humano alberga componentes no materiales que son sustancias ontológicamente independientes (que pueden separarse, tener orígenes distintos o destinos cósmicos paralelos tras la muerte), destacan los siguientes sistemas:
1. La antropología del Antiguo Egipto
Es quizás el ejemplo más radical de pluralismo ontológico. Para los egipcios, el ser humano no era una dualidad cuerpo-alma, sino un ensamblaje de múltiples componentes metafísicos independientes que debían mantenerse unidos mediante rituales para asegurar la inmortalidad.
Entre sus partes no materiales ontológicamente distintas destacan:
• El Ka: El doble espiritual, la fuerza vital o "chispa" que anima el cuerpo. Nace con el individuo pero permanece fijado al plano terrestre (y a la tumba) tras la muerte, requiriendo ofrendas de comida (sustento sutil).
• El Ba: La personalidad, la conciencia o la fuerza móvil de la identidad individual (frecuentemente representado como un pájaro con cabeza humana). A diferencia del Ka, el Ba es libre de volar, viajar al inframundo o regresar al mundo de los vivos durante el día.
• El Akh: El espíritu transfigurado y luminoso. No es un "aspecto" innato, sino una entidad completamente nueva que se genera únicamente si el Ka y el Ba logran unirse con éxito tras el juicio de Osiris.
Cada una de estas partes tiene una ontología, una sustancia, unas leyes físicas/metafísicas y un destino post-mortem completamente diferenciado.
2. La Tricotomía Gnóstica (y ciertas corrientes de la Teología Cristiana)
Aunque el cristianismo mayoritario adoptó una visión dicotómica (Cuerpo y Alma como una unidad), el gnosticismo de los primeros siglos de nuestra era (y posteriormente teólogos partidarios de la tricotomía estricta) postuló una separación radical de sustancias en la parte no material:
• La Psique (Psychē / Alma): La sustancia que alberga la mente natural, las emociones, el ego y la voluntad humana. Es de naturaleza sutil, pero pertenece al orden de la creación material o del Demiurgo; es decir, es perecedera o corruptible.
• El Pneuma (Pneuma / Espíritu): Una sustancia de un orden ontológico completamente superior. No pertenece a este mundo, sino que es una "chispa divina" del Dios incognoscible atrapada dentro del alma psíquica.
Para los gnósticos, la psique y el pneuma no son "grados de profundidad" de la mente, sino dos sustancias metafísicas de mundos y creadores totalmente diferentes conviviendo en el mismo envase humano.
3. El Dualismo de Almas en el Pensamiento Chino (Hun y Po)
Dentro del taoísmo y la religión tradicional china, el espectro no material del ser humano se divide limpiamente siguiendo la ontología del Yin y el Yang. No se trata de una sola alma con dos estados de ánimo, sino de dos tipos de entidades espirituales de naturalezas opuestas:
• Las almas Hun (Almas Espirituales / Yang): De naturaleza sutil, intelectual, aérea y luminosa. Están ligadas a las funciones mentales superiores. Al morir el cuerpo, las almas Hun (frecuentemente descritas como tres) se desprenden y ascienden a los reinos celestiales.
• Las almas Po (Almas Corpóreas / Yin): De naturaleza densa, instintiva, animal y ligada a la sustancia de la Tierra. Gobiernan las funciones fisiológicas inconscientes. Al morir el cuerpo, las almas Po (tradicionalmente siete) permanecen junto al cadáver, regresan a la tierra con la descomposición física o se convierten en fantasmas (Gui) si no reciben el culto adecuado.
4. El Pluralismo Jaina (Jiva y Ajiva)
En el Jainismo, una de las religiones más antiguas de la India, la composición humana se explica mediante una ontología pluralista muy estricta basada en sustancias (dravyas). Lo que occidentales llamarían "lo no material" del hombre está compuesto por:
• El Jīva: La sustancia puramente espiritual, el alma consciente, inmaterial e inmortal.
• El Karma: A diferencia del hinduismo (donde el karma es una ley abstracta o psicológica), en el jainismo el karma es sustancia material sutil. Son partículas físicas microscópicas y semifluidas que se adhieren ontológicamente al Jīva debido a las pasiones.
