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domingo, 9 de diciembre de 2018

Antonio Escohotado entrevistado para la sección de cultura de Libertad Digital a principios de septiembre de 2018.



Carlos Marx

(Su doctrina…) Es increíble que hayan ensayado la vía de Marx fácilmente sesenta o setenta países, algunos durante ochenta años, como la URSS, y que a todos les haya ido, no mal, lo siguiente, y sin embargo ahí está. Es que es una religión, es una religión, es la religión del no ser. La religión de que parece que hay sustancia, parece que hay naturaleza… grave error. No hay nada. Es la nada lo que reina. Y dentro de esto, si conseguimos robar y matar lo bastante, a lo mejor aparece algo.

(Lo que quedó…) Se puede dar un giro al giro y decir que Marx ha sido tremendamente positivo por haberle metido el miedo en el cuerpo a todos los caciques y jerarcas que reinaban en el mundo. Y les ha metido miedo y ha obligado a los liberales a ser liberales y a los demócratas a ser demócratas. En ese sentido su más grande contribución a la historia universal es obligar a las democracias liberales a ser democracias liberales, realmente, y dar patadas en el culo a gentes como Somoza, Batista, etc. Otra cosa es que, por supuesto, estaban mucho mejor en Cuba con Batista que con la dinastía Castro, pero tampoco están bien Batista o Somoza; que se vayan.

(La clase social…) El concepto eje del pensamiento de Marx es la clase social, pero tiene tal mala fe que no llama clase social a la clase social. Las que él llama clases sociales son castas y es lo que acaba de desaparecer desde el Renacimiento. En vez de haber la inmovilidad de la cuna… si nacías villano te morías villano y si nacías noble morías noble… eso fue sustituido por la sociedad comercial. La obra de la burguesía fue crear clases sociales móviles, donde la suerte y el mérito influyen, porque en las castas olvídate de la suerte y olvídate del mérito. La inaudita cara dura de este hombre fue decir que el progreso es algo realizado a través de una lucha de clases, cuando él no está hablando de clases, está hablando de castas. Es equívoco. Es un equívoco burdo. No lo ha denunciado todavía nadie, ni en la enseñanza secundaria ni en la enseñanza universitaria, que yo sepa. Pero es tan burdo y grosero que le obliga a escribir alguna vez en su vida sobre qué es una clase social. ¿Y cuándo lo hace? ¡Qué casualidad, el día antes de morirse! ¿Y qué notas toma en un cuadernito nuevo, del que disponemos? Pues como veinte líneas donde, ya para troncharnos más, lo que dice es que si se consiguiera que el origen de la clase social sea la forma de ingreso, no podemos mantenerlo, porque en realidad hay tantas formas de ingreso que en realidad son una miríada. Esas veinte líneas, como no sabe qué hacer con ellas, Engels las mete como capítulo LII del volumen III de El Capital. Estas veinte líneas, donde Marx se desdice de que hubiera dos grandes clases, la burguesía y el proletariado, diciendo que son una miríada por la fuente de ingresos, esto que te digo es todo lo que ha dicho Karl Marx sobre las clases sociales.

(La plusvalía…) Pero el segundo concepto es la plusvalía, es decir, que se puede cuantificar la proporción que el interés del dinero, a través de préstamos, y la participación del empresario, suponen de robo de trabajo. Ya Eduard Bernstein, que era el secretario de Engels, le dijo a Engels, poco después de morir Marx: esto no es cuantificable ni es siquiera un concepto, esto no existe; Marx lo ha intentado poner en el tomo I, dentro del álgebra del capital, que se llama, lo ha intentado cuantificar de manera que se pueda dividir, restar, multiplicar… pero no es cierto, porque no se puede cuantificar en ningún caso. Y tampoco se ha podido cuantificar desde el 1867, que se publicó El Capital, hasta el día de hoy. Es un seudoconcepto, no existe. La proporción que, según Marx, le quita el capital al obrero no es un número... no es un número, no tiene perfiles cuantitativos, no lo vas a encontrar ni en Marx ni en ningún otro. Es gracioso. Es francamente gracioso. Y esto es lo científico de Karl Marx.

(Impostor, sablista…) Marx es un impostor completo en todos los casos. Un farsante, un hombre que ha vivido siempre de los demás. Un hombre que vivía del sablazo. Por ejemplo al gran poeta Heinrich Heine, que era un hombre de posición económica bastante buena. Vivió en París prácticamente de lo que le quedaba de la dote de la mujer y luego de los sablazos a Heine. Heine fue el que pagó, junto con Ferdinand Lassalle, el creador de la ADAV (Asociación General de Trabajadores de Alemania) y del SPD… esos son los que pagaron la mudanza de Marx a Londres. Luego le volvió a caer a Marx un buen bocado de dinero, porque consiguieron sablear al tío carnal de su mujer, que era ni más ni menos que el señor Frederik Philips, el fundador de la Philips Company, que no es una broma. Pero se metió en una disparatada historia de comprar no sé cuantos, cuatrocientos o setecientos fusiles, algún cañón y la munición correspondiente y con eso ya se acabó todo. Esto lo sabemos a ciencia cierta por una carta de su pobre mujer, Jenny von Westphalen… Y dice: el pobre Karl se limitó a comprar unos fusiles para insurgencia belga. Que luego no acabó de producirse la insurgencia belga. Pero es gracioso que ella dice: mi marido siempre ha estado muy desamparado. Ha ayudado a muchos y luego, cuando toca ayudarle a él, no le ayudan. ¡Falso! Ha vivido de ella y de su familia el noventa por ciento del tiempo. Luego vivió de Engels. Lo forzó incluso a alguna estafa, que lo hubiera llevado a ir a la cárcel, falsificando un cheque. Y luego fundamentalmente su amigo este Lupus, que tenía una academia de lenguas… había nacido siervo de la gleba, en Silesia, el amigo este, Wilhelm Wolff, a quien se dedica El Capital. El Capital está dedicado a Wolff, el proletario auténtico y tal, que le dejó… no sé si diez mil libras, que era un gran capital de aquella época. ¿Por qué? Porque el pobre Wolff, aparte de ser revolucionario como Marx, se rompió el espinazo trabajando y con una frugalidad de la que nunca dio muestras Marx. Ten en cuenta que Marx tenía profesores particulares de italiano, de canto, de piano para las niñas.

(Engels…) Nada, la amistad más noble y más devota que yo recuerde. Porque además es que Engels se lo escribe todo. Se lo escribe manualmente, porque la letra de Marx es incomprensible. Se lo escribe porque Marx no puede escribir conservando el hilo. Marx empieza una frase y luego tiene que meter una pulla a alguien, luego otra pulla al otro, luego una broma así como muy culta y luego se le va el hilo… El que no sólo hace la escritura, sino que le pone orden es Engels. Y llega al extremo patético de tener que componer el volumen II de El Capital, porque Marx ha decidido no continuar con la obra.

(Odio…) Mucho odio. Aunque Engels quemó un millar de cartas entre ellos, no quemó dos o tres en que él pone su corazón en que Alemania invada Rusia y acabe con Rusia, porque le parece que Rusia, el pueblo eslavo, es una mancha, un estigma en la condición humana y que lo mejor que puede hacer es desaparecer.

(Lenin, Rusia…) Pero si todo es disparatado. El propio Marx cuando ve que la gente empieza a hacer casos a los disparates con los que empieza El Capital… Aquella definición de la mercancía diciendo que ¡Qué es estos de que va a haber valor de cambio! ¡No, no, sólo puede haber valor de uso! En Rusia es el único lugar donde ese despropósito tiene algún tipo de lector. Ante eso cambia Marx y se pone a estudiar ruso y, como era un eminente políglota, eminente… yo creo que en tres, cuatro meses es capaz de leer ruso y cambia de idea y empieza a pensar que no, que el mir, la comunidad esta de aldea, de propiedad… que sí, que puede ser el protocomunismo y entonces en Rusia no hace falta revolución industrial, porque como ya tienen la unidad esta de propiedad que es el mir, pues que entonces están mucho más adelantados que nadie en el camino revolucionario.

(Temperamento…) Tenía una mala sangre que hacía que le saliesen forúnculos de cabezas múltiples… Es muy graciosa aquella carta donde le dice a Engels que se ha estallado un forúnculo y ha saltado el pus hasta el espejo, y dice: así pagará la burguesía hasta el final de sus días mis forúnculos. Textual. Tenía muy mala naturaleza. Hans Magnus Enzensberger, en un libro de mil páginas, sin duda ayudado por varios chicos que hicieron el duro trabajo de negros, repasó la enorme correspondencia de Marx y Engels con otras personas y descubrió que sólo dos, del centenar y pico de amigos de Marx, no reciben feroces insultos, feroces… Uno es la esposa de un amigo, que me parece que le dice que es una dama gentil; se queda con eso. El otro me parece que es un anarquista italiano, al que le dice muchacho valiente. Todos los demás reciben devastadoras sartas de insultos, porque él, en ese sentido, es un genio como Quevedo o como Aritófanes. Es un genio de la invectiva y, además, eso también lo interrumpe continuamente cuando escribe, porque no puede evitar que, de repente, al mencionar a John Stuart Mill dice: sí, sí… y entonces menciona que tenía un defecto del pie izquierdo. Él vivía envuelto en la nube esa de tabaco y alcohol, donde estaba sumido, y sobre todo del rencor, del sentimiento profundo… esa sensación de que no sirve para nada, de que se le ha muerto su hijo Edgar a los ochos años porque él no se ha ido a trabajar a la academia de Wolff… Él es el verdadero lingüista y el políglota que podía haberse forrado en vez de Wolff en la academia. Era su íntimo. Pues no, no ¡cómo va a trabajar él! No, no, es como si Jesucristo se fuera a trabajar en la carpintería de su papá… No, No. ¡Menudo tío!

