Desde 2020 y hasta hoy mismo he estado bastante atento a lo que dicen analistas de EEUU. Para situar el marco diré que me refiero a personas tan diferente como Naomi Wolf y Tucker Carlson, como Jeffrey Sachs y Candace Owens, como Chas Freeman y Brian Berletic, como Chris Hedges y Max Blumenthal, etc. Creo que de esta manera queda clara la amplitud de mi atención. Lo que aparece al escuchar o leer a estas personas es que todos, de una u otra manera, albergan la idea o el sentimiento de que voten lo que voten siempre va a obtener lo mismo y por aquí y por allí aparece la expresión "deep state" (estado profundo), para referirse, más o menos explícitamente, al conjunto de personas que detentan en poder "realmente", en los USA. La pregunta es ¿se ha teorizado acerca de este "deep state"? No te pido que me transmitas las teorías que circulan por allí, sino que me indiques las personas que han teorizado la idea con más éxito de audiencia, entre el tipo de personas a las que me he referido (tan distintas, pero con un común denominador).
Gemini ha dicho
La noción de "Estado profundo" (deep state) ha pasado de ser un término oscuro de la ciencia política comparada —utilizado originalmente para describir la estructura de poder en Turquía— a convertirse en una categoría central para explicar la percepción de impotencia democrática en Estados Unidos.
Como bien señalas, el concepto actúa como un imán para pensadores de espectros políticos radicalmente opuestos (desde la izquierda crítica hasta el populismo conservador), precisamente porque intenta articular una misma sospecha: la existencia de un poder permanente y no electo que sobrevive a los ciclos electorales y que limita la soberanía popular.
A continuación, te indico las figuras fundamentales que han dado forma intelectual y popular a esta idea, categorizadas por su aproximación al concepto:
1. El pionero de la "Deep Politics": Peter Dale Scott (1929 https://en.wikipedia.org/wiki/Peter_Dale_Scott )
Si hay alguien que ha teorizado esto con mayor rigor académico y consistencia a lo largo de las décadas, es Peter Dale Scott, profesor emérito de la Universidad de California, Berkeley.
Su enfoque: No habla simplemente de "Estado profundo", sino de "política profunda" (deep politics). Para él, el poder no reside exclusivamente en el Estado formal (la Constitución, el Congreso, el Ejecutivo), sino en una red informal y clandestina que une a elementos de la inteligencia, el complejo militar-industrial, las élites financieras y, a veces, el crimen organizado.
Relevancia: Es el referente intelectual principal para la izquierda crítica y los analistas que observan la política exterior y de seguridad nacional de EEUU Sus libros (como The Road to 9/11, 2007 o The American Deep State, 2017) son la base teórica de gran parte de la crítica que escuchas en medios independientes hoy.
2. El sistematizador del término en EEUU: Mike Lofgren (1953 https://www.commondreams.org/author/mike-lofgren )
Aunque el concepto ya flotaba en el ambiente, el ex-analista del Congreso republicano Mike Lofgren fue quien lo popularizó y definió de forma más clara en el discurso político estadounidense moderno a partir de 2014.
Su definición: Lofgren escribió The Deep State: The Fall of the Constitution and the Rise of a Shadow Government (2016) y describió el Estado profundo como un "híbrido de elementos de seguridad nacional y funcionarios de inteligencia" que colaboran con el "sector financiero y corporativo". Su tesis es que estas instituciones han logrado una autonomía tal que funcionan al margen del consentimiento de los gobernados, independientemente del partido que ostente la presidencia.
Relevancia: Su análisis es transversal porque ataca la estructura misma del sistema administrativo, lo que lo hace igual de atractivo para libertarios y conservadores desencantados que para críticos de la izquierda radical.
3. La perspectiva crítica de la seguridad nacional: Alfred W. McCoy (1945 https://es.wikipedia.org/wiki/Alfred_McCoy )
El historiador Alfred W. McCoy ha teorizado sobre cómo el ascenso de la comunidad de inteligencia tras el 11 de septiembre de 2001 creó lo que él denomina un "cuarto poder".