Así, el estado mundano del hombre es la amalgama de dos sustancias independientes (el espíritu puro y la costra atómica sutil del karma) que coexisten en el mismo espacio metafísico hasta que se logra la liberación física total.
5. El Chamanismo siberiano y la Tradición Nórdica (Seiðr)
En los sistemas chamánicos eurasiáticos y la antigua antropología escandinava, se concebía que el ser humano estaba formado por un complejo de almas independientes de las cuales el individuo podía desprenderse en vida:
• El Hugr: El pensamiento o la intención, una sustancia anímica capaz de abandonar el cuerpo de forma independiente para espiar, viajar o atacar a distancia.
• El Fylgja: Un espíritu acompañante u "alma externa" ontológicamente separada del individuo, a menudo con forma animal, que nacía con la persona pero operaba de manera independiente, manifestándose frecuentemente antes de que el individuo físico llegara a un lugar.
Para profundizar en la complejidad de estas concepciones del ser humano, este vídeo explicativo sobre las partes del alma en el Antiguo Egipto detalla de forma muy visual cómo interactuaban el Ka, el Ba y el Akh, permitiendo entender mejor cómo concebían la independencia física y metafísica de estos componentes.
¿Te interesa que profundicemos en la evolución de alguna de estas separaciones de sustancias en particular, o buscas un análisis comparativo de cómo resolvían la interacción entre ellas mientras el individuo seguía vivo?
En este sentido tengo dificultad para transmitir las ideas ligadas a "ὄντος—λόγος" (ontología, ontológico, ontológicamente...) a personas sin formación filosófica... ¿me puedes ayudar?
Es un reto mayúsculo porque el lenguaje cotidiano tiende a disolver la diferencia entre lo que algo es y cómo algo funciona o cómo lo percibimos. Cuando a alguien sin formación en filosofía le hablas de "partes ontológicas", su mente suele irse a divisiones funcionales (como los departamentos de una empresa) o a meras clasificaciones psicológicas.
Para transmitir la raíz ὄντος (el ser, lo que existe en sí mismo) y λόγος (el estudio, la razón de ser) sin usar jerga, el secreto está en pasar de la abstracción a la metáfora de la materia, el origen y la autonomía.
Aquí tienes tres estrategias pedagógicas con analogías cotidianas que suelen funcionar muy bien para explicar qué significa que algo sea "ontológicamente diferente":
1. La metáfora del "Origen de Fabricación" (La procedencia)
Para explicar que dos cosas son ontológicamente distintas, ayuda explicar que están hechas de materias primas irreductibles que vienen de mundos o fábricas completamente diferentes y que jamás podrán transformarse la una en la Con otra.
Cómo explicarlo: «Imagina que tienes una radio antigua de madera. Dentro tiene cables de cobre, válvulas de vidrio y electricidad circulando.
Si hablamos de las funciones de la radio, podemos dividirla en el volumen, el sintonizador y el altavoz. Eso son solo "aspectos" de su funcionamiento.
Pero si hablamos ontológicamente, la madera del mueble y la corriente eléctrica que viaja por los cables son dos realidades de naturalezas totalmente distintas. La madera pertenece al reino vegetal, nació de la tierra; la electricidad es una fuerza física que corre por el cobre. Tienen naturalezas diferentes, leyes diferentes y orígenes diferentes, aunque ahora mismo estén juntas haciendo funcionar la radio. Eso es una diferencia ontológica: no es lo que hacen, es lo que son desde su raíz».
2. El criterio de la "Autonomía de Existencia" (¿Qué pasa si lo separas?)
Esta es la forma más rápida de que alguien capte la diferencia entre un "aspecto" y una "entidad ontológica". Consiste en preguntar: Si destruyo la estructura principal, ¿esta parte puede seguir existiendo por su cuenta?
Cómo explicarlo: «Piensa en tu coche. Tiene "aspectos" o características: es de color rojo, es veloz y es familiar. Si desguazas el coche, la velocidad y el color rojo no se van flotando a otra parte; desaparecen, porque no eran cosas en sí mismas, sino propiedades del coche.