Alexandre Kojève

La figura que define todo esto y que está en un segundo plano, pero que es una vergüenza lo poco que se le conoce, porque es uno de los dos o tres hombres más destacados como filósofo del siglo XX y es, desde luego, el político más influyente del siglo XX, junto con personas como, quizá, el general Marshall. Alexandre Kojève es hijo de un joyero ruso y sobrino carnal de Kandinsky, que como es el superjefazo de la URSS en los primeros años, consigue escaparse en el 1918 y entonces, con superjoyas llega a Alemania, las vende y vive muy, muy bien. Se hace dos carreras y luego se arruina porque, eso sí, le gusta vivir como un gran duque. Se va a Francia. Abre el famosísimo, importantísmo seminario en la Escuela de Altos Estudios, donde se forman Camus, Aron, Levi-Strauss… Toda la alta intelligentsia francesa se forma en los cinco años de seminarios de Kojève, de los cuales uno de los asistentes va tomando notas y se acaban publicando en el libro que a mí por ejemplo… estoy seguro que a Gabriel Albiac, a cualquiera que tenga un poco de nociones técnicas sobre el pensamiento del siglo XX, le parece si no el más grande, el segundo o el tercero más grande: Introducción a la lectura de Hegel, que prácticamente está concentrada en la muerte en la filosofía de Hegel. En ese libro lanza la idea que luego Fukuyama denomina fin de la historia. Porque Fukuyama, mucha gente no se acordará, empieza diciendo: yo reproduzco los pensamientos aprendidos de Alexandre Kojève; lo que mi maestro me dice es que al mundo por fin se le ha quitado la pasión totalitaria y entramos en una especie de zoológico feliz y confortable; todo el mundo va a poder ser tan vulgar o perezoso como siempre quiso. Eso no quiere decir que el espíritu objetivo no siga operando y que la humanidad no siga progresando, pero se acabó esto de la violencia en nombre del milenarismo. ¡La mente que hay que tener para decir esto en 1937! Y para volverlo a reproducir en 1943, el último seminario, en plena Segunda Guerra Mundial, donde incluso parece que podría ganarla Hitler, y seguir diciendo que no se preocupen, que vamos al confortable zoológico… No les quepa duda de que se trata de un entendimiento superior… es un hombre de la talla de un Sócrates, de un Spinoza, de un Hegel, en fin, gente que la humanidad produce una vez cada cinco siglos o así. De repente se cansa del seminario, porque ha formado a toda la intelligentsia francesa, y se mete en el superministerio de economía y allí lo urde todo: la paz con Argelia, el Acuerdo General de Aranceles, el GATT, que crea la OMC actual, la Organización Mundial del Comercio. Su cabeza es la única capaz de coger al delegado de Gambia o al de Mongolia Exterior y decirle: mire usted, su balanza de pagos es esta, estáis importando esto y esto y esto y cobrando estos aranceles, y exportáis esto y esto y esto y pagando tales aranceles. Tiene en la cabeza más de cien países con niveles de precisión milimétrica. No hay nadie más en el mundo que lo tenga. Entonces su amistad con Robert Schuman le permite sacar adelante la UE, la actual Unión Europea, que es la institución política más importante de todos los tiempos, por pacífica, duradera y próspera, no le demos más vueltas. Pero él era tan gracioso, tan rebelde, tan superior que, por ejemplo, decía (en Francia siempre está muy bien ser completamente rojo)... él decía: yo soy el único estalinista ortodoxo. Obviamente toda su vida fue lo contrario. Con crear la OMC ya está dicho todo. Él lo decía tan tranquilamente. Vivía en un superpalacete en París. A él lo que le gustó fue pasar de ser el superpensador… como decía él: de la realización del concepto al cumplimiento político hay un salto importante. Cuando descubres una idea o la pules haces mucho, pero cuando cambias el destino de los pueblos y rediriges a la humanidad haces otra cosa. Alexandre Kojève… ¿Cuántas personas saben de Alexandre Kojève? ¿Qué locura, verdad, qué locura? Un hombre con este peso… En 1968, dando una de las conferencias inaugurales de la futura UE le da un infarto y se muere.

Mayo del 68

¿Que pasó en mayo del 68? ¡Esa grandiosa sublevación del empleado! Empezó siendo un asunto de estudiantes, pero eso se acabó enseguida. Rara vez nos acordamos de que esos estudiantes que estaban muy bien, que estaban como tribunos admirables en sus aulas, cuando llegaron a las teles y les empezaron a preguntar, empezaron a quedar en un lamentable ridículo. Causó una mezcla de escándalo y bochorno por falta de elocuencia. Pero ya en la segunda, cuando los estudiantes intentaron confraternizar con los obreros, les dijeron que ¡estos niños de papá y las narices! Que se volviesen a su casa. Porque efectivamente algún obrero de la Renault, que estaba en huelga y que era una enorme factoría, se presentó por ahí y entonces los estudiantes se pusieron a darle lecciones de lo que tenía que ser el verdadero obrero y el verdadero proletario. Tanto la CGT como los demás, los sindicatos paralelos, intentaron controla aquello de alguna manera y no, aquello se estaba yendo de las manos. De repente el día dieciocho las noticias son muy serias y es que ha empezado una secuencia de huelgas salvajes, es decir, sin pliego de condiciones, sin adelantos, sin ningún tipo de advertencia ni tampoco metas. Hay diez millones de parados. El ochenta por ciento de la masa laboral francesa, ni más ni menos. Entonces la calle se convierte en una cosa grotesca, porque como no se recoge la basura, las gasolineras no tienen gasolina, los coches se paran en mitad de la calle… Es como un inmenso ejército de latón que ocupa las calles. Sin embargo no hay tiros, no hay muertes. Empieza el mundo moderno, el que por ejemplo ahora experimenta Cataluña. Es una gran, gran revolución, pero por fortuna aquí no muere nadie. No hay nadie que tenga o las ganas o los huevos de sacar adelante el asunto con sangre. ¿Qué es lo que pasa? François Mitterrand está demasiado cerca para verlo y, por supuesto, Georges Marchais, el secretario general de los comunistas, que entonces no lo era, pero una semana después lo va a ser… tampoco se dan bien cuenta, porque su esquema de lucha de clases y todo esto… No, no, es que no es lucha de clases. Aquí lo que pasa es que se ha puesto en huelga toda Francia menos los trabajadores por cuenta propia. Todos los empleados han ido a la huelga. Esto es mayo del 68. Un grandioso ensayo de huelga general ceñido al empleado. Después de lo del veintitrés, que va Mitterrand a la tele y todo el mundo se ríe de él, de Gaulle desaparece. Se va unos días a Baden-Baden, donde tiene las únicas dos divisiones ultramodernas y bien equipadas, a hablar con su viejo subordinado Massu a decirle: oye, por ahora no pasa nada, pero es que parece inminente un baño de sangre. La policía de París naturalmente no es nada ante millones de personas que en cualquier momento dan un zarpazo y acaban con todo; en cambio dos divisiones bien preparadas sí que me pueden asegurar la paz en París. Massu le dice: sí, cuenta conmigo, no te preocupes. Vuelve de Gaulle, se planta en la tele y dice: convoco elecciones para dentro de veinte días. Esto lo cambia todo. En esas elecciones le van a dar de cada diez votos, nueve a de Gaulle y uno a todo el resto de las formaciones políticas. Sin embargo la misma gente que le da ese triunfo arrollador a de Gaulle, se lo va a negar meses después en un referendo y, además, explicándoselo clarito; le dicen: usted es un héroe de guerra, le admiramos, posiblemente es usted, con Ernst Jünger, el combatiente más valeroso de los últimos cincuenta años, usted no teme la balas, como Jünger, pero usted está viejecito y no es lo que queremos. Llega otro mundo. Nosotros no sabemos cuál es ese otro mundo. Lo que pasa es que ahora sí sabemos que somos fuertes en medida ilimitada. Que podemos pararlo todo. Que lo hemos parado todo. Lo único que no sabíamos es otra cosa que acabamos de descubrir. Que el Estado se ha hecho realmente tan consustancial, tan nuclear, tan profundo que ya no está localizado. Ya no le puedes dar un golpe, porque ya no está en ninguna parte. Es como Internet. Tantos nodos… son organizaciones horizontales, no verticales, de forma que no hay manera de meterle un meneo al Estado Francés. Resulta que a unos nos va ser empleados y a otros les va ser empleadores. Vuelta a Francia. Lo que es ahora. Lo que es ahora el mundo. Francia da la primera señal. Francia había sido en 1790 cuna de la primera comuna insurrecta, dirigida por Danton. Luego cuna de la segunda comuna insurrecta, dirigida prácticamente por Armand Barbès y Louis Auguste Blanqui. Luego el setenta y uno la más sangrienta de todas, la revuelta aquella donde quisieron quemar el Louvre, Notre Dame y todo lo demás, que murieron más de treinta mil personas y fueron deportadas cien mil. Esta es la cuarta comuna insurrecta de París. París se cubría de gloria. Capital para siempre de la revolución y sin embargo esta vez ni tiros, ni derrocamientos ni cuentos chinos de lucha de clases. No, los empleados se dieron cuenta de que, por una parte, tenían todo en sus manos, que eran una gran mayoría y que podían de repente estar unidos, sin ni siquiera haber hecho pactos y que, por otra parte, el mundo no podía ir mejor de lo que iba. De modo que ahí quedó todo.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Antonio Escohotado - Conferencia “Los Enemigos de la Realidad” en Alcoy, 16 de noviembre del 2018 a las 21:30. Sala Ágora, Plaza Ramón y Cajal 6, Alcoy, Alicante.

