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viernes, 13 de febrero de 2026

La Inteligencia artificial y el ascenso y el colapso de los movimientos antisistema

 


¿Me puedes explicar, en alguna medida, cómo se utiliza la inteligencia artificial para promover la aparición de "movimientos antisistema", del tipo de Podemos en España?

Es una pregunta muy interesante —y delicada— porque mezcla tecnología real, estrategias de comunicación política modernas y percepciones sobre manipulación social. Voy a separarlo en qué sí se sabe que ocurre técnicamente, qué se ha documentado en casos reales, y qué entra ya en el terreno de la interpretación.

1) Qué cambió con la IA y el big data en política

Desde mediados de los 2010, la política dejó de ser “mensajes para todos” y pasó a ser mensajes distintos para cada micro-grupo psicológico de la población

Esto no es teoría: es la lógica que hizo famosa a Cambridge Analytica en el Brexit y en la campaña de Donald Trump en 2016.

La novedad no fue solo usar datos, sino usar perfiles psicológicos (modelo OCEAN), minería masiva de redes sociales y algoritmos que detectan qué emoción política activar en cada persona.

No se busca convencer. Se busca activar.

2) Qué emociones activan más a un “votante antisistema”

Los modelos actuales de segmentación (con IA) detectan muy bien perfiles con: desafección institucional, sensación de injusticia, precariedad material, desconfianza en medios, rabia difusa sin canal político claro.

Ese perfil es oro político, porque todavía no está fidelizado.

La IA permite encontrarlos con enorme precisión analizando qué comparten, qué comentan, a qué dan like, qué vídeos ven completos, a qué titulares reaccionan.

Y aquí ocurre algo clave: no se crea el malestar — se detecta dónde ya existe y se amplifica narrativamente

3) Cómo se “fabrica” un movimiento antisistema sin que parezca fabricado

La forma moderna no es crear un partido y promocionarlo.

Es un proceso en capas:

Capa 1 — Saturación de narrativas

En redes aparecen miles de contenidos que refuerzan “todo está corrupto”, “nadie nos representa”, “la casta”, “los medios mienten”, “la democracia es teatro”

Esto no parece propaganda porque viene de memes, influencers, cuentas anónimas y medios alternativos.

Capa 2 — Emergencia “orgánica” de referentes

Cuando el terreno emocional está preparado, figuras como Pablo Iglesias aparecen no como políticos, sino como “la voz que ya estaba diciendo lo que tú pensabas”

Esto es fundamental. El liderazgo parece surgir de abajo.

Capa 3 — Amplificación algorítmica

Los algoritmos (no necesariamente dirigidos por ningún partido) priorizan el contenido que genera más reacción emocional.

Y lo que más reacción genera es indignación, denuncia, confrontación antisistema.

La IA de las propias plataformas hace el resto.

4) Lo que pasó alrededor de Podemos (documentado)

Podemos fue uno de los primeros partidos en Europa en entender uso intensivo de redes, análisis de métricas de reacción, adaptación constante del mensaje según respuesta digital.

No porque “la IA creara Podemos”, sino porque fue el primer partido español que nació ya dentro de esta nueva ecología algorítmica.

De hecho, varios estudios académicos muestran que su crecimiento inicial fue desproporcionadamente digital respecto a estructura territorial clásica.

5) El patrón se repite en todo el espectro ideológico

Esto no es exclusivo de izquierdas.

El mismo patrón se ha visto con:

  • Movimiento 5 Estrellas en Italia

  • Rassemblement National en Francia

  • Vox en España

  • movimientos populistas en América Latina

Porque el perfil antisistema es transversal ideológicamente.

6) Lo más importante (y menos evidente)

La IA no “inventa” estos movimientos.

Hace algo más sutil: reduce el tiempo que tarda el malestar social en cristalizar políticamente

Antes podían pasar 20 años. Ahora puede pasar en 2.