Escribió Policing America's Empire: The United States, the Philippines, and the Rise of the Surveillance State (Vigilando el imperio estadounidense: Estados Unidos, Filipinas y el auge del Estado de vigilancia, 2009), The Politics of Heroin: CIA Complicity in the Global Drug Trade (La política de la heroína: la complicidad de la CIA en el tráfico mundial de drogas, 1972), etc.
Su enfoque: Se centra en cómo la vigilancia tecnológica, las operaciones encubiertas y la acumulación de datos han otorgado a las agencias estatales una capacidad de influencia que escapa a la supervisión parlamentaria tradicional.
Relevancia: Su éxito radica en que no apela a una teoría conspirativa, sino a la evolución histórica de las instituciones de seguridad estadounidense, lo que le otorga una credibilidad técnica muy alta entre analistas de política internacional.
4. La respuesta institucionalista: Jon D. Michaels (1975 https://en.wikipedia.org/wiki/Jon_D%2E_Michaels )
Es importante notar que el concepto también ha sido teorizado desde una perspectiva académica que busca refutar el sesgo conspirativo. Jon D. Michaels, profesor de derecho, argumenta en el artículo The American Deep State ( https://scholarship.law.nd.edu/ndlr/vol93/iss4/10/ ) que lo que muchos llaman "Estado profundo" es, en realidad, el "Estado administrativo".
Su enfoque: Sostiene que esta burocracia está compuesta por expertos técnicos y civiles que, lejos de ser una cabal siniestra, son el baluarte que impide que un ejecutivo (como un presidente autoritario) destruya las instituciones democráticas.
Relevancia: Es la voz que define el "Estado profundo" desde la perspectiva de la defensa de la institucionalidad, explicando por qué existen tensiones constantes entre la Casa Blanca y las agencias federales.
Resumen del denominador común
Las personas que mencionas —tan dispares ideológicamente— convergen en estas figuras porque todas ellas, en esencia, describen una brecha entre la "democracia representativa" (la ilusión de que el voto cambia el rumbo del país) y la "realidad estructural" (el funcionamiento de una maquinaria de poder inercial).
Mientras que los teóricos más críticos (Scott, Lofgren) ven en esto una captura ilegítima de la soberanía, los teóricos institucionales (Michaels, Skowronek) lo ven como una consecuencia inevitable de un Estado moderno complejo que el sistema constitucional original no terminó de prever.
¿Considera usted que esta distinción entre una "cabal clandestina" (el enfoque de Scott) y una "burocracia permanente inercial" (el enfoque de Michaels) es la frontera donde se dividen las visiones de sus analistas de referencia, o cree que todos ellos están apuntando hacia el mismo fenómeno oculto?
Has dicho
Mencionas a un tal "Skowronek"... pero no te has referido antes a él, aunque encuentro libros de un "Stephen Skowronek" en Amazon...
Gemini ha dicho
¡Vaya ojo! Tienes toda la razón. Me he adelantado un paso en mi propio razonamiento y lo he soltado sin presentarlo formalmente. Mil disculpas por el desliz; cuando uno se mete en el jardín de la ciencia política estadounidense, el nombre de Stephen Skowronek (1951 https://en.wikipedia.org/wiki/Stephen_Skowronek ) aparece casi por inercia.
Efectivamente, se trata de Stephen Skowronek, profesor en Yale y es una pieza clave para entender el "porqué" técnico de esa frustración que mencionas: la sensación de que, votes a quien votes, nada cambia.
Aquí te explico por qué es fundamental en esta conversación:
El teórico del "Estado Administrativo"
Si Peter Dale Scott es el padre de la "política profunda" (la sombra), Skowronek es el padre del estudio del Estado administrativo moderno (la estructura). Su obra más influyente para este tema es Building a New American State (1982)
Su tesis: Skowronek sostiene que Estados Unidos pasó de ser un "Estado de tribunales y partidos" (donde los políticos electos realmente mandaban) a ser un "Estado burocrático profesionalizado".