Ahora piensa en el conductor dentro del coche. El conductor no es un "aspecto" del coche; es una entidad ontológicamente diferente. Si el coche se estrella y se destruye por completo, el conductor puede salir caminando, subirse a una moto o irse a su casa. Su existencia no depende del coche. Cuando decimos que una tradición religiosa cree en partes "ontológicamente distintas" del alma, queremos decir que son como el conductor y el coche: entidades independientes que se han juntado un tiempo, pero que al morir el cuerpo, cada una puede tomar un autobús diferente».
3. Traducir los términos a palabras del día a día
A veces, para evitar que la mente del interlocutor se bloquee con la palabra "ontológico", lo mejor es sustituirla temporalmente por conceptos que sí manejan, para luego introducir el término técnico como una etiqueta conveniente.
Puedes sustituir "ontológico" por:
• «De raíz» o «De fondo» ("No son dos formas de mirar lo mismo, son dos realidades distintas de raíz").
• «Sustancia» o «Tejido» ("Están hechos de un tejido metafísico completamente diferente").
• «Nivel de realidad» ("Pertenecen a dos niveles de realidad que no se confunden").
Un guion rápido para usar en una conversación:
«Cuando los filósofos usamos la palabra ontológico, nos referimos a la naturaleza más profunda de la existencia de algo, a lo que algo es en su mismísima raíz.
Por ejemplo, tus pensamientos y tu cerebro están conectados. Si decimos que el pensamiento es solo un "aspecto" del cerebro, estamos diciendo que son la misma cosa vista desde fuera o desde dentro. Pero si decimos que son ontológicamente diferentes, estamos afirmando que el pensamiento está hecho de una "sustancia" espiritual y el cerebro de una "sustancia" biológica; dos realidades totalmente distintas que, por el momento, conviven en tu cabeza».
¿Qué te parecen estos enfoques? ¿Hay algún perfil de persona en concreto (por ejemplo, alumnos jóvenes, familiares o amigos) con quien te cueste más conectar al usar estos términos para adaptar la analogía?
Me interesa que te refieras, en relación con la primera pregunta, a la filosofía hindú (Vedanta y Samkhya)...
Entrar en la filosofía de la India (Darshanas) manteniendo el rigor de tu pregunta es fascinante, porque allí la frontera de lo "no material" se dibuja de una manera totalmente distinta a la de la tradición occidental.
En Occidente, solemos meter en el mismo saco de lo "no material" a la mente, los pensamientos, el ego y el espíritu original. Sin embargo, para escuelas como el Sāmkhya y el Vedānta, la mente, el intelecto y el ego son materiales; pertenecen al mundo de la materia, solo que en un estado extremadamente sutil (sukshma).
Si aplicamos tu exigencia de encontrar componentes no materiales que sean ontológicamente independientes, el análisis de ambas escuelas revela estructuras monumentales.
1. Sāmkhya: El dualismo radical de sustancias
El Sāmkhya es la escuela pluralista y dualista por excelencia. No postula que el ser humano sea una sola entidad con diferentes funciones, sino el punto de encuentro y enredo de dos realidades cósmicas absolutamente independientes y eternas. Como muestra el siguiente esquema, la conciencia pura testigo observa un entramado mental y físico que pertenece a una naturaleza completamente distinta.
Las dos sustancias ontológicamente irreductibles que conviven en nosotros son:
• Purusha (El Espíritu / Conciencia Pura): Es el verdadero "Yo", el observador silencioso. Es inmutable, no actúa, no cambia, carece de atributos y es completamente inmaterial. No nace ni muere. Su única naturaleza es la conciencia pura (cit).
• Prakriti (La Naturaleza / Materia Primordial): Es la matriz de todo lo demás. Es dinámica, inconsciente y está compuesta por tres fuerzas o cualidades básicas (gunas).
La división dentro de nuestro vehículo:
Lo revolucionario del Sāmkhya es que cuando te miras a ti mismo, tu mente analítica (Manas), tu identidad o ego (Ahamkāra) y tu inteligencia superior (Buddhi) no son aspectos de Purusha. Son evoluciones sutiles de Prakriti.