El conferenciante clásico español, por ejemplo Unamuno, Pérez de Ayala, Azorín... cuento incluso con el último de ellos, Cela, al que conocí por casualidad y me lo explicó él mismo una vez en Münich, solía tener dos o cuatro conferencias escritas, que iban repitiendo ciudad por ciudad, porque España siempre ha tenido en los ayuntamientos una zona de gasto cultural que ha mantenido de una forma u otra a los que escribíamos o a los profes. Cela tenía para las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño, invierno… Azorín sólo tenía invierno y verano. Pero leer la conferencia me parece a mí que es como darles pensamiento fósil. Si algo se puede hacer es ponerse uno delante de las amables personas que escuchan y producir en ese instante pensamiento; no dar pensamiento ya producido. Estuve quizá veinte años…

[y bueno, quizá debo hacer un pequeño inciso aquí. Aunque he sido bastante aventurero en la vida, siempre he tenido una rémora de repelente niño Vicente desde pequeño, que excitaron mucho mis padres, porque soy hijo único y como he tenido siempre bastante memoria, el hecho de tener ese ramalazo extraño de querer leer los libros más aburridos y abstrusos de la casa… No les digo que me pusiera a leer la guía de teléfonos, pero casi… Entonces hacía de mi un objeto un poco circense. Mi padres presumían de eso: ¡qué niño, qué niño más estudioso! Han pasado los tiempos. Me acerco a los ochenta años y ya desde pequeño estudiaba más de diez horas diarias. Ahora bastante más. Ustedes van sumando. Pónganles sesenta años a diez horas diarias, sin sábados ni domingos ni vacaciones, y resulta que uno ha leído bastante. ¿De qué leo yo? Pues de todo. Ahora, con la maravilla de Internet, con esa alta fidelidad de la imagen y del sonido, pues es todo, me fascina todo. Lo mismo me puedo poner a ver aleaciones de cañones de la armada inglesa del siglo XVII, que a lo tonto, a lo tonto, uno se pone a mirar y va descubriendo más y más y más… qué capas geológicas hay en Islandia o detalles de la vida personal de fulano o de mengano…]

Tenía como una de las deudas en mi vida entender por qué había sido tan, tan comunista, hasta el extremo incluso de la frivolidad de inclinarme por la rama maoísta en los últimos años de aquella vida, de la vida universitaria, de la vida de la célula, del reparto de Nuestra Bandera, Mundo Obrero… Íbamos convirtiendo los cursos de alfabetización del Ayuntamiento de Madrid en secretos mítines, donde a los pobres obreros de entonces… que eran una gente muy esmirriada; el español de entonces tenía fácilmente veinte centímetros menos de altura que ahora… Íbamos por ahí haciendo mítines y diciéndoles que su interés de clase, que tal, que la burguesía los explotaba, que qué bien estaba Stalin. Yo me acuerdo que el primero que di, Stalin estaba todavía vivo. Stalin murió en el cincuenta y tres… Tenía la asignatura pendiente de saber por qué puse tanto corazón en eso, que era entonces peligroso. Ahora es un chollo, imagínense… se lo pueden preguntar a Monedero o a Iglesias junior o a Errejón, y resulta que viven muy bien de eso y no hay ningún peligro. En aquel tiempo había un Tribunal de Orden Público y no es que se fusilase –alguna vez se fusilaba–, pero sí le pegaban a uno una paliza muy seria o se iba a un castillo militar, a lo mejor diez añitos… Pues me quedaba saber por qué fui yo comunista, por qué sigue habiendo comunistas, de dónde viene el comunismo. Como esta es una materia muy grande y sometida a tanto o más tabú que la materia de las drogas, me dije ¿hay aquí algún tipo de hilo conductor? Se acordarán ustedes de la historia del Minotauro, un monstruo horrible que vivía en una caverna y, gracias a una señorita llamada Ariadna, que fue haciendo un hilo, pues el héroe que mató al Minotauro, Teseo, lo pudo seguir... ¿Qué hilo tenía yo? Pues mi hilo era algo tan sencillo como: quien ha dicho que la propiedad privada es un robo y el comercio es su instrumento. ¿Quién ha dicho eso el primero? ¿Hay manera de contextualizar a esa persona o a ese grupo que lo dice? Entonces veinte añitos me han permitido reconstruir esa gran saga. He descubierto que no hay nada escrito de creencia o de actitud comunista antes del 100 a. de C. No lo hay. Aunque nuestros documentos sobre la antigüedad llegan a las tablillas sumerias del dos mil y pico a. de C., jeroglíficos egipcios, también... Sin embargo sí nos constan una curiosa huelga de constructores de pirámides, allá por el 2000 a. de C., que además fue una huelga con gran éxito. Los jeroglíficos cuentan que el gran visir dijo: sí, sí, os subo el sueldo, tenéis toda la razón, no pasa nada. De paso esa huelga nos informa de que la mayoría de los constructores, el cien por cien de los constructores, eran hombres libres, no eran esclavos profesionales. Descubrí, gracias sobre todo al gran erudito del periodo, Norman Cohn, que antes del 100 a. de C. no había comunistas y que el movimiento comunista aparece con otro de los frecuentes episodios de guerra civil que tenía Israel. De aquel episodio salieron como tres grandes tendencias: los saduceos, los esenios y los fariseos, que vienen a ser, si los trasladamos ahora… los fariseos eran los profesionales, los que querían vivir de la maestría; los saduceos, los herederos de terratenientes, sacerdotes, la casta superior, que pretendía prolongar su existencia… ¿y los esenios? Los esenios eran los comunistas. Los dos libros de Los Macabeos, en la Biblia, a mi juicio maquillan un poquito la tremenda violencia que debieron adquirir las guerras civiles en Israel hacia el 100 a. de C., de las cuales salieron derrotados los esenios. Empezamos a saber de ellos cuando están en el Mar Muerto cultivando extrañas costumbres, como sentirse contaminados, sentirse impuros y necesitar grandes cisternas, grandes, grandes aljibes, porque allí, en esos desiertos, llueve una o dos veces al año y hay que poder recoger toda el agua, y esta gente estaba obsesionada con las abluciones, con la limpiezas. Fueron los esenios los primeros que dijeron que el séptimo mandamiento no era no hurtar y no robar. Que el séptimo mandamiento era no practicarás el comercio. Esto lo sabemos a ciencia cierta. Fueron los esenios lo que redactaron los Manuscritos del Mar Muerto, los de Qumran. El más famoso de ellos, La guerra de los hijos de la luz contra los hijos de las tinieblas, bien se podría traducir como Guerra de la burguesía contra el proletariado, porque en realidad los hijos de la luz son los que consideran que el oro, el oro, él y por sí, es impuro. Cualquier tipo de contacto con la riqueza mancha. El rico es un maldito del Señor y el pobre es el bendito del Señor. No tenemos constancia de que esto existiera antes del 100 a. de C. en Israel. Cosa curiosa.

[(bebe) Ustedes dirán: es agua… No, son libaciones a Dionisos. Intento descontaminarme, pero no como los esenios.]


