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miércoles, 19 de octubre de 2016

Marc Angenot “El siglo de las religiones seculares: esbozo de historia conceptual” IX


http://marcangenot.com/.../Le_siecle_des_religions_politiques.pdf

Régis Debray y la crítica de la razón política

Podemos ahorrarnos numerosos capítulos sobre la caracterización de lo histórico para concentrarnos en la caracterización de algunas problemáticas esenciales; eso nos conduce a las teorizaciones recientes de una nueva escuela de historiadores: Emilio Gentile50 en Italia, Michael Burleigh51 y Roger Griffin en Inglaterra, que hacen de las “religiones políticas” el concepto clave para la interpretación del siglo pasado. El estudio de las “religiones políticas, expresión que se encuentra en el título de algunos libros recientes, es objeto de una publicación académica, Totalitarian Movements and Political Religions, editada en Londres por Routledge desde el año 2.000. Esto parece demostrar la aparición de un cierto consenso académico. Se aprecian esfuerzos para intentar una definición genérica del concepto: [Una religión política] "otorga un estatus sagrado a una entidad terrenal (la nación, el país, el estado, la humanidad, la sociedad, la raza, el proletariado, la historia, la libertad o la revolución) y la convierte en principio absoluto de la existencia en el mundo".52 Sin embargo Emilio Gentile admite que la unanimidad no será fácil de conseguir: "no es necesario poseer el don de la profecía para predecir que la cuestión de la religión política es una de las que nunca se resolverán a satisfacción de todos los estudiosos."53 Llegamos ahora a un filósofo “de izquierdas” contemporáneo que desarrolla en cierta soledad una problemática sutil sobre un hecho que está en el corazón de la historia de las ideas: la “transmisión” de una generación a otra y sus fundamentos, renovando a su manera la tesis de las religiones políticas y aclimatándola en el pensamiento francés: se trata de Régis Debray, con su ecuación «lo ideológico/lo político = lo religioso», que ha desarrollado en su Critique de la raison politique54 [Crítica de la razón política, Cátedra 1983] de 1981 in en obras posteriores. De cierta manera Debray ha redescubierto en Francia lo que muchos publicistas, sociólogos, politólogos, y filósofos más bien «de derechas» han estado repitiendo en una relativa cacofonía desde el siglo XIX y, sin embargo, con cierto acuerdo. El filósofo de izquierdas (aunque no progresista, porque reniega de toda “fe” en el progreso) que es Régis Debray, cansado de sostener el exangüe materialismo, se ha vuelto a sumergir para el caso en la antigua tesis de la Religio perennis. Evidentemente fue la eflorescencia y después el hundimiento total de las grandes “religiones políticas” del siglo XX, a cuyo “milenarismo” sacrificó su juventud, lo que incitó a Régis Debray a reactivar-repensar la tesis de la Religion pérenne fundada sobre la inextinguible necesidad humana de comunión; el correlato de esta tesis es que la deserción de los altares en Occidente y la disolución supuestamente completada de las religiones seculares de antaño no es de ninguna manera el fin de la historia de las creencias colectivas, porque su fin sería el fin de la vida en sociedad ya que una sociedad sin oráculos, sin clero, sin textos sagrados y sin ministros de la palabra perecerá. «Una sociedad que desea seguir siendo una sociedad no puede echar biodegradable en la esencia de su historia».55 Veamos con precisión qué es lo que propone Debray. Lo religioso no es una necesidad en el sentido de cierta necesidad individual de irracionalidad y de quiméricas esperanzas; es algo mucho más serio, más esencial e irreductible; es una necesidad del Zôon politikon, una necesidad de una heteronomía estructurante de lo político, aunque sea a costa de comulgar colectivamente con lo irracional. La cuestión fundamental que ilustra el enfoque metodológico es la del “destino” de Karl Marx: entre la obra racional y antirreligiosa de Marx y el marxismo convertido en religión se ha producido una traición total en la transmisión: “¿este malentendido es el fruto de un desafortunado azar o responde a una necesidad lógica?”56 Lo que exige explicación, dice Debray, «es que el materialismo mismo, como doctrina del Estado o del Partido, no funciona más que bajo formas explícitamente religiosas57 «Asombrosa caja negra, se mofa, “Entrada: un ateísmo radical. Salida: una religión mundial…” Hoy más que nunca la crítica de la religión marxista es la condición preliminar de toda crítica… Porque la ilusión está en el comunismo en tanto que él mismo se niega como ilusión; la ilusión está en todos los lugares en los que se le niega a la ilusión el derecho de ciudadanía, olvidando que la ilusión es la condición de existencia de la ciudadanía.»58
Notas

50 Emilio Gentile, Il culto del littorio. La sacralizzazione della politica nell’Italia fascista. Bari: Laterza, 1993. The Sacralization of Politics in Fascist Italy. Cambridge MA: Harvard UP, 1996. La religion fasciste. Paris: Perrin, 2002. + Fascismo. Storia e interpretazione. Roma, Bari: Laterza, 2002. Qu’est-ce que le fascisme? Histoire et interprétation. Paris: Gallimard, 2004. Cf. notamt. le chap. IX, «Le fascisme comme religion politique». + Le origini dell’ ideologia fascista (1918-1925). Roma, Bari: Laterza, 1975. The Origins of Fascist Ideology 1918-1925. New York: Enigma Books, 2005. + Le religioni della politica. Fra democrazie e totalitarismi. Roma, Bari: Laterza, 2001. Les religions de la politique. Entre démocraties et totalitarismes. Paris: Seuil, 2005.

51 Michael Burleigh, Earthly Powers. Religion and Politics in Europe from the Enlightenment to the Great War. London, New York : HarperCollins, 2005. Suivi de : Sacred Causes. The Clash of Religion from the Great War to the War on Terror. London, New York : HarperCollins, 2007.

52 Emilio Gentile dans le numéro 1:2000 de Totalitarian Movements and Political Religions.

53 Gentile encore dans Totalitarian Movements and Political Religions, 6, 1: 2005.

54 R. Debray, Critique de la raison politique. Paris: Gallimard, 1981. [sous-titré ultérieurement: ... ou: l’Inconscient religieux.]

55 R. Debray, Le scribe. Genèse d’une politique. Paris: Grasset, 1980, 70.

56 Critique de la raison politique, 321.

57 Ibid., 324.


58 Critique de la raison politique, 318. Il me paraît – ce serait une autre étude encore – que le soupçon de «religión politique» déniée et instrumentalisée, est également au coeur de la polémique intra-socialiste en longue durée. Que, de Georges Sorel à Ernst Bloch, à Karl Mannheim, à Walter Benjamin enfin lequel a donné à voir, dissimulé dans le socle de l’automate Histoire, le petit nain Théologie qui en tire les ficelles, tous les penseurs hétérodoxes du socialisme ont travaillé à cet égard des problématiques convergentes. C’est qu’en effet toutes sortes de phénomènes fidéistes et de rituels envahissants, devenus apparemment essentiels à la vie militante, agaçaient les esprits indépendants et sobres. Le culte des morts au service de la Cause est à l’honneur dans les partis collectivistes de la Seconde Internationale qui n’y entendaient pas malice et ne s’interrogeaient jamais sur le sens ultime de leur obsession commémorative ni sur leur goût prononcé pour les enthousiasmes liturgiques – sur ces «mômeries religieuses» et ce «culte de la charogne» qui indisposaient par contre et faisaient ricaner les mauvais esprits libertaires et anarchistes.

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