Por lo tanto, en un ser humano vivo coexisten dos sustancias con un abismo ontológico absoluto entre ellas: el Purusha (el testigo inmaterial) y el Antahkarana (el órgano interno mental, que es materia sutil). La liberación (Kaivalya) consiste precisamente en que Purusha se dé cuenta de que es ontológicamente independiente de la mente y el cuerpo con los que se había identificado erróneamente.
2. Vedānta: La doctrina de los tres cuerpos (Shariras)
El Vedānta (especialmente el Advaita o no-dual) tiene un destino final monista (todo es Brahman), pero para explicar la constitución del ser humano mientras está atrapado en la ignorancia del mundo manifestado (Samsara), despliega una anatomía metafísica basada en tres cuerpos independientes.
Mientras que el cuerpo físico se descompone, los componentes no materiales se agrupan en vehículos de sustancias distintas que sobreviven a la muerte y transmigran:
Cuerpo► Composición Ontológica► Función y Destino
Sthula Sharira (Cuerpo Grosero)► Materia densa basada en los cinco elementos físicos► El envoltorio biológico visible. Se destruye por completo tras la muerte física.
Sukshma Sharira (Cuerpo Sutil)► Materia sutil energética y mental. Contiene la mente, los sentidos sutiles, el aliento vital (Prana) y el intelecto► Es una entidad ontológica separada que no muere con el cuerpo físico. Viaja de una vida a otra cargando las impresiones y el karma del individuo.
Karana Sharira (Cuerpo Causal)► La sustancia más sutil de todas, hecha de pura ignorancia primordial (Avidya) y semillas de deseo en estado latente► Es el plano más profundo del alma individualizada, el molde o la "causa" que genera el cuerpo sutil y el cuerpo físico. Solo se disuelve con la iluminación.
Para ayudar a visualizar cómo se estructuran estas capas de manera concéntrica alrededor del individuo, la tradición Vedānta utiliza el modelo de las cinco envolturas (Koshas), que van desde el cuerpo de alimento exterior hasta el cuerpo de bienaventuranza más profundo:
El habitante supremo: Atman
Por encima, o mejor dicho, detrás de estos tres cuerpos (físico, sutil y causal), se encuentra el Ātman (la Conciencia Absoluta).
Para el Vedānta, los tres cuerpos son sustancias objetivables, mientras que el Ātman es el Sujeto puro. La relación aquí es de un pluralismo ontológico instrumental: el ser humano real es el Ātman, pero está revestido por capas de "materia sutil y causal" que operan de manera autónoma, tienen sus propias leyes de causa y efecto (Karma), y acompañan al espíritu a lo largo de eones de reencarnaciones.
La síntesis de la diferencia
Si tuviéramos que resumir el choque conceptual para una mente occidental:
• En la antropología occidental o cristiana, la mente y el alma se consideran a menudo la misma sustancia inmaterial opuesta al cuerpo físico.
• En el Sāmkhya y el Vedānta, tu psicología (tus recuerdos, tu ego, tu capacidad de razonar) pertenece ontológicamente al mismo reino que una piedra o un árbol: el reino de la materia (Prakriti / Shariras), solo que en un grado de vibración infinitamente más transparente y sutil. El único componente puramente inmaterial y de una ontología radicalmente ajena a este mundo es el Espíritu puro (Purusha / Ātman).
Explica brevemente la visión platónica...
La visión de Platón es fascinante porque se encuentra en una frontera delicada: es el ejemplo perfecto de una transición entre un pluralismo de aspectos y un pluralismo ontológico de sustancias, dependiendo del diálogo en el que nos enfoquemos.
Para entender la visión platónica sin perder el rigor que buscas, hay que dividir su pensamiento en dos niveles: el alma frente al cuerpo, y las partes del alma entre sí.
1. El Dualismo Radical: Alma frente a Cuerpo
A nivel macro, Platón es un dualista ontológico puro de dos sustancias irreductibles. El ser humano es la unión accidental de dos realidades que pertenecen a mundos completamente diferentes:
• El Cuerpo (Sōma): Pertenece al Mundo Sensible. Es material, compuesto, mudable, corruptible y mortal. Platón llega a decir en el Cratilo que el cuerpo es la "tumba" o la "cárcel" del alma (sōma sēma).