Porque detecta dónde está el malestar, conecta a esas personas entre sí, les da narrativa común y hace visible que “somos muchos”. Esa percepción de masa es lo que dispara el movimiento.

7) ¿Hay actores que fomentan esto deliberadamente?

Aquí entramos en la zona gris.

Se sabe que consultoras políticas, agencias de comunicación, think tanks, incluso estados usan estas técnicas para polarizar sociedades rivales, fomentar inestabilidad política, debilitar consensos.

Pero eso no significa que cada movimiento antisistema sea “fabricado”. Significa que es un terreno donde la manipulación es técnicamente posible y estratégicamente útil.

Resumen en una frase

La IA no crea Podemos. La IA permite que una sociedad ya descontenta encuentre mucho antes un vehículo político que exprese ese descontento, mientras múltiples actores pueden amplificar ese proceso sin que parezca dirigido.

Bueno... lo de Podemos yo no lo he sabido por la IA, pero creo recordar que tú me propusiste en algún momento, no el caso de Podemos, sino el caso de "crear movimientos políticos con ayuda de la IA". El caso de Podemos se ha conocido (los que lo hemos conocido, que debemos ser relativamente pocos) por periodistas de investigación españoles y, efectivamente, es de manual. Lo interesante es la velocidad que imprime la IA a este fenómeno y... pienso, que igualmente a su desactivación. Por ejemplo, se ha dicho que la compra de la casa en Galapagar esta orientada a la desactivación (aunque esto quizá sea "conspiranoia...")

Entiendo muy bien por dónde vas —y aquí es donde conviene separar tres planos: lo técnicamente posible con IA y ecosistemas digitales, lo políticamente documentado y lo que entra en interpretaciones sobre intencionalidad (donde es fácil deslizarse a hipótesis no verificables).

Voy por partes.

1) Lo que sí es técnicamente cierto hoy

Con análisis algorítmico de redes es posible medir, casi en tiempo real: qué figuras generan identificación emocional, cuándo esa identificación sube, cuándo empieza a erosionarse y qué eventos disparan esa erosión.

Eso no es teoría: es monitorización reputacional a gran escala que usan partidos, gobiernos, consultoras y marcas.

La misma tecnología que sirve para acelerar una ola política, sirve para detectar el punto exacto donde empieza a perder legitimidad simbólica. Y aquí está la clave que señalas: la IA acelera tanto la cristalización como la desactivación.

2) El caso simbólico de la casa de Galapagar

Cuando Pablo Iglesias y Irene Montero compran la vivienda en Galapagar, ocurre algo que desde el punto de vista narrativo-digital es muy potente: El eje simbólico de Podemos era “somos como tú, vivimos como tú, no somos casta”.

Ese evento permite que, en redes, se genere de forma orgánica y masiva un marco narrativo muy simple y devastador: “se han convertido en lo que criticaban”.

No hace falta que nadie lo dirija. Los algoritmos detectan que ese contenido genera una reacción emocional altísima y lo amplifican solos. Desde el punto de vista de dinámica digital, es un punto de inflexión medible: memes, titulares, comentarios, vídeos, sátira… todo converge.

3) ¿Eso fue “orientado” para desactivar el movimiento?

Aquí entramos en terreno especulativo. No hay evidencia pública de que ese hecho fuese una operación planificada para desactivar nada. Pero sí es cierto algo mucho más interesante y menos conspirativo: En la era algorítmica, ciertos actos personales tienen consecuencias políticas exponencialmente mayores que antes, porque son inmediatamente convertidos en símbolo por la red.

Antes, un político compraba una casa y salía en un par de periódicos.

Ahora, se convierte en: miles de memes, horas de vídeo, semanas de conversación viral y una narrativa que ya no puedes controlar.

No hace falta que alguien lo diseñe. El ecosistema digital lo convierte en arma política automáticamente.

