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martes, 18 de octubre de 2016

Marc Angenot “El siglo de las religiones seculares: esbozo de historia conceptual” VI


http://marcangenot.com/wp-content/.../Le_siecle_des_religions_politiques.pdf

Un esbozo de genealogía remontándose a los tiempos del romanticismo

Jean Chaunu en su reciente El paradigma totalitario admite haber renunciado a “establecer con precisión la genealogía de la idea” de religiones seculares/políticas que ve aparecer bajo multitud de denominaciones y definiciones en los años de entreguerras en Don Luigi Sturzo, Eric Voegelin, E. De Greef, Waldemar Gurian y bastantes otros.37 Desde Bertrand Russell à Jules Monnerot y Raymond Aron se podrían adjuntar los nombres de muchos otros “espíritus” muy diferentes en los años de antes y después de la guerra. En realidad la idea había aparecido mucho antes de las guerras mundiales. En efecto, la historia del concepto es una historia harto larga e intrincada si se desea establecerla en su génesis y continuidad. Habría que remontarse más de un siglo en el pasado y exhumar a numerosos pensadores conservadores y liberales de los años 1830 que se ocuparon de las nuevas sectas humanitarias cuyos “ensueños milenaristas” amenazaban convertirse en “pesadillas sociales” dando engañosas esperanzas a clases bien dispuestas a la ilusión y hostiles al orden establecido, extendiéndose entre las masas miserables –y la historia pasaría a continuación por todos los sociólogos de los entre dos siglos, XIX y XX, Max Weber, Vilfredo Pareto, Émile Durkheim, Roberto Michels, Georg Simmel, Gustave Le Bon y muchos otros. Las primeras grandes obras de polémica erudita contra esta nueva cosa, el socialismo y el comunismo, se remontan a la Monarquía de julio, denuncian las sectas saintsimonianas, societarias, icarianas y otras que alarmaban a la gente establecida… cuando no había reaccionado tomándolas a broma. El comunismo (en aquella época perfectamente identificado en Francia con Étienne Cabet e Icaria –y no con el anónimo autor de un oscuro Manifest der kommunistischen Partei aparecido en alemán en Londres en febrero de 1948), el comunismo que se describe en numerosos trabajos eruditos escritos para la actualidad es el de Esparta y su “comistrajo”, Platón, las teocracias antiguas, el ideal monástico medieval, los Albigenses, los Hermanos moravos, los Turlupines, los Anabaptistas de Thomas Münzer, el Münster de Jan van Leiden… todo lo que se quiera menos una idea nueva en Europa. ¡Es el retorno inesperado de viejas y perversas “herejías”! Todo el comienzo polémico de la noción de “religión política” como regresión fideísta en un mundo en marcha hacia el progreso racional está ya presente… y ¿cómo sorprenderse? Este principio se funda en el paradigma lineal del progreso: tomando prestados su fondo escatológico y sus ensoñaciones igualitarias de las religiones de antaño, el socialismo no podría caminar en el sentido del progreso secular y la marcha hacia delante de la historia lo condena ipso facto. El más completo de estos estudios, el más reeditado, es la Histoire du communisme, de 1848, escrita por un joven abogado, Alfred Sudre, que se remonta a Esparta, a Creta, después a los Padres de la Iglesia, a las sectas maniqueas y heréticas medievales… para rastrear en el lejano pasado la tesis comunista, eterna enemiga del progreso.38 Sudre es el primero que intenta establecer una continuidad secular entre las ideas “milenaristas”, por debajo del progreso secularizador, de los simonianos y de los carpocracianos hasta los libertinos espirituales, los turlupinos, los anabaptistas y los Iguales babouvistas, hasta llegar a los demócratas sociales de 1848. «La creencia en el milenio jamás se abandonó. Se la ve reproducirse a través de las edades bajo formas diversas y en cada época, sus partidarios han creído reconocer en los acontecimientos terribles o extraordinarios de los que han sido testigos, los signos precursores de la gran renovación.»39 Estudiando las herejías gnósticas subraya las chocantes “analogías que presentan bajo ciertos puntos de vistas con las utopías socialistas”, pese a “toda la distancia que separa la fe de la incredulidad”.40 Monseñor Joseph Gaume, figura eminente de la reacción católica de mediados del siglo XIX, y autor de una monumental Histoire du mal en Europe, predecirá por su parte que el socialismo, al abandonar la fe, reinstaurará fatalmente, en nombre de un Ídolo terrenal, los sacrificios humanos, “la inmolación de las personas a cualquier ídolo” en el fondo el sabio obispo no estaba lejos de todos esos teóricos modernos de las religiones políticas que van a dar infaliblemente en la masacre de diferentes enemigos de clase o raza.41 Sin embargo la idea de nueva religión se vuelve a encontrar también entre los pensadores liberales. La Revolución francesa fue la primera manifestación de la transferencia del campo religioso a lo político para Tocqueville, que titula un capítulo de L'Ancien régime et la Révolution «Cómo la Revolución francesa ha sido una revolución que se ha desarrollado bajo la forma de las revoluciones religiosas y por qué».42 Tocqueville se esfuerza a continuación por caracterizar “este aire de revolución religiosa que tanto ha espantado a los contemporáneos”.

Notas

37 Jean Chaunu, Christianisme et totalitarisme en France dans l’entre-deux-guerres. Paris: de Guibert, 2008. Vol. 1 et 2 parus. Le vol. 2 s'intitule Le paradigme totalitaire, 63.

38 Sudre, Histoire du communisme, ou Réfutation historique des utopies socialistes. Paris: Lecou, 1848. Et nombreuses rééditions : Guillaumin, 1856 etc.

39 Ibid., 319.


40 Ibid., 326.

41 J.-J. Gaume, Mort au cléricalisme, ou Résurrection du sacrifice humain. Paris: Gaume, 1877, 281.

42 Livre I, ch. 3.

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