• El Alma (Psychē): Pertenece al Mundo de las Ideas (Mundo Inteligible). Es una sustancia inmaterial, simple, afín a las verdades eternas, divina e inmortal. No nace con el cuerpo ni muere con él; preexiste y transmigra.
Aquí hay una separación ontológica absoluta: el alma es el auténtico "yo" (el conductor) y el cuerpo es el vehículo material.
2. Las "Partes" del Alma: ¿Aspectos o Sustancias?
Donde la cuestión se vuelve verdaderamente interesante en relación con tu primera pregunta es en cómo divide Platón la parte no material (el alma). En su famoso diálogo La República, Platón expone la teoría de la tripartición del alma. Para explicarla, utiliza el célebre mito del carro alado en el Fedro:
Las tres partes son:
1. La parte Racional (Logistikón): Representada por el auriga (el conductor). Es la encargada de dirigir, razonar y buscar la verdad. Es la única parte del alma que es estrictamente inmortal y divina.
2. La parte Irascible o Anímica (Thymoeidés): Representada por el caballo blanco, dócil y noble. Es la fuente de las pasiones nobles, el coraje, la fuerza de voluntad y el sentido del honor. Aliada natural de la razón.
3. La parte Concupiscible o Apetitiva (Epithymētikón): Representada por el caballo negro, rebelde y pesado. Es la sede de los deseos primarios, los apetitos carnales, la supervivencia y los impulsos ciegos.
El matiz ontológico de Platón:
¿Son estas tres partes simples "aspectos funcionales" de una sola alma, o son entidades ontológicamente independientes? La respuesta varía según el diálogo, y es objeto de un gran debate filosófico:
• En La República y el Fedro: Operan casi como fuerzas psicológicas o tensiones internas. Parecen aspectos o facultades de una sola entidad que experimenta conflictos internos (la razón queriendo estudiar mientras el apetito quiere comer).
• En el Timeo (su diálogo cosmológico): Platón da un giro hacia el pluralismo ontológico de sustancias. Aquí afirma que el Demiurgo (el creador) fabricó únicamente la parte racional del alma de forma inmortal. Luego, los dioses menores añadieron al ser humano las partes irascible y concupiscible, las cuales son mortales y de una naturaleza metafísica inferior, ligadas a la biología. Incluso les asigna ubicaciones físicas separadas: la razón en la cabeza, la irascibilidad en el pecho, y los apetitos en el vientre, separados por el "istmo" del cuello para que la parte divina no se contamine de las mortales.
En resumen: Mientras que para Aristóteles el alma es una sola unidad con funciones (como la vista en el ojo), para el Platón maduro el alma humana es un ensamblaje donde convive una sustancia inmortal y divina (la razón) con fuerzas anímicas de menor rango ontológico que se disuelven cuando el cuerpo muere, permitiendo que el alma racional regrese, limpia, al mundo de las Ideas.
Y, de la misma forma, para el aristotelismo y la escolástica...
Si con Platón nos encontrábamos en una frontera ambigua, con Aristóteles y la Escolástica cristiana (cuyo máximo exponente es Santo Tomás de Aquino) entramos en el territorio del antidualismo radical.
Si aplicamos tu exigencia estricta de buscar partes de la mente o del alma que sean sustancias ontológicamente independientes, la respuesta corta es que el aristotelismo y la escolástica rechazan esa idea para el alma humana común. Para ellos, el ser humano es una unidad absoluta.
Sin embargo, hay una famosa y polémica excepción en el texto de Aristóteles —y una genial pirueta metafísica en la Escolástica— que roza exactamente lo que estás buscando.
1. El Aristotelismo: Hilemorfismo y el problema del "Entendimiento Agente"
Aristóteles descarta por completo el dualismo platónico (el alma como un conductor atrapado en la cárcel del cuerpo) y propone el hilemorfismo: todas las cosas del mundo están compuestas por Materia (hýlē) y Forma (morphē).
• El cuerpo es la materia.
• El alma es la forma del cuerpo.
Para Aristóteles, el alma no es una sustancia independiente que "viste" un cuerpo; es el principio vital que hace que ese cuerpo sea lo que es. Si un ojo fuera un animal, su alma sería la vista. Si separas la vista del ojo, la vista no se va flotando a ningún lado: deja de existir. Por lo tanto, el alma vegetativa (funciones biológicas) y el alma sensitiva (emociones y percepciones) son puros aspectos funcionales, radicalmente mortales y dependientes del cuerpo.