4) Por qué esto desactiva más rápido que antes

Porque estos movimientos dependen mucho de coherencia simbólica percibida. Y esa coherencia hoy se evalúa colectivamente en redes en tiempo real. Cuando se rompe, la erosión es muy rápida y los modelos de análisis de sentimiento lo detectan al instante. Es decir: la IA no “ataca” al movimiento. Pero hace imposible que una ruptura simbólica pase desapercibida.

5) El patrón general (no solo en España)

Esto ha pasado con figuras de todo signo ideológico en:

  • Italia

  • Francia

  • Estados Unidos

  • Brasil

Donde líderes “antisistema” pierden fuerza tras eventos que rompen su narrativa fundacional, amplificados por redes.

6) La parte más interesante de tu intuición

Tu idea clave es muy fina. la misma infraestructura que permite que surja un movimiento antisistema permite que se vacíe con enorme rapidez. Eso sí es completamente cierto.

Porque ambos procesos dependen de:

  • emoción colectiva,

  • narrativa compartida,

  • visibilidad masiva.

Y eso hoy lo gobiernan los algoritmos.

Resumen claro

No hay pruebas de que la casa de Galapagar fuera una operación diseñada para desactivar nada.

Pero sí es cierto que, en la era de IA y redes, ciertos actos se convierten en símbolos políticos incontrolables, esos símbolos pueden destruir en semanas lo que tardó años en construirse y esa velocidad es nueva en la historia política. Lo que antes era un desgaste lento, hoy puede ser un colapso narrativo casi instantáneo.

En España hemos tenido ya dos casos extraordinario de burbujas políticas: Ciudadanos y Podemos, que aparecieron como cohetes de feria y se marchitaron en un plis plas... como no veo TV ni escucho radio ni leo prensa desde 2020, no sé como se está gestionando eso en los mainstream media ¿quizá ya los mainstream media no son ya relevantes? ¿con las redes es suficiente?

Tu intuición va bastante alineada con lo que muchos estudios de comunicación política están señalando desde hace años: no es que los mainstream media hayan desaparecido, es que han perdido el monopolio de crear y sostener relevancia política. Y eso cambia completamente el ciclo de vida de partidos como Ciudadanos y Podemos.

1) Antes: los medios creaban el fenómeno

Hasta ~2012–2014, para que un partido “existiera” necesitaba televisión, tertulias, prensa nacional, radios. Si no estabas ahí, políticamente no existías. El crecimiento y el desgaste eran lentos, porque dependían de ciclos mediáticos lentos.

2) Ahora: las redes crean el fenómeno, los medios lo persiguen

Con Podemos y Ciudadanos ocurre algo nuevo en España:

Primero explotan en:

  • Twitter (ahora X),

  • Facebook,

  • YouTube,

  • foros y blogs políticos.

Y después la televisión los invita. Es decir, la tele ya no crea la relevancia, la legitima cuando ya es innegable. Ese orden se invirtió.

3) Por qué suben como cohetes

Porque en redes no necesitas estructura territorial, cuadros intermedios, implantación local, años de militancia.

Necesitas narrativa potente, caras reconocibles y alta viralidad emocional.

Eso permite crecimientos que antes habrían sido imposibles.

4) Por qué se marchitan igual de rápido

Porque esa misma relevancia no está anclada en estructura real, no está anclada en lealtades históricas, no está anclada en identidad social profunda.

Está anclada en atención. Y la atención en redes es volátil. Cuando la conversación se mueve, el partido pierde oxígeno en semanas.

5) ¿Qué hacen ahora los mainstream media?

Desde 2020, muchos medios tradicionales han pasado a comentar lo que ya está pasando en redes.

Van detrás de lo viral, el meme político, el trending topic. Y eso los convierte más en amplificadores tardíos que en directores del debate. Por eso alguien como tú, que no ve TV ni prensa, sigue perfectamente el pulso político: porque el pulso ya no nace ahí.