Cuando me puse a escribir este libro, naturalmente no sabía nada. Igual me pasó con las drogas. Me puse a estudiar la historia de las drogas prácticamente convencido de que siempre había habido control sobre las drogas, que siempre habían sido miradas de soslayo y con sospecha o reticencia. Me equivocaba. Y aquí también me equivocaba en todo, porque si bien fueron los esenios lo que primero dijeron que la impureza no era lo que ven los demás pueblos de la Tierra, que son los cuerpos corrompiéndose, la pestilencia… No, la pestilencia era una pestilencia simbólico-moral y era eso, tener dinero, tener belleza, tener mérito, sobresalir… y que Dios odiaba a los que sobresalían. Es más, el más antiguo profeta de Israel, Amós, tiene como primera de sus profecías aquella que dice malditos sean los que disfrutan tranquilamente… Amós es muy anterior a los esenios, pero es un espíritu parecido el que lo inspira. Naturalmente, cuando uno se pone a tratar una materia, como yo traté las drogas y, luego, el comunismo, hay dos básicas posturas: primera, uno lleva unas actitudes sobre la cuestión, y dos, uno no lleva ninguna idea, tan sólo la cuestión y lo que quiere es aclararse. A lo primero lo vamos a llamar confirmar y a lo segundo lo vamos a llamar investigar. A mi juicio la verdad siempre desconfirma. No hay posibilidad, no hay probabilidad de que acertemos antes de mirar. Incluso mirando y mirando detenidamente solemos equivocarnos. Pero acertar sin investigar y por largo es menos del número a Avogadro, que como ustedes saben es 1-35, una probabilidad francamente baja. Sin embargo, aunque los esenios tienen este comunismo de verdad, este comunismo íntimo y luego van a tener como gran profeta a Juan Bautista, que según la tradición es el primo hermano de Jesús, nacido seis meses antes que él, y ellos dos van a crear un cristianismo que no es tan severo como el esenio, que no está continuamente a base de limpiezas rituales, que no se siente, que no es tan rígido, que es más democratizable, más extensible, pero que retiene lo esencial, es decir, que Dios ama al pobre y odia al rico. Entonces pensamos que este es el único comunismo de la antigüedad… pues no. Es el único comunismo sentimental de la antigüedad, pero hay una sociedad, la espartana, que está ya constituida hacia el siglo VIII antes de Cristo, mucho antes que los esenios, donde todo se pone en común y tienen un gran equivalente a Moisés que es Licurgo, que como detesta toda forma de comercio, toda forma de profesionalismo… como lo que ama es la conquista, el mundo militar, el cuartel… pues hace unas importantísimas reformas que incluyen acabar con el dinero tal y como se conocía entonces… acuñan grandes doblones de hierro, Naturalmente la moneda, si no la coge aquel a quien se la quieres dar, resulta bastante inútil. Pero Licurgo hizo que la moneda fuera grandes trozos de hierro precisamente para disuadir de que se comerciase. La sociedad espartana tenía prohibido escribir; eran por tanto ágrafos y muy severos. Los hombres vivían en el cuartel. Para ir a dormir con sus esposas tenía que hacer un simulacro de violación… todo era bien sabido… esto lo cuenta Aristóteles en la Política, con mucha sorna, porque dice que eso hace de las espartanas las más casquivanas mujeres de la Hélade, ya que esos hombres que en principio son tan viriles, que sólo están ejercitando sus artes bélicas, viven en el cuartel, comen lo mismo a las mismas horas, no tienen dinero ni pueden comprar ni vender… pues que esos hombres no las satisfacen. El caso es que hacían una especie de ritual de invadir sus propias casas de noche y violar a sus mujeres y así se iban reproduciendo los espartanos. Para cuando Aristóteles escribe la Política los espartanos ya no eran exactamente aquella sociedad que quería Licurgo, tan severa y tan impecable, pero seguían teniendo algunas costumbres de ese estilo y sobre todo detestaban a la ciudad que sentían como más rival para ellos, que era Atenas. Llamaban a los atenienses maricones, cobardes, gentes débiles, blandas; decían que todas sus mujeres eran unas putas; odiaban la enorme red de burdeles que tenía Atenas y odiaban sobre todo el desarrollo comercial, artístico, cultural e intelectual extraordinario que llegó a tener aquella ciudad. Es curioso, a lo mejor ustedes no lo recuerdan o no lo han sabido nunca, que Sócrates mide la riqueza de Atenas porque los hijos de los ciudadanos, en general, son despectivos con sus padres; reciben la comida como si se la debiesen y en vez de mostrar gratitud, devoción y esfuerzo por devolver lo recibido, se consideran titulados para cualquier cosa. Sócrates está mencionando a los ninis. Harán falta dos mil quinientos años desde la mención despectiva de Sócrates, la crítica de Sócrates a la juventud ateniense… les hablo de dos testimonios convergentes sobre Sócrates, uno de Platón y otros de Jenofonte en las Memorabilia, de modo que se puede tomar en serio… son dos escritores distintos y que se llevan personalmente mal y, por lo tanto, si hablan de un señor y le atribuyen esto, yo me lo creo. Que Sócrates diga que son unos consentidos los niños atenienses quiere decir que Atenas estaba forrada, que Atenas tenía una riqueza inconcebible que no llegó a verse hasta Venecia o las urbes del Renacimiento. ¿De dónde le venía la riqueza a Atenas? Básicamente del comercio pero ¿comercio de qué? Pues la cerámica, apoyada en un dominio del arte gráfico que no hemos vuelto a tener, porque la capacidad de dibujo de los griegos, combinando la idealidad con el realismo, es simplemente prodigiosa; la cerámica pintada era una buena fuente de exportación. El cultivo del olivo, la selección de la aceituna y la obtención en frío permitían también exportar cientos o miles de toneladas de un aceite como el que no se había visto nunca, con un grado de acidez muy, muy bajo. También, no se sabe hasta qué punto en conexión con las ciudades fenicias Tiro, Sidón (no me refiero a Cartago, que está mucho más allá)... les permitió desarrollar la industria del vino en serio, primero sellando las ánforas, luego descubriendo el tonel, que se puede considerar el invento singular más productivo, más rentable de la Hélade… a los toneleros, se les ocurrió aquello… ahora, naturalmente, a dos mil años vista no hay madera que resista y no tenemos ningún tonel de la antigüedad, pero eso les permitió exportar masivamente vino y evitar la fragilidad de las ánforas. También eran herreros eminentes y fabricaban sobre todo material de guerra: lanzas, yelmos, escudos, protectores de las espinillas, tan esenciales, una chapa de bronce que iba desde la rodilla al empeine del pie. Con eso: cerámica, aceite, forja, vino, muy destacado el vino, y también el descubrimiento de la moneda fraccionaria pequeña… el rey de Lidia había hecho ya acuñaciones de material importante, pero unidades que ahora serían mil euros, aquello no era de utilidad; fue Solón de Atenas el que empezó a hacer moneda del tipo diez euros, veinte euros, cincuenta euros… eso era mucho más manejable, mucho más útil y tuvo un éxito enorme, sobre todo a partir de una minas de plata que tenían a unos cuarenta kilómetros de Atenas, las de Laurion… A Sócrates lo matan en el 399, siglo IV… En el siglo IV Atenas es riquísima, tan riquísima que sus hijos son ninis, cosa que no se ha vuelto a ver hasta nuestro tiempo. ¿Y el resto? El resto conspira contra Atenas y su imperio pacífico, comercial, naval… Conspira y triunfa. Triunfa primero dentro, porque es Esparta quien gana la Guerra del Peloponeso, ayudada por los persas y, luego, la gran potencia, Roma. ¿Qué demonios tiene esto que ver con el comunismo? Por ahora nada. Está el comunismo de los esenios, está el comunismo de los espartanos cada vez más degradado… Aristóteles cuenta que ya en su tiempo la propiedad territorial e inmobiliaria estaba tan distribuida que no se podía hablar sinceramente de comunismo en Lacedemonia, el otro nombre de Esparta… también se llamaba Laconia… lo poco que hablaban estos lacónicos, los espartanos… No, no había comunismo. La primera época de Roma, hasta Julio César y Augusto, es una época de desarrollo tan próspero que se generaliza el llamado homo novus, que es lo que hoy llamamos hombre de negocios, una persona que quizá cambia de profesión, pero que no es militar y no es clérigo, no es pontífice ni es sargento. Roma se va apoderando del mundo tras derrotar a Cartago, que es una potencia comercial, invadir Grecia y derrotar, desde la batalla de Corinto, 146 a. de C... Roma se va posesionando del mundo y durante una primera época crea novi homines… se expande como había empezado a expandirse Atenas y las demás ciudades griegas de gran mérito: Samos, Éfeso, Mileto. Agrigento… porque Grecia tuvo un seudópodo muy importante en Sicilia y en Italia, al final de la bota italiana, en el sur de Italia. Roma triunfó a través de sus legiones, a través del derecho… quizá, fuera de la filosofía y la ciencia griega, el documento más científico, más sólido, más reflexivo que tenemos es el Corpus iuris civilis, la colección de sentencias de jurisconsultos latinos: Paulo, Ulpiano, Papiniano, que es una lógica del mayor interés. Es una lógica reflexiva impecable aplicada a cuestiones pequeñas. Por ejemplo, yo he construido una casa, usted va a construir una casa enfrente y entonces digo ¿pero bueno, no tengo yo un derecho a mirarle usted, ya que yo hice mi casa antes? ¿Tiene usted el mismo derecho a mirarme a mí? Pues no señor… y entonces viene la famosa servidumbre de vistas, que le da derecho a abrir unas ventanas, pero mucho más pequeñas que las mías, si es que tiene derecho a abrir ventanas. Igual la servidumbre de lindes o la servidumbre de paso. Una infinidad de contratos. Con su derecho, con su sentido de que el hombre debía sacrificarse al Estado y con su devoción por la limpieza… porque los romanos allí donde iban creaban unas termas y donde había aguas termales se quedaban; le encantaban las aguas termales… esta higiene, este espíritu de sacrificio y el coraje de sus legiones le depararon el gobierno del mundo. Entre tanto ya en Atenas y en las demás ciudades griegas y, por supuesto, en Roma se había producido un cambio para aquella gente imperceptible, para nosotros decisivo, y es que la mayoría de la población no era esclava… ya saben ustedes el primer dato que les di de las pirámides; no había un solo esclavo constructor de pirámides, eran todos hombres libres, fueron a la huelga por eso y ganaron la huelga… Sin embargo, en tiempos de Sócrates, ante las vehementes protestas de Sócrates, que lo consideraba una violación de la naturaleza humana y un acto éticamente abominable… así lo piensan también algunos otros sofistas como Alcidamante de Elea o Antifón… A pesar de las vivas protestas, fácilmente más de la mitad de la población es esclava. ¿Por qué? Porque van las cosas muy bien, hay mucho dinero y además de un mercado de cosas y servicios hay un mercado de personas que va creciendo. Sin embargo la servidumbre todavía es doméstica, el esclavo todavía es un personaje doméstico; ayuda a hacer cosas pero no afecta a la especialización, no hay un gran arquitecto, no hay un gran pintor, no hay un gran científico o pensador que sea esclavo, ni un gran guerrero; la esclavitud es doméstica. El caso es que la propia evolución, el ir a más, tanto de Grecia en primer lugar como de Roma luego, descubre que el más grande negocio quizá sea profesionalizar al esclavo y enseñarle; tú va a ser profesor, tú vas a ser médico, tú vas a ser maestro de obras… A mi juicio esto, pensar que el gran negocio es esto, es el origen de la catástrofe del mundo antiguo, que poco a poco y nadie sabe cómo, hombres de la sobriedad intelectual de Platón, de Aristóteles, de Cicerón o de Marco Aurelio no entienden por qué… pero una inflación creciente roe aquello y no hay manera de mantener la amortización simple. Si lo miramos en términos demográficos la población alcanza un máximo en tiempos de César y Augusto y, desde entonces, no para de bajar durante más de mil años. Son las épocas oscuras y el otoño de la Edad Media o la recuperación de la Edad Media. Mil años de progresiva miseria. Nada de eso sabía yo cuando me puse a estudiar esta cuestión. De repente dije ¡caramba! De manera que antes hubo una sociedad comercial que fue vencida por Espartanos y Romanos, que crearon una sociedad clerical-militar mucho más fuerte y más sólida, pero con unas bases económicas muy frágiles, tan frágiles que la población empezó a disminuir. Con al profesionalización del esclavo todos los hombres libres que se dedicaban a trabajos remunerados, no pudieron soportar la competencia desleal del esclavo… se fueron a la ruina. ¿Pero por qué empezó a bajar la población? Pues porque el trabajo no incentivado, el trabajo del que no se puede quedar el trabajador con su fruto, tiene mucha menos inventiva, tienen mucho menos impulso, tiene mucho menos entusiasmo y se crea una tendencia general a no innovar. Tenemos alguna decisión, como la de Vespasiano, diciendo, ante una propuesta de mejorar el hormigón romano, no, esto llevará a mucha gente al paro; no hay que hacer nada que cambie los métodos de producción y distribución que tenemos ahora. Ellos no entendían por qué, pero cada vez había menos de todo. En tiempos del emperador Diocleciano, que los cristianos consideran que es la más grave de las persecuciones que sufrieron, es muy instructivo saber que se promulga el primer edicto universal sobre precios y mil artículos, ni uno más ni uno menos, son tasados; no se pueden vender ni más caros ni más baratos de lo que manda Diocleciano. En el prólogo del precepto el césar determina: gente sapientísima ha fijado para siempre lo bueno y lo justo; yo Diocleciano ordeno que la siguiente lista de bienes valga lo siguiente. ¿Cuál fue la reacción del vasto Imperio al decreto? Desaparecieron los mil bienes. Simplemente desaparecieron. Los que los producían dijeron: ¿de qué voy yo a vender esto por lo que dicte éste? Cuando por supuesto los emperadores llevaban siglos adulterando la moneda de la forma más vil con el sudado o con el limado, echando más estaño cada vez, menos oro, menos plata, menos bronce… Aquella fue la primera vez que se quiso militarizar la economía. Por entonces, de entre todas las religiones destacaba una, que estaba entrando