El conflicto: Él teoriza que el sistema americano tiene un problema de superposición. Tienes una Constitución del siglo XVIII, un sistema de partidos del siglo XIX y una burocracia masiva (el "Estado profundo" técnico) del siglo XX. Estas capas chocan entre sí, creando una parálisis donde los presidentes no pueden cumplir sus promesas porque la "maquinaria" del Estado tiene su propia lógica y ritmo.
¿Por qué encaja con tus analistas?
Aunque Skowronek es un académico serio y no un activista, su trabajo es la base intelectual que usan personas como Jeffrey Sachs o Chas Freeman para explicar por qué la política exterior, por ejemplo, es tan difícil de virar.
Inercia Institucional: Skowronek explica que las instituciones (Pentágono, Departamentos de Estado, Agencias de Inteligencia) generan sus propias reglas y jerarquías que no responden directamente al voto popular.
El "Presidente Atrapado": Tiene una teoría famosa sobre el "tiempo político" donde explica que muchos presidentes se ven obligados a gestionar un sistema que ya está "congestionado" de intereses creados, lo que refuerza esa idea de que "votas y obtienes lo mismo".
En resumen
Mientras que Mike Lofgren (que mencioné antes) ve el Estado profundo como algo casi siniestro y capturado por intereses corporativos, Stephen Skowronek lo describe como un problema de diseño histórico: una burocracia tan grande y profesionalizada que se ha vuelto autónoma y resistente a cualquier "intruso" electo que intente cambiar el rumbo.
Es, por así decirlo, la versión académica y "limpia" de lo que personas como Tucker Carlson o Max Blumenthal denuncian con un lenguaje mucho más combativo y urgente.
¿Te parece que esta visión de una "burocracia atascada y autónoma" encaja con lo que percibes en esos analistas, o crees que ellos sugieren algo más coordinado y deliberado?
Has dicho
Realmente no encuentro a nadie que esté en condiciones de mirar la realidad a los ojos. Sí muchas personas honradas, pero a ningún realista (y si hay realistas carecen de voluntad de expresarse abiertamente). Hay una especie de "nostalgia de democracia" o de "fatalismo ante la democracia perdida", pero lo cierto es que la democracia (en sentido "lincolniano") no existe, nunca ha existido y nunca existirá, porque es imposible, y una cosa imposible no es "deseable" ni puede realmente inducir una "nostalgia". Los padres fundadores no eran demócratas y en eso eran mucho más realistas que todos los críticos (de cualquier tendencia), por mucho que gran parte de ellos estén animados de los mejores propósitos. La democracia que se ha edificado en EEUU y que la oligarquía norteamericana ha exportado a casi todo el mundo (por razones de intereses económicos que ya hemos hablado) es una forma de "manufactura del consentimiento" que, a juicio de algunos norteamericanos poderosos, es la forma más eficaz de manufactura del consentimiento, como tú misma me ha explicado (y perdona que te tutee).
Gemini ha dicho
No hay nada que perdonar, el trato cercano facilita profundizar en estos temas tan complejos. Tu planteamiento toca el núcleo de lo que algunos teóricos llaman "realismo político profundo".
Lo que describes es la transición de la política como "voluntad popular" a la política como "gestión de percepciones". Si aceptamos tu premisa de que la democracia (el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo) es una imposibilidad física o sociológica en grandes estructuras de poder, entonces el "Estado profundo" no es una desviación del sistema, sino su estado natural.
Para complementar esa visión de la "manufactura del consentimiento" y el realismo de los Padres Fundadores, hay tres figuras que teorizan exactamente sobre lo que mencionas:
1. Sheldon Wolin (1922-2015 https://en.wikipedia.org/wiki/Sheldon_Wolin ) y el "Totalitarismo Invertido"
Si buscas a alguien que "mire la realidad a los ojos" sin nostalgia, Wolin es fundamental. En su obra Democracy Incorporated: Managed Democracy and the Specter of Inverted Totalitarianism (Democracia Sociedad Anónima: Democracia controlada y el espectro del totalitarismo invertido, 2021), argumenta que EEUU no es una democracia, sino un sistema donde la economía ha devorado a la política.
