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domingo, 16 de octubre de 2016

Marc Angenot “El siglo de las religiones seculares: esbozo de historia conceptual” V


http://marcangenot.com/.../Le_siecle_des_religions_politiques.pdf

El pensamiento de Eric Voegelin

Detengámonos en el pensador de esta época que seguramente es el más original y destacado. A finales de los años 1930, en Viena, Eric Voegelin –que el mundo francófono «descubre», como es en él tradicional, con medio siglo de retraso– caracterizó la esencia de la modernidad por la aparición y el progreso de las «politische Religionen», que elevan, en un mundo privado de trascendencia, lo que él denomina un Realissimum, un ídolo más-que real —El Estado, la Producción económica, la Ciencia, la Raza y la Sangre, la Nación, la Clase. 35 Las “religiones intramundanas” desplazan la trascendencia construyendo en este mundo una jerarquía de cosas y de seres coronados por el Más-que-real. Como en el caso de los ídolos de los tiempos bárbaros, diversos “chivos expiatorios” han de sacrificarse al Más-que-real, mientras que “hombres nuevos” reeducados serían conducidos a servirlo y conocerían por ello la felicidad en la abnegación. Las religiones políticas inmanentizan el «éschatos» al afirmar que el fin de los tiempos no llegará a causa de un fiat divino, sino por la lucha de una minoría “consciente” y que tendremos de esta manera, en un futuro próximo, una solución terrenal al problema del Mal. Se lleva a cabo así la conexión con todos los otros pensadores que muy pronto van a diagnosticar, en las doctrinas políticas antidemocráticas del siglo XX, la reaparición del “milenarismo” y el “mesianismo” –se trata de Jakob Taubes, Jacob Talmon, Karl Löwith y Norman Cohn principalmente–. El presupuesto de Voegelin es un axioma eminentemente cristiano: que la condición del hombre es irremediable y que la ambición de encontrar un remedio global “aquí abajo” al mal social es la fuente de males inmensos. Como se ha dicho, en sus Politische Religionen de 1938 Voegelin considera fundamentalmente idénticos al nazismo y el bolchevismo. Todo propósito militante “intramundano”, rebelión contra la condición humana, procede en su opinión de una enfermedad del alma, es una “psicopatología”. La pérdida de la apertura hacia la trascendencia y la pretensión de encontrar la salvación en la inmanencia son, para este pensador a contracorriente, en una sola pieza un error de razonamiento y un mal, el verdadero mal. En todo proyecto humano o prometeico de conocer absolutamente el mundo y cambiarlo radicalmente Voegelin no ve otra cosa que hýbris y vana rebelión abocadas al fanatismo de masas. En el curso de la guerra, exiliado en Estados Unidos y profundizando su reflexión Eric Voegelin abandonará el sintagma-oxímoron “religiones políticas”. Para un espiritualista como él este sintagma parecería conferir un sentido finalmente peyorativo a la misma palabra “religión”. Efectivamente, el trabajo que emprende a partir del concepto de gnôsis –la gnosis concebida como una forma de visión del mundo equívoca, que no es propiamente religiosa, es decir trascendental, ni inmanente y sobriamente profana– va a permitirle después de 1945 una profundización teórica decisiva. Según Voegelin el gnóstico se sitúa frente a un mundo radicalmente malo, que ha de ser destruido por el Dios redentor, ayudado por los que sufren pero han alcanzado el conocimiento. Por tanto el dualismo le es inherente. Toda gnosis desarrolla un Gran relato en el que se enfrentan, en el fin de los tiempos, los justos y los perversos, los sufrientes que dan testimonio ante el mundo (y gracias a los cuales llegará la salvación) y los inicuos, las fuerzas de la Luz y las de las Tinieblas, el pueblo de Dios y el Anticristo. Este enfrentamiento culminará en un Armagedón, desquite de los Humillados que precede al Reino de la armonía.
■ ¡Voegelin abandona la expresión “religiones políticas” en la misma fecha en que un    joven filósofo gaullista la retoma en Londres! Uno de los primeros en sayos de historia contemporánea de Raymond Aron, publicado en Londres en 1944 en la publicación gaullista La France libre se titula efectivamente «L’avenir des religions séculières», sintagma que Aron volverá a utilizar frecuentemente en los sucesivo sin desarrollar verdaderamente la teoría, por lo demás. Su famosa obra L’opium des intellectuels [1955] será una alusión a eso a través de un irónico homenaje a una fórmula del mismo Marx, aplicada a los intelectuales marxistas. 36

Notas

35 Die politische Religionen. Wien: Bermann-Fischer, 1938. Rééd. München: Fink, 1993, éd. Peter J. Opitz avec un „Nachwort“ important. En fr. Les religions politiques. Paris: Cerf, 1994. Eric Voegelin est l’auteur d’une oeuvre de philosophie politique qui comporte trente-quatre volumes publiés à ce jour en anglais, oeuvre fort partiellement traduite et largement ignorée des chercheurs de langue française –alors que les études et les colloques sur la pensée de Voegelin se comptent par dizaines en anglais et en allemand.


36 La France libre, 15 juillet 1944. Dans L’opium des intellectuels, Aron consacre un chapitre à montrer «les intellectuels en quête d'une religion» (composée de trois mythes centraux, ceux de la gauche, de la révolution, du prolétariat). Il revendique par ailleurs le mérite, évidemment inexact, d'avoir été «le premier» en 1944 à parler de «religions séculières» en soulignant ainsi la singularité historique du seul communisme: «Rien de comparable à la religion séculière du communisme n'est sorti du nationalisme ou de la démocratie.» (C'est étrange et d'ailleurs en contradiction avec le parallèle qu'il avait esquissé naguère entre religions bolchévique et nazie. Du nationalisme, ou du moins de l'ultra-nationalisme fasciste est issu à coup sûr, si on accepte la catégorie, une «religion politique» de nocivité équivalente. — Un scientifique soviétique va développer un peu plus tard, de l’intérieur de l’URSS et indépendamment de la recherche occidentale on peut croire, une théorie généalogique proche de celle de Voegelin. Igor Chafarévitch laissera publier en Occident Le phénomène socialiste. Le marxismeléninisme, c’est la thèse du livre, est issu d’un antique «socialisme chiliastique» dans lequel l’érudit russe comprend les cathares, les amalriciens et les joachimites. Trad. Erreur! Document principal seulement. Chafarévitch, Igor [Šafarevich Igor’ Rostislavovich]. Le phénomène socialiste. Paris: Seuil, 1977.

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