por la puerta de atrás de las casas nobles, estaba entrando a través de los siervos y de los esclavos. La religión de los últimos serán los primeros. La pobreza es santa, la riqueza es culpable, es criminal, el Señor castigará a los que tienen más que otros. Nuestra causa es la RESTITUCIÓN. En principio todos éramos iguales y ahora no lo hacemos bien. Volvamos a la igualdad, aunque sea a sangre y fuego. Las principales consecuencias más inmediatas de la profesionalización del esclavo fueron las bagaudas… de ahí nos viene la palabra vago. La bagauda de Milán, la bagauda de Lyon… llegaron a tener más de cien mil personas y sólo fueron vencidas con cinco o seis legiones en combinación. ¿Qué eran las bagaudas? Pues que sobraba gente en el campo y sobraba gente en la ciudad. La gente que sobraba en la ciudad huía despavorida al campo buscando una raíz, un fruto, aunque fuera una corteza de los árboles para hervir y no morir de hambre. En el campo igualmente sobraban. El encuentro de estos que sobraban, urbanos y rurales, formó las bagaudas. Las bagaudas tuvieron jefes abiertamente comunistas, llegaron a acuñar moneda… Yo esto lo descubrí como cuatro año después de ponerme a estudiar, estupefacto. Me dije: cómo las bagaudas, que han llegado a acuñar moneda, que han llegado a hacer batallas campales, cien mil hombres aquí, cien mil hombres allá contra las legiones… Pasaban por un territorio y no quedaba nada. Entre tanto la población bajaba y bajaba. Cuando Roma caiga ante el hérulo –jefe de la tribu de los herulos– Odoacro tiene unos veinte mil habitantes; en tiempos de Augusto tenía un millón doscientos mil. De esos veinte mil habitantes más del noventa por ciento son esclavos. La indigencia reina en Europa y va a seguir reinando. El poder entonces es Bizancio, que más o menos se mantiene, pero el gran poder que se divisa en el horizonte es eso que ha movilizado a las tribus de Arabia, de la Arabia Pétrea, y que les va a hacer tomar África, Oriente Medio y Extremo Oriente, hasta ahora. Es muy curioso que se habla de que la expansión occidental en las colonias ha sido genocidio. Debe ser que la expansión de los árabes, desde la Arabia Pétrea hasta China e Indonesia, no causó ningún tipo de violencia u opresión. El caso es que ¿cuándo empezó a ceder esta época? Yo no lo sabía, pero entonces me dije: sí, toda la Edad Media es comunista… Toda la Edad Media es comunista. Ustedes se leen las capitulares, los decretos de Carlomagno, de Ludovico Pío, de Carlos el Calvo, estoy hablando del padre, el hijo y el nieto, y encontrarán un factor común, hay algo que está prohibido: comerciar. Hay palabras que dan asco y tanto asco dan que han desaparecido. ¿Qué palabras? Lucro, dinero, negocio, beneficio. Esto lo sabemos por Michael McCormick, un profesor del MIT de Massachusetts que, en vista de que todo lo que hay de los siglos oscuros está en los Monumenta Germaniae Historica, recopilados por Karl Freiherr vom Stein y que son aproximadamente veinte volúmenes a doble columna… lo metió y le preguntó una cosa fundamental por épocas… ¿Cuántas veces está la palabra amor? ¿Cuántas veces está la palabra siervo? ¿Cuántas veces está la palabra comercio? Por épocas… El programa le contestó. Desde el siglo VI al XI el desvanecimiento léxico del mundo comercial es ostensible. ¿Y de qué vive Europa del siglo VI al XI? Básicamente de vender cautivos, de vender como cautivos a sus hijos. Los más rubios de ambos sexos son preferidos, y púberes mejor… a las grandes lonjas de compraventa que están en Bizancio, en Alejandría, en las costas del norte de África. Ha retrocedido de tal manera Europa, se ha emboscado… que es un leprosario, un gigantesco leprosario, donde el emperador Carlomagno es analfabeto y el bien principal de importación de su capilla y de su sede en Aquisgrán, ahora lo llamamos Aachen o, también Aix-la-Chapelle si lo miramos desde el lado francés, es el incienso… hay tal cantidad de deshechos que se necesita importar masivamente incienso para que aquello no huela a lo que huele, a lo que es. La Alta Edad Media es un periodo de inmensa insinceridad; todo es mentira. Vas leyendo documento tras documento y aquí está la Donación de Constantino, que nunca existió, y allí está el milagro de San Donoso, que tampoco existió, y acuyá están los pechos cortados de Santas Águeda, que tampoco existió. Es un gran mundo de pura fantasía. La imaginación se superpone a lo real. Es demasiado dura la realidad, pero ¿por qué es demasiado dura? Porque el arte, la ciencia, la industria han desaparecido. La medicina científica está perseguida en nombre del agua bendita o de los conjuros que luego reparten Mahoma y sus califas. La sociedad comercial ha desaparecido completamente. ¿Cómo se salva eso? Con el colapso demográfico. Habiendo menos personas. ¿Cómo cambia eso? Con algo tan extraño como que debido a la pobreza generalizada no hay manera de darle al esclavo lo que se le dio siempre: techo, comida y ropa. Cuando no puedes darle eso al esclavo lo llamas siervo, lo lanzas al campo y le dices, como le dijeron los señores feudales europeos: tres día de la semana me los debes a mí, existes por mi gracia y bendición, si no serías como un perro y cualquiera te podría matar; si me pagas los tres días de trabajo semanales yo te aseguro que, fuera de llevarte de vez en cuando para la guerra y acostarme con tu mujer, te dejo existir; es más, te dejo que acumules riqueza. Los siervos son siervos de la gleba, es decir, están atados a cada territorio… pena de muerte salir del territorio. Sin embargo desde el siglo XI observamos que se multiplica el desertor de la gleba. La gente se va. La gente se va. ¿A dónde se va? Se va a hacer caravanas acorazadas que vuelven a desbrozar el territorio desde Iberia hasta Ucrania y a crear castas de marinos que navegan los ríos y, sobre todo, los mares, cabotaje por supuesto. La larga distancia tendrán que venir Portugal y España bastante después a hacerla. Cuando los desertores del vasallaje lleguen a tener suficientes caravaneros, suficientes marinos y suficientes comerciantes como para reabrir las rutas, volver a alfabetizar los territorios y, sobre todo, permitir que ciertos núcleos urbanos se amurallen… estos núcleos urbanos son los burgos… la suerte del mundo clerical-militar está echada. En el interior de estas pequeñas aldeas que tienen muros, la capacidad de sus artesanos, de sus hombres de negocios, la inventiva, el rendimiento de la hora de trabajo, dentro de lo amurallado, es tal que no se puede competir y, en dos siglos, los nobles está pidiendo préstamos, están endeudados con esos que dos generaciones antes eran desertores del vasallaje, pobres hombres que vagaban de un sitio a otro a ver si encontraban un deshecho en una playa o en la orilla de un río. La primera forma institucional de organizarse el trabajo fueron los gremios. Los gremios tuvieron grandes dificultades en ser aceptados por parte de la Iglesia, puesto que estaban incursos en un contrato expresamente prohibido por el derecho romano: el contrato de colusión; colusión es pacto en detrimento de terceros y el gremio eran un pacto sistemático en detrimento de terceros. Una ciertas personas se reunían para conseguir que los bienes no valiesen ni más ni menos que esto, que la importación se limitase a aquello otro y que el control fuese suyo, exclusivamente suyo. Con los gremios prosperó un tipo de empresa, normalmente presidida por un maestro con dos oficiales y cinco aprendices… este era el tamaño normal. Y aunque muchos obispos de la Iglesia pusieron el grito en el cielo diciendo que eran colusionadores y que eran, por tanto, enemigos del pueblo, enemigos del hombre, los gremios asumieron en buena medida el desarrollo comercial e industrial de Europa, hasta que dentro de ellos mismos empezó a haber una división entre los creativos, innovadores, y los conservadores no creativos. Eso lo vemos clarísimo en la Historia de Florencia, de Maquiavelo, un libro excepcional para ver cómo dentro de los gremios hay una tensión para controlar y mandar a los comerciantes. Los comerciantes se niegan. Empiezan los primeros grandes banqueros y vencen. Ese vencer no se ratifica expresamente hasta el Estatuto de monopolios de 1623, primera norma en Inglaterra donde se dice: hasta ahora llevamos cuatro o cinco siglos dando patentes que lo que hacen es proteger vuestro modo de producir, vuestro tamaño de empresas, vuestra estructura laboral… Pues no, ahora vamos a dar patentes a los inventores. No vamos a dar derecho a que las cosas no cambien, al contrario… el Estado está interesado en que las cosas cambien; el Estado está interesado en que la imaginación, la inventiva se apodere del mundo comercial e industrial… Y luego, eso sí, las patentes en vez de ser indefinidas y renovables, como eran en tiempo de los gremios, van a expirar y esos conocimientos van a volver al pueblo y ser del pueblo para siempre. Nos acercamos a la Edad Moderna. ¿Qué había hasta la Edad Moderna? Había estamentos: allí donde nacías, allí morías. Había básicamente tres estamentos: el militar, el clerical y la plebe. ¿Cómo definían la plebe los romanos? Aquella parte del pueblo que no sabe lo que quiere. Cuando la patente empezó a proteger la inventiva, el talento, en vez de proteger el derecho adquirido, los estamentos se estaban convirtiendo en clases. La clase es móvil, el estamento es inmóvil. Yo, por ejemplo, después de esta conferencia tendré unos euros más y, por tanto, he subido de clase. La clase es el dinamismo por excelencia y, sin embargo, cuando viene la primera protesta por esto, por el cambio de vida, porque ya no es santa la pobreza, porque ya se acabó la Edad Media, porque ya los gremios no mandan sobre los comerciantes, porque los nobles y los clérigos están hipotecados a los hombres de negocios, porque ha cambiado el mundo completamente… ¿Qué es esto? Que ahora es el talento, que ahora es la astucia la que gobierna el mundo, cuando antes eran la espada y el báculo y el agua bendita. ¿Qué es esto de que vuelva a haber químicos y arquitectos e ingenieros? ¿Qué es esto de que la Tierra gire en torno del sol, en vez de que todo gire en torno de la Tierra? ¿Qué es esto, qué es esto? El primer hombre que muy seriamente llama la atención diciendo que ¡qué horror la sociedad de clases! Carlos Marx, no escribe más de veinte líneas sobre las clases sociales, aunque pasa por ser uno de los creadores de la sociología, y está hablando siempre de estamentos; está hablando de las clases como si fueran estamentos. Dice: hay dos grandes clases, el proletariado y la burguesía. Como si uno naciera burgués y muriese burgués, naciera proletario y muriese proletario. En ese siglo en vive Marx si hacemos el listado de los cien más importantes empresarios, veremos que el noventa y nueve por ciento son gentes que han venido de las más ínfimas clases sociales, desde Owen a Carnegie, niños que trabajan desde los seis años barriendo. No tiene nada que ver un estamento con una clase. Pero cuando surge el profeta de la santa pobreza, que eso es lo que es Marx y eso es lo que fue Blanqui y lo que empezó a aparecer desde mediado del siglo XIX: la renovación de las guerras comunistas del Renacimiento, que a su vez habían sido una nostalgia por ese mundo de la santa pobreza. Entonces hay la gran confusión: queremos una sociedad sin clases quiere decir queremos una sociedad sin estamentos. Pero efectivamente, no tenemos estamentos. Ahora, como no queremos reconocer eso, como tenemos la mala fe y mantenemos el equívoco de que las clases son estamentos, pues entonces pasa lo que pasa con Marx. En 1848 el Manifiesto comunista dice que el mundo se divide en dos grandes clases. La burguesía y el proletariado. En 1867, diecinueve años más tarde, el día antes de morir, Marx se compra un cuaderno y escribe: Las clases sociales, porque le da vergüenza llevar veinte años escribiendo sobre esto y no haber definido clase social. ¿Qué escribe? Veintidós líneas. Esas veintidós líneas son el capítulo LII del final del capital. Capítulo LII del Tomo III. ¿Qué dicen esas líneas? Si consideramos las clases en función del origen de los ingresos de sus miembros, no podremos decir que son dos, sino una miriada, porque hay ilimitadas fuentes de ingreso. ¡Curioso! Veinte años antes no había más que dos clases; ahora hay miriadas de clases. Luego resultó que se intentó y se puso en prácticas la sociedad sin clases y ya sabemos lo que ha sido. Ha tenido muchos ejemplos, desde la China de Mao al actual heredero de Castro, Corea, Mozambique... y, por supuesto, la Unión Soviética y sus satélites. ¿Qué es una sociedad sin clases aplicada? Pues un grupo donde en vez de haber genealogías, funciona como genealogía la antigüedad del carnet del partido. Se crea una nomenklatura, con k, una intelligentsia… la palabra intelligentsia es rusa y significa joven aristócrata rebelde. Rebelde y aristócrata son inseparables y de ahí viene intelligentsia, luego viene nomenklatura. Pasó lo que pasó. Estoy hablándoles lago y termino ya. Estoy en Alcoy. Alcoy es uno de los orígenes de la industrialización española. Aquí una de las vergüenzas es haber convertido en virutas al alcalde, el pobre Agustín Albors, El Pelletes. Podemos leerlo en detalle, porque Engels le dedicó tres o cuatro artículos a cómo el ludismo, es decir, el movimiento de destrucción de la maquinaria, el odio a la industrialización prosperó muy especialmente en Alcoy, donde había ya una importante industria textil, papelera… Catorce guardias civiles resistieron embates de unas masas básicamente anarquistas (los comunistas eran una pequeña minoría), se rindieron, algunos sobrevivieron, los que pudieron sobrevivir se rindieron… Al alcalde no le dio tiempo y aquí estamos… ¡Qué diferente este Alcoy de aquel que arrastró por la calle, hasta convertirlo en virutas, al pobre alcalde! Felicitémonos, amigos míos. Aunque parezca que no y aunque haya tanto memo de por medio diciendo tonterías, como que no paguemos la deuda pública, como que pidamos más y más dinero, como que en ves de ocuparnos de las fuentes de ingreso nos ocupemos de las fuentes de gasto… Aunque haya tanto memo y precisamente en el Gobierno porque, al menos, a mí se me permite hablar. Ustedes me escuchan y ya veremos qué pasa en cuanto nos dejen votar y empecemos. Muchas gracias.