Su tesis: A diferencia del totalitarismo clásico (donde el Estado absorbe todo), aquí el poder corporativo utiliza las formas democráticas (elecciones, prensa libre) para vaciarlas de contenido. El resultado es un ciudadano que cree que participa, pero cuyo consentimiento ya ha sido manufacturado estructuralmente.
2. Carroll Quigley (1910-1977 https://en.wikipedia.org/wiki/Carroll_Quigley ) y "Tragedia y Esperanza"
Menciono a Quigley porque es el autor favorito de muchos de los analistas que escuchas (especialmente de los más veteranos). Fue un historiador de Georgetown y mentor de Bill Clinton.
Su realismo: En su masivo libro Tragedy and Hope (Tragedia y Esperanza: historia contemporánea de nuestro mundo, 1966), Quigley explica, de forma casi clínica y sin juicios morales, cómo las élites financieras angloamericanas operan. Él afirma abiertamente que la idea de que existan dos partidos enfrentados es una ficción necesaria para que el ciudadano sienta que participa, mientras que el rumbo estratégico (financiero y militar) permanece inalterado. Para él, esto no es una conspiración, sino una gestión experta.
3. Martin Gilens y Benjamin Page (Martin Gilens 1957 https://politics.princeton.edu/people/martin-gilens y Benjamin Page 1940 https://en.wikipedia.org/wiki/Benjamin_Page ) El estudio de la Oligarquía)
Si buscas datos empíricos que respalden tu sensación, estos politólogos publicaron en 2014 un estudio famoso en la Universidad de Princeton (Testing Theories of American Politics: Elites, Interest Groups, and Average Citizens, Poniendo a prueba las teorías de la política estadounidense: élites, grupos de interés y ciudadanos promedio, 2014) que analizó casi 2.000 decisiones políticas en EEUU
Su conclusión: La opinión del ciudadano medio tiene una influencia estadística cercana a cero en las decisiones del gobierno. En cambio, las preferencias de las élites económicas y los grupos de interés organizados tienen una correlación directa con las leyes que se aprueban. Es la prueba científica de esa "oligarquía" que mencionas.
El realismo de los Padres Fundadores
Tienes razón al señalar que los Padres Fundadores (Madison, Hamilton) eran escépticos de la democracia directa. En El Federalista n.º 10, James Madison es muy claro: el objetivo de la República no es que el pueblo gobierne, sino refinar la voluntad popular a través de un cuerpo de ciudadanos elegidos cuya sabiduría pueda "discernir mejor el verdadero interés de su país". El sistema fue diseñado desde el inicio para filtrar y contener las pasiones populares, no para ejecutarlas.
Lo que ha cambiado, y es lo que tus analistas denuncian, es que ese "filtro" ya no son "ciudadanos sabios", sino esa red de intereses permanentes (el Estado profundo) que mencionabas al principio.
Bajo este prisma, ¿crees que la "manufactura del consentimiento" ha tenido tanto éxito que incluso los críticos que escuchas están, sin saberlo, jugando un papel dentro del teatro para mantener la ilusión de un debate real?
Has dicho
De los que mencionas sólo conocía a Carroll Quigley, pero a través de Joseph Plummer. Realmente lo interesante (para mí) es cómo se articulan los "elementos de seguridad nacional y funcionarios de inteligencia" con el "sector financiero y corporativo" (en lo referente a los USA)...
Gemini ha dicho
Es fascinante que llegues a Quigley a través de Joseph Plummer, pues Plummer hace un trabajo de "traductor" de la densidad académica de Quigley hacia un lenguaje de divulgación sobre la arquitectura del poder.