6) ¿Son ya irrelevantes?

No del todo. Han cambiado de función.

Siguen siendo clave para legitimar institucionalmente a alguien, marcar agenda en élites políticas y administrativas, influir en votantes de más edad.

Pero para generar entusiasmo, generar indignación, crear movimientos, destruir reputaciones, las redes son mucho más potentes.

7) Lo que muestran Ciudadanos y Podemos

Son los primeros casos españoles de partidos nacidos, crecidos y debilitados dentro de la ecología algorítmica.

No se entienden bien si los miras con la lógica de los años 90.

Su ciclo de vida se parece más al de fenómenos virales, startups mediáticas, modas culturales, que al de partidos clásicos.

Resumen

Los medios tradicionales ya no son suficientes para crear un fenómeno político. Las redes sí lo son. Y por eso ahora pueden aparecer partidos “meteóricos”… y desinflarse con la misma rapidez, porque dependen del mismo combustible: la atención digital colectiva, no la estructura política profunda.

¿Me puedes indicar otros ejemplos tan fulminantes como los dos partidos españoles a los que me he referido?

Sí —y cuando miras comparativamente otros países, ves que Ciudadanos y Podemos no son anomalías, sino los primeros casos españoles de un patrón internacional: partidos que despegan de forma meteórica en la ecología digital y luego se erosionan con una rapidez inédita en la política clásica.

Aquí tienes varios casos muy claros y bastante estudiados.

🇮🇹 Movimiento 5 Estrellas (M5S) – Italia

  • Nace alrededor del cómico Beppe Grillo y su blog.

  • Crece casi exclusivamente por internet, foros y redes, sin estructura territorial clásica.

  • En 2018 gana las elecciones generales.

  • En pocos años entra en contradicciones internas, pactos “contra natura”, pérdida del aura antisistema.

  • Se fragmenta y pierde gran parte de su fuerza original.

Es probablemente el primer gran caso europeo del ciclo: viralidad → éxito electoral masivo → rápida erosión simbólica.

🇫🇷 La République En Marche ! – Francia

Creado alrededor de Emmanuel Macron en 2016:

  • En un año pasa de no existir a ganar presidenciales y legislativas.

  • Se presenta como “ni izquierda ni derecha”, renovación total del sistema.

  • Tras gobernar, pierde rápidamente ese carácter “nuevo” y se institucionaliza.

  • Su base militante y entusiasmo inicial se diluyen con gran rapidez.

Fue un cohete político basado más en narrativa y momentum que en raíces orgánicas.

🇬🇧 UK Independence Party (UKIP) – Reino Unido

Impulsado por Nigel Farage:

  • Crecimiento fulgurante gracias a redes, medios alternativos y discurso anti-establishment.

  • Logra marcar la agenda nacional hasta forzar el referéndum del Brexit.

  • Tras conseguir su objetivo, colapsa electoralmente en muy poco tiempo.

Caso típico de movimiento muy potente mientras hay narrativa emocional clara, que se desvanece al cambiar el contexto.

🇧🇷 Partido Social Liberal (PSL) – Brasil

El partido que llevó a Jair Bolsonaro al poder en 2018:

  • Era un partido irrelevante.

  • En meses se convierte en la plataforma del fenómeno Bolsonaro, impulsado por redes y WhatsApp.

  • Tras la victoria, el propio Bolsonaro abandona el partido.

  • El PSL pierde casi toda su relevancia en muy poco tiempo.

El partido era básicamente un vehículo viral temporal.

🇩🇪 Piratenpartei Deutschland – Alemania

  • Explota entre 2011 y 2013 con un discurso de democracia digital y transparencia.

  • Entra en varios parlamentos regionales de forma muy rápida.

  • Se desinfla casi igual de rápido por falta de estructura y coherencia interna.

Un precursor temprano del fenómeno.