Antonio Escohotado: «La Hermandad del Amor Eterno» - XXI Encuentro Eleusino en El Escorial: “El orgasmo o el rostro de Dios” - Sábado, 13 de enero del 2018, 18:30h



Los panteístas del siglo XII, que son un movimiento que os va a dejar asombrados, porque… tampoco soy capaz de recordarlo de memoria… pero es una tontería no tomar en consideración lo que dijo esta gente, que qué cachondos y qué inteligentes fueron. Todos sabemos que el cristianismo al principio es una religión del amor, aunque para entenderlo así hay que entender en términos especulativos el misterio de la Trinidad. El misterio de la Trinidad se resuelve viendo que, primero, hubo un señor muy, muy serio que, arbitrariamente le hacía saber a uno de sus fieles: me parece que quiero degollar a tu hijo, degüella a tu hijo. Otro que estaba por la noche… el pobre Moisés está dormido y si no llega a ser por su mujer le corta los genitales. El Antiguo Testamento abunda sobre declaraciones acerca de este gran Señor del Cosmos, Yahveh, que en realidad son cuatro letras… Pues bien, este Señor celoso viene a ser sustituido por un hijo que es lo contrario. Dice el hijo: la severidad de la ley, la gravedad del castigo, esto no… Vengo yo, me sacrifico y os libero, pero claro, como me he sacrificado tiene que aparecer un tercero. ¿Quién es ese tercero? Ese tercero somos nosotros, el Espíritu Santo, la paloma. Esto es el misterio de la Trinidad. Pero especulativamente es cómo nuestra propia proyección que nos lleva a pensar en un ser terroríficamente celoso, lo bastante vulgar como para ordenar que se degüelle a Isaac, pura y simplemente como prueba de que yo mando y tú me respetas… y tiene adláteres lo suficientemente debiluchos como el propio Abraham, que dice: sí, sí… y se cree la voz interior, en vez de creerse las opiniones de los demás o su propia reflexión en profundidad... pues entonces se genera una reacción y la religión de la ley tiene que pasar a ser una religión de la comprensión mutua, del amor. Y como esto cuesta una vida, la vida del chivo expiatorio, de Jesús, el cordero… Tiene que venir un tercero y ese tercero, ¡qué casualidad!, somos exactamente nosotros. Pero con esta interpretación del dogma de la Trinidad, el misterio no se aclara hasta aproximadamente 1830 o así… Hegel sí lo entendía… yo les estoy diciendo lo que Hegel descubrió… tuvieron que pasar mil ochocientos años para que se entendiese el misterio. Tal y como yo se lo he explicado, tal y como lo ha explicado Hegel, es manifiesto, transparente, profundo…

[Debo resaltar una cosa que no he dicho antes, pero que está implícita. Fernando1 se ha portado siempre tan bien conmigo, tan gentil, tan amable… Desde que yo le mandé el primer volumen de Historia general de las drogas y Fernando dijo: ¡caramba! Esto es un tipo de investigación que no se había producido sobre la materia. Entonces, frente a una sociedad que se ha tenido muy mal conmigo... mi gremio me ha detestado… No gusta la independencia en este país, no gusta no pertenecer a capillas… A Fernando le gustó mi independencia. Es la que él mismo cultiva y le ha ayudado desde entonces. Para mí es un modelo de amigo no sólo valioso, sino leal y productivo, es decir, que da consejos oportunos. Aristóteles decía que había tres tipos de amistades: la más simple es la de conveniencia, un poquito por encima es la amistad de afinidades, es decir, que gustan cosas comunes, esa es la base; pero la verdadera amistad es la amistad de excelencia, donde cada amigo percibe en el otro una chispa del superhombre e insiste en ayudarle a que alcance eso que él potencialmente es. Hasta ahora Fernando ha estado haciendo muy bien ese papel conmigo y yo se lo agradezco profundamente.]