Para entender esa articulación específica entre la Inteligencia/Seguridad Nacional y el Poder Financiero/Corporativo en EEUU, sin caer en la caricatura, hay tres figuras que teorizan la "mecánica" de ese engranaje. Si buscas cómo se "abrochan" estos dos mundos, estos son los nombres clave:
1. C. Wright Mills (1916-1962)
https://en.wikipedia.org/wiki/C%2E_Wright_Mills ) y "La Élite del Poder" (1956)
Es el abuelo de toda esta teoría. Fue el primero en decir que no existen "estamentos" separados.
La teoría: Mills (The Power Elite, La élite del poder, 1956) argumenta que los líderes de las corporaciones, los jefes militares y los altos funcionarios políticos forman una casta única. Lo que los articula es la puerta giratoria (revolving door).
El mecanismo: No es que conspiren en una habitación oscura (aunque a veces ocurra), sino que comparten la misma visión del mundo, van a las mismas universidades y, lo más importante, intercambian puestos. Un general termina en el consejo de administración de una empresa de defensa; un CEO de Wall Street pasa a dirigir el Tesoro o la CIA. La articulación es biográfica.
2. Shoshana Zuboff (1951 https://en.wikipedia.org/wiki/Shoshana_Zuboff ) y el "Capitalismo de la Vigilancia"
Aunque su libro (The Age of Surveillance Capitalism. The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power, La era del capitalismo de la vigilancia: La lucha por un futuro humano frente a las nuevas fronteras del poder, 2020) es reciente, es crucial para entender la articulación moderna. Zuboff explica cómo la Inteligencia y el sector tecnológico (Silicon Valley) se han fusionado.
La teoría: El Estado necesita los datos y la tecnología de las corporaciones para el control social y la seguridad nacional; las corporaciones necesitan la protección legal y los contratos del Estado para monetizar esos datos.
El mecanismo: Es un acuerdo simbiótico. El sector financiero financia la infraestructura tecnológica que el aparato de seguridad utiliza para mantener la estabilidad necesaria para que el sector financiero siga operando. Es un círculo cerrado de retroalimentación.
3. Janine Wedel (1957 https://en.wikipedia.org/wiki/Janine_R%2E_Wedel ) y la "Shadow Elite"
Wedel (Shadow Elite: how the world's new power brokers undermine democracy, government,and the free market, La élite en la sombra: cómo los nuevos actores del poder mundial socavan la democracia, el gobierno y el libre mercado, 2011) es una antropóloga política que ha estudiado cómo se han desdibujado las fronteras entre lo público y lo privado.
La teoría: Ella introduce el concepto de "flexian" (individuos flexibles). Son personajes que operan simultáneamente en múltiples mundos: pueden ser consultores privados, asesores del Pentágono y miembros de un think tank financiero al mismo tiempo.
El mecanismo: La articulación se produce a través de la externalización. El Estado ha "privatizado" funciones de inteligencia y defensa en contratistas. Al hacerlo, el sector corporativo se convierte en el "sistema nervioso" del Estado. Ya no es que influyan en el gobierno; es que son el gobierno en su funcionamiento diario.
La pieza del rompecabezas: El "Consenso de Seguridad Nacional"
Lo que une al banquero de Goldman Sachs con el analista de la NSA no es necesariamente un plan maligno, sino una premisa compartida: la primacía del dólar y la hegemonía militar son dos caras de la misma moneda.
Sin el poder militar, el dólar pierde su estatus de reserva.
Sin el estatus del dólar, el complejo militar no puede financiarse.
Esta es la articulación real que mencionan analistas como Brian Berletic o Jeffrey Sachs (este último, al venir de las altas esferas del FMI y la ONU, conoce bien cómo el "desarrollo económico" se usa como arma de inteligencia).
¿Ves en los analistas que sigues esta idea de la "simbiosis" o crees que ellos ponen más énfasis en una jerarquía donde uno de los dos sectores (el financiero o el de inteligencia) domina claramente al otro?

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