La excepción ontológica: El Entendimiento Agente (Noûs Poiētikós)
En su tratado Acerca del Alma (De Anima, Libro III, capítulo 5), Aristóteles introduce un elemento que rompe su propio esquema y que ha hecho correr ríos de tinta durante siglos. Afirma que para que el ser humano pueda conocer las verdades abstractas y eternas, necesita una facultad intelectual especial. Divide entonces el intelecto en dos:
1. El Intelecto Pasivo o Paciente: Recibe las imágenes del mundo. Es mortal y perece con el cuerpo.
2. El Intelecto Agente (Noûs): Es la luz que ilumina esas imágenes para extraer los conceptos universales.
Aristóteles describe este Intelecto Agente con un vocabulario ontológico completamente distinto al resto del alma: dice que es "separable, inmortal, eterno, puro y procedente de fuera".
El cisma filosófico: Esto generó una fractura brutal en la historia del pensamiento. Filósofos islámicos como Averroes interpretaron esto en un sentido puramente ontológico exterior: el Intelecto Agente no es parte de tu alma, sino una sustancia espiritual única, divina y universal, una especie de "antena cósmica" a la que los seres humanos nos conectamos cuando pensamos. Al morir, tu psicología individual se borra y solo queda esa sustancia única y separada.
2. La Escolástica: La solución de Santo Tomás de Aquino
Para la Iglesia Católica, la interpretación de Averroes era una herejía inaceptable porque destruía la inmortalidad del alma individual y el juicio posterior (si al morir solo sobrevive una sustancia cósmica común, no hay salvación ni castigo individual).
Santo Tomás de Aquino asumió el reto en el siglo XIII: tenía que mantener la filosofía de Aristóteles (el ser humano es una sola unidad de cuerpo y alma) pero garantizar que el alma humana individual pudiera sobrevivir a la muerte física. Su solución fue una genialidad ontológica:
●1 El alma como Forma Subsistente - La definición
Tomás de Aquino afirma que el alma humana es la forma del cuerpo (aristotelismo), pero con una propiedad única: es una forma subsistente. Esto significa que es una forma que posee el ser (esse) en sí misma, no por participar en el cuerpo.
●2 El alma durante la vida - Unidad ontológica
Mientras estamos vivos, el cuerpo y el alma no son dos sustancias. Son una sola sustancia: el ser humano compuesto. Tu mente no es una sustancia distinta a tu mano; ambas se co-determinan.
●3 El alma tras la muerte - Autonomía ontológica sobrevenida
Al morir, el cuerpo se corrompe porque pierde su forma. Pero como el alma humana contiene el intelecto (que opera con verdades inmateriales y eternas), esa forma no se destruye. El alma sobrevive a la muerte física como una sustancia incompleta.
El veredicto en la Escolástica
Si analizamos la Escolástica bajo tu criterio de "partes ontológicamente diferentes en el ser humano vivo", la respuesta tomista es:
• En vida: No hay partes ontológicamente separadas. Tu memoria, tu voluntad, tus pasiones y tu razón son potencias o facultades (aspectos) de una única sustancia espiritual y corpórea.
• Post-mortem: El alma se convierte temporalmente en una sustancia inmaterial separada (el "alma incorpórea" que espera la resurrección de la carne), pero Santo Tomás insiste en que esa alma separada no es el ser humano completo. El ser humano real exige ontológicamente la unión de ambos reinos.
Síntesis del Gran Contraste:
• Mientras que el Sāmkhya o la antropología egipcia ven al ser humano como un mosaico de sustancias independientes conviviendo en el presente (el conductor, el coche, el copiloto)...
• El aristotelismo-tomismo ve al ser humano vivo como un bloque monolítico indivisible, donde la mente y el cuerpo son la misma realidad expresada como forma y materia. La única grieta ontológica es ese misterioso Noûs aristotélico o el estatus de "sustancia incompleta" que el alma adquiere en la escolástica únicamente cuando la muerte rompe la unidad biológica.

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