Naturalmente cuando vino el Espíritu Santo, lo primero se terminó el sacrificio sangriento en que se basan todas las religiones paganas. De alguna manera es el bárbaro proyectado como el celoso. Yahveh en la religión judía, pero su equivalente en otras religiones demanda sangre. Por ejemplo Tláloc, el dios de la lluvia de los aztecas, era lo suficientemente depravado como para requerir sangre de niños de menos de dos años: había que sacarles el corazón en público, porque si no Tláloc no daba la lluvia; necesitaba las lágrimas de los bebés para ser generoso con los mortales. Los descubrimientos arqueológicos recientes, este mismo año, demuestran que de todo el panteón de divinidades aztecas, el más atendido era Tláloc, de modo que tenemos cien o ciento cincuenta mil cráneos de bebés dedicados a este monstruo, para que ahora nos digan que fue Cortés un monstruo y extinguió las nobles tradiciones que existían en Tenochtitlán. El caso es que cuando se acabaron los sacrificios de sangre no se acaba el derramamiento de sangre. Al contrario, empezó un nuevo derramamiento de sangre que era el de los que pensaban de otra manera. Pensar de otra manera se dice en griego eretikós. Entonces acaban con los sacrificios de animales y empiezan con un sacrificio masivo de humanos, unos humanos a otros… Por supuesto, de hombres que pensaban distinto. Llegan a aquello asombroso del filioque, donde ponerle el que, que es una copulativa en latín… poner o no poner el que determinaba la diferencia entre atanasianos y arrianos. Esto, el filioque, le pudo costar la cabeza a cientos de miles de personas en Constantinopla.
Debo recordarles cómo se acabó hundiendo Roma, a mi juicio, y es una interpretación nueva que me impusieron los veinte años de trabajo de Los enemigos del comercio, creí darme cuenta, me parece que es cierto que el gran error de la civilización antigua fue pensar que era un gran negocio la esclavitud y que lo mejor, por ejemplo, si yo era un buen arquitecto, un buen pintor, un escritor, era comprarme unos negros, unos esclavos… negros no en el sentido del color de la piel, negros en el sentido de trabajar para mí sin que se sepa… y entonces con estas personas, desprovistas de personalidad jurídica, que hicieran ellos el trabajo. Así se explica la desvalorización progresiva del trabajo, que queda muy bien simbolizada por el mito de Adán y Eva, donde la maldición de Dios es trabajar. Para mí la bendición siempre ha sido trabajar. No encuentro otra forma de justificarme, hacerme independiente y obtener el respeto de mis vecinos, las tres cosas que deseo, como no sea trabajando. Pero no pensaban así Adán y Eva y, sobre todo, el que redactó aquello. El Imperio Romano se fue hundiendo porque llegó un momento en que había aproximadamente veinte esclavos por cada profesional libre y este profesional libre, a su vez, era un miserable, un muerto de hambre sostenido por la anona, una provisión obligatoria de víveres que tenía el Imperio que, con suerte, no te daba más que un poco de trigo y quizá algo de aceite. Para cuando Roma caiga con el pobre fantoche Romulo AugustuloAugustulo significa Augustito, Augustulo es nada más que un diminutivo… por cada veinte habitantes que tenía en tiempos de Tiberio, ahora tiene uno, y más del noventa y cinco por ciento son esclavos. De modo que lo que le queda a los godos cuando toman la ciudad no tiene nada que ver con lo que fue en tiempos de César o de Augusto. Siguen los siglos oscuros. La verdad es que en esos siglos Europa se embosca, el ideal demencial de la santa pobreza y la autarquía induce a los pueblos y a las comarcas a aislarse por completo. Naturalmente, como efecto de la quiebra de la cooperación de unos con otros, se olvidaron de repente, hicieron punto y aparte y crearon la Pax Dei. Lo que funcionó fue convertir a Europa en un inmenso leprosario… la lepra es una enfermedad que proviene de la falta de higiene, aunque no lo diga directamente la wiki, hay que mirarlo a fondo. Hacen falta aproximadamente unos seis meses para que ese bacilo, que está en todo cuerpo humano, pueda expandirse y apoderarse de sus potenciales posesiones. Convertida en un inmenso leprosario, donde las únicas fuentes de efectivo… se ha corrompido tanto la moneda distribuida… la única forma de tener valuta de oro o plata es comerciar con Bizancio o con los árabes, que sí tienen moneda de ley, ¿pero qué les das a cambio? Europa no tiene industria, Europa no tiene excedentes agrícolas, Europa no tiene comerciantes. Es más, la palabra comerciante, como la palabra lucro, se ha convertido en un término malsonante que desaparece, se desvanece léxicamente durante cuatro siglos. ¿Qué les das a cambio a los bizantinos y a los árabes, de cosas imprescindibles, como por ejemplo espadas o algo de efectivo? Pues les das tus propios hijos o los hijos del vecino, los famosos captivi. Estaban ocupados exclusivamente en vender a sus hijos y a sus hijas. Muchas veces capturándolos a la fuerza, por supuesto. En algunas ocasiones cediéndolos voluntariamente En ese espanto absoluto, que por otra parte los historiadores siguen haciendo sonar con cornos y fanfarrias, como si fuese el comienzo de la grandeza europea y hablan de Carlomagno y ¡qué maravilla! La Capilla Palatina de Carlomagno tiene como gasto principal el incienso, debido a los olores putrefactos que emanaba toda aquella pútrida institución. Carlomagno era analfabeto; se lo tenía que leer todo Alcuino de York, que era de los pocos del lugar que entendían. Prohibió el comercio, prohibió toda actividad lucrativa a pesar de que tenía dos fieles judíos como banqueros. No perdamos el tiempo con fanfarrias y con imaginar que aquella Europa valía algo. Aquello era lo más espantoso. Pues allí, en lo más espantoso, situémonos en la única institución de cierto valor: La Sorbona. Pongámonos en 1200, un poquito antes de que florezca Tomás de Aquino. Los catedráticos de metafísica son David de Dinant y Amalric de Bena. David de Dinant les cuenta a los alumnos: una sola sustancia son la materia, la mente y Dios. Piensen un momento el grado de sacrilegio y de blasfemia que contienen estas palabras. David de Dinant, después de decir esto tomó las de Villadiego, razonablemente. David de Dinant después de decir esto desapareció. Hizo muy bien. Tomó las de Villadiego porque venían a por él.

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Notas:
1. Fernando Sánchez Dragó

viernes, 30 de noviembre de 2018

Antonio Escohotado en el Seminario Internacional “América Latina: Oportunidades y Desafíos”. Universidad de Lima, Perú. Jueves 26 de marzo de 2015, 11:00, con Pedro Schwartz y Mary O’Grady. Moderador: Gerardo Bongiovanni.