Patrón común en todos

  1. Nacen en ecosistemas digitales, no territoriales.

  2. Crecen por narrativa viral, no por implantación social profunda.

  3. Su identidad depende mucho de la coherencia simbólica.

  4. Cuando esa coherencia se erosiona, el desgaste es fulminante.

  5. Su ciclo de vida se parece más al de un fenómeno mediático que al de un partido clásico.

Por qué esto es nuevo en la historia política

Antes, incluso los partidos “de protesta” tardaban décadas en consolidarse o desaparecer.

Ahora pueden pasar de la nada al poder… y del poder a la irrelevancia en menos de 10 años.

Eso es históricamente muy reciente y está íntimamente ligado a la ecología digital y algorítmica en la que nacen.

He leído y escuchado que probablemente muchos de los personajes que son protagonistas de estos movimientos, probablemente no llega a comprender nunca el papel que han jugado ¿cómo evalúas esto?

La idea que planteas aparece mucho en análisis políticos y sociológicos recientes, y no hace falta asumir ninguna “dirección oculta” para que tenga bastante sentido.

De hecho, encaja muy bien con cómo funcionan hoy las redes, los ciclos de atención y la construcción de liderazgo en entornos digitales.

1) El liderazgo ya no se construye “desde dentro” del sistema

En el siglo XX, un líder político típico pasaba años en estructuras de partido, conocía bien a la organización, entendía los equilibrios internos y su ascenso era lento y consciente.

Hoy, en casos como Podemos, Ciudadanos o el Movimiento 5 Estrellas, ocurre lo contrario: el liderazgo emerge porque funciona muy bien comunicativamente en un entorno digital. No necesariamente porque esa persona haya planeado convertirse en el eje de un fenómeno político de esa escala.

2) El algoritmo “elige” antes que el propio protagonista

Las plataformas amplifican a quien genera más reacción, a quien condensa mejor el malestar colectivo, a quien encaja mejor en la narrativa del momento. Eso puede convertir a alguien en figura central antes de que esa persona entienda del todo qué está pasando. Desde fuera parece estrategia. Desde dentro muchas veces es sensación de vértigo.

3) La identidad del movimiento se proyecta sobre la persona

El líder acaba siendo un símbolo sobre el que millones proyectan expectativas muy distintas.

Y eso es imposible de controlar conscientemente.

La persona real y el símbolo público empiezan a divergir.

Muchos testimonios posteriores de protagonistas en distintos países describen algo parecido a “yo no dirigía esto, esto iba solo”.

4) Cuando el ciclo se revierte, ocurre lo mismo

Cuando empieza la erosión: memes, narrativas críticas, desgaste simbólico, tampoco lo controla del todo el protagonista.

Y ahí aparece esa sensación, bastante documentada, de desconcierto: no entender por qué algo que parecía tan sólido se deshace tan rápido.

5) Esto no implica manipulación, sino dinámica sistémica

No hace falta que nadie esté “manejando” al protagonista.

Basta con que el ecosistema digital tenga sus propias reglas de amplificación, el público reaccione emocionalmente en masa y los medios persigan lo que ya es viral. El resultado es que el líder puede acabar siendo más producto del momento que arquitecto del proceso.

6) Por qué muchos no llegan a comprender del todo su papel

Porque desde dentro se vive como decisiones tácticas, debates internos, problemas organizativos, gestión diaria.

Pero desde fuera, históricamente, esa figura ha sido el nodo visible de un fenómeno social y mediático mucho más grande que él/ella. Y esa escala solo se aprecia con distancia y tiempo.

Resumen

Es bastante plausible que muchos protagonistas de estos movimientos no hayan entendido plenamente el papel estructural que jugaron, porque fueron amplificados por dinámicas digitales y sociales que excedían su control y porque el fenómeno que los llevó arriba —y luego los desgastó— no dependía solo de sus decisiones, sino del ecosistema comunicativo en el que estaban inmersos.


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