Desde que empecé a estudiar, y estudiar ha llegado a ser el nervio de mi vida, me di cuenta de que no me sirve clasificar las cosas: poner unas en A, otras en B, otras en treinta y cinco, otras en catorce… Yo necesito saber cómo nacen y cómo mueren, o cómo nacen y cómo siguen las cosas. Así dediqué unos diez años a por qué y cómo tomaban drogas los antiguos hasta llega ahora, y llevo más tiempo todavía dedicado a saber por qué y cómo unas personas, que se han mantenido más de dos mil años, dicen que la propiedad es un crimen y que el comercio es su instrumento. He aprendido muchas cosas preguntándome quienes y en qué contexto lo dicen. La verdad es que la variable fundamental, y eso lo supe anoche, después de quince años de estudiar el tema, es qué proporción tiene cada sociedad de trabajo forzado. Es decir, cuántos esclavos tiene cada sociedad. La esclavitud, lejos de ser un fenómeno inmemorial, crece exponencialmente con el éxito de Esparta y Roma, y de Asiria en parte, pero sobre todo de Esparta y Roma. Es entonces, al aparecer y generalizarse la esclavitud, cuando el trabajo parece una maldición. En el 524 AEC Ciro… el texto se conserva en las Naciones Unidas, en la sede de Nueva York… dice: prohíbo la esclavitud en todo mi inmenso imperio. Tres siglo antes Hesiodo y Solón han dicho: una sociedad donde el trabajo libre y remunerado no prospere, donde haya la competencia desleal del esclavo, es una sociedad condenada a ser improductiva, aparte de ser injusta. Fíjense ustedes que el gran manifiesto contra la propiedad y el comercio es el Sermón de Montaña. El gran manifiesto antiguo. El gran manifiesto moderno es el manifiesto de Marx y Engels de 1948. La tesis es exactamente la misma: la propiedad privada es un robo y el comercio es su instrumento. Me dirán ustedes: bueno, hay alguna diferencia, Marx habla de que la lucha de clases es un proceso histórico objetivo… No, eso está ya en el Sermón de la montaña cuando dice: los últimos serán los primeros. Marx reinterpreta los últimos serán los primeros como eterna ley del progreso social a través de la lucha de clases, textualmente. ¿Por qué se hundió Roma? Roma se hundió porque aproximadamente había unos diecinueve esclavos por cada persona libre, y esa persona libre estaba subvencionada a travé del impuesto sobre granos que llamamos anona, que también incluía aceite y algunos otros productos. Una Roma que llegó a tener en tiempos de Augusto millón y pico de habitantes, cuando cae con Romunlo Augustulo tiene treinta y cinco mil; es lo que le queda y empiezan las edades oscuras. ¿Qué son las edades oscuras? Las edades oscuras son una época comunista. Cada vez que hay un predominio abrumador de trabajo forzado, cada vez que no hay clase media, lo que hay es comunismo. Se puede llamar de una forma o de otra. La capitular quince de Carlomagno, la primera que se instaura en su reino dice: me ocuparé de que no haya atesoramiento ni codicia en mi reino. Ludovico Pío dice textualmente lo mismo; Ludivico Pío es su hijo. ¿De qué vive Europa durante las edades oscuras? Vive de capturar adolescentes de ambos sexos para vendérselos a bizantinos y árabes, que son las últimas culturas que tienen dinero, porque en Europa se ha corrompido a tal punto, desde Caracalla, a través de sistemas como el sudado, el limado, la aleación con otros materiales… que nadie lo acepta. Las viejas monedas que quedan y que tienen su ley en plata o en oro están allí, en anaqueles. No son de uso. Están como joyas. Toda Europa es un leprosario. Hay más de mil leproserías en las riveras del Ródano y el Sena; en Inglaterra otras mil. ¿De qué se escribe? Vidas de santos. ¿Cuál es el primer empresario que conocemos? Bueno, para ser empresario había que luchar contra Carlomagno, que decía que estaba dispuesto a emplear todas las fuerzas que tuviese para acabar con el atesoramiento, el comercio y la codicia… Pues el primero del cual podemos hablar es un tal Godric of Finchale, que fue siervo de la gleba… Porque naturalmente los esclavos romanos llegó un momento en que no se les puede dar ni techo, ni comida, ni ropa… entonces se llega a la ingeniosa situación de convertirlos en siervos de la gleba. Siervo de la gleba es una persona que tiene, a todos los efectos, el rango del esclavo, pero al cual no hay que alimentar. Al contrario: él tiene la obligación de regalarnos todas las semanas tres días enteros de trabajo, aparte de humillaciones como el derecho de pernada, obligación total, permitir que le leven militarmente, etc. Es un esclavo de segunda categoría. Goderico de Finchale (Lincolnshire es Finchale) en 1113 estaba como siervo de la gleba desertor en las playas del Canal de la Mancha, viendo si encontraba algún resto de naufragio… poco naufragio, puesto que no había navegación de cabotaje en aquel tiempo, y mucho menos navegación trasatlántica… el hombre acabó uniéndose a grupos de caravaneros… Eran hombres muy bravos, que habían desertado también de las guerras privadas entre los señores feudales y, entonces, con sus familias y algunos amigos armados hasta los dientes, consiguieron abrir aquella Europa donde los bosques había crecido, donde el dinero no existía, donde la única fuente de efectivo eran los cautivos… por ejemplo, esclavo es un neologismo carolingio que menciona a las gentes de los principados eslavos, que es donde básicamente cazaban los reyes francos. Goderico de Finchale consiguió con sus caravanas abrir un poco el territorio. También se hizo con unas cuantas embarcaciones, que trasladaban a gentes de Flandes a Inglaterra y viceversa… Total, que llegó a ser el hombre más rico de su tiempo. En la historia del santo eremita Goderico de Finchale, por el monje Reginald of Durham (Life of St. Goderic [12th Cent]) –yo la he estado consultando gracias a Pirenne– se cuenta que de repente se dio cuenta de que el dinero es pecaminoso. Dios ha dicho que nadie puede entrar en el cielo si es rico. Él ha estado prestando dinero, ganando dinero… Abandona todo. Se convierte en eremita y acaba subiendo a los altares como san Goderico de Lincolnshire, que es como actualmente figura el personaje. Bueno, ahí tenemos la genealogía del primer empresario europeo… 1113. Luego ha habido muchas cosas. La peste ayudó mucho al desarrollo económico, aunque se haya olvidado. Al liquidar a un tercio de la población hizo que cupieran a más. Subieron los salarios y apareció el famoso Statute of Labourers de 1351, que disparo las rebeliones… The great rebellion en Inglaterra y rebeliones semejantes en toda Europa ¿Por qué? Porque en principio los obispos y los demás nobles y monarcas no toleraban que al reducirse la población subieran los sueldos y querían que todos continuaran siendo esclavos de naturaleza secundaria y que nadie, en ningún caso, pudiera cambiar de empleador, de oficio o de lugar donde desarrollaba su trabajo. Sin embargo estos desertores del vasallaje, marinos, caravaneros, se unieron a un gran personaje injustamente olvidado, que es el notario. Gracias al notario toda una propiedad enfeudada, que era imposible vender y comprar, salvo que fuesen sesiones a la iglesia… gracias al notario y agracias a instrumentos como la letra de cambio, el cheque, la contabilidad por partida doble, aquel sapo de piedra que era todo el capital europeo fijo, inmóvil, empezó de desplazarse. Y gracias al notario de repente se consiguió que los herederos de los propietarios no anulases una tras otra todas las ventas que se habían hecho, aproximadamente desde el siglo VI hasta el siglo XIII. Gracias al notario palabras que habían desaparecido, como blasfematorias, tipo creditus, negotiator, lucrum… esas palabras volvieron al lenguaje escrito. Hay un libro extraordinario del profesor Michael McCormick donde, digitalizando los grandes repertorios medievales, ha podido demostrar que hubo un desvanecimiento léxico de todos los términos donde se mencionaba beneficio y, por supuesto, la palabra negociante. Europa se quedó sin negociantes hasta el Renacimiento. Por eso se llama Renacimiento. Allí coincidieron Lutero y Trento, la Escuela de Salamanca y Calvino. Allí todo el mundo se dio cuenta de que el cristiano ya no podía ser una anti-propiedad y un anti-comercio, sino que un hombre bueno, un cristiano bueno tenía que ser razonablemente próspero y darles una vida buena a sus hijos y no confiar, como ordenaba el Evangelio, que en vez de cuidarse del mañana, pensase que Dios era todavía más benévolo con la humanidad que con los lirios y los pajaritos, que se mantenían sin necesidad de estar pensando en qué harían mañana. Al llegar el Renacimiento el ideal comunista, el ideal de la santa pobreza se hace underground y se convierte en utopía, primero con la obra de Tomás Moro, que se publica coincidiendo con las guerras comunistas de los campesinos checos y los campesinos alemanes. En este carácter underground y utopista… se crea todo un género que es la anticipación de la ciencia ficción… Los viajes de Gulliver forman parte de las utopías de Moro, seguido de La Ciudad del sol de Campanella, por el libro de Las aventuras de Telémaco de Fenelón… llega a ser un género literario, el más vendido y durante más de un siglo. La última novela utópica de gran éxito la publica un abate francés llamado Morelly, que también publica un tratado llamado el Código de la naturaleza, en 1775. Atribuido a Diderot. Este Código de la naturaleza tiene, entre otras creencias, que si suprimimos la propiedad y el comercio, la sociedad recuperará rápidamente su armonía. Con este libro en la mano Babeuf, el jefe de la conspiración de los iguales, se lanza a sublevar Francia, no lo consigue, Napoleón le ejecuta y lo que sigue de la historia lo conocemos bastante bien: Blanqui en Francia, Carlos Marx en Alemania… Viene el comunismo moderno y entonces, en vez de tener una iglesia propiamente dicha, lo que tenemos es una religión política. Tengo la idea de que por mucho que queramos cambiar la sensación de que los últimos serán los primeros, que por una parte es lo más violento que le podemos imponer a un cuerpo social, va a seguir habiendo gente que lo quiera, porque la genialidad del Sermón de la montaña es unir a tres personas que no tienen, en principio, nada que ver unas con otras: una los pobres de espíritu, otra los pobres materiales y otra los perseguidos por la justicia. En la Primera epístola de Tertuliano, que es el primer apologeta, nos damos bien cuenta de qué quiere decir por pobre de espíritu, porque Tertuliano dice: ¡con qué gusto veré tostarse en el Infierno a Aristóteles, a Homero, a Platón y a todos esos arrogantes sabios, como Arquímedes, que tendrán su adecuado castigo! Creo que el liberalismo debe tener cuidado con ser pusilánime y con ser doctrinario. El liberalismo, a mi juicio, es un compromiso con la libertad como indeterminación esencial. El liberalismo sería la libertad asumida con coraje… la libertad deber reconocerse como esencia de la vida personal y social y el liberalismo constituye la más noble postura política, porque es la única que respeta en cada cual un fin autónomo, no un medio, y por lo mismo consagra derechos civiles inalienables. Por fortuna en este foro no necesito recordar a nadie que la alternativa de la libertad es la opresión, la abyección, la miseria, yo me atrevería a decir el cretinismo. Pero los liberales debemos tener presente ante todo que el juicio neutral, lo que llamaba Schumpeter neutralidad valorativa –también lo decía Max Weber– no significa para nada renunciar a nuestros valores y que el principal de nuestros valores es aceptar la realidad tal cual es, que nunca es ni blanca ni negra, ni buena ni mala y que siempre está abierta. Esto implica un compromiso con la complejidad y con el relativismo, con términos de comparación y con seguir el camino del medio. La forma más ingenua de tratar con las sectas colectivistas es permitirnos actitudes sectarias, que simplemente invierten los eslóganes: en vez de servicios públicos, sólo privados, en vez de Estados totalitarios, ningún Estado, en vez de regularlo todo, nada de regulación. Eduard Bernstein, el creador de la socialdemocracia, dijo: si el socialismo no es el liberalismo comprometido con la democracia, sólo puede ser una barbarie mesiánica. Estamos de acuerdo. Pero si los liberales excluimos a los socialistas, por ejemplo alemanes o ingleses, estamos haciendo un acto de reducción peligroso. Yo preferiría el sistema americano, por ejemplo, pagar menos impuestos y organizarme en seguridad social pero ¡caramba! En los Estados Unidos hay mucha más fuerza del individualismo que en Europa. En Europa ningún profeta mesiánico comunista ha tenido más del treinta por ciento jamás, pero es que rara vez tienen menos del diez, y en Estados Unidos no tienen ni el uno por ciento, de forma que lo tienen más fácil para un sistema de no welfare, a pesar de que, por supuesto, Obama está luchando para conseguir algo parecido. Termino diciéndoles que estamos abriendo la era de Internet. En la era de Internet el largo plazo se ha convertido en corto plazo y las instituciones de democracia directa sólo se ven restringidas por el grado de civismo de cada país. Seguir aprovechando los órdenes endógenos, los órdenes auto-producidos, como decía Hayek, depende de nuestra capacidad de entender la complejidad y actuar de modo inteligente, sabiendo que el determinismo es la ilusión de los absolutistas. En los dos mil años de batalla épica, que empezó maldiciendo a los ricos de espíritu y de posesiones, el último episodio, fíjense ustedes bien, después del desconcierto que provocó la caída del muro y la destrucción de la Unión Soviética, es el abrazo del pobrismo más o menos softcore con el integrismo islámico, es decir, el gran beso que se dan Chávez y Ahmadineyad. Ahí está el futuro. Chávez y Ahmadineyad. Todos estos señores que quieren hacer que los últimos sean los primeros son eugenistas, son partidarios de una limpieza social, racial, personal. Creo que no es posible emprender ningún tipo de atrocidad eugenésica, es decir, genocida… que no es posible emprender ningún genocidio sin antes conceder poderes absolutos a una persona. Cada vez que concedemos poderes absolutos a una persona, eso expande inmediatamente el equivalente moral del cretinismo. La malformación del cretinismo está producida por una falta de yodo y la malformación del fanatismo está producida por ideas fijas en general. Obligados por el auto-respeto a la apertura, yo creo que toda persona liberal coincidirá conmigo en celebrar tres virtudes: la autonomía, la responsabilidad y el mérito.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Bibliografía: el comunismo en China (por cortesía de don Federico Jiménez Losantos).

  • Diane Wei Liang: El lago sin nombre (MAEVA)
  • Diane Wei Liang: Les amants de Tiananmen (Aube, 2006) [Los amantes de Tiananmen]
  • Frank Dikötter y Joan Josep Mudarra Roca: La Gran Hambruna En La China De Mao (El Acantilado, 2017)
  • Frank Dikötter: The Cultural Revolution (Versión Kindle y Bloomsbury Plc, 2017)
  • Frank Dikötter: The Tragedy of Liberation: A History of the Chinese Revolution 1945-1957 (Kindle) [La tragedia de la liberación: una historia de la revolución china 1945-1957]
  • Harry Wu y Carolyn Wakeman: Vientos amargos: memorias de mis años en el gulag chino (Libros del Asteroide, 2008)
  • Jean-Luc Domenach: Mao, sa cour et ses complots. Derrière les Murs rouges (Fayard, 2012 y Kindle) [Mao, su corte y sus complots. Detrás de los muros rojos]
  • Jean-Luc Domenach: Chine: L'archipel oublié (Fayard, 1992) [China: el olvidado archipiélago]
  • Jean-Luc Domenach: Les fils de princes: Une génération au pouvoir en Chine (Fayard, 2016) [Los hijos de los príncipes: una generación en el poder en China]
  • Jung Chang y Jon Halliday: Mao: La historia desconocida (Taurus, 2006)
  • Jung Chang: Cisnes salvajes: tres hijas de China (Circe Ediciones, 2003)
  • Li Zhisui: La vida privada del presidente Mao (Editorial Planeta, 1995)
  • Louisa Lim: The People's Republic of Amnesia: Tiananmen Revisited (Kindle y Oxford University Press 2014)
  • Mao Tse-tung: Llevar la revolución hasta el fin (Obras Escogidas de Mao Tse-tung, Ediciones en lenguas extranjeras, Pekín 1976)
  • Philip Short: Mao (Editorial Crítica, 2003, y Club Círculo de Lectores, 2008)
  • Stein Ringen: The Perfect Dictatorship: China in the 21st Century (Hong Kong University Press, 2016) [La dictadura perfecta: China en el siglo XXI]
  • Thierry Wolton: Le grand bluff chinois: Comment Pékin nous vend sa «révolution» capitaliste (Robert Laffont, 2007) [El gran engaño chino: cómo Pekín nos vende su "revolución" capitalista]
  • Xi Jinping: La gobernación y administración de China (Foreign Languages Press, 2018)